Palomitas con choco

Críticas de cine, desde Huelva

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Persona

Título: Persona

Director: Ingmar Bergman

Interpretación: Liv Ullmann, Bibi Andersson, Margathera Krook, Günnard Björnstrand.

 Suecia. 1966

 

 

 

-¿Crees que no lo entiendo? El sueño imposible de ser, no de parecer, si no de ser, conciente en cada momento, vigilante. Al mismo tiempo el abismo entre lo que eres para los otros y para ti misma. El sentimiento de vértigo y el deseo constante de al menos estar expuesta, de ser analizada, diseccionada, quizás incluso aniquilada. Cada palabra una mentira, cada gesto una falsedad, cada sonrisa una mueca”.

-Estabas realmente asustada ¿verdad? Durante un segundo has estado verdaderamente asustada no? Un verdadero miedo a la muerte. Pensaste que Alma se había vuelto loca ¿Qué clase de persona eres tú?

-Puedes ser una la misma persona a un tiempo. Quiero decir ¿yo era dos personas? Dios que tonta soy.

-No tiene sentido, él y yo no encajamos. Después una tiene mala conciencia por las cosas pequeñas.¿Tu lo entiendes?, ¿Qué pasa con todo en lo que crees? ¿No es necesario?

Pulso mental

Difícil, críptica con toques surrealistas y con un guión más intuitivo que narrativo, Bergman nos regala una película complejísima, inabordable, densa y con momentos fascinantes. El maestro sueco juega con el espectador avasallándolo con una reflexión sobre el propio cine durante los primeros cinco minutos, donde inicia su periplo con impactantes imágenes inconexas, comportándose como un demiurgo que mueve a su antojo los elementos. Luego comienza la historia que sirve de guión principal, una actriz pierde la voz durante una representación por una extraña enfermedad mental y queda al cuidado de una enfermera que para animarla a recuperar la cordura le habla constantemente contándole sus intimidades y temores, un autopsicoanalizándose a ojos de la actriz. Esta historia aparentemente sencilla se enreda formalmente de tal forma que los últimos 15 minutos de la narración resultan absolutamente incomprensibles, donde las barreras entre la realidad, el sueño, o los deseos se funden sin que el director trate siquiera de separarlos narrativamente. Las dos protagonistas sufrirán una especia de proceso de transmutación en la que sus personalidades convergerán de una forma misteriosa y enigmática, que insisto, el director no tiene ni el más mínimo interés por explicar. Si necesita comprender una película para disfrutarla no vea jamás Persona, se aburrirá y desilusionará a partes iguales, llegará a odiarla, si puede pasar por disfrutar de la forma y tratar de intuir el contenido, que se presta a múltiples interpretaciones, podrá disfrutar de unas actuaciones solidísimas capaces de sostener la película y transmitir fortísimas emociones. Las dos protagonistas mantendrán un pulso interpretativo y mental agotador y efectista que resulta admirable y muy persuasivo, tanto Liv Ullmann como Bibi Andersson rayan a un gran nivel.

Podrá también disfrutar de una fotografía maravilloso, potente, escurridiza a veces, y creando un ambiente siniestro en una película marcada por muchos primeros planos en los que se derraman las sombras con un efecto dramático imponente. Podrá asistir al ingenio narrativo del genio Bergman, con planos que posteriormente ni siquiera se han atrevido a copiar. La cara creada con las dos mitades de la protagonista al efecto de recoger la transmutación de la protagonista, la cara de perfil en primer plano tapando la mitad de la otra cara al fondo (efecto copiado por Abba en uno de sus famosos videoclips) o el hecho de repetir dos veces una conversación (Una desde el punto de vista de cada una de las protagonistas) sin necesidad de recurrir al plano-contraplano, son algunos de los recursos más famosos que se exhiben en este filme y que ya han quedado para la historia del cine.

Sugerente pero incomprensible, libérrima pero exasperante, hoy por hoy es una de las películas más complejas jamás realizadas y un orgullo para el cine independiente, referente para muchos directores que se han dejado arrastrar por su belleza formal y su atrevida puesta en escena sin importarles que la historia realmente tenga algún sentido o alguna intención más allá de la cabeza del director.

 

 

 

 

Vea el trailer de Persona

 

 

Nota: 7

La señorita Julie

Título: La señorita Julie

Fröken Julie

Dirección: Alf Sjöberg

Interpretación: Anita Björk, Ulf Palme, Marta Dorff, Lissi Alandh, Anders Henrikson, Max Von Sydow.

Suecia. 1951

 

 

-“Todo es raro, la vida, la gente, desgracias que lleva el agua, que lleva el agua hasta que se hunden”

-“Amante del lacayo, querida del criado, levántate y vete, ¿Me llamas salvaje?, no tanto como tú esta noche..¿Quién enciende a un hombre como tú?, sólo los animales y las mujeres perdidas”

 

La aristócrata y el plebeyo.

 

Ecos del pasado, de otros tiempos, en una cinta que todavía guarda mucho de la teatralidad con la que eran abordadas las filmografías de antaño, más si cabe, cuando la propia película es una adaptación al celuloide de una exitosa obra de teatro de August Strindbergh de la que la película sabe conservar lo mejor, tanto su esencia dramática como su visión de la sociedad de la época plasmada en las diferencias de clases y criticando lo peor de cada una de las condiciones. En efecto el guión es más que aceptable teniendo en cuenta la época en la que se desarrolla y se rueda sin tapujos, tratando temas controvertidos como el sometimiento de la mujer al hombre, especialmente en el matrimonio, en encorsetamiento de la sociedad de la época en cuanto a los roles y tareas que deben desempeñar los mujeres y los hombres, el suicidio, el sexo fuera del matrimonio y las relaciones amorosas o sexuales entre amantes de diferente condición social, algo que en la época era condenado como ignominioso y herético. Pues bien, la película trata todos estos temas casi tabúes con bastante valentía yendo a la raíz y sin opciones preconcebidas dejando que los hechos hablen por sí solos dejando que la hipocresía de los personajes y de la sociedad en general se manche a sí misma desmadejando la historia. 

Pero esta obra ganadora del Festival de Cannes, esconde además recursos fílmicos bastante novedosos y bien desarrollados para la época. El director huye de desarrollar la película en un solo escenario y saca la cámara a la calle dotando a la película de movimiento, con algunos planos picados, trávellings (los coches de caballo sirven para dotar de movimiento al filme) y además se sumerge en el mundo del pasado para hacer un montaje más complejo mezclando la infancia de los personajes con el presente, e incluso superponiendo ambas escenas en un mismo plano con un efecto dramático muy intenso e interesante, e incluso algún plano subjetivo también de bastante intensidad emocional.

La fotografía en blanco y negro logra bellos contrastes en contraluz, especialmente en los paisajes nocturnos (gran parte de la trama se desarrolla durante la noche de San Juan, la más corta del año) y efectos tenebristas muy ocurrentes y bastante bien tratados técnicamente.

Pero pese a todo, la película tiene un aire rancio inevitable, un aura apolillada poco propicia para el entretenimiento y diría también que un concepto muy clasista, aunque lo critique desde dentro, porque en definitiva, se trata de un filme sueco de principios de los 50, y aún había mucho por desarrollar en esa industria.

 

 

Nota: 6

Millennium 3: La reina en el palacio de las corrientes de aire

Título: Millenium 3: La reina en el palacio de las corrientes de aire

Dirección: Daniel Alfredson

Interpretación: Noomi Rapace, Michael Nyqvist, Michalis Koutsogiannakis, Anders Ahlbon, Lena Endre, Sofia Ledarp.

Suecia 2009

 

 

 

-“Nunca entendiste que el contacto forma parte del tratamiento, crea confianza, especialmente con los niños”.

-“No vale la pena morir por ningún trabajo”.

Corruptópolis

Culmina la trilogía y con un buen sabor de boca. Si bucean por Internet en busca de nuevas críticas encontrarán que en su mayoría opinan que esta tercera entrega es mejor que la segunda pero peor que la primera. No estoy de acuerdo, para mi, la verdadera tensión, la intriga y la trama estallan en esta tercera entrega y el filme se muestra superior a sus dos predecesoras, pero sin exagerar, no deja de ser un puro espectáculo para entretenimiento sin más pretensiones, pero en esta ocasión, mejor hecho y con un ritmo narrativo y una eficacia más redonda que la encontrada en Millennium 1 y Millennium 2.

Y es superior por varias razones, para empezar, porque se recuperan las principales virtudes del gran personaje que mantiene en pie la trilogía, una Lisbeth Salander que vuelve a su apogeo de intriga, inteligencia, fortaleza… una heroína despiadada forjada a base de sufrimiento. Aquí Salander recupera su look más radical, su mayor introversión y su cerebro prodigioso para encajar piezas y ‘hackear’ ordenadores ajenos.

También sube enteros el personaje de Mikael Blomqvist con respecto a las otras dos partes de la saga. El pazguato periodista es aquí más osado y atrevido, más interesante que en las otras dos entregas y por primera vez en la trilogía, tiene suficiente entereza por si mismo y su papel en la interrelación de la historia es más importante y hasta determinante. En las otras dos partes, daba la impresión de que Salander se las podía arreglar solita, aquí su ayuda es eficaz e irrenunciable.

También florece de una forma más vistosa que en las anteriores, el oculto mundo de la corrupción, el espionaje, y las tensiones políticas, algo que en las entregas en forma de libro adquieren una importancia vital pero que en la fílmica se desdibuja bastante, algo que sin duda perjudica a la historia en cinta. Ese submundo que ya se aventuraba en las otras dos partes, aquí se hace más relevante y eso significa que la película adquiere algunos puntos de crítica y conciencia social, que tiene algo de fondo (no mucho). 

Y tiene también una gran crónica judicial (un género que a este crítico le entusiasma especialmente en clásicos como 12 hombres sin piedad o Matar a un ruiseñor) donde la tensión dialéctica y los giros de guión alcanzan su culmen.

Todo esto es sólo en comparación con sus dos hermanas, pero en términos generales hay que poner a la película en un terreno más llano, se sigue echando en falta la buena mano de un director que cuenta la historia con desgana, sin arriesgar, sin detalles técnicos que sorprendan. Del mismo modo, hay tramos de la película que se hacen largos y sus dos horas y media de duración resultan un tanto pesados y su tufillo a telefilme no termina de desaparecer ni siquiera en esta entrega, la más decente de las tres y que un final digno a la revolución mediática mundial que ha supuesto esta saga para la historia de la literatura, y posteriormente del cine.

Vea el trailer de Millennium 3

Nota: 6

Millennium 2: La chica que soñaba con una cerilla y un bidón de gasolina

La chica que soñaba con una cerilla y un bidón de gasolinaTítulo: Millennium 2. La chica que soñaba con una cerilla y un bidón de gasolina.

Dirección: Daniel Alfredson.

Interpretación: Noomi Rapace, Michael Nyqvist, Lena Endre, Georgi Staykov.

Suecia. 2009

 

 

 

 

-“Lo que voy a contarte es secreto de estado, así que espero que me garantice protección”.

-“Tiene una enfermedad, se llama analgesia congénita, los que la padecen son completamente inmunes al dolor”.

-¿De verdad te violó? ¡joder, que mal gusto debía tener.

Sin chispa.

Hay gasolina, hay cerilla, pero no hay chispa para prender la intriga facilona que se nos muestra en esta segunda parte de la saga de Millenium. Esta entrega comete los mismos errores que su predecesora estrenada apenas unos meses antes para aprovechar el tirón y el éxito de ventas de la novela, es decir, tiene una factura más televisiva que cinematográfica, pocos recursos artísticos, un seguimiento demasiado sencillo del Thriller, sin arriesgar en la línea temporal o argumental. La película es demasiado plana, demasiado comercial y poco explosiva, pero además, el argumento es menos impactante y a la vez más enrevesado que en la primera parte y para colmo, pierde el encanto que hacía subir enteros a Millenium 1, el personaje de Lisbeth Salander. Aquí, la controvertida detective y hacker informática se ensalza más como heroína y víctima, su porción de maldad que aumentaba el atractivo de este ser literario, queda en esta película totalmente desdibujado, y por tanto, gran parte de las razones para verla simplemente se desvanecen. Claro, que si vemos la segunda parte, es que ya hemos visto la primera y lo que ya sabemos de ella es suficiente como para que todavía nos estremezca cuando sale a pantalla.

La película abunda también en los diálogos innecesarios (si no hay buen tratamiento de la imagen, los personajes se ven obligados a explicarlo todo), algunos fallos de guión bastante ostensibles, y además comete un error clave que en la novela funciona bien, pero que para el cine resulta desastroso especialmente a nivel de montaje. Y es que los dos personajes principales (Salander y Blomqvist) están separados durante toda la película excepto en el final, lo que hace más difícil aplicar ritmo y coherencia a la historia.

Y aún así, hay elementos suficientes como para conseguir el objetivo mínimo exigible a cualquier película, el entretenimiento, la base argumental sigue teniendo su encanto y una intriga detectivesca capaz de saciar el hambre del espectador y además hay que reconocer que los ‘malos’ en esta entrega, tienen unas características especiales, muy cercanas a las del cómic que despiertan bastante interés acerca de sus fechorías.

El final, decepcionante, tal vez para dejar algo abierto en pos de despertar el interés por la tercera entrega de la saga, pero es demasiado abrupto y hasta soso comparado con las escenas de acción que la preceden y que intentan ser pura dinamita.

Vea el trailer de la película

Nota. 4

Millennium 1: Los hombres que no amaban a las mujeres

Cartel de Millenium 1Título: Millennium 1: Los hombres que no amaban a las mujeres.

Dirección: Niels Arden Opley

Interpretación: Michael Nyqvist, Noomi Rapace, Sven-Bertil Taube, Peter Andersson,.

 Suecia. 2009

 

 

 

-“Desde entonces, cada año, por mi cumpleaños, recibo una flor. La envía su asesino”.

-“Marriet fue mi primer caso, ha estado conmigo desde hace casi 40 años, queda poco para jubilarme y sólo ahora dejo de pensar en el”.

-“Mujeres así desaparecen todo el tiempo, nadie las echa de menos”.

Lisbeth Salander, un personaje para la historia.

Las virtudes de la primera película de la saga de Millenium radican más en la base literaria que el fallecido Stieg Larsson imprimió en su novela que en la propia capacidad cinematográfica. La buena historia que hay detrás no se la quita nadie, y menos aún el personaje de Lisbeth Salander, intrigante, original, extraño, cabalgando entre la bondad y lo despiadado, en el alma de una jovencísima detective de oscuro pasado y aspecto gótico y desaliñado. El personaje de Lisbeth Salander (interpretado por Noomi Rapace) es un personaje para la historia, contundente, que despierta simpatías pese a sus acciones un tanto inmorales que saben despertar más condescendencia que abyección y que engancha por su inteligencia, su audacia, su capacidad de sufrimiento y su sangre fría para mantener intacta su carita ‘grunch’ ante la adversidad.

Todo esto ya estaba en uno de los mayores best Seller del siglo XXI, pero como ocurre en muchas otras ocasiones, el trasvase de la narración al género cinematográfico, resulta más decepcionante. El paso a la cinta se produce con aires de thriller de telefilme, resuelta de una forma facilota y con escasa fijación por los ambientes o la fotografía, algo que se podía oler en la novela, que palpitaba en cada párrafo, ese negrura en el ambiente, la sensación de corrupción y decadencia de la sociedad, la textura áspera con la que se desarrolla la trama, no aparece en este filme, que saca la versión más ramplona del argumento, sin la suciedad que se desprende de las letras. Así, la película se desarrolla con la eficacia del best seller, pero sin el brillo de éste, con un papel mucho más secundario que el del libro. Incluso en este aspecto, la película decepciona, puesto que no engancha desde el principio, y la primera hora de visionado resulta algo sosa, hasta que el argumento se desmelena y se convierte en una película cuanto menos entretenida.

Muchas de las escenas que en el libro pudieran parecer sorprendentes o intrigantes, aquí se convierten en tópicos, diálogos un tanto absurdos y repetitivos que no se adaptan bien al género cinematográfico, como el de la típica confesión malvada del asesino, o la tópica ayuda del policía retirado, peroratas intrascendentes que son más perjudiciales que beneficiosas para el filme. 

Pero vuelvo al principio, a partir de la primera hora, la historia original sale a la luz, no en todo su esplendor pero está, y la película tiene intriga, tensión, sorpresas, algún giro de guión impactante, empatía con los personajes (sobre todo con el de Lisbeth Salander  porque el de Mikael Blomqvist queda totalmente eclipsado y deambula por la película como un hombre pánfilo con ciertas inquietudes). En fin, un cine comercial con cierta solvencia y que no insulta al espectador. Por ello, aunque la película se olvide pronto y no tenga mucha repercusión en la memoria al menos salva el tipo como un entretenimiento aceptable.

Vea el Trailer de Millenium 1

Nota: 5

Déjame entrar (Let the right one in)

Título: Déjame entrar (Let the right one in)

Dirección: Tomas Alfredson

Interpretación: Kare Hedebrant, Lina Leandersson, Per Ragnar, Henrik Dahl

Suecia 2008

 

 

 

-“Oskar, no soy una chica”.

-“Esa chica debe de haberme infectado de alguna manera, no quiero seguir viviendo”.

 

Más corazón que hemoglobina.

 

Durante décadas Hollywood ha convertido el subgénero de los vampiros en un hedor de sangre y piruetas nocturnas, rebajando de categoría a una serie de películas que nacieron bajo la sombra del arte en el expresionismo alemán. Tras mucho tiempo dándole más al colmillo que a la imaginación, algo parece haber cambiado en este tipo de cine, con propuestas, como no podía ser de otra forma, alejadas de la industria norteamericana. El primer intento de romper las cadenas establecidas llegó de la mano de Park Chan-Wook y su ‘Thirst’, pero es esta maravillosa cinta sueca la primera que logra romper verdaderamente los cánones establecidos y reinventar el género de una forma conmovedora, donde hay más ternura que terror, donde hay más corazón que hemoglobina.

En ‘Déjame entrar’ no solo vemos la tormentosa vida de una niña vampiro llamada Eli, sino que nos encontramos con un torrente de sensibilidad donde además de sangre veremos acoso escolar, el amanecer de la sexualidad en el limbo de la preadolescencia, la amistad, el coraje…relatado con una poderosa sutileza y un sinfín de lecturas que la hacen una auténtica joya. En lugar de ver a bestias cometiendo salvajadas, veremos las gotas de sangre cayendo sobre la nieve, el crepitar de unos pasos acercándose, la candidez de unos niños que se descubren el uno al otro entre el amor y el temor, todo ello con una bellísima fotografía nevada que luce de una forma embriagadora y poética. La iluminación refulgente en la nieve es también aspera y sucia, dotando al film de un tono gótico-romántico maravilloso y preciosista, tan gélida como Estocolmo ochenteno que retrata, por lo que en el aspecto técnico la película también destaca.

Pero es su peculiar guión y la historia que se forja entre el niño y la ‘no-niña’ la que hace de esta película una experiencia única. Es una película íntima, armónica, donde no hace falta tirar de estereotipos, de hecho no aparecen jamás unos colmillos a lo largo de todo el metraje, la palabra vampiro sólo se dice una vez, y los efectos especiales están muy bien dosificados con una sola finalidad, el realismo. Por qué sí, ese es el gran logro de esta gran cinta sueca, cuando vamos a ver una peli de vampiros ya estamos preparados para el espectáculo sin más, pero aquí nos creemos lo que pasa, humanizamos a la  pequeña niña, nos desborda sus sentimientos casi-humanos, nos metemos de lleno en el juego que nos propone Alfredson y terminamos encantados, especialmente tras un final brillante. Un guión preciso y fascinante y con un buen puñado de escenas para no olvidar y algunos elementos simbólicos (el cubo de Rubik, la atalaya de un columpio, el código Morse en el que se comunican los dos protagonistas…) que da buena cuenta del buen manejo del lenguaje fílmico del director sueco.

Para colmo si a todo esto le sumamos dos interpretaciones magníficas de los jóvenes protagonistas, no encontramos con un peliculón de órdago, lo mejor que recuerdo en este género. Una película para verla a carótida abierta.

 

Nota: 9

Sacrificio

Título: Sacrificio (Offret)

Dirección: Andrei Tarkovsky

Interpretación: Erland Josephson, Susan Fleetwood, Valerie Mairesse, Allan Edwall.

Suecia. 1986

 

 

 -“Creo que nos hemos perdido, igual que la humanidad que se ha perdido por un camino muy peligroso”

-“Si el pecado es todo aquello que no es necesario, toda nuestra civilización es un gran pecado, hay una disarmonía”.

-“Todos los regalos requieren su pequeño sacrificio, que es lo que les da su valor”.

-“Por favor hazme el amor, sálvame, sálvanos a todos”.

Hacer literatura en la pantalla.

Tarkovsky me supera. El gran maestro para muchos, ese autor irrepetible, sólo me convenció en Solaris (https://palomitasconchoco.wordpress.com/2011/06/14/solaris/) , lo demás me parece cargante, soporífero, plúmbeo. Y reconozco las artes que utiliza para convencer a tanta gente… En ‘Sacrificio’ (la obra maestra del maestro según la crítica) nos ofrece unos diálogos y frases dignos de Dostoievski, aludiendo a la literatura, nos ofrece una fotografía y una iluminación bellísima, aludiendo a la pintura, nos ofrece metáforas visuales aludiendo a la poesía, y monólogos de entroncado dominio filosófico a cargo de un actor sufriente, aludiendo al teatro, domina muchas artes sí, pero yo me pregunto… ¿Dónde está el cine? En efecto la narración cinematográfica sigue su propio camino, tiene sus técnicas propias, su libro de estilo, y en mi opinión el maestro ruso no domina el cine. El ritmo catatónico que utiliza para narrar su historia, la detención absoluta del tiempo, los planos fijos y lejanos para mostrar el entorno y el contexto, están muy alejados de los cánones con los que el séptimo arte se ha desarrollado. Tarkovsky obvia al espectador y al tiempo, aunque su obra está dirigida a personas de alto nivel de intelectual, se olvida de que es el propio cerebro el que aparta la vista de los objetos inanimados, por propia naturaleza, algo que no pasa en un libro, pero sí en el cine. Degrada el sentido último de la obra que es el receptor para centrarse en el propio contenido y entre tanto la mayor parte del mensaje se pierde porque seguir el comunicado requiere de unas dosis de atención y concentración superlativas, un esfuerzo gratuito porque a veces se tarda una eternidad en recibir algún caramelito que llevarse a la boca.

Y eso que la base del guión de ‘Sacrificio’ podría haber dado para una enorme película, gracias a la historia de un dramaturgo que en su 50 cumpleaños recibe la visita de unos amigos peculiares (personajes bien formados en definitiva) cuando de repente estalla una tercera guerra mundial que puede desembocar en una crisis nuclear. Alexander (el protagonista de la película) es inducido a los brazos de una bruja la cual tendría el poder de abortar la gran guerra, a cambio deberá hacer un sacrificio. La historia tiene un potencial abrumador y en manos de un autor más ‘cinematográfico’  habría llenado de emoción, miedo y angustia la pantalla fácilmente, aquí como digo, no hay conexión con el espectador, que se limita a ver desde muy afuera lo que transcurre al otro lado de la pantalla, sin empatía alguna.

Si que merece detenerse el final de la película, un plano secuencia de más de seis minutos en lo que todo está perfectamente planificado, una virguería técnica para mostrarnos un gran incendio (perdón por el Spoiler pero prometo que no es relevante el incendio en sí si no sus consecuencias), sin trucos, con fuego de verdad y con una iluminación natural que enaltece la fotografía del bucólico lugar.

Seguramente, dada la capacidad del director, halla muchas más cosas positivas que comentar de la película, pero me pudo el aburrimiento, el pasar de las moscas y no presté la atención adecuada. Os desafío a que superéis mi concentración.

Nota: 3

Fanny y Alexander

Título: Fanny y Alexander

Dirección: Ingmar Bergman

Interpretación: Gunn Walgren, Ewa Froeling, Jarl Kulle, Erland Josephson, Allan Edwall, Boerje Ahlstedt.

Suecia. 1982

 

 

 

 

 

 

 

-“Creo que nunca me ha preocupado nada muy en serio, a veces me pregunto si habrá algún fallo básico en mi modo de sentir, no entiendo porque no me dañaba nada en realidad, ni porque nunca me sentía realmente feliz, sé que nos haremos daño el uno al otro, lo sé, pero no me asusta”.

-“Toda la vida la viví con vosotros, la muerte no cambia nada”.

-“Yo sólo tengo una máscara, pero forma parte de mi carne”.

 

REM recargado.

 

Apreciando los valores técnicos y artísticos de esta película, hay que empezar diciendo que Fanny y Alexander es aburrídisima y que sus tres horas de metraje se convierten en una auténtica pesadilla que hay que sobrellevar para poder darse de ves en cuando algún gusto artístico ligado esencialmente a la decoración y la escenografía en general. Este drama familiar sueco ambientado a principios de siglo en los ambientes pudientes de la sociedad sueca de la época, es lento y anodino. Su argumento podría haberse resumido perfectamente en una hora sin perder convicción y reflejando perfectamente todo lo que el director quiere decirnos. Sin embargo, el gran Bergman gusta de recrearse demasiado en su argumentario hasta el punto de ser repetitivo en su ambientación recargada y en su filón dramático lo que resulta soporífero. En honor a la verdad, durante dos horas y veinte minutos las trama no despertó casi ningún interés en mi, y sólo en los cuarenta minutos finales, precisamente cuando Begman se vuelve más surrealista y dinamiza algo la acción despertó algo mis sentidos, pero para entonces ya estaban en fase REM, era demasiado tarde.

Los toques oníricos  y sobrenaturales de la película se realizan con tal frialdad que apenas despiertan curiosidad y se toman casi como algo natural en las vidas de los personajes, y no son utilizados como un recurso para despertar la curiosidad del espectador que es precisamente lo que le hace falta a la película.

Y es que Fanny y Alexander se pierde en la presentación de los personajes hay una hora entera en lo que no pasa nada, en la que únicamente se describe un ambiente familiar feliz pero que no sirve para desarrollar la trama en absoluto y esa losa, la lleva la película pegada desde el principio.

La parte buena está en el apartado técnico, el vestuario, el atrezzo, la fotografía y la iluminación son verdaderamente espectaculares, y lo mejor de todo es que tienen sentido narrativo que comunican. El feliz ambiente familiar es rojo, recargado, la fría mansión del padrastro-obispo es blanquecina, austera y rígida, y la casa del amigo judio es también recargada, pero mágica y llena de ensoñaciones (espectacular la sala con las marionetas, es todo un lujo).

Sus diálogos a veces son maravillosos, llenos de metafísica de aguijones para la mente, pero al igual que en el resto de la película, se abusa de ello, y hay muchos monólogos terriblemente largos que necesitan de un buen botón de off.

Lo bueno, si breve, dos veces bueno.

 

Nota: 4

Fresas salvajes

Título: Fresas salvajes

Dirección: Ingmar Bergmang.

Interpretación: Victor Sjostrom, Bibi Andersson, Ingrid Thulin.

Suecia. 1957

 

 

 

 

 

-“Es absurdo vivir en el mundo y más absurdo poblarlo con nuevos desgraciados y lo más absurdo es pensar que ellos serán más felices”.

 

-“Desde mi punto de vista el hombre moderno es consciente de su absurdez y sólo cree en su propia existencia y en su muerte biológica”.

 

Repaso vital mesurado.

 

Fresas salvajes no se ha ganado el prestigio a través de las décadas por lo que cuenta, sino por lo que dice. Su magia está en encontrar un poco de todo en su dosis exacta, sin aburrir en sus retazos filosóficos aunque es una película eminentemente existencialista. Desde sus personajes, se habla del amor, del miedo a la muerte, de la religión, de las relaciones personales, de las normas establecidas, de los errores de juventud, del paso del tiempo y los saltos generacionales y un largo etcétera que se van desgranando en su viaje en esta ‘road-movie’ así oficialmente considerada aunque fuera extraño para la epoca. En la salpimentación de temas tampoco faltan pizcas de recursos en el montaje, ya que todas las pequeñas historias y que al final juntas conforman una única biografía, utilizan los recuerdos de juventud, la historia lineal del viaje e incluso el mundo onírico con sugerentes y acertadas imágenes que desasosiegan en su extrañeza. Hay frases lapidarias (poco naturales en muchas ocasiones para ser honestos) para aún así los personajes no pierden su sencillez de estar vivos, pero en cualquier caso, los diálogos, aunque vayan en contra de la propia verosimilitud de la película, son magistrales. Desparrama también drama, ternura y leves sonrisas por el celuloide, también con enorme naturalidad. Ese viaje del protagonista que es real e interior al mismo tiempo, cuenta con las dosis perfectas de todo para no ser excesiva, ni pecar de pedante, ni de simple es un bordado a fuego del director que hace reflexionar.

Nota: 9

 

Antes de la tormenta

Título: Antes de la tormenta

Dirección: Reza Parsan

Interpretación:  Per Graffman, Tintin Anderzon, Maria Lundqvist.

Suecia. 2000

 

 

 

 

 

 

 

-“No te puedes esconder, el pasado siempre vuelve”.

-¿Era de tú país?, allí la gente mata para salvar a los que quieres.

 

La violenta vuelta del pasado.

 

Es inteligente, ágil y valiente. Reza Parsa une dos historias de violencia aparentemente diferentes pero con numerosos puntos en común y hace una reflexión sobre el peso de las acciones que llevamos a cabo en la vida y las consecuencias que tienen a posteriori. Con una naturalidad pasmosa (quizás demasiado fría) los personajes se mueven atormentados por las circunstancias, son conscientes de sus acciones, pero al mismo tiempo piensan que no tienen más remedio que llevar a cabo un cometido que les traerá problemas. La historia es capaz de mezclar, el bulling, el amor, el terrorismo islámico, el cine, las creencias religiosas, la familia, las mentiras, los conflictos laborales y la mezquindad oculta tras el dinero, entrelazándolos todos y dejando un guión tremendamente firme, de orfebrería. El montaje también es excepcional, especialmente en la parte final de la película donde la música con los personajes en off nos van desvelando todos los finales de las diversas historias que habían quedado abiertos y que concluyen de forma trágica en algunos casos, sorprendentes en otros, esternecedores en algún caso, dejando un excelente sabor de boca al  iniciarse los títulos de crédito. El manejo de la temperatura emocional de los personajes se ajusta de manera que nunca parezca una película demasiado exaltada ni se arrastre ante la acción que genera. La poesía que enmarca algunos planos es magnífica, ¿Qué le falta entonces para ser una obra maestra?, pues la ya mencionada frialdad que evita que uno se conmueva como la historia merece salvo en el punto final de la película, una mejor opción de las composiciones musicales y quizás el sobreseimiento que se ejerce sobre la escenografía y la elección de las localizaciones, por que por lo demás, la película (premiada con la concha de plata a la mejor dirección en el Festival de San Sebastián) es todo un mar en cuanto a la planificación, la temática, la dirección de actores y la técnica. Altamente recomendable.

 Nota: 7

 

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