Palomitas con choco

Críticas de cine, desde Huelva

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Comer, beber, amar

Título: Comer, beber, amar.

Dirección: Ang Lee

Interpretación: Sihung Lung, Kuei-Mei Yang, Chien-Lien Wu, Yu-Weng Wan, Ah-Leh Gua, Sylvia Chang.

Taiwan 1994

 

 

 

 

 

 

 

-“Comer, beber, amar… sexo y comida, instintos primarios, estoy harto de depender de ellos, ¿Acaso no hay nada más que te ofrezca la vida?

-“Te parecerá una tontería, pero mis recuerdos están hechos de olores, de sabores, sólo retrocedo a la infancia cuando me pongo a cocinar”.

-“Vivir día a día es igual que cocinar, sean cual sean los ingredientes, al final el sabor es lo único que cuenta”.

 

A fuego lento.

 

Con ingredientes tiernos, sencillos pero selectos y mucho mimo, Ang Lee nos cocina una película al estilo de sus viejas recetas, de aspecto ligero y muy digerible pero que en realidad encierra toda una explosión de sabor en su interior, algo de lo que prácticamente te das cuenta al final pues la mezcla se ha ido guisando lentamente en el interior del espectador sin atisbar si quiera que hay sustancias picantes y ácidas en ese maridaje de historias que se van fusionando hasta eclosionar.

En efecto a lo largo de la película no parece más que una historia sencilla y entretenida, muy liviana, una comedia ligera con una trama más o menos bien gestionada. Pero es que Ang Lee sabe soterrar lo espinoso, la crítica y la acidez, para sacarla casi al final y dejar al espectador con cara de bobo y reviviendo todos los momentos de la película en su mente de una manera diferente a como lo ha estado visionando hasta el momento y eso se consigue apelando a la sutileza, a los matices, haciendo pasar las escenas con naturalidad, siempre con interés, manteniendo la dosis justa de avances en la trama para dejar al espectador frente a la pantalla, sin celeridades, pero sin dejar de entretener al espectador, con el punto justo de salpimentación.

La base de la que parte la película es la historia de un cocinero viudo retirado que vive con sus tres hijas, las cuales, poco a poco, irán descubriendo el amor de diferente forma. Las reuniones familiares en torno a la mesa, llena de manjares cuidadosamente cocinados, son el escenario donde las sorpresas van surgiendo sin que el espectador se pueda imaginar los acontecimientos.

La película es muy fresca, muy moderna (hay poco del lento cine oriental, salvo la metódica elaboración de las escenas) y sabe narrar con los detalles y profundizar en las vidas de sus personajes retratando con fidelidad las personalidades creadas (tan distantes en ocasiones pero con muchos elementos comunes).

En fin, que con muy pocos elementos, Lee es capaz de madurar una historia eficaz, entremetida de ritmo ágil, con personajes muy bien trazados y un final soberbio que te deja con la boca abierta.

 

Nota: 7

 

Tigre y dragón

Título: Tigre y Dragón

Dirección: Ang Lee

Interpretación: Chow Yun-Fat, Michelle Yeoh, Zhang Ziyi, Chang Chen

Taiwan. 2000

 

 

 

 

 

-“Cuando se trata de amor, incluso los héroes más valientes, parecen indefensos”.

-“Si cierras la mano, siempre estará vacía, pero si la abres podrás alcanzarlo todo”.

-“Si te casas con ese funcionario, te morirás de tedio”.

 

Coreografías voladoras.

 

Puede que Tigre y Dragón sorprendiera en su momento y sin despreciar su magnífica fotografía, y la dirección artística la película padece en demasía de una factoría ‘made in hollywood, se acusó a Hero de copiar a esta película, pero en mi opinión la supera ampliamente, aquí la acción resulta más desnaturalizada, más artificial, su metraje es demasiado largo, es espesa en su grandilocuencia, exagerada en sus formas, fallida en su propuesta. Sí es sublime en su fotografía (pero incluso esta es peor que la de Hero)  y su inverosimilitud no se basa al menos en la belleza formal, que la tiene pero de forma no del todo excelsa, algunos planteamientos son simplemente absurdos. Es cierto, no obstante, que las peleas son coreografías magistralmente resueltas, pero a veces se regodean de forma innecesaria en esa capoeira continua. El mensaje de la película es sinuoso, pero lo tiene, las referencias al equilibrio, al Ying y el Yang y a la relajación son realmente destellos en medio de la película, también el feminismo implícito, las críticas al machismo y el hecho destacado de la heroicidad de las mujeres, critica también los matrimonios concertados y relata en la aventura el verdadero sentido de la vida. También considero que a la película le falta algo de pasión, la relación amorosa, o las de traición y venganza que van a apareciendo parecen en todo momento un tanto fría. No termina de convencer pese a que pueda tener muy buenas intenciones.

Nota: 4

El sabor de la sandía

Título: El Sabor de la sandía

Dirección: Tsai Ming Liang

Interpretación: Lee Kang Sheng, Cheng Shiang-chyi, Lu Yi Ching.

Taiwan. 2005

 

 

 

 

 

 

-“Sigues vendiendo relojes”

-“No encuentro mis pestañas”

Sensualidad absurda.

Inclasificable filme taiwanes enmarcado en un género musical erótico con tintes de comedia y que al mismo tiempo trata de provocar al espectador, especialmente con escenas sexuales que pudieran ser consideradas aberrantes por el espectador medio. Tiene la película una virtud especial, la de convertir cada escena en arte, con una planificación en la composición de cada plano especialmente medida que le lleva a lo largo de la película a desparramar todo un ramillete de planos en una variedad y calidad soberbia. Miradas excéntricas, con doble fondo, partidas por la pared, cenitales, de gusano, composiciones en horizontal, vertical, en diagonal o formando todo tipo de figuras geométricas con los elementos que conforman la escena. También hay que valorar muy positivamente las extrañas interpretaciones de los actores con dos personajes inclasificables, que consiguen el complicadísimo reto de narrar una historio con gestos, miradas, caricias, sonrisas y juegos que acompañan a los juegos visuales que el director interpone en la película. Tiene por el contrario, una renuncia total a la narración se prefiere dar a intuir que contar, se prefiere esconder sensaciones tras una nebulosa a hilvanar un guión mínimamente significativo y eso sumado a que no hay una sola conversación más o menor engarzada durante toda la película (ni una sola) dejando planos fijos en silencio durante varios minutos, hace que la película sea tediosa. ¿Cómo trata el director de romper con este evidente languidecimiento del filme?, pues atropellando al espectador con números musicales que cortan de raíz las escenas más sensibles de la película  poniendo una acción absurda que entrecórtale filme y que si cabe empeora aún más el ritmo, quebrándolo como un cortafrío. Lo que consigue en cuanto a los personajes, es conocer algunas de sus más íntimas sensibilidades sin saber absolutamente nada de ellos, quedando extrañamente conformados, raros ajenos a la realidad y también al cine porque son como extraterrestres de algodón en cualquiera de esos mundos. Eso sí, mientras uno se aburre se atiborra los ojos de una belleza suprema, siente el frescor de la sandía en sus labios, se le erizan los vellos al tacto de las pieles, siente repugnancia de algunas escenas sexuales, se divierte con la forma de coger cangrejos, descubre como fumar con los pies o como hacerle el cunnilingus a una sandía, y uno admira tanto algunas escenas que si en vez de durar cuatro minutos duraran dos, hasta aprobaría esta película, pero sus 108 minutos de metraje se convierten en una losa poética que entierra cualquier posibilidad de disfrutarla.

 Nota: 4

El banquete de bodas

Título: El Banquete de bodas

Dirección: Ang Lee

Interpretación: Ah Le-Gua, Sihung Lung, May Chin, Winston Chao, Mitchell Lichtenstein.

Taiwan. 1993

 

 

 

 

 

 

-“Renuncié a demasiado por un permiso de residencia”.

-“Estas viendo el resultado de 5.000 años de represión sexual”.

 

Boda para tres.

 

Choques socioculturales, problemas raciales y de inmigración, la homosexualidad, las costumbres, las extrañas relaciones humanas… todo bajo el paraguas de una comedia ligera, de un humor a veces demasiado sutil para disparar la sonrisa y que trata temas muy profundos con levedad, desarrollando la trama sin apenas complicaciones y parafernalias. Es una película interesante, fácil de ver y comprender, con un mensaje explícito pero sin llegar a mojar, sin carcomer si quiera la cáscara del corazón humano porque todo es demasiado liviano en la película. No obstante es cierto que tiene sus accesos al humor, al buen humor basado en frases espontáneas y situaciones extraordinarias que nunca atraviesan la barrera del ridículo o lo excéntrico, muy natural y es verdad también que el filme esconde mucho más de lo que su visionado feliz y rápido puede indicar en un primer momento, pero sin embargo, aunque oculte mucho más, la sensación que queda es la de no haber aprovechado en demasía los elementos dramáticos que ofrece la trama (que los hay a raudales pero no salen apenas a flote). La influencia oriental en el filme solo se la dan los protagonista porque está rodada entera como una comedia costumbrista norteamericana por lo que el tratamiento técnico es también muy sencillo y no hay ocasión  de disfrutar del tratamiento estético y colorista que estos directores suelen dar a sus trabajos, aquí Ang Lee está simplemente correcto y al menos se permite no incurrir en los tópicos que suele acarrear este tipo de películas. Más por su guión que por su fuerza dramática o su estética, El banquete de boda es una buena película, pero en sus enredos se pierde mucho del potencial que podría tener y el tono de ‘sobremesa’ que tiene le hace perder credibilidad, se vende peor en el visionado de lo que realmente es y eso también cuenta.

Nota: 6

 

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