Palomitas con choco

Críticas de cine, desde Huelva

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Grbavica (El secreto es Esma)

Título: Grbavica (El secreto de Esma)

Dirección: Jasmila Zbanic

Interpretación: Mirjana Karanovic, Luna Mijovic, Leon Lucev, Kenan Katic.

Bosnia. 2006

 

 

 

 

 

 

 

 

-“La gente se quería más durante la guerra”.

-“¿Quién identificará a tu padre si te vas? ¿Quién identificará su cadáver?”

-“Solo los idiotas tienen hijos hoy en día”

 

Las heridas de un (no tan) secreto

 

En Grbavica hay más ternura que cine, más sentimientos que oficio y más radiografía social que técnica. Sorprendente ganadora del Oso de oro del festival de Berlín, esta película Bosnia se deja ver, pero su guión es harto sencillo (una madre que vive sola con su hija y que trata de conseguir dinero para que pueda ir de excursión con el colegio) y su técnica basada en el plano/contraplano más elemental tampoco merece mayores elogios. Sus mayores méritos están en el plano social, en la capacidad que tiene para analizar con rayos X las heridas aún no cicatrizadas de la guerra de los Balcanes 11 años después, ya que aunque a simple vista la sociedad siga adelante con la cabeza más o menos alta, hay quién guarda algún secreto fruto de esos días de atrocidad. En este caso, el secreto de Esma es más que previsible y aunque oficialmente no se revela hasta el minuto 76 del filme (del total de 90 que componen la película) en realidad se ofrecen demasiadas pistas como para que un espectador pueda eludirlas y eso es algo que le quita gran valía a la cinta, el enigma se desvanece a los pocos minutos.

Es cierto que en la opera prima de esta directora Bosnia se buscan los recovecos de la intensidad de tratar de abrir a espuertas el corazón del espectador y que tiene algún que otro gira de guión interesante (alguno demasiado forzado) pero en general ni siquiera el aire lacrimógeno llega a cuajar y todo se queda en un drama simplón más o menos bien llevado, bastante realista casi siempre, y con un entorno social muy bien configurado lleno de personajes secundarios bien labrados que aportan pinceladas bien diferentes de la Bosnia de postguerra.

Las dos actrices que interpretan a madre e hija en los dos personajes principales, son las que le consiguen enjugar un tanto esta propuesta cinematográfica, ambas están muy bien aprovechando unos papeles también muy cuidados y curtidos, el reflejo de miles de personas que debían estar en esa dura situación y que escenifican con crudeza y mucha dignidad.

Y aunque tampoco sea una novedad, el toque femenino de esta directora sirve para digerir muy bien la historia, sin edulcorarla, pero sin caer en el pozo del pesimismo, por ello, al final la cinta termina funcionando, y pese a la complejidad del tema que trata, lo aborda de una forma tan sencilla y tierna que, al menos, no aburre.

 

Nota: 6

 

En tierra de nadie

Título: En Tierra de Nadie

Director: Danis Tanovic.

Interpretación: Branko Djuric, Rene Bitojarac, Filip Sovagovic.

Bosnia Herzegovina. 2001

 

 

 

-“Para que vamos a presentarnos si vamos a acabar matándonos”.                

-“¿sabes la diferencia entre un pesimista y un optimista?, un pesimista cree que las cosas no pueden ser peor, un optimista en cambio, sabe que las cosas pueden ir mucho peor”.

Tanovic es el que dispara

-Inconmensurable en su sencillez, nos encontramos con una película de tintes cómicos en mitad de una situación dramática de guerra.  Sagaz, crítica, inteligente pero sin filosofismos baratos. En esta película de guerra no se intenta explicar la guerra, no se recurre a fuegos de artificios ni a borbotones de sangre, se toma como referencia un suceso común de una batalla y de allí se exprime todo lo que le rodea. El resultado es un filme profundamente crítico contra el papel de la ONU, el periodismo de guerra, contra lo ilógico del propio conflicto. El guión firme tiene momentos brillantes y diálogos precisos que meten el dedo en la yaga y la película se mantiene activa en todo momento con un interés que se dispara al principio y se mantiene durante toda la película sin titubear y es que el escenario que plantea desde el principio es brillante. Tres soldados que quedan atrapados en tierra de nadie en una trinchera entre medio del fuego de los dos bandos uno de cada bando y un tercero cuyo cuerpo aplasta una mina y del que resulta imposible que se mueva sin estallar. Con este planteamiento todo lo que se cuece alrededor de la situación parece magnífico para animar la película y no deja títere con cabeza, sin necesidad de mostrar la crueldad, la  sangre… hace de la guerra algo tan cotidiano que se puede permitir la comedia, porque no hay héroes ni masacres más bien es la vulgaridad la que mata. Bien interpretada y de una factura correcta, En tierra de nadie se llevó en cannes la palma al mejor guión, el premio del público en San Sebastián y el oscar a la mejor película de habla no inglesa. Definitivamente, no es una casualidad.

Nota: 8

El círculo perfecto

Título: El círculo perfecto

Director: Ademir Kenovic

Interpretación: Almedin Leleta, Mustafa Nadarevic, Almir Podgorica, Josip Pejakovic

Bosnia. 1997

 

 

 

 

-“Con los francotiradores no puedes ser el tercero. Ven al primero, apuntan al segundo y matan al tercero”.

-“No hay nada en los sueños que de tanto miedo como lo que estamos pasando”.

-“Ya no entra nadie más, el cementerio está lleno”.

Sarajevo, zona cero.

Qué mejor para retratar los escenarios bélicos en una película, que la propia guerra. De El círculo perfecta hay dos cosas que destacan sobremanera, en primer lugar la capacidad que tiene la historia para imprimir ternura en el espectador en un escenario de caos, bombardeos, fuego, terror y miedo, y en segundo lugar la propia escenografía, las calles naturales de Sarajevo que imprimen, por desgracia, una fotografía maravillosa para rodar, chatarras de coches desperdigadas, tranvías oxidados, casas prácticamente sin paredes, trincheras, barreras… ni todo el dinero de Hollywood hubiera conseguido retratar con tal fidelidad la destrucción de un conflicto bélico, como coger las propias calles de Sarajevo recién mancilladas.

La magia la consigue la buena elección de personajes que componen esta fábula, de un lado un poeta que tiene que sobrevivir a la guerra, dos niños abandonados, uno de ellos sordomudo, y un perro con las patas traseras destrozadas que tiene que andar en un carrito, una de las imágenes más fuertes y potentes de la película. Esta disparidad de personajes, unidos por los azares desgraciados de la guerra es lo que le da un carácter especial a la película y los momentos que estos desconocidos viven juntos protegiéndose mutuamente son impresionantes y hermosos.

Técnicamente es sencillísima, sin ningún ‘estruendo’ que pueda dinamitar la candidez de la obra con la que se desarrolla extrañamente pese a las continuas explosiones. Pese a esto el sonido también tiene un papel importante especialmente para resaltar las emociones del niño sordomudo.

El final, tristísimo y emotivo, casi diez minutos sin apenas diálogo y de una suavidad inmensa, deja un gran final de boca.

 Nota: 7

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