Palomitas con choco

Críticas de cine, desde Huelva

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My Sassy girl

Título: My Sassy girl

Dirección: Kwak Jae-young

Interpretacción: Cha Tae-hyun, Jun Ji-hyun

Corea del Sur. 2001

 

 

 

-“Pensé que esa chica quizás me estaba haciendo una jugarreta, pretendiendo estar borracha y vomitando, para aprovecharse de mi dado mi estado de confusión”

-“Primero: no le pidas que sea femenina. Segundo: no dejes que tome más de tres copas, o le pegará a alguien. Toma café en vez de Coca-cola, si te golpea, finge que te dolió. Si te duele, finge como que no. Cuando cumplan 100 días juntos, dale una rosa durante su clase, a ella le gustará. Asegúrate de aprender esgrima y squash y estate preparado para ir a prisión un par de veces. Si te dice que te va a matar, no lo tomes a la ligera. Si le duelen los pies, intercambia el calzado con ella y por último, le gusta escribir, aliéntala a que escriba”.

-“Dos años han resultado ser no tanto tiempo, solo perdí mi tiempo pensando en estupideces como en si estábamos destinados a encontrarnos”.

-“¿Sabes que es el destino?… construir un puente de posibilidades para quién amas.

 

Pachelbel  y el destino

Me rindo. Uno que siempre mira con cierto escepticismo las comedias románticas y que aborrece el espíritu ñoño que se esconde tras Hugh Grant y Sandra Bullock, se topa de repente con una película coreana, basada también en los mismos actos románticos y en la fuerza del destino, pero en un formato absolutamente diferente, con unos personajes alocados y alejados de los canones, con un estilo más jovial, un humor que roza el absurdo y donde sustituyen los besos por tortazos para evitar un filme demasiado enpalagoso…. y claro, caigo rendido. La película está dividida en dos partes y un epílogo.

La primera no pasaría el corte del aprobado, las actitudes de los personajes y la extrañísima relación de ‘noviazgo’ que ambos mantienen la aleja del espectador, ahí se explota más la comedia que el romance y algunas de las situaciones que se plantean rozan el ridículo, aunque el magnetismo que emanan los dos protagonistas, especialmente la visceral chica, te mantiene al otro lado de la pantalla.

La segunda parte es la que realmente engancha y emociona, es pastelosa sí, pero irresistible, hasta ablandar el corazón de un asesino en Harley Davidson con su petaca de Jack Danields y un Lucky Strike en la boca. Hay escenas sublimes para recordar, originales, atrevidas y emocionantes que empiezan a labrar en la película un espíritu de tener algo más que una típica comedia romántica, y es cuando entra en juego también el aderezo de la música, con el ‘Canon’ de Pachelbel al piano y el ‘My Girl’ de The Temptations, que te pueden llevar a volar en sus respectivas escenas… pero eso no es todo, queda el epíligo, original, sorprendente  y fascinante que suponen un cenit perfecto para dejar la película en toda la boca y dibujar una sonrisa en los labios. Asi que o me estoy volviendo gay o realmente queda algo por salvar en este género, que nunca creí que llegara a sorprenderme e incluso a admirar. Asi que dejen que sus 21 grados de alma se hinchen, masajeen sus corazones y sueñen un poco con eso llamado Amor y que en esta película adquiere su propio significado.

Nota: 7

 

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Soy un cyborg

Título: Soy un cyborg. (ㄴ먀ㅠㅐ혀ㅛㅑㅡ무 ㅏㅈ두초뭄)

Director: Park Chan-Wook

Interpretación: Lim Soo-jung, Jung Ji-Hoon, Choi Hee-jim, Lee Young-nyeo, Yoo Ho-jung, Shon Young-soon.

Corea del Sur. 2006

 

 

 

-“Me gustaría agradecerte todo lo que estas haciendo por mi, también por haber robado furtivamente mi compasión, me gustaría, pero tengo prohibido sentir agradecimiento”

-“Eres una bomba nuclear y tu razón de existir es el fin del mundo, necesitas un billón de voltios”.

Cables como venas                                                                         

Explorando los confines de la fantasía sin despegar del todo los pies del suelo, Park Chan Wook nos trae una película inclasificable, delirante, dulce, lisérgica y adorablemente trágica. Ante esta propuesta, el espectador es embaucado por una narrativa ‘abracadabresca’ que difumina los límites entre la alucinación y la realidad, lo sumerge en su particular fábula esquizoide y queda rendido ante la candidez ilusoria de sus chalados personajes.

Con un guión absolutamente diferente y rebuscado en el pajar insondable de la materia gris de este director coreano, se nos presenta la historia de una joven anoréxica que acaba seriamente perturbada hasta el punto de creer que es un robot que no necesita comer. Su clausura en un frenopático junto a otros peculiares personajes hace desarrollarse una historia sorprendente que culmina incluso en el extraño amor entre la dama Cyborg e Il Soon, un joven que se cree capaz de robar las habilidades de los que le rodean y que siempre se oculta tras una máscara.

Con este arriesgadísimo punto de partida, que nos lleva de sorpresa en sorpresa, Chan-wook recrea una atmósfera imposible entre las paredes y los jardines del manicomio, con una escenografía colorida y detallista y una fotografía que, con elementos reales, se acerca más al género anime japonés que al que observamos habitualmente en el cine convencional, todo para hacer restañar la ilusión disparatada de sus personajes haciendo olvidar por completo al espectador el tétrico ambiente en el que se desenvuelve su realidad. Si a esto le sumamos unos cuantos efectos especiales en aquellas escenas en las que ella piensa que actúa como robot (la forma en la que se recarga ficticiamente iluminándose las yemas de los dedos de los pies, es fascinante) nos encontramos ante una maravillosa forma de ensoñar la atmósfera en la que se desenvuelve el guión, inventando un microcosmos específico que contagia de armonía y magia tan inusual historia.

Después de alucinarnos con su trilogía de la venganza (Symphathy for Mr. Vengeance, Oldboy y Symphathy for lady Vengeance) Park Chan Wook, cambia de registro temático con una historia arropada de ternura, pero no en su peculiar visión sobre el ser humano o la carga visual que da a sus filmes, cuidando cada plano como un lienzo con un mágico sentido artístico de la cinematografía.

Desde luego no pasará inadvertida, trastocará mentes, fruncirá entrecejos y aunque no sea apta para todo tipo de públicos (hay que liberar mucho la imaginación para adaptarse a esta narración evanescente) bien merece la pena echarle un vistazo a la humanidad desde un ángulo tan escorado.

Vea el trailer de la película

Nota: 8

Crónica de un asesino en serie

Título: Crónica de un asesino en serie

Dirección: Bong Joon-ho

Interpretación: Song Kang-Ho, Kim Sang-Kyung, Ki Roe-Ha, Song Jae-Ho.

Corea del Sur. 2003

 

 

 

-“Ese chico es justo lo opuesto a lo que estamos buscando”

-“No lo entiendo, desde cuando hacerse una paja es un delito”

-“Era un hombre corriente”

 

Dos detectives y un bucle

 

Película con todos los elementos del Thriller tradicional, pero a la coreana, claro, más entusiasta en los aspectos técnicos y con una narrativa diferente que pone trampas al espectador (y a los propios detectives protagonistas de la película) para hacerles reconocer una tras otro a diferentes sospechosos de una serie de asesinatos con violación que ocurren en una pequeña población rural de Corea. Sospechar, detener y no conseguir pruebas de los diferentes personajes que podrían haber sido los asesinos se convierte en una especie de bucle, en un zig-zag narrativo de cierta elocuencia, que despierta interés e intriga, y que hace que el personaje del asesino, aquél que sólo aparece como un fantasma, como una sombra imprecisa y fugaz, sea cada vez más portentoso y despierte cada vez más interés en el espectador. Es otra forma de narración sin duda, buenos mimbres para una película a la que además le acompaña una buena factura técnica, una fotografía ensombrecedora e inquietante, callejones estrechos, lluvia aporreando los cristales, en fin, los elementos que maneja un buen director (Concha de plata en el Festival de San Sebastian por esta tarea) y que despertó las simpatías y los elogios de gran parte de la crítica. Y sin embargo a mí, hay algunos elementos que no me gustaron y que pasaré a concretar.

 

  1. PERSONAJES. La base principal sobre la que se asientan los personajes, es anodina, poco original, e inverosímil. Al principio nos encontramos con un detective violentísimo, que pega patadas a lo Jackie Chan son preguntar, otro torpe, un tontaina al que sólo se le ocurren ideas descabelladas y que encima es exageradamente orgulloso y quiere tener razón y por último, nos encontramos con un tercer detective, llegado de Seúl, la capital del país, para resolver el crimen, un cerebrito, mucho más científico y analista… La escenificación de los tres personajes al principio es simplemente patética, no diré más. Pero el director añade una ventaja y es la evolución de los personajes a lo largo del filme, estos tres clichés con patas terminarán convertidos en personajes de verdad, con sus matices, sus lados oscuros… con un carácter menos definido, más ambivalente según las situaciones, en resumen, más realista e interesante. La evolución de los personajes es maravillosa, pero durante gran parte de la película tenemos que convivir con la irrealidad.
  2. ACTUACIONES. Aunque el filme tenga su sello asiático, en general el formato de rodaje es bastante hollywoodiense, y eso es positivo en cuanto a las actuaciones, ya que el cine asiático nos suele regalar interpretaciones exageradas y teatrales pero… seamos francos, no hay buenos actores en esta película, tampoco son deplorables pero cuesta empatizar con los sentimientos de los protagonistas.
  3. MÚSICA. Al igual que ocurre con los personajes va mejorando a lo largo de la película, pero durante mucho tiempo es una mera comparsa sin una función narrativa clara, no te estremece al encontrarse un cadáver, no te sube el pulso ante una persecución ni te emociona en los momentos en los que los personajes parecen darlo todo por perdido. Es un elemento plano en la película.
  4. GUIÓN. No quiero hacer mucha sangre aquí porque en líneas generales, es muy bueno, cuenta una historia con contundencia, jugando con el espectador y despertando la intriga, el papel principal lo cumple, pero se echa de menos, para empezar, algunos diálogos más elocuentes, alguna frase que recordar, en la película por que son bastante banales. Aunque no en todo momento, también es bastante previsible en algunas cuestiones (Hay concretamente dos giros de guión que no revelaré que yo había adivinado previamente) y que le quitan valor a lo que está sucediendo, y también hay algún fallo de racord (nada importante, pero demuestra que la película no está cuidada) que te salta a la vista.

 

Son algunas de las cosas que me hacen pensar que la película está sobrevalorada y que la crítica que asistió en 2003 al Festival de Cine de San Sebastián se precipitó a la hora de colocarle galones. Pero admito que si la película hubiera comenzado de la mitad en adelante, cuando las escenas ganan en intensidad, la madeja se deshilvana y se enmaraña una y otra vez y los personajes empiezan a adquirir un cariz más complejo, la nota para esta película hubiera sido más alta, porque sin duda va de menos a más, hasta acabar en un final memorable, enigmático y significativo… lo único que merece ser recordado de la película pese a todos los elementos de acción que conjuga.

 

Nota: 5.

 

Thirst

Título: Thirst (Sed)

Dirección: Park Chan Wook

Interpretación: Song Kang-ho, King Ok-bin, Shin Ha-kyun, Kim Hae-sook.

Corea del Sur (2009)

 

 

-“Fui allí a hacer el bien y ahora estoy sediento de todos los placeres del pecado”.

-“Ser vampiro es tener distintos paladares, distintos biorritmos, ¿realmente importa eso cuando dos personas están enamoradas”.

-“Una bestia sedienta gruñe en mi interior, pero yo iba de puntillas por no molestar a nadie, lo maté por ti, para salvarte”.

Tomad y bebed todos de él

Reinventar siempre está bien, y más si se hace con el regusto violento que Park Choon wook le imprime a sus películas y con la esplendorosa fotografía que casi siempre nos regala el cine asiático, por ello, pese a los deslices que tiene esta cinta, lo que deja claro al menos es que existe otra forma de hacer cine de vampiros, más bella y más inteligente que la típica borrachera de sangre que Hollywood nos suele dejar. Thirst es la historia de un sacerdote católico que contrae una extraña enfermedad mortal durante su samaritana tarea de llevarles paz espiritual a los infelices que sufren esta inusual peste. Sin embargo, resulta ser el único superviviente de todos los que la han contraído, eso sí, el precio que sufre es el de convertirse en un vampiro como secuela. Con este absurdo argumento, el director coreano aprovecha para implementar a este subgénero del cine de terror una mezcolanza casi delirante de géneros en el que también hay sitio para el amor, algunos apuntes de comedia, thriller e insuflarle ciertas dosis filosóficas sobre el papel del ser humano, sobre la religión y sobre el pecado… un cocktail completo sí, pero excesivo.

Y es que el principal problema de Thirst es la fórmula narrativa con la que atiborra al espectador, de géneros, diálogos, sucesos, giros de guión, violencia, sexo y morbo (las relaciones sexuales entre el cura-vampiro y la joven casada que aparecen en la película son golosamente atroces) ya que hay demasiada información para digerir y realmente la película se hace muy larga en sus dos horas y cuarto, no por aburrimiento, sino por cansancio, por intensidad, muchas veces caprichosa, para seguir el ritmo de una película que avanza celérica y a saltos entre verdaderos chispazos de genialidad (La película tiene escenas que solo caben en la mente de Park Choon-wook o de Tarantino por su cínica capacidad de reírse en la extrema crudeza, o por impregnar de perversión la violencia dándole un giro más o lo simplemente imaginable) y dosis de excentricidad para mantener siempre la línea de la sorpresa, a costa de un guión que se desmenuza como un Zombie en una trituradora y en detrimento de un ritmo siempre rápido pero desacorde.

Al menos, como digo, aquí no hay colmillos, ni capa draculiana (si hay un guiño a ella en la negra sotana del cura), ni ajos, ni, por supuesto, crucifijos que hagan caer al suelo a los chupasangres (mal lo llevaría el protagonista con su profesión) aunque si se mantienen algunos tópicos como el de dormir en ataúdes o similares, o el de hacer de la luz del sol una trampa mortal.

La última media hora de la película es apasionante, fotografía maravillosa, un entramado y complejo sistema narrativo para cerrar, algunos apuntes cómicos de dolorosa acidez y tintes reflexivos y detalles de cámara que revelan la calidad de este director. La actriz principal,  Kin Ok-bin, se come la cámara y hace un papel encomiable.

Nota: 6

La isla

Título: La Isla

Dirección: Kim Ki-Duk

Interpretación: Yoo Seok- Kim, Jung Suh, SungHeePark

Corea del Sur. 2000

 

 

 

 

 

 

-“¿Me permites que te abrace?, me gustan los hombres callados, me parecen muy interesantes”.

-“Yo no soy tu marido, puedo marcharme cuando me de la gana, ¿Lo has entendido, zorra?”.

 

Suavemente radical

Por donde empezar… La Isla es una producción desconcertante, de esas imposibles de catalogar, que basa su extraña narración en el surrealismo (en el sentido más artístico de la palabra) y en el que este director coreano nos trae algunas de las escenas más espeluznantes que jamás haya visto en una pantalla. La película tiene el suave toque de la fotografía coreana, los largos silencios, la tranquilidad reflejada en el agua, y al mismo tiempo, el dolor más radical con automutilaciones que ponen la piel de gallina y producen dentera en el espectador, rozando el gore y obligando al más avezado espectador a taparse los ojos en determinadas escenas. Horrible y fascinante por igual.

Es desde luego inolvidable una vez que se ha visto, capaz de producir admiración en algunos y abyección en otros y que sólo un público minoritario será capaz de disfrutar por entero.

Como ha repetido en otras películas, Ki-Duk vuelve a basar toda su magia en la imagen, no en las palabras, de hecho, la protagonista principal no emite un solo vocablo durante los 86 minutos de filme, mientras que el protagonista masculino apenas dice un puñado de frases. Para compensarlo, la fuerza visual de las imágenes lo comunica todo, desde metáforas visuales muy entroncadas con lo sexual (al más puro estilo surrealista), hasta un inmenso catálogo de planos que le llevan especialmente a jugar con el agua y sus reflejos, o hacer a los personajes que miren directamente a cámara a través de un espejo con una expresividad abrumadora, demostrando una factura técnica encomiable, como la que pocos directores son capaces de realizar en la actualidad.

En una película tan intensa, extenuante a veces para el espectador, la capacidad para aportar lirismo y romanticismo en una narración sobre los instintos más animales (supervivencia, sexual, amoroso, homicida…) deslumbra en un maridaje extremo pero que combinan dentro del recipiente preparado por el director coreano, esa laguna, escenario único de la película, maravillosa para explotarla fotográficamente y arrancarle reflejos y colores, un entorno idílico salpicado de casitas de colores, ideal para ser el cómplice del dolor al que arropa.

Como siempre en estas arriesgadas apuestas, lo que pierde es el guión, sencillísimo y sin sentido que hace que el espectador se pierda (especialmente al final) si no es capaz de ‘pillar al vuelo’ todas las alegorías que van surgiendo. El guión gana en enigma, pero pierde en sentido, tal vez no le haga falta.

Nota: 8

Sympathy for Mr. Vengeance

Título: Symphaty for Mr. Vengeance.

Dirección: Chan Wook Park

Interpretación: Kang Ho-Song, Ha Kyun Shin, Du na-Bae

Corea del Sur 2002

 

 

 

 

 

 

-“Tengo que matarle, usted lo entiende verdad?”

-“Mi vida no merece un secuestro, por favor devolved a la niña”.

 

 

La sangre sorda

 

Pese a tener algunos bajones de ritmo y no conseguir que los personajes destilen odio de forma tan explicita como en Old Boy, la dosificación de la ironía, la hábil utilización del sonido ambiental como medio para reforzar el dramatismo o el lirismo de las secuencias y un guión que pasa de escenas de extremada ternura a la violencia mas desmesurada, hacen de esta película un majestuoso inicio de la trilogía dedicada a la venganza con que nos está sacudiendo los sentidos el señor Park. Muy buena en su ejecución técnica, las sinfonías de colores que se disuelven en el agua, planos cenitales que defenestran la tragedia, la majestuosa utilización del sonido fuera de campo y como es habitual en el cine asiático esa especial delicadeza para decirlo todo con los silencios, más que con los diálogos (tanto que el personaje principal es sordomudo) hacen de la película todo un master en técnicas narrativas para cualquier director. El problema de esta película con respecto a Oldboy (la comparación es ilógica ya que esta fue la primera de la trilogía, pero inevitable) es que los personajes son menos creíbles, y el guión, pese a ser menos enmarañado y caótico que en la segunda parte de la trilogía, también resulta menos verosímil. La introducción del personaje sordomudo es un gran acierto para ejecutar recursos técnicos y para dar otro aire de peculiaridad a la conformación de las escenas (algunas crudamente violentas e imaginativamente crueles), pero sin embargo le resta emoción a la interpretación y a la angustia vital que se debe reflejar en los personajes, todo parece más forzado, aunque repito, sólo en la comparación porque por si sola esta primera toma de contacto con la venganza del Mr.Park es un lujo, de guión maquiavélico, bien desarrollado, montaje efectivo, tensión medida (aunque en algunos aspectos concretos puede llegar a ser predecible) y una factura magistral. Mención especial a un final muy descuidado (todo lo contrario que el OldBoy) que para encajar un elemento más un tanto inesperado y darle un giro a una película que ya pareciera acabada, introduce una serie de personajes un tanto caricaturizados, demasiado convencionales para lo que demuestra el resto del desarrollo de la cinta.

Nota: 6

Sympathy for lady Vengeance

Título: Sympathy for Lady Vengeance

Director: ChanWook Park

Interpretación: Lee Yeong-ae, Choi Min Sik,

Corea del Sur. 2005

 

 

 

 

 

-“Vivir es una lucha. Una lucha por no morir”.

-“En Francia, cuando todo el mundo se queda callado, entonces dicen que ha pasado un ángel”.

 

Sangre parsimoniosa

 

Chan Wook Park completa con esta película una de las trilogías más tensas y bellas de la historia del cine, aunque en comparación con sus dos hermanas es probablemente la menos interesante, sigue siendo una película desgarradora, brillantemente perversa, emocionante y exquisita técnicamente. Las grandes virtudes de Symphathy for lady vengeance, son, en primer lugar su desbordadota belleza (la más hermosa de la trilogía en el plano estético), jugando con los blancos de la nieve, los rojos de la sangre y de la sombra de ojos de la protagonista, consigue verdaderas sinfonías coloristas, a los que acompaña con primeros planos bellísimos, trávellings de decoración fílmica que embadurnan de tristeza el corazón y secuencias magníficamente construidas para hacer que a la hora de brotar la sangre todo parezca una obra maestra de Venus, fantástica en este aspecto. Otro de los grandes logros de la película es la consecución del personaje protagonista, ¿qué puede haber de bueno en una torturadora y asesina para que la llamen ángel, para que sintamos compasión por ella?… pues todo, el lograr este efecto de sentir admiración por la crueldad, de no sólo comprender sino aplaudir el crimen, de hacer que una mujer despiadada derroche bondad por los cuatro costados, es sin duda otro de los logros de una película que ha conseguido construir un personaje de 10, complejísimo, admirable, bello, héroe y villano al unísono y muy especial y original (no consigo hacer un símil con ningún otro de la historia del cine). A esto hay que sumarle una banda sonora bellísima y acertadísima. En los contras, el gran guión no consigue esta vez la cuadratura del círculo, tan complejo como en sus otras hermanas (puede que incluso algo menos) esta vez no todo termina por encajar y el montaje es cuanto menos demasiado enredado, no ayuda a conciliar una historia que por lo demás vuelve a ser desgarradora, sorprendente, mostrando los abismos de la humanidad en situaciones límite y una fuerza narrativa impresionante. La violencia en la película esta muy bien tratada, es lenta y calculada, casi lo contrario de Oldboy y eso le aporta un poco más de enigma porque no necesita mostrar tanto la sangre para despertar esa crueldad sanguinaria intrínseca de la película. Aún así el guión sigue teniendo demasiadas aristas que cortan la emoción y la tensión dramática que hay que recuperar por momentos y el ritmo es más lento.

Nota: 7

Samaritan girl

Título: Samaritan Girl

Dirección: Kim Ki-Duk

Interpretación: Kwak Ji-Min, Seo Mig-Jeong, Lee Uhl.

Corea del Sur 2004

 

 

 

 

 

-“Devolveré todo el dinero que ganaste, así me sentiré menos culpable de tu muerte”.

 -“No aceptaré tu dinero, además te devuelvo el de la otra vez, así todo será más sencillo”.

 

Cine expiativo.

 

Película contundente, dolorosa y voraz, un puñetazo sobre la mesa de las conciencias, un pulso a la moralidad y una bofetada al pecado y a sus consecuencias. Kim Ki-Duk vuelva a hacer una película maravillosa, plagada de matices, envolvente, que desgasta emocionalmente, que asfixia al espectador capaz se seguirle y le encoje el corazón a base de un guión tan violento como inesperado, tan particular que te hace asumir con levedad lo que debiera ser inverosímil en manos de otro director. Y es que este descenso a los infiernos (en el que las citas metafóricas relativas a la iglesia no faltan) está marcado por una historia, imaginativa, dura, compleja y al mismo tiempo con una sensibilidad terrible, en la que las imágenes arañan. Desconcertante a veces, con giros de guión abruptos, y situaciones que a priori pudieran parecer surrealistas, terminan por encajarse perfectamente en el puzzle del director coreano y lo va haciendo con metáforas visuales y manteniendo el pulso narrativo en el drama estridente que presenta. El contraste que se encuentra en la temática, donde mezcla la prostitución, el asesinato, la pederastia, con la expiación, el amor por la naturaleza o los elementos religiosos es otro de los grandes aciertos que aportan un universo diferente a la película. Magistral la escena del suicidio fuera de campo, donde caen las llaves de un coche y la sangre dibuja las marcas de los baldosines. Es un film lleno de posibilidades reflexivas y estéticas, un contenedor de alegorías, un contador de poemas visuales, excelente en sus localizaciones. Se le achaca eso sí el escaso trabajo con los personajes, esquemáticos en el empecinamiento del director por dejar la moralidad en manos del espectador de dejarnos a solas frente a la película, y a veces un plano demasiado introspectivo, un aterrador compromiso con la película que hace que pierda parte de su sentido.

 Nota: 8

Oldboy

Título: Oldboy

Dirección: Chan Wook Park

Interpretación: Min Sik-Choi, Ji Tae-Yu, Hye Jeong Kang

Corea Sur 2003

 

 

 

-“Sea un grano de arena o una piedra, en el agua se hunde igual”.

-“no podrás saber porqué si me matas, desperdiciarás 15 años de curiosidad”.

-“Aunque no sea más que una bestia, ¿Acaso no tengo derecho a vivir?”

-“Ríe y el mundo entero reirá contigo, llora y llorarás solo”

 

 

Oldboy es una película para darte cuenta de que en el cine no todo está inventado. Esta historia de venganza y violencia en grado mayor, cuenta con un guión excepcional, absolutamente intrincado, perturbador, inabordable y sin embargo, su maquinaria compleja y desorientadora funciona con la precisión de un reloj suizo, es magistral. Te engancha desde el primer momento y no te suelta y lo mejor es que ni remotamente uno se puede imaginar el devenir de los acontecimientos (con una acción trepidante) hasta desembocar en un final majestuoso, que te deja con la boca abierta y el corazón palpitando con la sensación de haber contemplado la obra de un genio loco. La historia está basada en un cómic cuyo lenguaje este director coreano ha sabido llevar a la perfección a la pantalla, con toda su violencia y espectacularidad. La utilización de la música clásica para acompañar las sangrientas escenas son otro de los aciertos del director que en este caso copia la metodología sonora de Kubrick en La Naranja Mecánica. La mezcolanza de géneros entre el drama, el thriller, el romance, la acción… funciona a la perfección en el desarrollo del filme. También a destacar la profundidad psicológica que da a los personajes y a la propia historia, y es que un película que tiene como argumento de base un secuestro de 15 años sin saber porqué y su posterior puesta en libertad sin saber tampoco porqué abre un abanico de posibilidades inmenso. A parte del sorprendente final, hay escenas inmensas, cuando el protagonista se como un pulpo crudo, cuando le arranca los dientes por venganza a uno de los malos, la canción que le canta la protagonista femenina con voz entrecortada y que da vía libre al coito entre los personajes, los recuerdos en la escuela como Voyeur etc. Y al margen de todo esto, ahora vamos con la técnica, quizás menos vistosa que la habitual en el cine coreano, pero también maravillosa. En este caso Chan Wook Park, utiliza las microelipsis para acelerar la acción dotando de un gran dinamismo a la cinta, y los travellings laterales, especialmente en las escenas de lucha, también están muy bien conseguidos y la utilización de primeros planos para aumentar el sadismo de algunas de las acciones también dan ocasión de lucirse al director. Frases memorables y personajes carismáticos aderezan si cabe aún más este excelso y vertiginoso filme. Una película para no olvidar.

Nota: 9

Hierro 3

Título: Hierro 3

Dirección: Kim Ki Duk

Interpretación: Lee Seung-Yeon, Jae Hee, Kwon Hyuk-Ho

Corea del Sur. 2004

 

 

 

 

 

-“Tienes un título universitario… ¿Qué haces yendo de casa en casa?”

-“Es difícil saber si el mundo en que vivimos es sueño o realidad”

 

La virtud del silencio.

 

El arriesgado Kim Ki Duk sorprende con una película envuelta en un área de sugestión de carácter casi mágico, donde no se muestra nada pero todo subyace. La mayor virtud del film radica sin duda en la extraña empatía que despierta su personaje principal que, durante toda la película, no dice una sola palabra (y no se trata de un mudo) su insonoro paso de puntillas a lo largo de toda la película es una metáfora de la incomunicación, del vacío existencial durante un enigmático y fascinante periplo que le lleva a habitar las casas de otras personas desconocidas. La película lleva al extremo aquello de que una imagen vale más que mil palabras y para ello es necesario estar dotado de unas virtudes técnicas excepcionales. La profundidad, por ejemplo, con lo que dota a sus planos es inmensa, las metáforas visuales bellas, la perfección metódica con la que dibuja los paisajes urbanos y ajardinados, hermosísima y solo con ello consigue que la ausencia de diálogos no pese en el espectador en demasía y se vaya recreando en esos escenarios y actitudes propias de los personajes más oníricas que reales. Es, sin embargo, una película en la que el espectador debe poner de su parte para dejarse seducir, a ojos de un purista, está claro que el guión no tiene ni pies ni cabeza y si no la paladeas con cierto detenimiento, tomándola como un cuento más que como una historia verosímil, la poética obra de Kim Ki Duk es un puñetazo a la lógica, es por ello que la cinta se ve en algunos momentos demasiado forzada y hay que hacer un poco de tripas corazón para seguir adelante, pero siempre en un plano superficial, que es precisamente lo que no le interesa a este director coreano. La cinta es tan sigilosa como sus protagonistas, más intuitiva que lógica, más simbólica que descriptiva y a veces raya el absurdo en la persecución intangible de la belleza pero con tal sensibilidad y destreza que un espectador avezado agradecerá y mucho este soplo de aire fresco. Por cierto, la ausencia de diálogos no implica la de sonidos, la música Chill Out que emplea resulta muy apropiada, los efectos de sonido al golpear el palo de golf con la pelota o los mínimos roces capturados por el micrófono para detectar al personaje en su aprendizaje de la invisibilidad también implican maestría en este plano técnico que dota a la película de una herramienta más para llevar a cabo su fin, conmover sin explicar, sin interpretar, sólo sugerir en la sucesión de planos.

 Nota: 7

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