Palomitas con choco

Críticas de cine, desde Huelva

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Uncle Boonmee recuerda sus vidas pasadas

Título: Uncle Boonmee recuerda sus vidas pasadas.

Dirección: Apichatpong Weerasethakul.

Interpretación: Thanapat Saisaymar, Jenjira Pongpas, Sakda Kaewbuadee, Natthakarn Aphaiwonk.

Tailandia. 2010.

 

 

 

 

 

 

 

-“Después de morir buscaré el camino para venir a ayudarte”.

-“Esta enfermedad es el resultado de mi karma, maté a demasiados comunistas”.

-“Los fantasmas no se apegan a ningún sitio, sino a la gente”.

Melopea fantasmagórica

Tener una concepción versátil del cine y beber de todas sus fuentes puede tener de vez en cuando alguna sorpresa como es esta cinta tailandesa, a la que me llevó, más que nada, su palma de oro en el festival de Cannes. Y es que ‘Boonmee’, (la llamaré así a modo de resumen) es una cinta ininteligible, inconexa, absurda en la concepción de sus personajes, lenta hasta el sopor, y parca en los diálogos, sin una trama clarificada y sin un lugar concreto al que pueda llegar el discurrir de la historia.

La película tailandesa, es meditabunda en su concepción cinéfila, alarga los planos hasta la extenuación y también las secuencias, sin necesidad de que estas cuenten nada trascendental, de hecho casi nunca lo hacen, dejando eso sí, paso a la contemplación de una buena fotografía con paisajes de jungla, de cavernas con formas onerosas, luminiscencias de neón, en general composiciones muy logradas que merece la pena ver, pero no durante tanto tiempo.

Hay en la película un boceto de trama que nunca llega a desarrollarse muy bien, la de un hombre con una disfunción renal que espera su pronto estertor, pero sobre esta base, no hay una historia clara, solo una rara transmutación de secuencias que no se ciñen del todo al hilo original e incluso alguna fábula inconexa en mitad del relato con un presunto sentido metafórico.

Los personajes, al margen del moribundo Boonmee, los componen el fantasma de su mujer, su hijo convertido en ‘espíritu-mono’ (así de absurda puede llegar a ser) o un monje budista modernizado a los tiempos, entre otros.

La película es hermética e inactiva, difícil de digerir, por muchos elogios que haya recabado de la crítica internacional que la califica como una obra abierta (es decir que cualquier cosa que me invente puede tener sentido) y la tacha de ‘naif’ (ese término cuyo significado nunca he logrado averiguar del todo), pero que es un auténtico peñazo, una obra demasiado difusa, en la cual, casi se me olvida, los actores están casi igual de estáticos que la trama y apenas son capaces de hacer una gesticulación, como si estuvieran raídos por el votox.

Es decir que al margen de su belleza hipnótica, bien fotografiada y alguna sorpresilla más como la fábula del pez que se entremezcla en el relato, no merece la pena en absoluto.

Nota: 2

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Beautiful Boxer

Título: Beautiful Boxer.

Director: Ekachai Uekrongtham.

Interpretación: Asanee Suwan, Nukkid Boonthong, Parinya Charoemphol.

Tailandia 2004.

-“Aquella fue la primera vez en la que no sabía exactamente lo que era, si una mujer encerrada en el cuerpo de un hombre, o un animal en un circo”.

-“Es duro ser un hombre y es difícil ser una mujer, pero lo más difícil es tratar de no olvidar lo que eres”.

Belleza a Ostias

 

Tiene este filme una curiosa mezcolanza entre la estética asiática y un guión de superación al más puro estilo americano. Aunque la historia que se cuenta no es en absoluto la que Hollywood nos suele traer a escena. Tiene un gran valor testimonial, basada en la historia real de un luchador de Kikboxing que quiere ser mujer, que es travesti, y conciliar su identidad sexual con los estereotipos marcados en un mundo tan varonil como el de la lucha, es ya un punto más que suficiente como para que la película enganche de por sí, si a esto le sumamos algunos detalles de fotografía preciosos y la plasticidad de algunas escenas de lucha con una cámara lenta que muestra al detalle la belleza intrínseca de algunos de los movimientos violentos que ejerce ‘la’ protagonista, tenemos ante nosotros un buen film, aunque quizás no lo suficientemente aprovechado. Hablaba al principio de que el director utiliza en parte la estética colorista y plástica de las películas asiáticas, pero no lo suficiente, la belleza de la imagen queda quizás en un segundo plano y no consigue transmitir del todo ese mosaico de virtudes que nos da el cine asiático a veces, es ante todo la historia de superación personal la que conmueve, no la propia realización del filme donde vemos a un director un tanto torpea veces pero con una gran historia entre manos. En ocasiones, un tema de tanta trascendencia y tan pocas veces utilizado en el cine (todavía puede ser un filón para cualquier director) está tratado de una manera sensiblera. A veces tira de tópicos, del flashback para introducir la biografía, de escenas de maquillaje entre ‘chicas’, de un protagonista ‘delicado’ que se supera a si mismo, de música lacrimógena, pero en definitiva retrata bien la vida real de este boxeador y le confiere su importancia. El reparto tanto del protagonista como de los secundarios, es más que aceptable. Pero pese a sus carencias formales  y su tono blando y complacientes, Beautiful Boxer pasa por ser una película que cumple el objetivo de retratar una realidad, enganchando al espectador, sumergiéndonos en mil detalles de su vida y mezclando el drama personal del protagonista con algunos apuntes cómicos que hacen que supere la prueba de encandilar al espectador.

Nota: 6

Wonderful town

Título: Wonderful town.

Dirección: Aditya Assarat

Interpretación: Anchalee Saisoontorn, Supphasit Kansen.

Tailandia 2007

 

 

 

 

 

 

-“Cuando vino la gran ola, lo destruyó todo”.

-“¿Es que no puedes dejar que nadie sea feliz?”.

 

Bajo el rumor de las olas

 

Una buena localización, de contrastes, no siempre es suficiente para garantizar una buena película, y es lo que ocurre con esta historia de amor, enfrascada en una de las playas que arrasó el gran tsunami en Tailandia, con una belleza natural insólita, pero amenazante y con las ruinas aún palpitantes de aquella catástrofe natural. Allí en ese espacio donde pareciera que no hay esperanza comienza a florecer el amor entre un arquitecto que reconstruye un hotel y una dependienta que regenta otro de los masacrados por el tsunami, toda una metáfora en la historia que sería muy saludable para la película de no ser por el ritmo parsimonioso y la lentitud con la que se desarrolla una historia que no va a ningún lado, que se detiene en la fragilidad de su guión y en la cadencia aletargada que genera esa historia sencillísima. Y precisamente por ello, por su sencillez, no se entiende en absoluto como una de las tramas secundarias desemboca en algo irracional que afecta a la trama principal, acogiendo un final sorprendente, pero ilógico, que rompe la armonía de la película de forma gratuita, que es incoherente del todo y que no se sostiene bajo el peso del guión, la película te deja el regusto amargo de no saber muy bien lo que has visto ni entender porqué ha pasado lo que ha pasado. Por eso, pese a algunos momentos de ternura, la buena localización (física y psicológica) para el desarrollo de la historia y la belleza brutal de algunos fotogramas, Wonderful Town es aburrida y con un guión débil y desconcertante.

 Nota: 4

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