Palomitas con choco

Críticas de cine, desde Huelva

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La caja de Pandora

Título: La caja de Pandora

Dirección: Yesim Ustaogly

Interpretación: Derya Alabora, Tsilla Chelton, Onur Ünsal, Ovül Aykyran, Osman Sonant.

Turquía. 2008

 

 

 

 

-“Mamá está muy rara, principalmente en el baño, se enoja y empieza a gritar, no soporta que la toquen y se queda con las manos ahí, entre las piernas”.

-“Puede sufrir alguna crisis nerviosa y volverse muy desagradable, tendrán que tener paciencia y controlarse en esos momentos porque la culpable es la enfermedad, no ella”.

Olvidados entre generaciones.

Desde Turquía nos llega este curioso retrato sobre el Alzheimer que muestra también los saltos entre tres generaciones de turcos y las relaciones familiares diversas que se se desprenden de los protagonistas una vez que se encuentran tres hermanos para hacer frente a la enfermedad que avanza sobre su progenitora.

La película nos habla sobre el silencio, la soledad, el miedo a afrontar los retos y los obstáculos que impone el ritmo de vida actual para poder mantener los vínculos familiares, todo ello aderezado con el drama que sufre la madre, un personaje que incluso en la incoherencia que cierne sobre su mente en los arrebatos del alzheimer, parece sabio e incomprendido. La abuelita Tsilla Chelton consigue hacer un papel espectacular, muy centrado en la dispersión de su personaje, manteniendo un encanto magnético y atrayendo el cariño del espectador, consiguiendo en todo momento un halo de ternura y de compasión frente a sus incapacidades cognitivas.

Sin embargo, pero a las posibilidades reales que tiene el guión de tocar la fibra sensible, y el camino marcado por la directora turca, que intenta llegar al espectador a través de las emociones, el resultado final es bastante contenido y superficial, no hay una caricia en el corazón en un filme que a priori pudiera parecer perfecto para lograr tal objetivo, pero en el camino se quedan demasiadas cosas, la no relación entre los hermanos aparece apenas en algunas pinceladas poco severas, los problemas de amores que se subrayan en las dos hermanas apenas se dibujan en el guión, por lo que la historia y su pasado queda realmente lejana y quedan demasiadas cosas por explicar y los supuestos problemas económicos del nieto (el responsable de la tercera generación y el otro personaje al margen de la abuela que adquiere algo de fuerza), quedan igualmente como un simple comentario en mitad de un guión que aparece demasiado centrado en el personaje de la abuela sin dar muchas oportunidades al resto de los protagonistas y sus intrahistorias que en alguna medida podrían haber venido a reforzar el papel emotivo del filme.

Esta emotividad si sale a relucir en algunas secuencias concretas, donde hay un atisbo de intentar involucrar al espectador en el sentido lacrimógeno del filme, pero son dos o tres momentos contados a lo largo del filme, supongo que suficientes como para que el jurado del Festival de Cine de San Sebastián atendiese a galardonarlo con la concha de oro.

Con toques duros y gran veracidad, verdaderamente a este crítico le gustó más el trato dado a algunas subtramas (cómo el de la desaparición de la cultura rural y sus modos de vida en Turquía) que el propio tema principal del alzheimer que en ocasiones aparece subrayado en exceso con sus toques dramáticos, dejando al margen otras historias que podrían haber alcanzado más plenitud a lo largo del relato.

Ustaoglu plasma este retrato con gran parquedad, y un estilo muy sobrio (tal vez algo lento) muy acertado para lo que la película trata de transmitir donde la ausencia de efectismos hacen el retrato mucho más humano y llevadero para el espectador.

Nota 6

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Todos tus muertos

Título: Todos tus muertos

Dirección: Carlos Moreno

Interpretación: Álvaro Rodríguez, Jorge Herrera, Martha Márquez, Harold de Vasten.

Colombia. 2011

 

 

 

 

 

 

 

-“Yo te lo iba a solucionar porque creí que había tres o cuatro muertos, no cincuenta”.

-“Ese se lo devolvemos a su madre, los demás llévenselos si quieren”.

 

Masacre anodina.

 

Una película que tiene más interés por la curiosidad que despierta que por su calidad cinematográfica, pero que sabe ocultar bien sus carencias detrás de una trama casi absurda, pero manejada de tal forma que consigue mantener la atención del espectador, sorprender e incluso hacer reír ante un hecho tan tremebundo y abyecto como es una matanza humana.

Todo comienza en un día de elecciones a la alcaldía en un pueblo de Colombia cuando un granjero local sale a cuidar sus campos de maíz y en medio de su cosecha se encuentra amontonados decenas de cadáveres. Este es el punto de vista sorprendente, la arrancada brutal de una película que desde el principio hace plantearse decenas de preguntas al espectador.

Sin embargo, el desarrollo de la misma, desdramatiza totalmente la situación, y el guión comienza a tejer una especie de broma en torno a los cuerpos, como si la muerte fuera anodina,  como si no hubiera horror tras 50 cadáveres y un puñado de buitres sobrevolando. La trivialización de una situación tan dantesca, es sin duda un punto de vista original, innovador incluso, pero al mismo tiempo decapita la credibilidad del film que desde ese momento está más enfocado hacia el espectador como un entretenimiento caricaturesco que como una obra de arte.

Esta envoltura de inverosimilitud también se traslada a la composición de los personajes, también caricaturizados, poco convincentes, pero divertidos dentro del absurdo que propone el director. El campesino paleto, el alcalde corrupto, el periodista interesado y los dos militares sin ideas propias componen la terna de personajes-marionetas, descaradamente topificados hasta el punto de hiperbolizar sus características comunes a otros personajes, lo que ya de por sí, no los hace tan comunes.

Desde luego no es una película al uso, tiene una visión y un manejo de la cámara muy moderno, un enfoque innovador, una extraña percepción de los acontecimientos, un guión impactante y buenas dosis de imaginación. Eso es ya de por sí un valor a tener en cuenta, y de agradecer, aunque para llevarlo a cabo tenga que dejar fuera algunas de las reglas básicas del buen cine.

Aunque sin mucho efecto por su puesta en escena, también se encierran buenas dosis de crítica social en la película, especialmente en el interés de las autoridades políticas por deshacerse de los cuerpos en un día de elecciones.

No es la mejor, pero sí la propuesta más sorprendente de todas las presentadas en la 37 edición del Festival de Cine Iberoamericano de Huelva.

Nota: 6

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