Palomitas con choco

Críticas de cine, desde Huelva

Lo que el viento se llevó

Título: Lo que el viento se llevó

Dirección: Victor Fleming

Interpretación: Vivien Leigh, Clark Gable, Olivia de Havilland, Leslie Howard.

 USA 1939

 

 

 

-“Llevo tan apretado el corsé que no terminaré el día sin tener hijos”.

-“¿No te vasta con todos los corazones que destrozaste hoy?… porque en el mío ya hincaste los dientes”.

-“A Dios pongo por testigo que no podrán derribarme. Sobreviviré, y cuando todo haya pasado, nunca volveré a pasar hambre, ni yo ni ninguno de los míos. Aunque tenga que mentir, robar, mendigar o matar, a Dios pongo por testigo que jamás volveré a pasar hambre”.

-“Estás más encantadora de lo que permite la ley”.

-“No puedo pasarme la vida tratando de pescarla entre marido y marido”.

-“No soy un caballero ni tú una señora, carecemos de honor… ¿no es verdad?”.

-“Y pensar que he amado algo que ni siquiera existe…”

-“Te quiero Scarlett, pese a ti y a mí y a ese mundo que se desmorona a nuestro alrededor, te quiero. Porque Somos iguales, dos malas personas, egoístas y astutos, pero sabemos enfrentarnos a las cosas y llamarlas por sus nombres”

-“¿Qué haré yo si te vas?…. Francamente querida, me importa un bledo”.

Pasión imperturbable.

Lo bueno del cine clásico, es que sabe contar historias de una forma maravillosa, épica y con diálogos literarizados que colocan a la narración con una enorme intensidad, un lujo para los sentidos del espectador. Lo malo suele ser la utilización de decorados que aún no habían alcanzado un buen grado de realismo, la excesiva teatralización, la sobreactuación de los actores y un metraje que normalmente era excesivo… y como encaja en todo esto Lo que el viento se llevó?  Pues ya lo saben, como un clásico imperturbable, intergeneracional, una película que el viento nunca se pudo llevar y resiste tanto y tanto, por la gran epicidad de su historia, por un guión con la fuerza de un ciclón que trata con intensidad los temas universales (los clásicos) como el amor, la amistad, los celos, la guerra, el hambre, las diferencias de clases, el honor… por la creación de unos personajes íntegros redondos llenos de matices (dicen algunos críticos que el Scarlata O´Hara es el papel femenino mejor construido de la historia del cine)  y porque pese a sus cuatro horas los directores que se hicieron cargo del filme supieron mantener el ritmo y la intensidad durante toda la película. Son algunas de las claves para que ‘Lo que el viento se llevó’ haya podido resistir el paso del tiempo sin pestañear y eso que también tiene por donde callar (en su comparación con Casablanca siempre perderá).

El guión de esta mítica película es poderoso sí, pero también muy maniqueo, poniendo el acento en las bondades de las familias nobles del sur y a los esclavos negros con unas condiciones muy dignas de vida. La nobleza con la que afrontan la vida los ricos sureños y el amor por su tierra (La finca Tara terminará siendo el verdadero amor de Vivian Leigh)  es casi desaforado pero se entiende que en una historia épica algo de hipérbole debe haber, claro está.

Hay mucho decorado y plano superpuesto que tal vez en la época fueran revolucionarios, pero que acostrumbrados a los espacios de hoy retocados con tecnología digital, la verdad quedan demasiado superficiales y poco atractivos y eso que hay recogidos algunos atardeceres fotografiados maravillosamente, pero siendo honestos se quedan muy atrás con la fotografía de hoy en día y esa es una tara que tendrá que pagar el cine clásico.

Tampoco los actores están en mi opinión tan inconmensurables como he leído en algunas críticas, aunque si es verdad que el transfondo y la fuerza de los personajes que representan es tal, que realmente no se nota mucho. Como en la mayoría de películas clásicas y más aún en esta época temprana, se sobreactúa, se intensifica en demasía la respuesta humana objetiva… pero vuelvo a insistir, se perdona todo cuando la garra que muestran tanto Scarlata O´Hara (Vivian Leigh) como Rhett Butler (Clark Gable) como la hiperbondadosa Melanie Hamilton (Olivia de Haviland) ofrecen tantos matices, tantas alternativas a la interpretación desde tantos puntos de vista… hay que quitarse el sombrero ante la perfecta construcción de los personajes.

Tal vez lo que mantiene unido a ‘Lo que el viento se llevó’ lo que la hace grande a lo largo del tiempo se resuma en un palabra: Pasión… A la hora de rodarla, a la hora de realizar un guión, de interpretarla, todo con errores o aciertos pero todo en esta película parece ser apasionado, indómito, huracanado, una tempestad arrebatadora  que hoy día sigue despojando de lágrimas a muchos espectadores en todo el mundo.

Vea el trailer de Lo que el Viento de llevó ENG

Nota: 7

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Un pensamiento en “Lo que el viento se llevó

  1. -“Llevo tan apretado el corsé que no terminaré el día sin tener hijos”

    Es incorrecto. La frase es así:

    “-“Llevo tan apretado el corsé que no terminaré el día sin tener hipo”.

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