Palomitas con choco

Críticas de cine, desde Huelva

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Pantaleón y las visitadoras

Título: Pantaleón y las visitadoras

Dirección: Francisco J. Lombardi

Interpretación: Salvador del Solar, Angie Cepeda, Mónica Sánchez, Pilar Bardem, Gianfranco Brero, Gustavo Bueno

Perú. 1999

 

 

-“Cuando quiera don Panta, estamos listas para el cuerpo a cuerpo”.

-“No niego que es usted una mujer muy atractiva, ni soy indiferente a sus encantos, pero… no es posible”.

Lupanar patriótico.

Curiosa, muy curiosa la historia que nos trae esta película peruana, el mérito no está en un excelso guionista andino, si no en el genio que desprendía la pluma de Mario Vargas Llosa, ya que la película es una adaptación bastante certera de la obra homónima del genial autor. Pantaleón y las visitadoras narra la desesperada decisión que tuvieron que tomar las autoridades militares peruanas en el entorno de la selva amazónica (especialmente en la ciudad de Iquitos), ante la explosión de casos de violaciones a mujeres por parte de los soldados, empujados por un clima tan cálido y exótico que es toda una provocación. Ante esto, las altas esferas castrenses toman el insólito dictamen de contratar un servicio de meretrices (al que eufemísticamente llaman visitadoras) para calmar las ansias sexuales de los jóvenes aprendices de combatiente. Para llevar a cabo esta misión, deciden ponerla en las manos de uno de los más, jóvenes, prometedores, y rectos tenientes con los que cuentan en su ejército. Un casto militar de gran vocación, felizmente casado y ajeno a cualquier tipo de vicio, de forma que pueda escapar a las tentaciones que requiere tan ‘extraño’ trabajo, este personaje, Pantaleón Pantoja (interpretado por Salvador del Solar, no con demasiado éxito) es uno de los puntos fuertes de la película, su dedicación extrema para hacer de este servicio, el más eficiente del ejército resulta ‘inspiradora’ y el tratar este negocio con tanta profesionalidad e integridad, medirlo en términos administrativos y de eficiencia, y organizarlo bajo un reglamento recto y tajante da resultado a algunas contradicciones que, sorprenden y atrapan al espectador… es una gran historia… pero poco más. Tal vez también es destacable la fotografía del entorno amazónico-fluvial, que también ofrece una perspectiva singular y muy apropiada para las vicisitudes del relato, pero falta trabajo de dirección, hay poca exploración en la cámara, un montaje vulgar, y una pléyade de actores secundarios que no terminan de entroncar en la historia, aunque el papel protagonizado como Angie Cepeda como La colombiana, sí resulta atrayente y persuasivo, que es al menos lo que se espera de la puta más voluptuosa,  .

Detrás de todo esto hay, como no, una mordaz crítica a las cúpulas militares, a la iglesia, al periodismo ‘vendido’, a una sociedad envidiosa y aborregada, centrada en el personaje pusilánime de Pantoja, pero todo ello, son los rastros que deben quedar del libro, la película se centra más en los aspectos más caricaturescos, en su divertida superficie, más que en el transfondo real y sus repercusiones. La historia está muy simplificada y resulta hasta banal en ocasiones, pero el entretenimiento está asegurado y todo lo que queda del libro original es maravilloso, al menos sirve para pasar el rato y para recordar la originalidad de esta historia.

Vea el trailer de la película

Nota: 5

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La teta asustada

Título: La teta asustada.

Dirección: Claudia Llosa.

Interpretación: Magaly Soler, Susi Sánchez, Efraín Solis.

Perú. 2009

 

 

 

 

 

 

-“Si el color rojo es el color de la pasión, báñame con tu menstruación”.

-“Es un caso poco común, tiene un tubérculo en la vagina, una papa para ser más exactos”.

 

La papa en la vagina

 

La teta asustada tiene imágenes cautivadoras, una historia para nada convencional y una forma especial de tratar el realismo, de una forma contemporánea pero muy anclada en el pasado. En efecto, el título de la crítica no es una pijotada de este humilde autor, sino el resumen del guión que trata la historia de una muchacha que deliberadamente y por tradición lleva una patata en la vagina, esa a priori absurdez, te engarruña el alma cuando descubres los antecedentes de violaciones reiteradas en la familia cuando era algo normal que durante una guerra entraran en tu casa mataran a tu marido y te ensartaran sin más. La verdadera protagonista de la película, no es Fausta, es su miedo, a andar sola por la calle, al contacto humano a perder las raíces que le traspasó su madre y todo ello nos deja algunas escenas mágicas (cortando las raíces de la patata que le sobresalen de la vagina, el paisaje pintado de cascada en una boda y rodeado de desierto, los globos en la falta de la novia, la captura de perlas, la forma en la que embalsaman el cadáver de la abuela) y pese a todo, el ritmo de la película es lento, muy lento, tuve que volver a algunas escenas para poder tener una mejor comprensión de ellas, el argumento sobre el que gira la película, aunque sorprendente, tampoco da mucho más de sí, y no ahonda demasiado en la raíces de los pueblos indígenas, en la santería, o en otros muchos aspectos de estos pueblos que pueden generar viveza en la película, tampoco aprovecha al 100% los recursos musicales o fotográficos que se quedan en simple anécdota y que no ayudan a sacar del lodo del aburrimiento a la película. Es un filme bien cimentado y con pilares fuertes, pero con paredes de cartón piedra que se derrumban que no te dejan apreciar los detalles de la historia porque la mente del espectador se va hacia otros confines, una lástima, pero en esta ocasión, en Berlín exageraron al darle el Oso de Oro, pese a sus pequeñas virtudes.

 Nota: 4

Ciudad de M

Título: Ciudad de M.

Dirección: Felipe Degregori

Interpretación: Santiago Magill, Christian Meier, Jorge Madueño.

Perú. 2000

 

 

 

-“Quieres ser un chico malo pero no puedes, me inspiras compasión”.

-“Lo que pasa es que no tengo padrino, acá si no vas recomendado no consigues chamba en ningún sitio”.

 Parados estáticos

Es un digno intento en una industria como la peruana, olvidada en el ámbito comercial e incluso en el de los festivales. A la película le falta atar los engranajes del guión, una mejor dirección de actores, y trabajar los planos para conseguir la complicidad del espectador, pero aún así, es una película de factura moderna, con una buena historia que refleja sin dramatizar en exceso las penurias y condicionantes a los que se ven sometidos un grupo de jóvenes peruanos. La realidad del paro, el negocio de la droga, la prostitución, los problemas de acceso a una vivienda, la delincuencia, el amor, el sexo, todo aparece en esta película a pinceladas, sin profundizar, pero dando una buena muestra de lo que sería los problemas cotidianos de la juventud peruana. Bien definida y bien llevada, la película es lineal no arriesga y aunque entretenida no deja escenas para el recuerdo, es fácilmente olvidable. Lo peor, además de las carencias en la factura técnica es el final, impredecible pero a fuerza desconexo del resto de la historia y que culmina de forma acelerada y atropellada, como una excusa para poder poner fin al rodaje. La banda sonora se repite a lo largo de todo el metraje para dar una sensación cansina. Aún así, entretiene, tiene acción, dibuja muy bien el retrato social que pretende hacer y combina elementos dramáticos y cómicos con una buena ejecución para dejarnos un sabor agridulce en todo momento.

Nota: 4

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