Palomitas con choco

Críticas de cine, desde Huelva

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El sueño de Cassandra (Cassandra´s dream)

Título: El Sueño de Cassandra (Cassandra´s dream)

Dirección: Woody Allen

Interpretación: Ewan McGregor, Colin Farrell, Tom Wilkinson, Hayley Atwell, Sally Hawkins.

UK 2007

 

 

 

-“Yo creo que todos creamos nuestro propio destino”

-“Comprendo la magnitud del favor que os estoy pidiendo, pero os prometo que no os arrepentiréis”

-“Toda la vida está llena de violencia, el mundo es cruel, estás asustado porque te enfrentas a tu propia naturaleza”.

-“¿Porqué tienes que mirarlo todo con un microscopio?, viendo las cosas tan de cerca, se ven las imperfecciones”

Pesadillita en Londres.

Woody Allen pone fin a la trilogía londinense con un film de guión bastante endeble en su vuelta al drama con una somera exploración de los temas obsesivos de su filmografía (el sexo, la muerte, la religión…) y de los límites humanos por los que el director neoyorquino se ha encaprichado durante la elaboración de su biografía. Es decir, que de toda la trilogía nos tenemos que quedar con una soberbia Match Point en todo su esplendor, algún chiste suelto de Scoop, y alguna reflexión vacua de este último trabajo. En Cassandra´s dream nos encontramos con la pesadilla que vivirán dos hermanos cuando cruzan la línea del mal guiados por la ambición, pero los hechos que se desencadenan, son, al igual que en la película predecesora, demasiado programados, muy cogidos por los hilos, con un guión poco convincente, que, al igual que en Scoop, culmina en un final muy abrupto y desalentador. Del mismo modo, redunda en la poca profundidad de los personajes, algo con lo que ya me mostré incrédulo en Scoop ya que no es propio de Allen y que aquí repite para desconcertarme. Para colmo, la bella fotografía londinense que había creado en las dos anteriores películas aparece aquí en muy determinadas escenas y aunque no se puede hablar de un mal concepto fotográfico de la película, sí diré que los toques de genialidad a los que nos tiene acostumbrados, aparecen de manera más residual.

Lo bueno vuelve a estar en los diálogos y en la fortaleza de los temas que trata, reflexiones profundas sobre el honor, la fraternidad, la suerte (elemento clave en toda la trilogía londinense), la ambición y la culpa (este último punto muy exagerado en la película) y todo ello con profundos dilemas que van saltando en la película, que crean dudas en el espectador y que le llevan a un pequeño estado de claustrofobia, cuando se cruza el límite y ya no hay vuelta atrás. Los recovecos morales que nos hace atravesar están bien dosificados, mostrando su experiencia en esto de generar expectación durante el visionado, para que hasta un transcurrir Sueve pueda gozar de buen ritmo.

Pero todo esto se sustenta sobre unos cimientos poco seguros, y el mármol con el que construye se tambalea ante el discurrir de unos acontecimientos poco anclados al suelo del guión, muy escurridizos y más casuales que causales y eso resta. Porque, aunque la reflexión trate de ir por el buen camino, a veces resulta hiperbólica, no encuentra el equilibrio necesario y la historia se hace distante.

Donde también vuelve a acertar es en el casting, buena interpretación de Ewan McGregor y Colin Farrell, y una sorprendente de Hayley Atwell con el peculiar sentido que Allen da a sus ‘femmes fatale’, sin llegar a lo que ofrecía Scarlett Johansson, cumple los requisitos de interpretación y belleza.

Vea el trailer de ‘El sueño de Cassandra’

Nota: 5

Scoop

Título: Scoop

Dirección: Woody Allen

Interpretación: Woody Allen, Scarlett Johansson, Hugh Jackman, James Nesbitt, Ian McShame, Romola Garai.

 UK 2006

 

 

 
-“Ese tío no es un asesino en serie, me extrañaría mucho que hubiera matado a más de una persona o dos”.

-“¿Pudiste conseguir algo además de un posible embarazo?”

-“Yo me crié en la confesión israelita pero al hacerme mayor me convertí al narcisismo”

Scúpida

La segunda entrega de la trilogía londinense de Woody Allen, no tiene nada que ver con esa maravilla fílmica llamada Match Point con la que inició su acercamiento a la capital británica. Allen trata de recuperar aquí su cine más característico, volviendo a la comedia con humor ácido, inteligente e inesperado, y plantándose a sí mismo como actor, haciendo del personaje de siempre, el único que es capaz de interpretar, pero que encandila a miles de espectadores de todo el mundo, con sus fobias, sus delirios, su tartamudeo forzado antes situaciones problemáticas, sus chistes sobre antisemitismo y sus gags de egolatría. Y ese regreso a su génesis cineasta sale un tanto errado y no porque no reconozcamos grandes dosis las buenas aptitudes del cine de Allen, si no más bien porque el guión es un tanto estúpido, pasado de vueltas y poco racional. 

La película es divertida y tiene algunos de los geniales golpes de humor con los que arranca carcajadas al público más selecto, casi siempre, claro está, los que salen de su personaje, el ‘Gran Splendini’ un mago de tercera que se gana la vida con trucos baratos y un buen sentido del humor. Tiene también buenos diálogos, agudos, ingeniosos y muy personales, capaces de describir de forma muy específica y sin demasiada verborrea todo lo que el espectador necesita saber y como no aparece una buena fotografía otra vez sobre la alta sociedad londinense y sacándole las entrañas y los colores al estilo de vida londinense, retratando la ciudad de una forma preciosista, sin llegar a los términos casi líricos y esplendorosos de Match Point, pero sí dejando su sello de gran creador de atmósferas urbanas.

¿Y qué es lo malo entonces?. Pues que el guión no da la talla, la historia es estúpida, muchas de las situaciones están forzadas o cogidas por finos hilos, hay poco que contar (se sostiene en que apenas dura 93 minutos porque con más metraje probablemente empezaría a aburrir)  y además (y esto sí es extraño en el gran Woody) desarrolla muy poco a los personajes y de hecho los más secundarios apenas conocemos dos pinceladas para que puedan sobrevivir en la historia. Y es que para empezar la historia sobre un periodista fenecido que vuelve de ultratumba para contar una primicia sobre un asesino en serie es tan delirante que, si no estuviera tratada por la mano ‘mágica’ de Woody Allen sería tachada directamente de Serie B, luego, el desarrollo de la historia está muy forzado, hay muchas acciones que el espectador se tiene que creer porque sí, pero no están justificadas ni tienen lógica, y el final es tan abrupto y banal, tan poco cuidado, que termina por desinflar las notas de intriga que se habían ido acumulando en las escenas anteriores y arruina en gran parte las expectativas que se hubieran podido generar. 

Siempre nos queda Scarlett, claro está, pero si en la primera parte de la trilogía londinense deslumbraba con su sex appear y se comía la pantalla con una muy buena interpretación, aquí queda mucho más desdibujada, y no porque la chica lo haga mal, sino porque allá donde aparezca la figura ególatra del gran Woody Allen, todo lo demás queda al margen y en este caso concreto pese a que su participación en los acontecimientos es más bien secundaria, él se las arregla para ser el protagonista y eso no beneficia a una película que cambia los galones a los intérpretes.

En definitiva que es una película para ver, disfrutar, reirse… y olvidar, donde las genialidades se dan con cuentagotas y donde el sabor final es la de haber presenciado un historia un tanto ridícula, que ha servido para pasar el rato y para hacer mención a un par de frases agudas que se irán perdiendo en la inmensidad del tiempo y de su descomunal filmografía.

Vea el trailer de la película

Nota: 5

Match Point

Título: Match Point

Dirección: Woody Allen

Interpretación: Jonathan Rhys Meyers, Scarlett Johansson, Emily Mortiner, Matthew Goode, Brian Cox.

 UK. 2005

 

 

-“Todo el mundo teme reconocer lo importante que es la suerte. Según parece todos los científicos confirman cada vez más que toda la existencia es fruto del puro azar sin ningún fin ni designio”.

-“No veo que quieras a esa otra mujer como para sacrificar todo lo que has conseguido”.

-“No conoces a tus vecinos hasta que hay una crisis, aprendes a esconder la conciencia bajo la alfombra y a seguir, tienes que hacerlo, si no aquello te supera”.

Saque y bolea

Una de las mejores obras de uno de los mejores directores. Match Point está hecha con una elegancia deslumbrante, con una meticulosidad asombrosa, es redonda y perfecta en su confección (si entendemos por perfecto la adaptación precisa de los cánones clásicos del cine) y la encumbra como la mejor obra dramática del director neoyorquino (en otros parámetros habría que pedir permiso a películas como Annie Hall o Desmontando a Harry).

Allen nos pone sobre la mesa una introducción con una pelota de tenis haciendo las veces de parábola sobre la vida, luego comienza una virtuosa presentación de los personajes (fascinante la entrada en escena de Scarlett Johansson encarnando a Nola Rice) y poco a poco a la historia va reverberando  a ritmo de opera hasta un explosivo final… que no termina ahí si no que escala hasta un magnífico epílogo que nos lleva de nuevo a la parábola de la pelota de tenis. Así se estructura una película cosida fuertemente con un ritmo suave pero ascendente, agarrando al espectador a una historia que cada vez sube más su tono como una soprano en éxtasis. 

Todo en Match Point está milimétricamente cuidado. La escenografía reflejando la alta sociedad inglesa repara en todos los detalles con lámparas acristaladas, ampliaos ventanales para dar más juego a la iluminación, cuadros vanguardistas, un vestuario sofisticado… todo está preparado para sumergirte en la atmósfera de la yet set londinense, en ese mundo de opulencia tan lejano para el publico general en la realidad y que en esta película se muestra sorprendentemente cercano. La fotografía también sabe reflejar la maravillosa esencia de la capital inglesa y es que el bueno de Woody descubre la belleza de una ciudad con aire clasista y postmoderna al mismo tiempo y así aprende que no sólo en Nueva York puede salir una buena película, sino que entre las vistas al Tamessis, la Tate Modern , la City y los majestuosos parques de la capital puede construirse un escenario espléndido para una película de tal intensidad dramática.

De entre lo mejor de la película están sin duda los diálogos que recuperan la esencia más clásica del cine, entre citas devastadoras, palabras con doble sentido, mordaces ironías y silencios tremendamente expresivos capaces de contar más que cualquier monólogo de uno de los protagonistas. 

Con un buen elenco de actores, Scarlett Johansson deslumbra en la pantalla, te enamora desde la primera escena con una interpretación soberbia de un personaje muy complejo y arraigado a esencias vitales en connivencia con el espectador. Su rol de ‘femme fatale’ aturdida, con una belleza clásica apabullante (¡Dios que guapa es!), consciente del efecto que provoca en los hombres, insegura en algunos aspectos y despojada de toda la maldad que el cine suele  atribuir a las rubias explosivas, hacen de Nola Rice, una víctima inusual, un ser hecho para ser amado, tremendamente atractivo, tanto que eclipsa al resto de trabajos interpretativos que hubieran merecido una mayor mención de no estar ella. La selección del programa operístico como acompañamiento musical, resulta también de lo más adecuado para engrandecer la trama que nos brinda el director neoyorquino.

Con todo este bowl de ingredientes aparece el genio del director para cocinarlos lentamente con maestría y solvencia, un trabajo de dirección impecable, para manejar el ritmo la intriga y destapar todas las vicisitudes que va creando la película. El resultado es una reflexión al más puro estilo Woody Allen con la suerte como eje vertebrador, sobre como el azar puede tener tanta trascendencia en el éxito o el fracaso de una vida entera, a lo que se suman sesudas interpretaciones acerca de la pasión, el amor, el poder del dinero, las clases sociales o el límite humano para transformar una vida modélica en una execrable conducta. El punto justo que nos hace atravesar la barrera del mal y que todos tenemos aunque jamás lo hayamos pensado.

Vea el trailer de la película

Nota: 9

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