Palomitas con choco

Críticas de cine, desde Huelva

Archivar en la categoría “España”

Los lunes al sol

Título: Los lunes al sol

Dirección: Fernando León de Aranoa

Interpretación: Javier Bardem, Luis Tosar, Celso Bullago, Joaquín Climent, José Angel Egido, Nieve de Medina, Aída Folch, Fernando Tejero, Serge Riaboukine

España. 2002

 

 

 

-¿Sabes porqué las llamas antípodas? …porque significa lo contrario. Anti-podas, locon-trario. Allí curras, aquí no. Allí follas, aquí no: Antípodas”.

-“Todo lo que nos contaron del comunismo era mentira, pero eso no es lo peor, lo peor es que todo lo que nos contaron del capitalismo era verdad”.

-“La hormiga esta es una hija de puta y una especuladora, y lo que no dice aquí es porque algunos nacen cigarras y otros hormigas”.

-“No tenemos nada, ni casa, ni hijos, ni crédito… nada. Y siempre por lo mismo, por el puto trabajo”.

-“Si a mi me da igual, si yo mañana me pongo a servir copas, pero si los echan a todos no va a haber a quién servírselas y eso me preocupa más”.

 

Cigarras y hormigas

 

Fernando León de Aranoa opera a corazón abierto las sensaciones de un grupo de amigos abocados al paro tras el cierre de unos astilleros gallegos. Su propuesta hiperrealista y emotiva se lleva de calle al espectador desde el principio apelando a la emoción y a las consecuencias dramáticas que el desempleo produce en los personajes. Un guión completísimo que desarrolla de manera fascinante las personalidades de los protagonistas, que conecta al otro lado de la pantalla, que transmite la desesperación cotidiana, la desesperanza, la sensación de vivir por inercia y que los cinevidentes absorben por completo dejándose embaucar por la historia.

El mayor logro es la naturalidad de los diálogos, la sensación de cotidianidad de unas frases sin artificios que irradian sinceridad y sobre todo que salen de las bocas de dos actores fuera de serie, lo mejor del cine español, como Javier Bardem y Luis Tosar. Sus interpretaciones en el filme son uno de los pilares maestros de una película que gana varios enteros con sus fachadas de parados panzudos, desarrapados y aburridos magníficamente retratados como víctimas de su entorno social, con un sencillo pero acertadísimo trabajo de vestuario y maquillaje, así como la caracterización general de los personajes. 

Lo mismo se puede decir del trabajo técnico, sencillo pero muy acertado, no hay grandes movimientos de cámara, ni grandes localizaciones. León de Aranoa, prefiere la honestidad a la especulación artística para llegar a sí a las emociones más penetrantes colocando el trípode allí donde un actor lo necesita para transmitir.

La radiografía social que consigue la película es equiparable a la de Ken Loach (El viento que agita la cebada, Lloviendo Piedras) pero además su manera casi documental de filmar la película, renunciando a la tradicional división de presentación, nudo y desenlace, la hace todavía mejor que las del director  inglés y aunque se han hecho otras películas sobre el paro (Ciudad de M) dudo que estas puedan alcanzar la altura de este filme que es ya una joya del cine español.

Llevada con inteligencia, con un ritmo adecuado sobre el que se desliza fácilmente el espectador, con un guión soberbio y con la interpretación de un Bardem excelso se consigue una de las mejores películas que ha dado jamás el cine patrio que además dejará algunas escenas fascinantes para recordar siempre, llenas de una energía y un simbolismo brutal. Bella y dura reflexión con la que podrás llorar, reír, pensar condescender etc.

 

 

 

Vea el trailer de la película

Nota: 9 ☺

Anuncios

El factor Pilgrim

Título: El factor Pilgrim

Dirección: Alberto Rodríguez y Santiago Amodeo

Interpretación: Alex O´Dogherty, Enrico Vecchi, Howard Nightingall, Jöns Pappila, Paul Rattee, Simon Edwards.

España. 2000

 

 

-“Sólo fue pisar aquella estación extraterrestre y todas las sensaciones de dinero fácil se habían convertido en un cuadro clínico de neurosis”

-“Creo que en la ciudad-pollo, pasado un tiempo, uno llega a perder toda posibilidad de elección, la voluntad deja de existir, no mueve nada, no explica nada, se limita a acompañar a los acontecimientos”.

-“Mira, si me dicen que el Papa es gay, yo me lo creo, pero si además me dan 100.000 libras, el Papa es gay y musulmán… yo soy gay y musulmán por 100.000 libras..¿Porqué no los Beatles?”

 

La leyenda oculta de The Beatles

 

Acostumbrados como estamos a una comedia española zafia, de titiriteros, mercachifles, antihéroes grasientos o desmayados sexuales El factor Pilgrim es, sin duda, un oasis regenerativo, en ese mercadillo de baratijas que demuestra ser el humor patrio. Rodada en Londres con un presupuesto ínfimo, esta película es otra cosa, simplemente el desarrollo de una muy buena idea, fresca, efervescente, que burbujea durante los apenas 80 minutos que dura la cinta y que te mantiene en ascuas con buenas dosis de humor y un guión fascinante para contar algo que difícilmente diríase de un spanish film.

El factor Pilgrim tiene dos elementos claramente diferenciadores del cine español, por un lado la estética underground europea, con una visión cómica acerca de los arrabales londinenses heredera de la gran Trainspotting, con callejuelas, drogas, inmigración y buen rollo con personajes estrafalarios sirven en bandeja una textura diferente, casi de videoclip al filme. La segunda es la historia, tan alejada de lo que solemos ver por estos lares, acerca del descubrimiento de un secreto que podría cambiar la visión de algo tan británico como The Beatles, la legendaria banda de los 60 (la segunda mayor fuente de divisas del Reino Unido durante esa época según desvela la película) y que llega casi por casualidad a un español, un británico, un italiano y un loco danés obsesionado con el color naranja. 

Narrada casi como una novela detectivesca en la que los protagonistas se van acercando cada vez más hacia ese secreto, es la voz en off del protagonista español de la cinta, Francisco (Alex O´Dogherty) el que va desmadejando la trama, con unas interesantes reflexiones, fruto una vez más de un buen guión, que refleja el curioso pensamiento de los integrantes de esa banda… mediante las palabras, también se dibujan sensaciones, escenas, se dilucidan posibilidades y se conjetura acerca de hacia donde se puede dirigir tan rocambolesca investigación. Un uso muy acertado de la voz en off del que no soy en absoluto un admirador pero que en esta ocasión funciona con inteligencia y si además las frases que emana la mente de Francisco, son ingeniosas o simplemente graciosas, ayudan a que el espectador quede aún más atrapado en la red detectivesca. Los giros de guión cada vez más imprevisibles debidos principalmente a la locura de Ambar (Jöns Pappila) resultan absolutamente loables, al igual que la capacidad para captar la personalidad de los cuatro personajes principales (a cada cual más estrambótico) y acompañado de una muy buena banda sonora.

Le haría falta quizás un mejor trabajo de dirección y algo más de empaque en las interpretaciones para haberse convertido en una auténtica referencia, pero aún así sigue siendo un pequeño film de culto en diversos ambientes, una joya no muy conocida y que se puede reivindicar como una de las mejores comedias españolas de los últimos años por su atrevida originalidad.

 

 

 

 

Vea una escena de El factor Pilgrim

Nota: 7

No habrá paz para los malvados

Título: No habrá paz para los malvados

Dirección: Enrique Urbizu

Interpretación: José Coronado, Rodolfo Sancho, Helena Miguel, Juanjo Artero, Pedro María Sánchez, Nadia Casado.

 España 2011

 

 

 

-“A mí me parece que algún hijo de puta ha iniciado una guerra contra su negocio y que usted sabe de quién se trata”.

-“En mi opinión su matanza de colombianos es obra de profesionales contratados”.

-“No entiendo como este personaje puede estar todavía en la policía”.

 

Justicia ‘sui generis’

 

La triunfadora de los Goya 2012 deja, en mi opinión, mucho que desear. No habrá paz para los malvados es un cocktail explosivo que mezcla narcotraficantes colombianos, terroristas chechenos, policías corruptos, burócratas incompetentes, héroes venidos a menos, juezas que no logran conciliar la vida laboral y familiar, chivatos profesionales y mucha sangre, balazos y alcohol de por medio. El almizcle de fuego que surge de aquí es cargante, pesado, el guión camina hacia adelante como un pollo descabezado entre decenas de situaciones explosivas en las que el espectador se pierde, no cuenta una historia, cuenta una sensación constante de peligro, y la contradictoria vida de un hombre a medio camino entre la heroicidad y el desafío a la justicia y la delincuencia. Hay demasiada paja en la película, una extensa maraña de subtramas y personajes secundarios desaprovechados porque no hay metraje suficiente para desarrollar sus personalidades, se va poco al grano y mucho a crear la atmósfera sin saber muy bien por donde camina el espectador porque al fin y al cabo se sabe quienes son los malos, pero son tantos y tan difusos que no sabemos por donde ir, y en cuanto al bueno pues no lo es tanto… lo cual si que es un logro, evitar el maniqueismo, contar una historia de perdedores capaces de hacer un gesto honrado y heroico por el mundo, pues encierra su encanto homicida para el espectador y más si la interpretación resulta más que satisfactoria como es en el caso de José Coronado, a la que se le atribuye en esta película la mejor interpretación de su carrera de la mano de ese policía errabundo, borracho, justiciero y sin ética llamado Santos Trinidad. De hecho la gran apuesta de la película, aquello por lo que se mantiene en pie, es José Coronado y en este sentido, la película se parece en mucho a lo que hablaba hace apenas unos días en Biutiful, donde la atmósfera cargante y el guión atiborrado de drama en los bajos fondos sólo se sostenía por la interpretación de Bardem… pero hay una diferencia, Iñárritu es bastante mejor director que Urbizu (al menos en los demostrado hasta ahora) y en sus composiciones al menos había arte algo que aquí está bastante cortito.

Hay alguna muestra de cine negro contundente, incluso algún rasgo de autor y algún plano logrado, pero son sólo pinceladas a lo largo de los numerosos eslabones que van componiendo este thriller complejo, de dificultoso montaje por el maremagno que encierra, al cargar el filme de tanta delincuencia innecesaria que sólo sirve para intentar hacer más rimbombante la trama y que en realidad tiene poca utilidad…, pero al menos es una exploración en este género de un cine español que pocas veces se atreve con este tipo de películas y que está bien interpretada, con algunos momentos de tensión que si merecen la pena, aunque sean pocos.

 Vea el trailer de No habrá paz para los malvados

Nota: 4

Luces rojas

Título: Luces rojas

Director: Rodrigo Cortés

Interpretación: Cilliam Murphy, Sigourney Weaver, Robert de Niro, Elisabeth Olsen.

España 2012

 

 

 

-“Hay dos grupos de dotados con un don especial, los que realmente creen tener algún poder, y los que creen que no podemos detectar sus trucos… ambos se equivocan”.

-¿Me estás desafiando? ¿Estás poniendo en duda mi poder?

 

Tramposo.

Todos los que estén esperando que la magia que Rodrigo Cortés consiguió con Buried    se vuelva a repetir en esta película, se equivoca. Luces Rojas es una película llena de intriga y muy entretenida, pero poco más, pues su guión está lleno de trampas y en ese aspecto es bastante decepcionante. Y es que Cortés parece estar más preocupado a lo largo del filme por mantener la duda continua ante el espectador que por contar una historia y aunque durante el recorrido este efecto puede parecer bastante intrigante, la verdad es que en el resultado global del filme resulta demasiado poco bagaje. Y  eso que la historia en sí misma no es nimia ni tópica, tiene base para haber sido mejor aprovechada, pero Cortés, en esta ocasión prefiere despreciar la argumentación para centrarse en los efectismos y en sembrar dudas sobre lo que está ocurriendo al otro lado de la pantalla.

En la película Sigourney Weaver y Cilliam Murphy dirigen un equipo de investigación universitario encargado de detectar fraudes paranormales,  en esa tesis inician al espectador desmontando los aparentemente sobrenaturales trucos con los que varios médiums o psiquicos quieren aprovecharse. Pero en el filme irrumpe la figura de Simon Silver (Robert de Niro) un enigmático ciego que pone en jaque a este equipo que no es capaz de descubrir su metodología. Cortés intenta que constantemente dudemos de si Silver tiene verdaderamente poderes psíquicos o si es simplemente un fraude, pero el que parece que sí es verdaderamente un tramposo es el director español que no duda en utilizar recursos gratuitos sin verdadera intención narrativa y despreciados a posteriori por el propio guión, para generar tensión. Recursos muy efectivos en ese instante, pero que a la larga, al no tener continuidad, terminan siendo perjudiciales para el filme y deshinchan la trama.

Tal  vez eso tenga mucho que ver en el fallido efecto final de la película. Cortés intenta imitar  el efecto Shyamalan provocando un final desconcertante que pone entredicho todo lo anteriormente contado, pero mientras en las películas de Shyamalan la impresión que queda es de encantamiento y el de ser capaz de ordenar todas las ideas y reconstruir toda la película en la mente del espectador dejando un magnífico sabor de boca, en esta película aunque permanezca la sensación de sorpresa mayúscula y que no se llegue a atisbar la realidad escondida del filme, ese giro que rehace la película no llega a noquear al espectador. Me refiero solo al cierre final de la trama principal porque en otras tramas secundarias, sí que hay cierres fácilmente previsibles que le quitan tensión dramática a ese explosivo final.

Lo que sí salva en gran parte el filme es la parte interpretativa. Pocas veces actores de esta talla consagrados en Hollywood se habían puesto a las órdenes de un director español. Muy bien todos especialmente el incombustible De Niro.

Nota: 4

El gran marciano

Título: El gran marciano

Dirección: Antonio Hernández

Interpretación: Jorge Berrocal, Ismael Beiro, María José Galera, Jaroslav Bielski, Marta Belenguer, Mabel Garrido, Ania Iglesias, Iván Armesto, Cari Antón.

España 2001

 

 

 

-“No podemos entrar ahí, no sabemos de dónde viene, os van a poner a todos en cuarentena gilipollas”.

-“Para ser sincero se que algunos se hace algún porrete, pero en aquel momento debido a que estaba la alcaldesa y que era una cena de protocolo yo creo que nadie”.

Inocentada.

Pues sí, hay que ser bastante pardillo para ver esta película, o en su defecto que alguien te obligue a verla con chantajes sentimentales. Sea cuales sean los motivos que me impulsaron a hacerlo, la he visto… y sí, es tan mala como parece.

Esta fricada realizada a modo de docu-ficción, realizada con los concursantes de la primera edición del programa Gran Hermano, rueda una broma filmada en la que hacen creer a los pobres palurdos que son testigos de un encuentro extraterrestre, una broma elaborada pero en la que los hombres pertenecientes a la vida inteligente no picarían nunca.

La película no tiene otro objetivo que el de ridiculizar a los integrantes de este bombazo televisivo, poniendo ante las cámaras a este grupo de famosos de laboratorio para burlarse de ellos con una inocentada millonaria, pero burda en su concepto y a la que los pobres concursantes se ven arrastrados pese a algunas obviedades básicas que sus mentes preseleccionadas para el espectáculo denigrante prefieren pasar por alto.

La película solo tiene una base de guión, ya que lo demás se va sucediendo espontáneamente según la reacción de los personajes aunque esta sea bastante previsible. El problema radica en que las víctimas de este experimento cinematográfico no dan más de sí y sus reacciones, aunque hiperbólicas e incluso graciosas en algunos momentos por las memeces que salen de este grupo de engañados, no dan más de sí. Son personajes que por su propia condición de guiñapos televisivos no consiguen atrapar en la intriga al espectador, ni sorprender, sólo que nos riamos, pero de ellos y sus esperpénticas reacciones, no del guión ni de la trama.

Algo parecido pasa con las supuestas interpretaciones. Cabría esperar que en una filmación en la que los protagonistas no tienen que aprenderse sus frases estuviéramos ante interpretaciones muy reales y naturales, pero la propia condición de los seleccionados hace que todo el desarrollo de la película se base en cometarios y acciones histriónicas y desmedidas, paradójicamente, un documental, una convivencia natural y real en sí misma parece a ojos del espectador mucho más falsa que una película de ficción pura (ahí radica la magia del cine), reacciones desproporcionadas que se centran principalmente en un Jorge Berrocal, el peor parado en esta trama absurda que se cree a pies juntillas el encuentro extraterrestre y cuya tensión estalla ante tan magnífico acontecimiento.

Este intento cinematográfico sólo cuenta con un par de tramas secundarias, una protagonizada por Iñigo, al que separan del resto de los compañeros y otra de una supuesta infidelidad de una alcaldesa. Ambas están descompensadas, una de ellas se cierra nada más iniciarse la película y la otra se va dando a grandes saltos durante el metraje y sin demasiada relación con lo que ocurre con el resto del filme, parecen dos cortos encajados a la fuerza en el montaje posterior.

En definitiva, una película ridícula, insultante, sin más pretensión que sacar algo de dinero a los fanáticos del ‘Star System’ Gran Hermano.

Nota: 0

Volver

Título: Volver

Director: Pedro Almodóvar

Interpretación: Penélope Cruz, Carmen Maura, Lola Dueñas, Blanca Portillo, Yohana Cobo, Chus Lampreave.

España. 2006

 

 

 

-“Si me hubiera muerto, habría vuelto para pedirte perdón. ¿Cómo pudo ocurrir semejante monstruosidad, delante de mis ojos, sin que me diera cuenta?”.

-“Cada vez que fumo un porro, me acuerdo de ella. Si no fuera por los porros ni comía. El porro me da un poquito de hambre”.

 

…De entre los muertos.

 

Creo que me repito al decir que me gusta el Almodóvar más moderado que el estrafalario ochentero con el que comenzó a forjar su carrera, porque incluso en su faceta más centrista, el director manchego sobrepasa en extravagancia al más pintoresco cineasta (salvo contadas excepciones).  En Volver se mezclan un poco los almodóvar más extremos y centrados al mismo tiempo. Si sólo nos detenemos a mirar el guión, la historia que nos plantea Almodóvar es verdaderamente desbordante, pasional y llevada al límite, plagada de aberraciones sexuales, personajes tocados por la locura, dramones aligerados por el humor y hasta ‘fantasmas vivos’, todo ello en el contexto del mundo rural o el chabacano de los barrios humildes de una ciudad, donde tienen cabida el cotilleo, la ‘verdulería’, el lenguaje soez y los secretos más sorprendentes bien guardados en el cajón para no tener que sufrir la palabrería, porque como bien se dice en la película, los trapos sucios hay que lavarlos en casa. Pero en las formas, en la mano firme que tiene a la hora de dirigir las escenas, la película es más comedida y consigue apaciguar con acierto, la desbordante vehemencia de los seis personajes femeninos que despilfarran ordinariez en sus escenas.

En el plano interno la exquisitez de Almodóvar a la hora de configurar los planos es incuestionable, detallados y absolutamente expresivos, algunas imágenes como las de las mujeres limpiando las lápidas del cementerio con las que se inicia la película, o la del papel absorbente en plano detalle ‘tragando’ la sangre de un cadáver se quedan irremediablemente clavadas, si eso le sumamos su gusto por la escenografía pormenorizada y las jugosas localizaciones, el resultado final resulta excelente.

La configuración de los seis personajes femeninos, con una fortaleza y una esencia portentosa encerrados en ambiente de ‘chusma’ también resulta elocuente y poderosa a ojos del espectador, convirtiendo el marujeo en algo glamoroso y en ello, tiene mucho que ver el papel de Penélope Cruz, que muestra una faceta de actriz mucho más potente que la que había mostrado en papeles anteriores, convirtiéndose de la mano del director manchego en el eje vertebral de la cinta. No menos bueno es el trabajo de una Carmen Maura que también consigue hacer creíble un difícil papel.

Es cierto que el gusto de Almodóvar por estirar el guión como un chicle, de buscar la vuelta forzada para virar en la trama, su gusto excesivo por la sorpresa, puede a veces sacarte un tanto de la película, pero es Almodóvar, su esencia, y en general la película guarda bastante bien los papeles y en general la historia resulta verosímil, aunque camine sobre el alambre.

 

Nota: 7

 

 

Abre los ojos

Título: Abre los ojos

Dirección: Alejandro Amenabar

Interpretación: Eduardo Noriega, Penélope Cruz, Chete Lera, Fele Martínez, Najwa Nimri.

España 1997

 

 

 

-“Los sueños no se descubren hasta que uno despierta”

-“Esta empresa promete lo mismo que ha prometido la iglesia durante siglos, pero en vez de curas son matasanos”.

 

Con la boca abierta.

 

Ingeniería fílmica, trabajo de precisión milimétrica en el montaje, un guión compuesto por múltiples engranajes, demencial y perversamente intrigante. Elementos para una de las películas más sorprendentes que jamás haya ideado la industria patria.

Abre los ojos es una historia caleidoscópica, una inyección de fluidos de sueño y realidad, una argamasa que se desliza entre la locura, la pesadilla, la ficción, la verdad y la apariencia, para mantener al espectador en una permanente tensión.

Tampoco se corta Amenábar a la hora de mezclar géneros salpimentando el metraje con algo de Ciencia-Ficción, drama, Thriller psicólogico y unas gotitas de romance.

Con todo esto, la visión es toda una aventura, una película valiente y difícil de cuadrar, con un estilo más americano que dejó en evidencia a la anquilosada filmografía española, con algo verdaderamente renovador, un guión de locos que funciona, sorprende y te deja con la boca abierta con un final con el que se cierran todas las incongruencias que parecen simplemente imposibles a lo largo de la película.

Entre unos personajes deliberadamente confusos, y misteriosos y los desordenes temporales, se encarga de poner algo de orden y unidad al filme la ambientación, una atmósfera oscura, misteriosa, inquietante muy adecuada para el contexto en el que se desarrolla la historia y con un brillante concepto de la iluminación.

El hecho de que todo el peso del guión recaiga en el final, asegura un impacto brutal en el primer visionado, una gran sorpresa al conseguir atar todos los cabos suelos y dar sentido a toda el maremagno de sensaciones inconexas que se desatan, aunque por otro lado, le hacen perder vigor cuando la película se ve una segunda vez.

Lo peor es la interpretación que realizan los actores. Un joven Eduardo Noriega tiene verdaderos problemas para hacerse con el personaje, sobre todo en los primeros compases de la película, Penélope Cruz pone una cara bonita y poco más, Fele Martínez sigue siendo uno de los actores más antinaturales del panorama español con un personaje que además no tiene demasiado interés para la trama, y la voz sibilante de Najwa Nimri sigue pareciendo forzada aún en su neurótico personaje, la dirección de actores nunca fue el fuerte de Amenábar, pero en esta, su segunda película, desde luego no supo transmitir la esencia de la trama, a unos actores que aún no habían acumulado demasiada experiencia.

Pero el guión sigue siendo toda una odisea, una historia fantástica y desestructurada, una vuelta de tuerca más a la imaginación, rayano a los límites del surrealismo (en su sentido onírico), con un sentido comercial sí, pero que funciona y que tiene rasgos de brillantez por momentos.

 

Nota: 7

 

 

Kárate a muerte en Torremolinos

Título: Kárate a muerte en Torremolinos

Dirección: Pedro Temboury

Interpretación (por decir algo): Curro Cruz, Jess Franco, Sonia Okomo, Paul Lapidus, Julio San Juan, Carol Salvador, Lucia Romero, Manuel Romo.

España. 2003

 

 

-“Oh ignorantes bestezuelas, escuchad, yo soy el espíritu más preclaro y visionario de todos los tiempos. Miyagi, o sea yo, os enseñaré todos los secretos del Kárate pero debéis ser puros de corazón y tener la mirada alta”.

-“Otra joven torremolinense ha sido secuestrada y la culpa de todo la tiene la droga y el Gobierno Central, pero yo he buscado una solución y he contratado al Doctor Orloff y él se encargará de erradicar el crimen en esta ciudad”.

Ni como broma.

Traigo hasta este blog la que es la peor película que jamás haya visto. Básicamente el filme es el culmen del frikismo mal entendido, un grupo de amigos, sin la menor vocación como actores que se reúnen para filmar una payasada que mezcla ‘ninjas zombies’, monstruos legendarios de gomaespuma y plástico, karatekas de leyenda, espíritus porreros, litros de tomate frito y vísceras de celofán, para recrear una historia absurda, sin pies ni cabeza, mal hecha y peor interpretada, un fiasco, o lo que se esperaba de un grupo sin experiencia ni conciencia fílmica y que sólo trataba de divertirse con sus chaladuras y el excesivo tiempo libre de un verano. Serie Z a repartir.

Este tipo de películas te deja de vez en cuando, al menos una broma curiosa, algo con lo que reírse o la posibilidad de dar alguna carcajada de lo malo que es lo que estas viendo, pero en mi opinión, ni siquiera sirve como broma.

En su día Tim Burton consiguió reconocer a Ed Wood como el peor director de la historia del cine, pero su homenaje lo realizó una década antes de que este Pedro Temboury estrenase este esperpento y de la película que el siguió, ‘Ellos robaron la picha de Hitler’, si hubiera conocido estos dos ‘hitos’ probablemente se habría pensado mucho la etiqueta que recayó sobre Ed Wood.

La falta de presupuesto y de conocimientos técnicos la convierten en una película sin ningún interés desde este punto de vista y donde elementos como el sonido son claramente insuficientes y de muy baja calidad ya que ni siquiera en eso es capaz de mantener el tipo.

En fin, que es una mamarrachada en sí misma, que no merece muchos más comentarios, porque su guión lo dice todo. Tal vez resaltar que tanto yo como ustedes, sean quienes sean, seguramente sean capaces de actuar mejor ante las cámaras que estos mequetrefes que un día se pusieron delante de una para hacer la gracia. Les dejo con la sinopsis de la película para que puedan degustar hasta que punto llega la falta de imaginación, y digo bien falta de imaginación, porque querido Temboury, no por mezclar decenas de cosas rocambolescas en un mismo cocktail, eres especial:

Torremolinos, año 2000. La que parece una de las ciudades más ociosas del mundo está a punto de sumergirse en una ola de terror. El malévolo Dr. Malvedades llega a la ciudad para resucitar a cuatro karatecas que murieron ahogados en la la bahía de Málaga cuando ejercían como asesinos a sueldo durante la II Guerra Mundial. Con la ayuda de los zombies, secuestrará a cinco adolescentes recién desvirgadas, a quienes utilizará para despertar al monstruo Jocántaro, engendro mitad centollo mitad pulpo que dormita en algún lugar de la costa  cuya raza previa a la humanidad acabó con los dinosaurios, para conseguir dominar el mundo. Entre las secuestradas se haya Danuta, la novia de un surfer católico y voluntariamente célibe, Jess, que hará lo imposible para rescatarla. Para ello reúne a sus amigos -un cura, una monja, un yuppie y un karateca-, y juntos invocan al espíritu del profesor Miyagi, quien les enseña el difícil arte del karate para hacer frente a los esbirros del Dr. Malvedades. Mientras tanto, las autoridades, desconcertadas ante la ola de secuestros, encargan primero a Chuck Lee, karateca de fama internacional, y después al Dr. Orloff, un parapsicólogo en perpetuo trance cannábico, el rescate de las adolescentes y la lucha contra el Dr. Malvedades

Nota: 0

Amanece que no es poco

Título: Amanece que no es poco.

Dirección: José Luis Cuerda.

Interpretación: Antonio Resines, Cassen, Luis Ciges, Aurora Bautista, Enrique San Francisco, José Sazatornil, Pastora Vega, Chus Lampreave, Manuel Alexandre, María Isbert, Miguel Rellán, Guillermo Montesinos.

España. 1988                   

 

 

-“En los años que llevo de médico, no había visto a nadie morirse tan bien como lo está haciendo tu padre, ¡qué irse!, ¡qué apagarse!, ¡con que parsimonia!, estoy disfrutando lo que no te puedes imaginar”.

-“Le dije a usted cuando me pidió permiso para ser escritor que hiciera lo que el resto de sudamericanos, que unos días van en bici y otros huelen bien.. son cosas vistosas, sin armar escándalos”.

-“La gente quiere que la muchacha joven que ha traído sea comunal”.

 

Chaladura crítica.

 

No hay más vuelta de hoja, ‘Amanece que no es poco’ es una película absurda cuyo nivel de delirio roza el de un frenopático. Hay desde luego mucha imaginación en el guión y también un desprecio absoluto por la verosimilitud de la historia o por mantener algún ordenamiento lógico, de tal manera que la película es casi una no-película para convertirse en una sucesión continuada de gags cómicos cuya intensidad narrativa se desinfla irremediablemente en pro de mantener su nivel surrealista.

Originalidad no le falta y desde luego llama la atención con lucidez, absorbiendo al espectador en el enigmático microcosmos en el que los personajes viven su absurdo imposible, pero la chaladura tiene un límite, y si al principio nos reímos con las lunáticas historietas de este pueblo, poco a poco el espectador se va hartando de tanta chaladura y empieza a echar de menos algo que ponga en pie la historia.

Y es que una vez concluida la película, uno no sabe muy bien de que va esta película, no hay una historia clara a la que aferrarse y todo se queda en una panorámica general acerca de las vicisitudes de los habitantes de un pueblo que en el que todo puede ocurrir. Como ejemplo que los hombres nazcan como un cultivo, que los niños también nazcan a los diez minutos de realizar el coito, que los agricultores canten música sacra como ángeles, que las putas sean elegidas mediante elecciones, o que los ahorcados sigan vivos con la soga al cuello, y esto puede ocurrir como podría haber ocurrido cualquier otra que se hubiese asomado a la traviesa mente de un guionista que no pone trabas a la imaginación.

Si es cierto que detrás de cada uno de estos pequeños sketchs cómicos hay mucha crítica hacia los estamentos sociales, ni políticos, ni la Guardia Civil, ni el clero, ni siquiera los intelectuales se libran de la ácida película de José Luis Cuerda, pero tan risible envoltorio no ayuda a acentuar este carácter satírico y todo se reduce a una pequeña ironía dentro del despropósito argumental que propone este ‘Amanece que no es poco’.

El centrarse en la patochada y en el jolgorio en el que se convierte la película, también deja muy de lado el aspecto técnico que ni si quiera merece detenerse en él porque pasa desapercibido e, igualmente, las interpretaciones carecen de sentido, puesto que al ser los personajes unos referentes tan alejados de la realidad consciente del espectador, resulta imposible cerciorarse de que una interpretación no es buena, más que personajes hay caricaturas, marionetas… no esperen que el amplio reparto coral les saque alguna emoción.

Sí al menos debo decir que la vi del tirón sin aburrirme, tal vez por el desconcierto que produce y por la sucesión de sorpresas que produce y que la hacen, desde luego, imprevisible. Pero la sensación final es la de que todo eso es solo una anécdota.

 

Nota: 4

La vida secreta de las palabras

Título: La vida secreta de las palabras

Dirección: Isabel Coixet

Interpretación: Sarah Polley, Tim Robbins, Javier Cámara, Leonor Watling, Sverre Ankel Ousdal, Steven McKintosh, Eddie Marsan.

España. 2005

 

 

-“En el fondo, todo es un accidente”.

-“¿Cómo se vive con las cosas que han pasado?… con las consecuencias de…¿Cómo se vive con los muertos?

-“Aprenderé a nadar Hanna, te lo juro, aprenderé a nadar”. 

El secreto de Hannah

La guerra de los Balcanes y sus atrocidades ya han sido tratadas en muchas películas, algunas de las cuales ya forman parte de este blog (Véase: ‘Grbavica, el secreto de Esma’; ‘En tierra de nadie’; ‘El círculo perfecto’ o ‘Antes de la lluvia’) pero ninguna se había centrado en el efecto post-traumático que se mantenía sobre los ciudadanos que más sufrieron sus consecuencias, las mujeres y curiosamente ha sido una película española la que se ha encargado de abordarlo. Isabel Coixet ya conocía de cerca el grado de abyección que alcanzó el ser humano en esta cruenta guerra gracias a su película documental: ‘Viaje al corazón de la tortura’, pero en ‘La vida secreta de las palabras’ ficciona la vida real de tantas mujeres con el toque sensibilidad, diálogos susurrantes y el desengranaje parsimonioso que caracteriza al cine de esta directora (y que un director consiga tener una impronta propia en su obra ya es un logro en los tiempos que corren).

Esta película tiene un toque mágico desde el primer momento, en una de las primeras escenas los obreros de una fábrica van cogiendo orejeras protectoras para amortiguar el ruido de la maquinaria, la estantería en la que permanecen se va vaciando hasta que se queda sólo con unas, así nos damos cuenta de que la protagonista es sorda. Este es el arranque de una película que, al estilo contemplativo, metódico y reflexivo deparará muchas sorpresas más que se desvelan casi sutilmente. Nos daremos cuenta de muchos pequeños detalles que no terminarán de encajar hasta que la película estalla. Y ese es quizá el problema de ‘La vida secreta de las palabras’ durante algo más de una hora la película no es más que el cúmulo de pequeños detalles, minúsculos diálogos, pistas a la luz de una lupa, algo que se sobrelleva, pero no llena, que se intuye pero no cala, y en ocasiones la opacidad del guión para guardar su línea argumental hace que el recorrido llegue a ser tedioso y no se llegue a cuajar la emoción que se entrevé a los personajes, que sale a veces diluyéndose al instante.

Todo cambia a los 75 minutos de película, Hannah cuenta su secreto, y entonces todo cobra sentido y el hachazo es monumental. El espectador ya está listo para recibir un torrente de sensaciones, para dejarse arrastrar por una historia llena de sensibilidad, dolor y amor en una mezcla de sensaciones poderosísima que hace de los últimos 40 minutos de película un auténtico elixir para los sentidos.

En cierto modo, comprendo la decisión de Isabel Coixet… su película podría haber sido un mejor producto cinematrográfico de haberse ajustado a otros cánones de ritmo y habernos enfrentado al dolor de la muchacha mucho antes, pero Coixet ha cambiado la calidad por el compromiso y si queremos sentir en nuestra propia carne lo que supuso para muchos el horror de esa guerra, no hay nada como ese hachazo que se queda grabado a fuego, inolvidable.

Por otro lado, el escenario de la plataforma petrolífera en medio del océano (copiado directamente de ‘Rompiendo las olas’ de Lars Von Trier; también puede encontrar la crítica en este blog) resulta fantástico para el desarrollo de la película y ese ambiente de soledad y silencio resulta muy adecuado para que los personajes vayan dejando su poso, sus pequeños extractos de vida a lo largo de la película.

También adecuado al tono de la película resulta la elección de la música, con algunas piezas nostálgicas que te dejan ciertos instantes para la reflexión y el sosiego y que incluyen al gran Tom Waits.

Tanto Sarah Polley como Tim Robbins brillan a nivel altísimo (magnífico dueto para una película española) y consiguen extraer lo mejor de unos personajes, pese al impedimento físico de no poder moverse de una misma habitación, algo que siempre es un hándicap para la interpretación, les acompaña en un papel secundario un Javier Cámara que ha tenido mejores momentos.

Así, de forma silenciosa, conspirando con los detalles, con las frases que en un principio parecen carecer de toda importancia y que luego se tornan trascendentales cuando los personajes se van liberando de sus miedos a hablar, se construye esta historia deliciosa y dramática, romántica e hiriente, dolorosa y balsámica y que deja en su haber una de las mejores frases de amor jamás escuchadas: “Aprenderé a nadar” (óigase en su contexto).

Nota: 7

 

Navegador de artículos