Palomitas con choco

Críticas de cine, desde Huelva

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Fresa y chocolate

Título: Fresa y Chocolate

Dirección: Tomás Gutiérrez Alea y Juan Carlos Tabío.

Interpretación: Jorge Perugorría, Vladimir Cruz, Mirta Ibarra, Francisco Gattorno.

Cuba 1993

 

 

-“¿Me aceptas un brindis con la bebida del enemigo?”

-“Pero que grande es esta revolución, ahora hasta las putas son críticas de arte”

-“La revolución no entra por el culo, chico”.

 Sabores helados

 Fresca como el aire del Caribe, desacomplejada como las habaneras, valiente como todos aquellos que alguna vez se opusieron al régimen castrista. Así es esta fresa y chocolate, un canto a la libertad, a la tolerancia y sobre todo, por encima de la política a la amistad. Y cuando hablo de la libertad, que ningún adoctrinado piense directamente que es una película anti-castrista, porque reparte sus críticas tanto para el régimen cubano como para la sociedad capitalista, en ninguno de los dos se halla la panacea. Pero repito, por encima de las interpretaciones políticas, que las tiene y variopintas, ‘Fresa y Chocolate’ es un canto a la amistad y a la tolerancia, que muestra como un chico se libera de sus prejuicios para compartir experiencias, conversaciones y ‘libros prohibidos’ con  un homosexual, nada más, porque puestos a romper tópicos, el hecho de que el protagonista sea homosexual no la convierte en una película gay, aunque si se defiendan sus derechos y su libertad.

Una historia pues, preciosa con muchos matices, bien narrada, entretenida, con momentos de humor, otros de discurso más serio y filosófico, pequeños dramas rutinarios, muchísimo transfondo social y una gran riqueza cultural. Una película completísima, magníficamente interpretada por Jorge Perugorría y Vladimir Cruz, dos personajes completamente diferentes pero que casan en su intelecto (aunque piensen de distinta manera) y en su dulzura (como la fresa y el chocolate).

El gran trabajo de dirección de la película no solo consiste en hacer verosímil tan compleja historia, sino también en hacer que resulte conmovedora y en dibujar el ambiente de la vieja habana triste con sus calles sucias y melancólicas.

La película tiene alguna cuenta pendiente con la elección de la banda sonora (música de organillo melosa) y con el trabajo interpretativo de algunos actores secundarios, pero es desde luego de lo mejor que ha salido de la isla en muchos años, despertando conciencias y sentimientos, sin aleccionar, solo mostrando a una nueva sociedad habanera, más compleja, más sabia, más tolerante y que lucha contra viejos prejuicios además de contra el enemigo Yankee. En fin que es una delicia de película con buen tino y buen ritmo (al principio le cuesta un poco arrancar pero luego uno se mete en la película rápidamente) y que no se arrepentirá de ver salvo que seas un homófono recalcitrante.

Nota: 7

Viva Cuba

Título: Viva Cuba

Dirección: Juan Carlos Cremata Malberti

Interpretación: Malú Tarrou, Jorgito Miló, Larisa Vega, Luisa María Jiménez.

Cuba 2005

 

 

 

 

 

 

 

 -“No podemos entender como esos niños han podido llegar tan lejos, ni porqué ni para donde van”.

-“Un día enterramos una cajita donde yo puse en un papel que iba a ser su amiga para toda la vida, pero ya no quiero, ya no quiero ser su amiga”.

-“Si nos abrazamos fuerte, muy fuerte, nunca nadie nos va a separar”.

 

Ternura insonora

 

Una pena que en el plano técnico el sonido que ofrece la película sea más que deficiente porque la tierna historia de los dos niños que se escapan para intentar evitar la emigración de uno de ellos (el verdadero transfondo de la historia) está verdaderamente bien llevada, apelando al sentimentalismo, a una amistad de terciopelo que llevan a esta pareja de niños preadolescentes a vivir con intensidad pequeñas aventuras en una ‘road movie’ pueril en la que los diálogos refuerzan esta convivencia, esa relación entre ambos cada vez más fuerte hasta el final de la cinta.

Lo mejor del plano técnico es la fotografía, bien reflejados los bellos paisajes cubanos, desde la frondosa arboleda serpenteada por meandros, hasta las playas de varadero, lo demás va de lo irrelevante a lo desastroso. Irrelevantes son los pequeños efectos especiales para reforzar el carácter infantil de la película, que incluye desde la introducción de personajes animados (fruto de la imaginación febril en algunos momentos) a los dibujos de estrellas de colores que también imaginan en un precioso cielo, en general, los efectos son ‘cutres’ poco o nada creíbles y faltos de continuidad, pero al menos sirve para acentuar el carácter infantil de la película y ofrecen a los personajes la posibilidad de rasgar un poco el corazón del espectador.

Lo que no tiene perdón es el sonido del metraje, silencios abruptos seguidos de diálogos que te sobrevienen sin previo aviso, la recolección de un sonido ambiente excesivamente alto que no te deja escuchar el diálogo de los personajes, y algunos fondos que incluso hacen daño al oído o son verdaderamente incómodas, van muy en contra de un metraje que por lo demás podría haber obtenido una mucha mejor nota de no ser por las deficiencias técnicas demasiado obvias y desesperantes como para dejarlas pasar en favor de la historia. No logro discernir no obstante, si estas deficiencias se deben a la falta de presupuesto, o al exceso de celo a la hora de innovar, porque curiosamente la película comienza con una guerra imaginada por los niños en los que los sonidos de bombas y aviones están verdaderamente logrados… hasta que todo se empaña sin remedio.

Sorprendente en los positivo la actuación de los dos niños, muy ágiles y naturales en su historia logrando comunicarse con el espectador.

Nota: 5

Memorias del subdesarrollo

Título: Memorias del subdesarollo.

Dirección: Tomás Gutiérrez Alea.

Interpretación: Sergio Corrieri, Daysi Granados, Eslinda Nuñez.

Cuba. 1968

 

 

 

 

 

-“Cada uno recurre a su propia individualidad cuando quiere alejarse de la miseria ajena que lo contamina o recurre al grupo cuando tiene que asumir su responsabilidad y contamina entonces a los otros”.

 -“Mi vida es como un vegetal monstruoso y fofo de hojas caídas y sin fruto. Yo creo que aparento cierta dignidad”.

 

Docupolitica interior.

 

La misma voz repetida hasta el hastío es la que se encarga de ofrecer a modo de monólogo interior del protagonista las contradicciones, anhelos, prejuicios y debilidades de la vida en la Cuba postrevolucionaria. Con decenas de escenas rodadas a modo de documental y un realismo vigoroso, táctil, es una  película demasiado profunda, de altivo tono filosófico surgido en  modo narrativo en la cabeza pensante y libre de un intelectual cubano. Es esa libertad narrativa, capaz de basar un guión en los monólogos interiores, de introducir declaraciones políticas de personajes reales, con imágenes de la televisión, aderezarlas con lecturas del periódico, de los informativos de la radio y hasta con secuencias sexuales sacadas de los cortes censurados de otras películas, lo más atrevido y lo que más atrae de la cinta, así como las vidas que muestra, desamparadas, solitarias en esa Cuba moderna de coches, revistas y restaurantes, pero subdesarrollada en otros sentidos sobre los que se reflexiona. Es sin duda interesante, pero el camino que escoge el director es largo incluso para una película de apenas 90 minutos. Los silencios y el sonido ambiente se hacen a veces eternos, los monólogos tediosos, el lenguaje demasiado abstracto y encorsetado a un país y una época y las historias pasan (algunas de ellas sorprendentes y entretenidas) sin que se sepa muy bien como empezaron ni porqué terminan, muy difusa en el sentido de la narración, aunque se marque un tanto en lo que cuenta. Sorprende la capacidad de crítica que tiene para con el régimen castrista pese a que el director comulgue con el mismo. Una película interesante y libérrima aunque mal enfocada para el público general que la utilizará como somnífero.

 Nota: 4

Lisanka

Título: Lisanka

Dirección: Daniel Díaz Torres.

Intérpretes: Mirielys Cejas, Carlos Enrique Almirante, Ernesto Hernández.

Cuba.2009

 

 

 

-“Dios perdonó a María Magdalena por ser puta, pero jamás la hubiera perdonado por ser comunista”.

-“Lisa, yo sería capaz de hacerme revolucionario por ti”.

Los misiles alegres

Ágil y fresca. Lisanka es una comedia diferente con el marco de la crisis de los misiles como telón de fondo. El guión funciona a altibajos con momentos cumbres, especialmente los que se decantan por la comedia y otros más bajos que suelen coincidir con las tensiones políticas, un capítulo en el que afortunadamente el director trata de esquivar pero que, sin embargo deja su sedimento revolucionario a lo largo de toda la película. Tiene escenas graciosas e inesperadas, pero los momentos dramáticos no llegan a desarrollarse nada bien, por eso la primera mitad de la película resulta agradable, resuelta y dinámica pero avanzando hacia el final se va perdiendo en contubernios políticos y dramas no zanjados. Lo mejor es la fabricación de los personajes, empezando por Lisanka, una mujer libre, decidida, independiente… y siguiendo con los otros dos amigos que pelean por su amor, un revolucionario y otro contrarrevolucionario, un soviético que también se unirá a la lucha por obtener el amor de Lisanka, una prostituta sin complejos, alegre y de buen corazón, el tonto del pueblo que se ve como el primer seguidor de las tesis socialistas, y un sinfín de personajes con un gran anecdotario cada uno que regala la sonrisa al espectador. Demasiado largo, algo menos de metraje le habría beneficiado, culmina muy mal, un sin sentido para el resto de la película que trata de mostrar de forma rara esa dicotomía entre iglesia y comunismo que se desarrolla a lo largo de toda la película. Mención especial para los títulos de crédito fantásticamente realizados y que dan una pincelada magnífica de todo lo que será la película, mostrando desde el principio que estamos ante una realización diferente.

Nota: 6

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