Palomitas con choco

Críticas de cine, desde Huelva

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Easy rider (Buscando mi destino)

Título: Easy rider (En busca de mi destino)

Dirección: Dennis Hopper

Interpretación: Peter Fonda, Dennis Hopper, Jack Nicholson, Karen Black, Antonio Mendoza, Phil Spector.

 USA 1969

 

 

 

-“Sí desde luego, todo el mundo quiere ser libre, sí. Pero una cosa es hablar de ello y otra muy diferente es serlo. Es muy difícil ser libre cuando te compran y te venden en el mercado. Claro que no les digas jamás que no son libres, porque entonces se dedicarán a matar y a mutilar para demostrar que lo son”

-“Vengo de una ciudad, no importa cual, todas son iguales”.

 

Libertad huraña

 

Tiene más de reflexión, de parábola filosófica, que de película, pero lo cierto es que a finales de los convulsos años 60 esta extraña road movie aderezada con hippies, drogas, Choppers, y nefastos prejuicios sociales fue un auténtico film de culto porque buscaba la auténtica esencia de la libertad y cortaba de un hachazo la hipocresía que se escondía detrás de un estilo de vida que se autodefinía como libre per se. Hay mensaje, contra el miedo a ser libre, la avaricia, la segregación racial, los falsos estereotipos, contra la América rancia y reaccionaria… pero también hay poco guión, en realidad sucede muy poco y especialmente el final, aunque necesario, es especialmente perverso, una manera poco medida de dar el final concreto que debe tener el filme, y muy vasto, un buen guión debería haber buscado algún modo más inteligente de que los dos protagonistas encontraran su destino y la verdadera acción está sólo en el final, en el resto del filme apenas pasa nada más, eso sí, va dejando pequeños retazos para que los más avispados puedan encontrar la verdadera esencia de la película.

En realidad tal vez hace esto Dennis Hopper porque el verdadero final está cinco minutos antes de la secuencia final, en una conversación aparentemente intrascendente en la que se ancla el mensaje que se quiere transmitir y que ya deja a los personajes a su suerte.

Las interpretaciones más bien estereotipadas de Peter Fonda y Dennis Hopper encuentran la suerte de contar con un secundario magistral, un joven Jack Nicholson que demuestra lo que valdrá en el futuro como actor, en un papel de abogado borracho, que también sueña con la libertad y cuya aparición (no casualmente) se inicia en la cárcel de una pequeña población.

Lo mejor de la película son, por un lado, sus apabullantes paisajes desérticos en una muy cuidada fotografía que aparece a lo largo del recorrido de los dos jinetes de Choppers, el otro elemento que hace destacable la película es su banda sonora con temazos rockeros de la época que se adaptan a la perfección al sentido que trata de aportar la cinta, con el ‘Born to be wild’ como escaparate perfecto para que el espectador aspire las mieles de una humanidad sin aparentes ataduras en la piel de estos melenudos.

También tiene una escena para el recuerdo, una extraña secuencia que merece entrar en los anales del cine. El rodaje de los efectos del LSD en un grupo de personajes, resulta en mi opinión fascinante. La manera de rodar esta inmersión en el inframundo de las alucinaciones, con trávelings circulares, elipsis, sonidos que no se corresponden con las imágenes… constituyen la esencia de la extraña sensación que deben tener los personajes perdidos entre el mundo real y el ilusorio, el efecto es verdaderamente desconcertante y asombroso.

 

Nota: 7

Vea el trailer de Easy Rider

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Forrest Gump

Título: Forrest Gump

Dirección: Robert Zemeckis

Interpretación: Tom Hanks, Robin Wright Penn, Gary Sinise, Mykelti Williamson, Sally Field, Rebecca Williams, Michael Conner Humphreys, Harold G. Herthum

 USA. 1994

 

 

-“Ella me habló de como había aprendido a expandir su mente y a vivir en armonía, que debe ser algún sitio en el oeste porque se fue hasta California”.

-“Mamá siempre decía que la vida es como una caja de bombones, nunca sabes lo que te va a tocar”.

-“La verdad es que aunque yo siempre iba corriendo nunca pensé que eso me llevara a ningún lado”.

-“Puede creerlo! Después de sólo cinco años jugando al futbol recibí un título universitario”.

-“La bala me dio en el pompis, decían que la herida valía un millón de dólares, pero debió quedárselo todo el ejercito porque yo aún no he visto ni un centavo”.

-“Yo no soy muy listo, pero sé lo que es el amor”.

Mirada de Bombón

La crítica suele encumbrar a aquellos directores o películas que consiguen que el espectador consiga verse a sí mismo en la pantalla en un acto de catarsis con la obra que sólo el cine puede conseguir (Por algo dedico tanto tiempo a esto). En efecto hay raros casos donde el espectador se identifica plenamente con un personaje de ficción y consigue comprender sus anhelos, sus ilusiones, y cree haber sufrido las mismas idas y venidas del destino que suceden al otro lado de la pantalla. Eso es muy loable en sí, pero hay otros casos, aún más extraños, en las que el director logra que veamos el mundo, en toda su amplitud, a través de los otros personajes. No somos nosotros mismos al otro lado, no pretende que nos identificamos, es otra persona, pero lo terminamos queriendo como a un hermano o a un buen amigo. Eso es aún más difícil de hacer, tener la sensación de realidad plena sin necesidad de recurrir a nuestras propias experiencias, sino a las de un tercero, una persona tan especial que nos encandila, a la que en cierta forma admiramos. Eso es lo que ocurre con Forrest Gump, con el aliciente de que en este caso, esa persona maravillosa a través de la que vemos otro modo de vida es un deficiente mental.

Sólo recuerdo otra película con la que haya logrado tal grado de empatía sin recurrir a mis propias emociones: Amelie. En ambos casos nunca me creería el personaje desde fuera, ambos son tan ‘extraños’ que la comunión con ambos se hace difícil, pero a través de su cerebro todo cobra sentido y la película logra transmitir sus emociones.

Ese es el principal valor que tiene esta excepcional película y para hacer viable el proyecto necesitamos nuestro ‘Audrey Tatou’ particular, es decir una interpretación impecable. Eso es lo que consigue Tom Hanks, una actuación estelar de un personaje sorprendente, potencialmente inverosímil que consigue trasladar su propio microcosmos a la pantalla para que nos emocionemos con sus vivencias.  A la actuación de Hanks hay que sumarle un guión realmente fino e hilado que repasa de una forma sencilla (como vista por un retrasado mental) la historia de los Estados Unidos, repasando todos los acontecimientos históricos de las últimas décadas, desde una visión más humana, casi infantil, que la hace realmente maravillosa, de una forma aséptica sí, con un tono nada crítico, pero el que necesita la burbuja en la que vive el personaje.

A esto se le une una habilidad tremenda para la utilización de la música, un piano para los momentos emotivos y una banda sonora para situarnos instrumentalmente en cada momento de la historia de los Estados Unidos que repasa y que resulta acertadísima en mi opinión.

Hay críticas que señalan a Forrest Gump con el dedo, acusándola de ñoña, ultraderechista y patriotera… y en buena parte tienen razón, pero la cuestión aquí es que el director no trata de adoctrinar, no quiere que nuestro yo se vea reflejado en esos sentimientos, son los de otro, no tiene porque haber comunión ni comulgar con las ideas en el cine. Tal vez esas ideas yankis y edulcorantes no sean las más idóneas para nosotros como espectadores (fuera de Estados Unidos me refiero) pero es que no son las nuestras, son las de Forrest Gump, y cuando vemos a un héroe de guerra, a un atleta de fútbol americano, a un rebelde contra el comunismo jugando al Ping-pong, o a un iluso que va a la iglesia para pedirle a Dios el poder capturar gambas, no es el yo real el que lo pide, es Forrest Gump…al fin y al cabo un disminuido psíquico que es más fácilmente manipulable por lo que incluso subyace una critica al sistema aunque el director no quiera en absoluto ponerla de relieve. Lo que vemos es su vida, triunfante porque “la vida es como una caja de bombones” y a él le tocó uno relleno y con un extra de chocolate, no porque los valores que defienda sean intrínsecamente los mejores. Y el resultado es el de una película vitalista, entrañable, profundamente emotiva (prepara el pañuelo si te gusta llorar) con un guión enorme, un montaje a la altura y un personaje que sobresale de cualquier esteriotipo, único, irrepetible y maravilloso con el que un servidor llegó a disfrutar como un enano.

 

Vea el trailer de Forrest Gump

Nota: 10

Ciudadano Kane

Título: Ciudadano Kane

Citizen Kane

Dirección: Orson Welles

Interpretación: Orson Welles, Joseph Cotten, Everett Sloane, George Coulouris, Dorothy Comingore, Ray Collins, Agnes Moorehead.

USA. 1941

 

 

El tuétano de Charlie Kane

El calificativo de la mejor película de la historia del cine (Así lo ha sido oficialmente durante 50 años hasta el 2 de agosto de 2012 cuando la revista ‘Sight and Sound’ la ha relegado a la segunda posición después de Vértigo) le ha hecho más daño que favor a esta maravilla, su condición de liderazgo ha hecho que muchos se acerquen a ella con recelo, con cierto temor, como si la película sólo estuviera hecha para eruditos cobardes incapaces de dar un dictamen contrario a la fama que se ha labrado el filme durante décadas. Yo reivindico que Ciudadano Kane, tiene un interés más allá de su plano técnico revolucionario (en su época) y de su ágil lenguaje cinematográfico, tiene un guión intachable y eso es suficiente para que cualquiera sin ideas preconcebidas pueda al menos disfrutarla, hay que prestarle cierta atención, no es una película para ver tirado en el sofá con una cerveza en la mesilla, pero a poco que uno se introduzca en el mundo de Kane, terminará por engancharse. 

Hace más de 70 años un joven llamado Orson Welles rodaba su ópera prima e hizo una película tal y como se debe ver, sin ideas preconcebidas… el resultado es el de un cambio en la historia del cine. Muchos de los aspectos técnicos se han copiado e incluso superado con el paso del tiempo, pero esa fotografía tenebrista de claroscuros potentes que elevan la personalidad mediante la sombra, la kilométrica profundidad de campo, el uso de angulares que deforman predeterminadamente la imagen o algunos movimientos más allá del encuadre que tiene esta película, aún mantienen vigencia y frescura y sobre todo, poder narrativo… eso por delante, pero no vamos a hablar sólo de lo que todo el mundo sabe o ha leído en algún lado. Yo quiero hablar del guión y de su estructura, porque la historia de este magnate basada en la vida real de  W.R. Hearst (a poco que uno conozca de forma básica su biografía comprenderá que Welles no trata de ocultar a quién alude su personaje) es de por sí sola fascinante en la búsqueda de una palabra mágica a marcada para siempre a fuego en la historia del cine, Rosebud.

Durante la película un periodista tratará de buscar el significado de esa palabra, la última que dijo el magnate antes de fenecer y para ello se entrevistará con varias personas importantes en la vida de Kane que lo introducirán en diversos flashbacks por los que va circulando la película. Ninguno de los personajes llegó a conocer realmente bien a este singular hombre, pero la suma de todos ellos permiten al espectador hundirse hasta la médula en la personalidad, el carácter, las intenciones y los temores de Charlie Kane, uno de los personajes mejor construidos de la historia del cine del que saboreamos todas sus experiencias vitales… y su vida es realmente interesante, nada trivial, por lo que el interés salta a la vista. La intriga vendrá de parte de Rosebud, la palabra mágica que sólo en el penúltimo plano el espectador descubrirá. El guión, además de estar perfectamente forjado, esta genialmente estructurado y está cosido con un montaje realmente efectivo. La presentación del personaje se hace mediante un documental que el grupo de periodistas prepara sobre la vida de Kane, luego llega la trama con los ya mencionados flashbacks entre conversaciones y un final brillante donde nos sorprende con el verdadero significado de la palabra… una estructura brillantemente academicista (teniendo en cuenta que él prácticamente inventó el academicismo). Las conversaciones dan lugar a frases de las de antes (digo esto porque es lo que más me gusta del cine clásico del que no soy especialmente un forofo) con una carga conceptual y una sentenciosidad admirable, fascinantes para detenerse a pensar en ellas y valorar lo que esconden. Interpretaciones correctas (el acartonamiento de los actores es lo que menos me gusta del cine clásico) y un enorme trabajo de dirección sirven para  redondear una auténtica obra de arte… y entonces ¿Por qué no le doy un 10? , pues porque para mi la perfección académica no es la panacea, me gusta más que me sorprendan, que me dejen con la boca abierta, que me hagan llorar en un raudal de emociones o sienta la taquicárdica angustia del miedo… quiero sentir más y en Ciudadano Kane el factor emotivo, el del control de los sentimientos del espectador está apagado. Es perfecta, tal vez demasiado, porque el cine también es emoción, humanamente imperfecto.

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Frases de la película:

-“Señor Wheeler, usted proporcione poemas, yo proporcionaré la guerra”.

-“Yo no sé dirigir un periódico, hago lo que se me ocurre”

-“Si no hubiera sido rico, hubiera llegado a ser un gran hombre”.

-“No es tan difícil hacer dinero como la gente cree si lo único que se desea es hacer dinero, sepa usted que Kane no era dinero todo lo que quería”.

-“Hace 2.000 años que en Europa están haciendo estatuas, yo sólo llevo cinco comprándolas”.

-“La vejez es la única enfermedad de la que uno no espera jamás curarse”.

-“Solo te quieres a ti mismo, y lo que intentas es persuadir a los demás de que los quieres tanto que no tienen más remedio que quererte a ti”.

-“Estaba desilusionado con el mundo y por eso se construyó uno para sí sólo que pudiera gobernar”

-“No creo que una palabra pueda explicar toda una vida, Rosebud no es más que la pieza de un rompecabezas, la más importante”

Nota: 9 ☺

Green Lantern

Título: Green Lantern

(Linterna verde)

Dirección: Martin Campbell

Interpretación: Ryan Reynolds, Blake Lively, Peter Sarsgaard, Mark Strong, Tim Robbins, Angela Basset.

 USA 2011

 

 

-“Hal has cambiado, tan solo ha hecho falta el fin del mundo para que madures”.

-“Debemos combatir el miedo con el miedo, debemos forjar el anillo amarillo”.

Entre Frodo, Han Solo y Superman

La voluntad contra el miedo. Este concepto exaltado a dimensiones interplanetarias es el que nos plantea la película Green Lantern (linterna verde), basada en un cómic de superhéroes y que consigue el efecto de las de casi todas las de su género, es decir, grandes efectos especiales, lucha contra el mal para evitar la desaparición del mundo, una historia de amor ñoña de por medio y un guión de aventuras descontrolado, contradictorio y con demasiadas casualidades efectistas para forzar la historia al extremo y dejar boquiabiertos a espectadores sin demasiada ambición.

No hay nada más todo está trilladísimo, la lealtad al mundo, la heroicidad, el poder de la bondad sobre la maldad, la fe en uno mismo y en el ser humano para salir de situaciones realmente embarazosas, todo lo que ya se ha visto en otras películas de superhéroes se vuelve a ver aquí con el mismo patrón. Sólo algunos efectos especiales y de sonido sorprenden por su innovación, así como las capacidades de este nuevo héroe cuyo anillo mágico es capaz de todo, casi como de un Dios se tratase, movido por la energía verde de la voluntad, pero por lo demás tanto la historia como los diálogos son aptos para bobalicones irredentos.

Así, Green Lantern se configura como una historia futurista de ciencia-ficción que mezcla El Señor de los anillos (por el poder que le confiere el aro mágico a su portador), La Guerra de las galaxias (porque la batalla interplanetaria entre seres de diversos mundos es la que decide el destino de todos) y Supermán (por lo del ser anónimo con otra profesión en La tierra pero que va volando por ahí con su traje para hacer el bien)… mezcla todo, pero no innova realmente en nada a la altura del guión, todo resulta que está ya bastante visto.

El director tampoco sabe sacarle más jugo y se dedica a seguir de cerca con la cámara las historias que se generan sin mayor tratamiento, o buscando los planos generales de los protagonistas en las conversaciones, unas interpretaciones también flojas y bastante autocomplacientes.

El filme resulta ser impersonal, extravagante, lioso incluso para un espectador que tiene que hacer un esfuerzo inusitado para agarrarse a la historia sin que el filme lo recompense en ningún momento. Casi todo el problema está detrás de las cámaras, hay poca ambición y una presentación simplona de los acontecimientos, el filme podría aspirar a más, aunque sea a fuerza de mostrar efectos especiales, pero es lo que hay, una lástima para el cine.

Nota: 3

La novia cadáver

Título: La novia cadáver

Tim Burton´s Corpse Bride

Dirección: Tim Burton, Mike Jhonson

Interpretación: Animación

 USA. 2005

 

 

-“¿No es una vista preciosa? , me deja sin aliento, bueno, lo haría si lo tuviera”

-“¿Para que subir cuando la gente se muere por bajar aquí?”

-“Y aunque se que muerta estoy, aún me quedan lágrimas que derramar”.

-“Dime querida… ¿Se puede partir un corazón que ha dejado de latir?”

Finos finados

Después de 340 películas escrutadas en este blog, esta es la primera de animación a la que hago caso. No es casualidad, siempre me ha parecido que el cine despersonalizado, se convierte en un mero entretenimiento, tal vez se obtenga más diversión, pero hay menos arte a la hora de poner sobre la mesa del espectador la propuesta. Siempre ha sido así para mí (esto es una opinión personal, claro) y si no hay interpretación, ni movimientos de cámara, ni fotografía real que admirar, la historia se parece menos a lo que yo considero cine. He querido sin embargo hacer una excepción con esta curiosa cinta animada que viene de la mano de Tim Burton porque, aunque sea de una forma diferente, Burton sí tiene una idea de arte muy homogénea a lo largo de la película, y los dibujos rememoran pinturas tenebristas, arquitecturas góticas, música funesta…

Burton confiere a la película un ambiente muy especial (de la mano de buenos dibujantes) los personajes con rasgos faciales exagerados y pieles grisáceas, así como la fría atmósfera por la que pasean, tan oscura y desalentadora, se contrapone a la esfera de los muertos, la de allí abajo, donde el colorido y la alegría brota a borbotones. La contraposición de estos dos mundos, dándole la vuelta a lo que tenemos en el imaginario colectivo resulta realmente arrebatadora y es un punto muy positivo para la película. 

Mucho ritmo, poderosa diversión, algunos momentos con magia, diálogos muy agudos con doble sentido (aunque a veces demasiado repetitivos) y una intensidad narrativa muy buena (con un guión solo apto para la innovación que en el mundo del cine de verdad se perdería si no encontrara la mano de un Peter Jackson o algo similar) son también parte de esta película, una historia sin duda singular con una oculta sensibilidad, grandes dosis de amor en tan extrañas circunstancias y bajo unos dibujos lúgubres y siniestros que resultan más cariñosos y emotivos que los vivos de carne y hueso.

Hay una macabra hermosura en toda la cinta, pero como digo, al final sólo son dibujos, ni si quiera intentan aparentar ser reales y aunque la textura uniforme que emana la cinta es soberbia en muchos aspectos y el ambiente tétrico del que se empapa es muy vivificador (el mensaje de la película es muy positivo, otra de las contradicciones del filme) la verdad es que todavía me pesas mis prejuicios contra la películas animadas. La apruebo, lo cual ya es un logro.

 

Vea el trailer de La novia cadáver

Nota: 5

Lo que el viento se llevó

Título: Lo que el viento se llevó

Dirección: Victor Fleming

Interpretación: Vivien Leigh, Clark Gable, Olivia de Havilland, Leslie Howard.

 USA 1939

 

 

 

-“Llevo tan apretado el corsé que no terminaré el día sin tener hijos”.

-“¿No te vasta con todos los corazones que destrozaste hoy?… porque en el mío ya hincaste los dientes”.

-“A Dios pongo por testigo que no podrán derribarme. Sobreviviré, y cuando todo haya pasado, nunca volveré a pasar hambre, ni yo ni ninguno de los míos. Aunque tenga que mentir, robar, mendigar o matar, a Dios pongo por testigo que jamás volveré a pasar hambre”.

-“Estás más encantadora de lo que permite la ley”.

-“No puedo pasarme la vida tratando de pescarla entre marido y marido”.

-“No soy un caballero ni tú una señora, carecemos de honor… ¿no es verdad?”.

-“Y pensar que he amado algo que ni siquiera existe…”

-“Te quiero Scarlett, pese a ti y a mí y a ese mundo que se desmorona a nuestro alrededor, te quiero. Porque Somos iguales, dos malas personas, egoístas y astutos, pero sabemos enfrentarnos a las cosas y llamarlas por sus nombres”

-“¿Qué haré yo si te vas?…. Francamente querida, me importa un bledo”.

Pasión imperturbable.

Lo bueno del cine clásico, es que sabe contar historias de una forma maravillosa, épica y con diálogos literarizados que colocan a la narración con una enorme intensidad, un lujo para los sentidos del espectador. Lo malo suele ser la utilización de decorados que aún no habían alcanzado un buen grado de realismo, la excesiva teatralización, la sobreactuación de los actores y un metraje que normalmente era excesivo… y como encaja en todo esto Lo que el viento se llevó?  Pues ya lo saben, como un clásico imperturbable, intergeneracional, una película que el viento nunca se pudo llevar y resiste tanto y tanto, por la gran epicidad de su historia, por un guión con la fuerza de un ciclón que trata con intensidad los temas universales (los clásicos) como el amor, la amistad, los celos, la guerra, el hambre, las diferencias de clases, el honor… por la creación de unos personajes íntegros redondos llenos de matices (dicen algunos críticos que el Scarlata O´Hara es el papel femenino mejor construido de la historia del cine)  y porque pese a sus cuatro horas los directores que se hicieron cargo del filme supieron mantener el ritmo y la intensidad durante toda la película. Son algunas de las claves para que ‘Lo que el viento se llevó’ haya podido resistir el paso del tiempo sin pestañear y eso que también tiene por donde callar (en su comparación con Casablanca siempre perderá).

El guión de esta mítica película es poderoso sí, pero también muy maniqueo, poniendo el acento en las bondades de las familias nobles del sur y a los esclavos negros con unas condiciones muy dignas de vida. La nobleza con la que afrontan la vida los ricos sureños y el amor por su tierra (La finca Tara terminará siendo el verdadero amor de Vivian Leigh)  es casi desaforado pero se entiende que en una historia épica algo de hipérbole debe haber, claro está.

Hay mucho decorado y plano superpuesto que tal vez en la época fueran revolucionarios, pero que acostrumbrados a los espacios de hoy retocados con tecnología digital, la verdad quedan demasiado superficiales y poco atractivos y eso que hay recogidos algunos atardeceres fotografiados maravillosamente, pero siendo honestos se quedan muy atrás con la fotografía de hoy en día y esa es una tara que tendrá que pagar el cine clásico.

Tampoco los actores están en mi opinión tan inconmensurables como he leído en algunas críticas, aunque si es verdad que el transfondo y la fuerza de los personajes que representan es tal, que realmente no se nota mucho. Como en la mayoría de películas clásicas y más aún en esta época temprana, se sobreactúa, se intensifica en demasía la respuesta humana objetiva… pero vuelvo a insistir, se perdona todo cuando la garra que muestran tanto Scarlata O´Hara (Vivian Leigh) como Rhett Butler (Clark Gable) como la hiperbondadosa Melanie Hamilton (Olivia de Haviland) ofrecen tantos matices, tantas alternativas a la interpretación desde tantos puntos de vista… hay que quitarse el sombrero ante la perfecta construcción de los personajes.

Tal vez lo que mantiene unido a ‘Lo que el viento se llevó’ lo que la hace grande a lo largo del tiempo se resuma en un palabra: Pasión… A la hora de rodarla, a la hora de realizar un guión, de interpretarla, todo con errores o aciertos pero todo en esta película parece ser apasionado, indómito, huracanado, una tempestad arrebatadora  que hoy día sigue despojando de lágrimas a muchos espectadores en todo el mundo.

Vea el trailer de Lo que el Viento de llevó ENG

Nota: 7

Casablanca

Título: Casablanca

Dirección: Michael Curtiz

Interpretación: Humphrey Bogart, Ingrid Bergman, Paul Henreid, Claude Rains.

USA. 1942.

 

 

 

 

-“Rick es… un hombre del que yo me enamoraría si fuera mujer. Un ser extraño, misterioso. Así veo yo a Rick. Pero, ¡qué estupidez hablar a una bella mujer de otro hombre”.

-“Si no subes a ese avión, te arrepentirás. Tal vez no ahora, tal vez no hoy ni mañana, pero pronto y para el resto de tu vida”.

-“Los alemanes iban de gris y tú ibas vestida de azul”… aún guardo ese vestido.

-“El mundo se derrumba y nosotros nos enamoramos”.

-“¿Dónde estabas esta mañana?, no recuerdo, hace demasiado tiempo. ¿Qué harás esta noche? Nunca hago planes con tanta antelación”.

-“Le echaré de menos, es usted la única persona en Casablanca que tiene menos escrúpulos que yo”.

-“Confieso que carezco de convicciones, yo voy con el viento”.

-“Señor Rick, se está usted convirtiendo en su mejor cliente”.

-“Si es diciembre aquí en Casablanca ¿Qué hora es en Nueva York?”

-“Me desprecias ¿verdad?… Si llegara a pensar en tì, probablemente”.

-“A nosotros siempre nos quedará París, no lo teníamos hasta que viniste a Casablanca, anoche lo recuperamos”.

-“Louis, creo que este es el comienzo de una gran amistad”.

Y el tiempo pasará…

…y siempre nos quedará Casablanca. Mientras resuena en la introducción del DVD los compases de ‘As time goes by’ me pregunto que podría escribir de esta película que no se haya dicho antes… absolutamente nada.

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“Una película inmortal desde sus avatares de producción hasta su culminación final y posterior presentación en la pantalla grande, que el paso posterior del tiempo la ha elevado justamente a la categoría de mito”. (Alohacriticon)

“Nadie hizo ni hará jamás de perdedor cínico como este hombre y nadie tuvo ni tendrá tanto estilo. Es el personaje por excelencia, un hombre con el que empatizas hasta grados inauditos, el tipo que todos querríamos ser. Ha habido mejores actores que Bogart (Brando, Newman, Hoffman,…) pero ninguno ha marcado tanto al espectador, y la cúspide de su carrera es Casablanca”. (Javier Martínez)

“Por donde se la mire, Casablanca es admirable. El cooperativo guión, la  iluminación, el montaje, la música y hasta el vestuario están puestos (por azar o intencionadamente) a disposición de esta historia de amor, honor y lealtad. A Curtiz le alcanza con la cámara para decirnos casi todo sobre Rick. Registra su poder en esa mano que firma autorizaciones antes de mostrarnos la cara del héroe, nos enfrenta a su soledad, el cigarrillo, esa partida de ajedrez sin contrincante, su vaso de bebida…”  (Eugenia Guevara).

“Un film tan mítico y divulgado que convierte en ocioso y redundante todo tipo de comentario. Sin embargo, y al revés de lo que ocurre a menudo, su mito no se sustenta en razones puramente coyunturales sino en bases muy sólidas: unas memorables interpretaciones, un guión brillantísimo, una música que extrae talento del puro pastiche y una realización que va más allá de la simple artesanía, demostrando una notable inspiración” (Fotogramas) 

“Extraordinaria la rara atmósfera romántica y apasionada de la película. Bogart y Bergman nunca estuvieron mejor” (Enrique Colmena)

“He aquí el mito hecho celuloide, la más grande entre las grandes. Casablanca es la obra maestra absoluta, un icono de la historia del cine merced a un guión sublime sembrado de diálogos insuperables, envuelto en una dirección, puesta en escena e interpretaciones mágicas, que alcanzan el techo del séptimo arte. Puede que nunca se haga una película mejor”. (Pablo Kurt)

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Estos son sólo algunos de los millones de comentarios que se pueden encontrar en la red acerca de la película más mitificada de la historia. La película con mayúsculas. Para mí, lo que siempre me quedará en el recuerdo, son las frases prodigiosas, casi esculpidas en la boca de los protagonistas, de altísima índole literaria, incontestables, sentenciosas, todo un ardid de ingeniería lingüística al servicio del cine y de dos actores irrepetibles con una capacidad de seducción abrumadora.

Tiene en su debe, una factura de bajo presupuesto que llevó a rodar la historia sin exteriores, si no al completo en un estudio y eso se deja notar especialmente en algunas secuencias… pero es que nada es perfecto, ni siquiera Casablanca, pero casi.

Vea el trailer de la película

Nota: 10

Vidas cruzadas (Short cuts)

Título: Vidas cruzadas (Short Cuts)

Dirección: Robert Altman

Interpretación: Madeleine Stowe, Julianne Moore, Jennifer Jason Leigh, Tim Robbins, Frances McDormand, Bruce Davison, Matthew Modine, Anne Archer, Chris Penn, Fred Ward, Jack Lemmon, Andie McDowell, Peter Gallagher, Tom Waits.

USA. 1993

 

 

 

-“Aún sigo esperando que algún día la verdad se sepa y ella lo entenderá porque ambos sabemos que aquello nunca ocurrió”.

-“Me llama el obispo de mis padres y me pide una cosa rara, un rollo de incesto con una niña de ocho años”.

Tela de araña

Tejer historias desentraña una enorme dificultad y más si, como en este caso, se realiza con nueve hilos diferentes. Por eso Short Cuts es icono de las películas corales con personajes y situaciones que se entrecruzan hasta lograr un entramado social áspero y muy crítico, un amplio grito de horror hacia una sociedad norteamericana que se desmadeja, que deja cabos sueltos, egoísta, violenta, adultera, reprimida, ambiciosa y solitaria. Para todo eso y mucho más da el maravilloso enjambre de actores que dan vida a estas pequeñas historias, muchos de ellos de segunda fila cuando se hizo esta película y que saltaron con posterioridad a la fama, pues el trozeado guión de ‘vidas cruzadas’ mantiene la virtud de rellenar los espacios vitales de muchos y muy diversos personajes con necesidades y problemas diferentes, e incluso posiciones sociales diferentes, que se tocan tangencialmente cuando en un momento dado la vida los une, aunque sea por unos momentos, para construir esa tela de araña bella pero cruel que la película nos va dejando. Cada una de las historias tiene su particular interés pero sobre todo son los personajes los que ejercen la atracción del relato. Para recordar la telefonista erótica que hace correrse a sus clientes mientras le cambia los pañales a su hijo, el pastelero macabro, la violonchelista suicida, el maquillador de atrezzo salido, la camarera solitaria que aguanta a un borracho… todos ellos están salidos de la mente de Raymond Carver el autor de los nueve cuentos sobre los que se basa esta película y a los que un director como Robert Altman sabe dar un toque especial. Por supuesto, que todo esto no sería posible sin un trabajo de montaje realmente preciso y delicado, para componer una multi-historia que no se quiebre en ninguno de sus engranajes, pues un solo fallo daría al traste con todos los demás y eso afortunadamente no ocurre. En la película todos los personajes tienen oportunidad de desarrollarse aunque sólo sea en alguna de sus facetas (aunque al dividir las tres horas de cinta entre todos, caben a muy pocos minutos) y pese a la disparidad de situaciones y de estilos de vida que representan los que participan en este juego, la comunión entre todos parece perfecta.

Se echa de menos, no obstante, que, en una historia donde los personajes y las palabras juegan un rol esencial, los diálogos cobren algo de más fuerza, a veces parecen nimios incluso en las situaciones de cénit que vive cada uno de los personajes y al mismo tiempo, aunque las historias se van equilibrando poco a poco, la presentación de tan compleja trama se alarga demasiado y pasan demasiados minutos para cogerle el hilo de la historia y comenzar a desenmarañar tan traviesa estructura narrativa.

Merece la pena esperar pues el objetivo es interesante e incluso brillante si lo llevamos al terreno de la introspección social que pretende llevar a cabo, de una sociedad norteamericana, enferma, obsesiva e infectada de virus morales que la arrastran a una decadencia vital de la que no puede escapar, con esa manada humana que deambula errabunda por Los Ángeles, signada por el fracaso, estigmada y acomplejada, una masa de podredumbre anodina en su cotidianidad e incapaz de afrontar algún hecho ligeramente extraordinario.

 Vea el trailer de Vidas Cruzadas

Nota: 8

Erase una vez en América

Título: Érase una vez en América

Dirección: Sergio Leone

Interpretacción: Robert De Niro, James Woods, Elizabeth McGovern, Tuesday Weld, William Forsythe, Treat Williams, Jennifer Conelly, Burt Young, Joe Pesci, Danny Aiello, Clem Caserta, James Russo.

EE.UU 1984

 

 

-“Baja de ahí cucaracha, ese disco es como un purgante, cada vez que lo pongo te entran ganas de ir al retrete”

-“Este país aún está creciendo y hay enfermedades que es mejor pasarlas de joven”.

 

El padrino cero

 

Y después de 3 horas y 40 minutos… seguía sorprendiendo y me di cuenta de que había disfrutado cada minuto, cada escena.  Érase una vez en América es la obra cumbre del director Sergio Leone, conocido también por películas como La muerte tenía un precio. Y lo hace con una obra compleja, vibrante y bellísima en muchas ocasiones. Esta historia de gangster tiene ciertas similitudes argumentales con El Padrino en el sentido de que cuenta la historia de una banda de mafiosos que hace negocio con la ley seca estadounidense, recogiendo su amistad y sus vicisitudes desde que eran niños, desde sus comienzos en el mundo del crimen hasta el cambio inequívoco de los tiempos con los que tienen que lidiar. Pero hay mucho más, hay una historia de profundísima amistad y de traición, hay una entrañable historia de amor imposible, hay sangre y violencia, hay un pálpito de vida en cada escena. Y es que durante toda la película Leone combina una historia tierna y sensible por momentos, salvaje y feroz en otros y gamberra y con guiños al humor en otros, todo ello en un filme con un entramado temporal alterado con tremenda sutileza. Su estructura narrativa (al igual que la trilogía de El Padrino) se mueve hacia atrás y hacia adelante en el tiempo con tremenda soltura y sin llegar a embrollar al espectador, manteniendo de esta forma la tensión narrativa a su antojo… y esta es otra de las claves de la película, Leone utiliza numerosos recursos para crear tensión en el espectador, hasta el punto de que en algunos momentos resulta casi insoportable. Se sirve principalmente de elementos sonoros para lograrlo. Así tenemos un teléfono sin parar de sonar en la cabeza del protagonista durante varios minutos y sin que el espectador adivine de donde viene tal elemento sonoro cuyo efecto es portentoso, o el crujido que produce un ascensor de madera subiendo hasta una casa mientras un asesino espera, o la sorpresa ante el contenido de una maleta que el director también tarda varios minutos en mostrarnos… no apta para cardiacos.

En todo ello, el guión sabe incorporar a un puñado de personajes con el irreductible encanto del gangster que sólo el cine puede aplicarles a los ‘malos’, de un romanticismo desbordante, enigmáticos, fuertes, resistentes… entre los que destacan Noodles (el pilar la narración, interpretado por Robert de Niro, y Max (James Woods). Para ello, el racimo de intérpretes es sencillamente admirable, haciendo honor a sus nombres, Robert de Niro y James Woods lo bordan imprimiendo carisma y comiéndose la pantalla tal y como están acostumbrados, pero también resulta fascinante el papel de Devorah, el amor imposible interpretado en su versión de mujer por la bellísima Elizabeth McGovern y en un su versión de niña por una jovencísima Jennifer Conelly, que posteriormente sorprendería al mundo con obras como Requiem por un sueño y que ya apuntaba maneras como bailarina en el filme. De Joe Pesci, solo se puede decir que ha nacido para hacer de gangster.

Y si los personajes están confeccionados de una forma magistral no podría fallarles un guión con diálogos a la altura:

 

-¿Qué has hecho durante todos estos años?     

-Acostarme temprano.

 

Simplemente sublime.

 

También el tratamiento de la imagen y las escenas es soberbia, magnífica fotografía, especialmente en las referencias antiguas que se desarrollan en los primeros años del siglo XX con las calles humeantes, los bares y negocios rebosantes de gentío, coches de época sobre el adoquinado, y el majestuoso puente de Brooklyn imponiéndose sobre el paisaje urbano.

Falta algo?, pués sí, la asombrosa banda sonora de otro genio del cine Ennio Morricone, una música audaz, de carácter narrativo y absolutamente pegadiza en sus diferentes facetas, tanto en la más tierna como en la más activa y desenfrenada.

La película cuenta también con un ritmo lo suficientemente rápido y preciso como para hacer que una película que se acerca a las cuatro horas de duración no sea aburrida y cuenta con escenas memorables bien salpicadas a lo largo del filme y sorpresas suficientes que giran la trama en el momento indicado para mantener el interés.

Con todo esto, a la película simplemente le falta el quick de la genialidad, el punto de originalidad o de embelesamiento que forja las grandes obras del cine, pero en todo lo demás es prácticamente perfecta, una delicia.

 Vea una escena de Erase una vez en América en Youtube

Nota: 9

Big Fish

Título: Big Fish

Dirección: Tim Burton.

Interpretación: Ewan Mc Gregor, Albert Finney, Jessica Lange, Billy Crudup, Alison Lohman, Helena Bonhan Carter.

USA. 2003

 

 

 

-“He llamado a todas las floristerías de cinco estados, les dije que era la única manera de que mi esposa se casara conmigo”.

-“No me conoces, me llamo Edward Bloom y te amo. He pasado tres años trabajando para descubrir quien eras, me han disparado, acuchillado y aplastado de vez en cuando, me han roto las costillas dos veces, pero todo ha merecido la pena ahora que te tengo aquí delante y por fin puedo hablarte porque estoy destinado a casarme contigo, lo supe desde el primer momento cuando te vi en el circo y ahora lo se aún con más certeza”.

 

De fábula.

 

Burton organiza un mundo mágico y febril de la mano de su portentosa imaginación. Esta historia sobre un contador de historias en la que nunca se sabe a ciencia cierta que es realidad y que es pura ficción dentro de la ficción, consigue emocionar, corresponder las ansias del espectador, induce a soñar y abrir la sonrisa y la mente. Su muy personal manera de entender el cine, nos deja un catálogo de personajes conmovedores, desde siamesas, gigantes, enanos, enamorados sin límites, pueblos fantasmas o peces centenario, que nos permite observar una película multi-relato, que a través de sus pequeñas fábulas nos transportan hacia un quimérico cosmos. Y  todo ello no nace de una magia predeterminada en el guión, sino de una curiosa relación paterno-filial que hace que el contador de historias protagonista de la película de lo mejor de sí mismo recordando e inventando las vivencias pasadas.

Esta historia multidisciplinar, da pie a Burton a piruetear de plano a plano con una grandiosa agilidad, a saltar de flashbacks en flashbacks de forma versátil y agradable para el ritmo de la película, no falta la emoción y no hay cabida para el aburrimiento en la forma de rodar de este cineasta en el alambre.

Eso sí, hay que ser un buen fan de Burton o del cine fantástico para que la película resulte verdaderamente explosiva a ojos del espectador, y es que por un lado, el animoso guión es rayano al desvarío y al dislate, aunque en mi opinión y de forma sorprendente aguanta bastante bien sobre la cuerda floja en la que se mueve. Del mismo modo, la película tiene mucha, mucha azúcar, especialmente en la historia de amor y a los que le vaya el cine más aguerrido se verán empapados por un baño de almíbar, muy pegajoso, aunque afectivo para lo que se quiere contar. Este hecho hace que en esta película, se pierda una de las características esenciales del cine de Burton, el humor negro y la escenografía gótica que le dan ese toque especial a las películas de este director, desaparece en este ‘Big fish’.

Del mismo modo, la película resulta muy irregular, es cierto que la versatilidad de las diferentes historias y escenas permite un vaivén muy apetecible un carrusel pintoresco sobre el que galopar con la melena al viento, pero no es menos cierto que no todo lo que nos cuenta tiene el mismo poder de seducción, con historias maravillosas y otras que resultan un salto al vacío después del éxtasis de la anterior.

 

Nota: 7

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