Palomitas con choco

Críticas de cine, desde Huelva

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Biutiful

Título: Biutiful

Dirección: Alejandro González Iñárritu

Interpretación: Javier Bardem, Maricel Álvarez, Diaryatou Daff, Eduard Fernández

México 2010

 

 

 

-“El universo no paga el alquiler”

-“Tu y yo sabemos lo que le pasa a los muertos que se van con deudas”.

-“Te necesito a ti, llevo cinco meses sin una recaída, ayúdame por favor”.

 

Retrato al drama, pinceladas de muerte.

 

Biutiful es deliberadamente fea. Su escenografía polar, oscura, obstusa, su atmósfera sucia de una Barcelona decadente y fría, sus contrastes de luz, su asfixiante idiosincrasia, su rastreo incesante por una ciudad de crimen, muerte, desilusión, droga y llanto es el canto antinatura a la ciudad tan bellamente reflejada por otros autores. Iñárritu sin embargo le da la vuelta a la tortilla con este personal retrato de Uxbal, un hombre perdido en los bajos fondos de la ciudad del que un actor como Javier Bardem consigue sacar petróleo, crudo, nigérrimo.

El director mexicano consigue así poner el foco en un extremadamente realista personaje marcado por la desgracia y la delincuencia en un entorno hostil del que no lucha por salir abocado por las circunstancias, pese a que la cara amable, vitalista y sincera del mismo también se refleja en el filme de forma que la empatía amarga con el mismo te agarra hasta el estremecimiento. La brutal confección de este personaje solitario, ambiguo, lleno de contrastes y contradicciones, ruin y cariñoso, sentimental y pendenciero, unido a la inenarrable actuación de un Bardem que se sale por los cuatro costados que emana una melancolía, que fustiga las conciencias con su tristona mirada y su rabia contenida que te hunde con él hasta los fondos del averno, constituyen el eje principal de una película difícil de engullir, pero precisa en sus formas, con planos cortísimos buscando la intimidad con el personaje, una iluminación casi insuperable con azules gélidos y contrastes de tintes goyescos y sabios movimientos cuando la cámara requiere deslizarse por los callejones o con el oleaje del mar. Todo ello en pos de una única idea, hacer de la miseria un espectáculo, mecerse en un vómito acompasado.

Pero como ocurre en todas las películas de González Iñárritu salvo en su excepcional opera prima, Amores Perros, el director mexicano tiene un problema para hacer entrar al espectador en la pantalla, cuesta mucho insertarse en esa realidad que dibuja el director, tras algunas escenas que si encogen el alma, se va más de media película sin que la historia alcance un contexto propio avanzando a trompicones, vagabundeando en la mente del espectador en un complejo entramado de realidades que se bifurcan y que solo a tres cuartos de filme empiezan a cobrar verdadero sentido hasta cerrar el círculo y es únicamente cuando la película explota de fervor y de emoción, mientras durante más de una hora ha estado lastrada por el sinuoso camino recorrido y por un montaje poco ensamblado que dormita en una idea demasiado pretenciosa en la que se escapa media película.

La película también resulta a todas luces excesiva en cuanto al drama, desmesurada, cargante, sólo que Bardem la logra poner en pie y le resta importancia a esta circunstancia y si el espectador es capaz de aguantar la primera hora y cuarto sin apretar el off tal vez saque buen provecho de ella.

 Vea el trailer de Biutiful

Nota: 6

Profundo carmesí

Título: Profundo Carmesí

Dirección: Arturo Ripstein

Interpretación: Regina Orozco, Daniel Giménez Cacho, Patricia Reyes Espíndola, Marisa Paredes, Julietta Egurrola.

México. 1996

 

 

 

-“El cuerpo es el templo que Dios hizo para el amor”.

-“Somos cómplices, cómplices eternos, nada ni nadie podrá separarnos, estamos unidos por la sangre”.

La gorda y el bisoñé

Cine corrosivo, casi asqueante, turbio y desolador, carroñero, herrumbroso… maravilloso. Me encanta el cine tan difícil de encasillar, que provoca sensaciones tan encontradas, que desgarra en su inteligente apuesta por abofetear al espectador ante el drama bamboleante, entre el absurdo y el thriller, entre el amor más leal y la pasión más carnal, entre la beatería barata y el pecado más abominable. Lo dicho, imposible de encajar en un género… pero al mismo tiempo basándose en un género (el road movie)… y cuando una película es tan difícil de definir, no cabe más remedio que recurrir a métodos más científicos: 

1-PERSONAJES. Es sin duda lo que mejor funciona en el filme pese a lo absurdo de sus descripciones y de su interrelación. Esta historia de amor que surge entre dos personajes acomplejados, avergonzados por su físico hasta la neurosis (Coral Fabre y Nicolás Estrella)  llena de una fuerza expresiva a la película. Sus personalidades complejas y desesperadas, les llevan a ser ‘don nadies’ capaces de cometer las mayores atrocidades perpetradas por el género humano. Sólo se tienen el uno al otro, y se dejan arrastrar por su psicótica pasión para unirse en el pecado y en la sangre. Ella, atormentada por su sobrepeso y su fétido aliento y él incapaz de mantener su hombría sin su bisoñé  y su falso acento español, se conjugan en el tormento y se aman con una dulzura atroz. Los dos personajes principales están acompañados también de una cohorte de secundarios extremos que atizan las ascuas de la relación de manera mordaz y subversiva. 

2-FOTOGRAFÍA: Brillantísimo ejercicio de cine a la hora de tratar las imágenes. La película entera está cubierta de un tamiz ceniciento, lleno de paisajes desolados, paredes sucias y desconchadas, escenarios polvorientos, chatarras, lodazales… todo lo necesario para colmar de mugre la pantalla, para trasladar un ambiente ocre y macilento hasta el espectador y llevarnos a veces hasta el aura de la repulsión en el marco de un méxico austero y desértico.

3-TRAMA: La ‘road movie’ basada en cierta manera en una película de Leonard Kastle (Los asesinos de la luna de miel, 1970) y a su vez basada en unos hechos reales, es un viaje con escalas hacia la pasión enfermiza, la depravación y las acciones grotescas y nigérrimas. No faltan las sorpresas continuas aunque siempre imaginemos un terrible final, la intriga está en el viaje, en el modo compulsivo de actuar de los personajes, en los desencadenantes que llevan a la aberración y eso de por sí, ya es bastante para sostener la atención de un guión que aunque baila en el alambre de la incredulidad, consigue mantener las ganas del espectador con una malsana curiosidad en una historia despiadada que te lleva hasta una vorágine de crueldad.  

4-INTERPRETACIONES. Gran trabajo especialmente de casting para seleccionar a una serie de personajes que dan la talla en el aspecto físico y psicológico con lo que se pretende del filme. Especialmente significativa la destreza de Regina Orozco como Coral Fabre (por cierto que la actriz procedía del mundo de la ópera y no del cine) y el buen papel de una de los mejores productos patrios exportados, genial interpretación como viuda beata de Marisa Paredes.

Cabrían destacar otros detalles como la música, la iluminación, el ritmo, los juegos de cámara con espejos, la utilización del color rojo destacado como elemento simbólico… o a sí mismo, en el debe, su montaje o sus extravagancias de guión. Pero sería inútil, ‘profundo carmesí’ no se explica, se ve y de las variopintas sensaciones que produce, cada uno que saque sus propias conclusiones, eso sí, será difícil que vuelva a visionar una película tan insólita como esta.

Vea el trailer de la película

Nota:8

La otra familia

Título: La otra familia

Dirección: Gustavo Loza

Interpretación: Jorge Salinas, Luis Roberto Guzmán, Ana Serradilla, Bruno Loza, Carmen Salinas, Ana Soler.

México. 2011

 

 

 

 

 

 

-“Y no olvides que hay familias que también pueden tener dos papás”.

-“Hendrix no se va a mover de aquí”.

-“Cuando la ayuda proviene de gente como nosotros, siempre está mal vista”.

 

Hogar en ‘la otra acera’

 

Controvertida película, especialmente en México (afortunadamente en España comenzamos a superar ciertos debates) que plantea como punto de partida la ‘adopción’ de un niño por parte de una pareja gay. La película está enfocada directamente a provocar el debate social, a hurgar en las heridas de la intolerancia y a conjuntar todos los diversos puntos de vista sobre el tema (desde la religión, la familia convencional, el ámbito educativo, personas de diferentes clases sociales) para ofrecer una especie de escaparate social sobre la controversia, manipulado de tal forma que el punto de vista favorable se vaya imponiendo sutilmente.

Ese es un gran logro del filme, la plural exposición de opiniones que flotan de un amplio abanico de personajes, y la mano invisible que va desgranando la trama desde un enfoque sentimentalista casi de forma imperceptible para imponer la idea tolerante desde el amor.

Bien interpretada en general, el principal talón de Aquiles de la película está en su dubitativa exposición de los hechos en la que se enreda demasiado y utiliza demasiados recursos para presentar una idea sencilla, enfangándose en su intención de clarificar su premisa de una forma a veces reiterativa, por el contrario, el final de la película es seco y precipitado yendo a contracorriente del resto del estilo narrativo que había utilizado a lo largo del filme.

Tampoco resulta muy acertada desde mi punto de vista, la visión imparcial y tópica de algunos personajes secundarios que van desde la asistenta cotilla, el camello bravucón y violento, la cocainómana que pierde los papeles o la familia clasista y derechota, personajes de los que se vale el guión para afianzar su mensaje que también se escuda en una trampa de guión, mostrar la familia tradicional con dejes machistas, ignorantes, intolerantes y hasta horteras frente a la familia homosexual retratada desde un punto de vista mucho más positivo, una antitesis basada en el cariño, el equilibrio social, la buena educación y valores morales más acordes a la actualidad del momento.

Pero todos estos fallos saldrían a flote en una lectura más profunda de la película ya que en su simple revisión estos detalles se obvian sutilmente sin que afloren de forma evidente ante el espectador.

Por otro lado, el filme mexicano no solo se detiene en la lectura de la adopción por parte de los matrimonios homosexuales, sino que también indaga en otros aspectos de la vida social mexicana a los que toca más tangencialmente como son el mundo de la droga, la educación pública frente a la privada, el papel social de la iglesia, la repercusión de los medios de comunicación, la fecundación in Vitro, el tráfico de niños… todo un ramillete de temas de interés social que van apareciendo a lo largo de la película y que permiten establecer un buen puñado de tramas secundarias que otorgan más potencial a la película y además, más ritmo permitiendo que en ningún momento aburra un filme que ya de por sí esta rodado en un estilo bastante ‘comercial’.

Es pues un buen espejo social, tal vez muy manipulado para que el reflejo sea del gusto del director, pero que trata de manera amplia y coherente bastante aspectos de la vida familiar del país al que representa y que deja escapar pocos detalles.

Nota: 6

Flor de fango

Título: Flor de Fango

Dirección: Guillermo González Montes

Interpretación: Odiseo Bichir, Claudia Zepeda, Claudia Ramírez, Javier Escobar.

México 2010

 

 

 

 

 

 

 

– “A lo mejor hasta se anda colchoneando con su propia hermano, ¿verdad?”

-“Y todo es por la cogedera”

 

Lolita chingada

 

Para explotar el mito de Lolita sin que el resultado sea soso o grotesco hay que hilar muy fino y tener una gran habilidad y Guillermo González Montes no es Stanley Kubrick.

Esta película mexicana presentada fuera de concurso en el Festival de Cine Iberoamericano de Huelva, coge como referencia la gran obra de Nabokov, adaptándola a la realidad mexicana. La misma adolescente de 14 años irreverente, seductora e impúdica que se deja llevar y que provoca (como diría Ripstein) la perdición de los hombres.

El resultado esta vez es, sin embargo, bastante insulso, más por soso que por grotesco, el elemento de seducción de esta Lolita (Marlene en la película) está bastante devaluado es poco efectista y realmente el guión no justifica que el padrastro (Sí, exactamente el mismo padrastro que aparece en la novela de Nabokov, supongo que el guionista no daba para más)  llegue a perder la cabeza de esa forma tan pasional porque la chiquilla se baje sus calcetines de colegiala.

De esta forma el guión queda exagerado en las reacciones y amedrentado en las provocaciones, una grieta narrativa difícil de saltar por el espectador que tiene que hacer acopio de saliva para seguir adelante con la película y olvidar los detalles.

Pero es que además los ambientes a los que se adapta esta pseudo versión del mito erótico son bastante menos atrayentes que los que busca la novela. Aquí, el pequeño pueblo de Ramsdale es sustituido por México D.F., y las playas de California a las que huyen en el original se cambian por el pueblo marinero de Tampico, son localizaciones devoradas por una especie de hampa, por la prostitución y el alcohol que ensucian la película, que agreden la dignidad del original.

A esto hay que sumarle una mala interpretación de sus protagonistas, la ausencia de tramas secundarias, y un entramado técnico que pasa desapercibido sin demasiadas pretensiones narrativas y que no va más allá de una cámara subjetiva en los ojos del padrastro mirando las piernas de Marlene.

La música, más que un elemento de acompañamiento o de intenciones narrativas, realmente incluso molesta al argumento, una mala selección que a veces ni siquiera tiene que ver con el estado de ánimo de los protagonistas o con la situación que se desarrolla en la película.

Tampoco el final se salva de mi crítica, totalmente falso, absurdo diría incluso y que cierra la trama de forma abrupta al no haber una escapatoria en el guión satisfactoria.

Tal vez, mi crítica sería más condescendiente, si la juzgáramos más asépticamente, sin tener en cuenta las ‘lolitas’ de Kubrick y Nabokov, pero puesto que es imposible desenraizarme de estas dos obras magistrales, este es el resultado.

Como mucho se puede decir de ella que entretiene a ratos, que la chica protagonista es muy guapa, y que la trama, aunque repetida, siempre es interesante… Ah! y el cartel mola.

 

Nota: 3

 

El ángel exterminador

Título: El ángel exterminador

Dirección: Luis Buñuel

Interpretación: Silvia Pinal, Enrique Rambal, Jacqueline Andere, José Baviera, Augusto Benedicto, Claudio Brook.

México. 1962

 

 

 

 

 

 

 

 

-“Es virgen, dicen que todavía conserva ese objeto, tal vez se trate de una perversión”

-“Eso es lo que me preocupa, anoche, al terminar la fiesta, ninguno de nosotros hizo el menor intento por regresar a su casa..¿porqué? ¿Les parece natural que hayamos pasado la noche en esta sala faltando a los más elementales deberes de la etiqueta?

 

 

Enigma surrealista

 

Buñuel dixit: “Si el filme que van a ver les parece enigmático e incoherente, también la vida lo es. Es repetitivo como la vida, y como la vida, sujeto a múltiples interpretaciones. El autor declara no haber querido jugar con los símbolos, al menos conscientemente. Quizá la explicación de El Ángel exterminador sea que, racionalmente, no hay ninguna”. En esta declaración de intenciones del autor de la obra se esconde en realidad una exageración, es cierto que hay en la película un enorme enigma y que tras de él no hay ninguna explicación racional ni la intención de explicarlo, pero eso es sólo la base sobre la que se cimienta la película, el resto de la historia y los acontecimientos que la acompañan son perfectamente lúcidos, y coherentes y muy críticos y sagaces en sus comentarios. En efecto la historia se basa en un componente un tanto absurdo, un grupo de amigos burgueses que disfrutan de una cena en una mansión, se ven incapaces de salir de una sala, no hay nada afuera, las puertas no están cerradas, simplemente por algo misterioso no pueden salir, un enigma que jamás se resolverá a lo largo de la película, pero a cambio, lo que Buñuel nos regala es la degradación  moral que sufren estos personajes, conforme pasan los días el hambre, la sed y la desesperación sacude sus institutos animales y se olvidan de sus convencionalismos y falsos modales burgueses. Aunque el supuesto del que nace la trama es absurdo todo lo que pasa a continuación es magistral y tiene una fuerza narrativa tremenda, es estimulante, pasional, tensa, impredecible…

La utilización de los símbolos (intencionada o subconsciente) vuelve a ser otro de los puntos fuertes del cine de este director aragonés, corderos y osos pateando el salón de la casa, ostentosa decoración religiosa, drogas y el propio muro invisible que separa esas vidas superfluas y prisioneras del mundo exterior, son una magnífica parábola abierta hacia la imaginación.

Los diálogos son otro aliciente por el que merece la pena ver la película, cargadas de la falsa moralidad de la burguesía que se derrumba conforme pasan los días encerrados en la misma sala. De lo inexplicable, de lo enigmático, surge pues una crítica demoledora a la clase alta, a su hipocresía e insolidaridad.

Le falla mucho el elenco de actores en una película coral al gusto del director, se nota menos, pero en general las actuaciones no están a la altura del guión.

Por cierto otro enigma de la película es el propio título, no encontrarás ninguna referencia a él en la película.

 

 

Nota: 7

 

Amores perros

Título: Amores Perros

Dirección: Alejandro González Iñarritu.

Interpretación: Gael García Bernal, Goya Toledo, Emilio Echevarría, Álvaro Guerrero, Vanessa Bauche, Jorge Salinas, Marco Pérez.

México. 2000

 

 

 

 

 

-“Las ratas se han comido a Richy”

-“Si quieres hacer reír a Dios, cuéntale tus planes”

-“La tarde que me fui te pedí perdón por lo que te iba a hacer”

 

Guau

 

Excelente ejercicio de narración fílmica, ensalzada por un montaje estupendo capaz de ensamblar tres historias bien diferenciadas y hacerlas una. La película goza de un dinamismo exacerbado, de un nervio insuflado en cada escena, de un ritmo poderoso que deja pasar por alto la longitud del metraje (dos horas y 25 minutos) y que reclama la atención de hasta los dormilones más compulsivos. El ‘collage’ urbano que nos recrea González Iñárritu está medido al detalle, la división que hace de los diferentes mundos en México D.F., (clase alta, bajos fondos y mendicidad) está recreado en sus detalles escenográficos, vestuario y maquillaje para dar una credibilidad magistral al relato, pero la mayor valía para meternos dentro de los personajes está en el lenguaje, en la forma de hablar y el vocabulario utilizado por cada uno de los personajes que los coloca en su posición social sin lugar a dudas y sin despertar suspicacias, (desde el argot urbano, al refinado toque de una modelo) todo ello mejorado por las actuaciones, magistral Gael García Bernal y Emilio Echevarría y un escalón por debajo Goya Toledo.

En esta ópera prima del director mexicano, ya muestra un buen dominio de la cámara, planos a través de las ventanas, el multiperspectivismo de la escena del accidente de tráfico que se recrea desde los diferentes ángulos en el que se encuentran los personajes (es el punto común en el que las tres historias se unen), algunos planos ingeniosos con función narrativa, no se maneja nada mal para ser un novato y ayuda a seguir el desarrollo de la acción.

Lo mejor sin duda es el guión y la narración, cada una de las tres historias podría ser una magnífica película por sí sola, pero entrelazadas suman, nunca restan (aunque algunos críticos señalan que sobra la segunda historia yo no estoy en absoluto de acuerdo) las tres tienen tinten dramáticos, pero son bien diferentes entre sí, por lo que el mundo de posibilidades y diálogos que ofrece es enorme, el espectador tiene la posibilidad de quedarse con lo que más le guste de una trama amplia pero no compleja perfectamente reconocible. También es muy reconocible la simbología que utiliza, siempre presente pero palpable en una búsqueda por tocar el corazón del espectador sin esconder demasiado el propósito.

Chirría solamente la utilización de la música y la sobreexposición de algunas escenas que quizás se dilatan más de lo preciso en el tiempo, pero son detalles en el conjunto de una película mordaz, vibrante, tremendamente entretenida y con mensaje, un lujo para los tiempos que corren.

Nota: 8

Como agua para chocolate

Título: Como agua para chocolate

Dirección: Alfonso Arau

Interpretación: Marco Leonardi, Lumi Cavazos, Regina Torne

Mexico 1992

 

 

 

 

 

 

-“Cuando Tita sintió la mirada de Pedro en su espalda, sintió lo mismo que debe sentir la masa de un buñuelo cuando entra en contacto con el aceite caliente”

 -“Sabes muy bien que por ser la menor de mis hijos a ti te corresponde cuidarme hasta que yo muera”

 

 

 

Amor gastronómico

 

Este sobresaliente guión escrito por Laura Esquivel, a la sazón autora de la novela original, rebosa magia por los cuatro costados, sorpresas continúas, giros de guión inesperados, pasiones desbordantes, revoluciones y mucha imaginación al mas puro estilo del realismo mágico. Muchos críticos  le han achacado a esta obra, no sin razón, su extremo parecido a las telenovelas, sobre todo por las pasiones amorosas obstaculizadas por una madre maligna, esto se da sin ninguna duda pero habría que matizar que no todas las telenovelas tienen que ser necesariamente malas, como no lo son todos los western, todos los musicales o todas la películas de acción, sencillamente es un género, que en esta ocasión abstrayendo la carga dramática hasta esferas más lejanas gracias a la entrada en acción de fantasmas, leyendas y efectos mágicos, hace que el componente novelesco resulte más potable pues esta bien entremezclado en la receta con otros componentes. En cualquier caso, lo mejor de la película, como digo al principio es el guión y su capacidad de llevar las emociones de los personajes a través de la gastronomía, el recurso de utilizar la alquimia de la cocina para influir en los estados de ánimo, contagiando a los demás del humor de quien prepara los platos, es sencillamente genial, efectiva, divertido y muy fresco, dando un tono muy nuevo a la película, muy peculiar ya que todo tema importante pasa por la comida y la vida en la cocina. Cierto es que requiere de la complicidad del espectador para poder ser entendida y tener credibilidad, pero el ritmo envolvente, la sensaciones de continuos desencadenantes de acción, de atrapar la atención, así como los rasgos de sensualidad y magia que profesa, son elementos más que suficientes para tenerla en cuenta. Una magnífica ambientación y vestuario, estropeada por unas actuaciones no demasiado convincentes completan la película.

 Nota: 8

 

María Candelaria

Título: María Candelaria

Dirección: Emilio Fernández

Interpretación: Dolores del Río, Pedro Armendáriz.

México. 1944

 

 

 

 

 

-“Hay cosas que nada más tocarlas sangran, esta es una de ellas, hace muchos años que pinté este cuadro y no puedo pensar en él más que con horror porque fue causa de una tragedia”.

-“Ella es para mi como la verdadera esencia de la belleza mexicana”.

 

Pintada por el odio.

 

Me acerqué a esta película por la curiosidad de verla entre las primeras galardonadas en el festival de Cannes, allá por sus inicios. Definitivamente eran otros tiempos, porque, ni con mucho el festival encontraría hoy día motivos para galardonarla. Tiene María Candelaria un guión excesivamente melodramático, casi de telenovela, exagerado y deliberadamente partidista en una historia de gran emotividad a ratos, pero poco, muy poco creíble y desde luego los fallos de rácord que el filme, ya sea por falta de presupuesto o de cultura cinéfila, que irradian de la cinta no ayudan a convencer, vemos demasiadas heridas sin una gota de sangre, demasiadas casualidades perversas y poco realismo para hacer conectar el filme con el espectador, supongo que en el México de los años 40 esto se pasaría muy por alto, pero hoy día un crítico no puede echar la vista atrás ante tan notables fallos.

Tiene también María Candelaria unas interpretaciones penosas, en el intento de que los actores situados en un entorno rural en la película, hablen en un tono enraizado, inculto, lo que sale es una mezcla de lenguaje chabacanamente falso pero con un tono altivo en ocasiones y con palabras más conectadas a un poeta que a un campesino analfabeto criado en un entorno de chabolas como se nos quiere hacer ver. Los actores no logran defender ese lenguaje y sus actitudes nobles ante lo que pasa tampoco se corresponden con algo real, hasta simples gestos como un bostezo llegan a tener ese toque vago y falso que un actor de hoy en día sería incapaz de cometer. Los personajes están muy caricaturizados y estereotipados, no hay rasgo de alma verdadera en ellos y para culminar los despropósitos la música altisonante de trompetas y fanfarrias (más propia de una producción sobre romanos que sobre una historia de amor en el mundo rural) tiene toques de banda de Semana Santa poco apropiados para la estética general del filme. ¿Qué vieron en Cannes entonces para ensalzar esta película?,  pues algo sí, en primer lugar la denuncia social sobre las diferencias de clases e incluso sobre el racismo por el trato que reciben los indígenas en la película. Las condiciones de trabajo y el poder casi dictatorial del malvado patrón (se me olvidaba señalar el maniqueísmo como otro notable fallo de guión) la convierten en una película casi obrera. Es también una película que denuncia el odio injustificado, la ignorancia de un pueblo a la hora de juzgar a sus convecinos y el poder de heredar una tragedia para ser mal visto y odiado por sus congéneres. Eso desde luego es de agradecer, al igual de un ritmo bastante solvente que hace que al meno la película ni sea aburrida ni se enfangue demasiado en determinadas escenas, a historia avanza al gusto del espectador y por último y tal vez lo más importante, por una hermosísima fotografía. Lagunas florecidas, nenúfares, ríos de agua corriendo, cabañas que salpican las plantaciones de flores, mercados repletos de vendedores vociferando, álamos coronados por un cielo despejado, una ambientación concreta y perfecta de una gran belleza general, que el director mezcla en ocasiones con imágenes poderosísimas y de gran expresividad (conversaciones a través de unos barrotes, algarabía de animales, una mujer tocando las campanas para llamar a la muerte…). Tiene fuerza sí, incluso algo de encanto, pero sus fallos son tan evidentes que es imposible pasarlos por alto.

 Nota: 4

El topo

Título: El Topo.

Dirección: Alejandro Jodorowsky.

Interpretación: Alejandro Jodorowsky, Brontis Jodorowsky, José Legarreta, Alfonso Arau.

México. 1970.

 

 

 

 

 

-“Hoy cumples siete años, ya eres un hombre, entierra tu primer juguete y el retrato de tu madre”.

-“Para que puedas amarme tendrás que ser el mejor, en este desierto viven los cuatro maestros del revolver, para que te ame tendrás que matarlos”.

 

Friki-western místico.

 

Es difícil explicar esta obra a medio camino entre La parada de los monstruos y Kung-Fu, en un desértico escenario de Western, y digo obra porque calificarla de película cuando la cinta desprecia las más inherentes reglas del cine, sería atrevido. Absolutamente inclasificable, extraña y tremendamente provocadora, el filme de frenopático que presenta Jodorowsky es una continua alegoría con referencias cristianas, budistas, guiños homosexuales y lésbicos, un canto a las perversiones y al instinto social del hombre y una dura crítica a los convencionalismos, especialmente a los eclesiásticos.  El caso es que la película tuvo una auténtica legión de fans desde el día en que John Lennon la calificara de obra maestra, convirtiéndose en película de culto, la realidad, o al menos la mía, es que el topo es una pura transgresión de las normas, un desafío a lo establecido, pero como película deja montañas de fotogramas desheredados. El experimento concluye en una película caótica, sin sentido narrativo, con personajes absolutamente desarbolados que deambulan en una especie de atracción de feria mortal y sangrienta, las escenas están deshilvanadas, el ritmo roto por continuas elipsis narrativas sin función narrativa clara que no sea el intentar no agobiar demasiado al espectador ahorrando tiempo, los escenarios repetitivos, la iluminación demasiado instigadora y los decorados de cartón-piedra. Se supone que lo bueno de la película está en su misticismo, en la filosofía que desprende, de rasgos zen en algunos casos, cristianos en otros y de panteismo macabro en algunos aspectos. Pero poca reflexión se desprende de un ejercito de muñones, donde actores con deformaciones físicas pululan por la cinta con el ánimo de provocar, su uso del surrealismo es demasiado íntimo, diríase una película solo rodada para él director y para su ego. En cualquier caso, la estandarización del surrealismo que evoca no alcanza un mínimo exigido de calidad, está mal rodada y eso para mí, con las reglas del juego que existen, es indiscutible.

Nota: 1

Cadena perpetua

Título: Cadena Perpetua.

Dirección: Arturo Ripstein.

Interpretación: Pedro Armendariz, Narciso Busquets.

México. 1978

 

 

 

-“Aquí, nuestro Tarzán Lira se nos ha vuelto honesto”.

-“Aunque tu no me ayudes, yo no voy a volver a robar”.

Pasado turbio en presente

Tiene un guión bien amarrado, una historia policiaca de ladrón y proxeneta que se vive al mismo tiempo en su presente y en el pasado para ver la evolución del personaje y como lo persigue su pasado. De fuertes convicciones morales, reflexiva, la película presenta a un personaje muy bien definido, atractivo hasta en el nombre, Tarzán Lira, y bien interpretado hasta el momento. El montaje también ayuda a engrandecer la historia y los saltos entre el presente y el pasado están muy bien definidos, pero hasta aquí. Esperaba mucho más de la cámara y el enfoque de un Arturo Ripstein que elabora una pieza simplista en una película a la que se le podría sacar mucho más jugo teniendo como escenario ese hampa mexicano, pero la cámara funciona casi como un telenovela, acompañando a la historia, no realzándola. Los escenarios y la ambientación tampoco reflejan la podredumbre moral que intenta reflejar, salvo la excepción del campo de trabajo en las salinas al que se ve recluido el personaje durante una temporada. Tiene encanto, algunos diálogos fuertes y aguerridos pero no hay la maestría que se le presume al realizador mexicano más afamado de todos los tiempos. No pasa de ser una película más, con carácter, pero desmotivante al mismo tiempo.

Nota: 5

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