Palomitas con choco

Críticas de cine, desde Huelva

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Perro come perro

 

Título: Perro come perro

Dirección: Carlos Moreno

Interpretación: Marlon Moreno, Óscar Borda, Blas Jaramillo, Álvaro Rodríguez, Paulina Rivas.

 Colombia. 2008

 

 

 

-“Las ratas se acaban pero con veneno”

-“Ando rato buscándote para darte el pésame, pero no sé si al que mataron fue a vos o a tu hermano”.

-“Patrón hágame caso, entreguémosle esa plata a las almas, que las almas la cobran”

 

Perrerías de sicarios

 

La ópera prima de Carlos Moreno fue una cinta inquietante con muchas tablas, rebosante de acción, violencia y humor negro. Perro come perro se adentra en el mundo de los sicarios colombianos para contar la historia de dos personajes que trabajan para ‘el orejón’ un empresario sin escrúpulos que hará lo que sea para recuperar una cantidad de dinero. Ambos sicarios conviven en una habitación de hotel a la espera de poder realizar el trabajo que les ha sido encomendado, mientras la traición y la magia negra entran a formar parte de la trama.

Con estos elementos Moreno organiza un thriller muy bien ambientado, con un ritmo no muy rápido pero constante que va satisfaciendo las necesidades de entretenimiento del espectador, y en el que además utiliza imágenes y símbolos muy adecuados para la trama, especialmente en las escenas relativas a la nigromancia, donde ciempiés, peces, aguas fecales y pesadillas ambientan la historia con un aire negro y lúgubre que acompañan las desaventuranzas de los dos asesinos a sueldo.

Lo peor de la película son la escasez de profundidad de los personajes, poco creíbles en general y poco densos, a los que conocemos más por sus circunstancias que por sí mismos, y que en general quitan peso a un guión que podría haber lucido más en otras condiciones, pero la novatada de un director en un país que normalmente tiene poco recursos para el cine, había que pagarla de alguna manera. 

El trabajo actoral en general es bastante precario, se salva el personaje interpretado por Marlon Moreno el que da más el tipo de matón y el que además su perfil de personaje también le permite un cariz algo más sentimental. Al otro lado de la balanza estaría la interpretación de Blas Jaramillo en el papel del malvado y codicioso Patrón, puro estereotipo y poca fortaleza de malvado a la hora de dirigirse a sus subordinados.

Así, la película sirve para pasar un buen rato, para no pestañear, para darse alguna que otra sorpresa positiva y para disfrutar con alguna imagen muy cuidada, misteriosa y focalizada para intensificar la intriga más parapsicológica… pero no hay lugar para llevarse algo de conocimiento, para sentir a los personajes o integrarse con ellos. Aún así, la película está bastante por encima de la media en cuanto a la de este estilo se realizan por el mundo.

 

 

Vea el trailer de perro come perro

Nota: 6

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Hana-Bi (flores de fuego)

Título: Hana-Bi (Flores de fuego)

Dirección: Takeshi Kitano

Interpretación: Takeshi Kitano, Kayoko Kishimoto, Ren Osugi.

Japón 1997

 

 

 

 -“Te aseguro que no sirve de nada regar flores muertas”

-“Tiene el parachoques un poco abollado, te lo dejo en 200.000… ese taxi es robado… 50.000 entonces”.

 Taciturno y ciclotímico.

 Ya he explicado alguna vez en este blog que, en esencia, el cine, como cualquier otra forma de arte es en su base una forma de comunicación entre el director y los espectadores. Si partimos de esa base, yo así lo hago, Kitano fracasa en esta película ya que hay grandes abismos entre emisor y receptores. Así que con su León de Oro en Venecia a cuestas y sus magníficas críticas no me bastan para convencerme de que es una buena película no me embauca. Y es que el acto comunicativo tiene hándicaps importantes en esta ‘Flores de fuego’. Por un lado que el personaje elegido es taciturno y apenas logra juntar dos palabras cada 15 minutos, la primera y más útil y forma de comunicación humana, los diálogos, se van por el retrete a las primeras de cambio. Pero bien es cierto que hay otras forma de expresarse sin hablar (Ayer mismo os hablé de Hunger en este sentido). El simple seguimiento de un hilo narrativo es también una posibilidad y en esta ocasión es el montaje el que cercena una historia que se queda ‘langirectomizada’. Una tercera opción es la expresión de los actores y aquí, hasta los críticos reconocen que Kitano nunca ha sido un buen actor (sí, en la cinta ejerce de director y de protagonista al mismo tiempo9 y especialmente cuando el personaje de policía que interpreta es de por sí inexpresivo, taciturno… de los que no mueve una ceja. A si que pocas opciones de comunicarse con el espectador que no sea el lenguaje de signos, todo ello repercute en un ritmo soporífero, especialmente con unos primero 20 minutos inaguantables en los que el protagonista no suelta una palabra por su boca… ¿para qúe… verdad?

¿Qué vio la critica internacional en general con esta película, incluido Carlos Boyero ‘el destructor’?  para empezar un personaje complejo, magníficamente elaborado y con un carácter bipolar, que le puede llevar de la ternura a la violencia extrema en cuestión de segundos, un guión en general muy interesante (lástima la aberración del montaje) y la perfección técnica de Kitano con un gran dominio de la cámara (con planos cenitales marca de la casa) y la utilización de un lirismo adornado con metáforas visuales con las que se podrán vivir bellos momentos. Eso sí, sólo podrá disfrutar de estas cosas si sigue el método Ludovico (Véase La Naranja Mecánica) porque el hastío que se siente a los pocos minutos es insoportable.

De veras hay elementos que en condiciones normales me habrían hecho ponerle un notable a la película pero es que aquello que me quieren contar, no me llega, hay demasiado ruido entre Takeshi y yo.

Donde de verdad se superó Kitano, fue en su magnífica fábula sobre la vida del saurai ciego, Zatoichi ( https://palomitasconchoco.wordpress.com/2011/06/10/zatoichi/) pero a esta le ha faltado pulso narrativo.

Nota: 4

 

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