Palomitas con choco

Críticas de cine, desde Huelva

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Cuentos de Tokio

Título: Cuentos de Tokio

Tōkyō Monogatari  東京物語 

Director: Yasujiro Ozu

Interpretación: Chishu Ryu, Chieko Higashiyama, Setsuko Hara, So Yamamura, Hariko Sogimura.

 Japón. 1953

 

 

-“Seguro que es pesado salir con un par de viejos”.

-“Tokio es tan grande que si nos perdiéramos, lo más probable es que no volviéramos a encontrarnos”.

-“Los hombres de hoy no tienen agallas, están totalmente desprovistas de carácter”.

-“Hoy en día hay jóvenes a los que les encantaría matar a sus padres, no puedo quejarme, al menos el mío no es de esos”.

-“Una hija casada es casi como una desconocida”.

 

Adiós papás

 

Estilo Ozu. Esta película (la tercera mejor de la historia según la última encuesta de la revista ‘Sight and Sound’ realizada en agosto de 2012) tiene lo que es típico en este director nipón, la sencillez, la cotidianidad, la habilidad para hacer que el espectador se sienta dentro de la escena gracias a unos diálogos fluidos y bellos, una escenografía muy natural y una historia que de corrido te ofrece elementos comprensibles, consecuentes, asumibles y con cierto valor pedagógico, ya que la moraleja, las enseñanzas sobre la vida, siempre están detrás de este director, etc.

En esta ocasión Ozu reflexiona sobre la vejez y la distancia psicológica entre padres e hijos mediante un viaje que hacen los progenitores desde su pequeña ciudad de provincias hasta la gran ciudad de Tokio donde verán a sus hijos y a una nuera viuda y donde refrendarán como la distancia entre la modernidad y la tradición es cada vez mayor y como la familiaridad se convierte en casi una obligación por el paso del tiempo y el cambio de los personaje. Todo esto lo hace Ozu con una mirada muy naturalista, lejos de cualquier artificiosidad, muy humana, con personajes realistas y bien confeccionados.

Hasta ahí estamos de acuerdo, pero de ahí a ser una de las mejores películas de la historia va un gran trecho. En su espectro minimalista, la película es perfecta, pero ¿le daríamos el premio de arquitectura a una maqueta por muy buena que sea?… tal vez haya mucho que alabar pero la película es pequeña en sí misma, no arriesga, no trata de ir más allá de su precioso discurso, no asalta la conciencia o la moral, simplemente la muestra y de un modo un tanto dulcificado. Efectivamente Ozu sabe cocinar una tapa exquisita, pero con eso sólo no como, el cine debe ser algo un poco más excelso, con más ansias de transformar, de trascender. La pequeña historieta se queda corta en su diminuta belleza, atrae y seduce pero a pequeña escala y hay muchas facetas de la película que quedan desaprovechadas en el afán de no salirse de un camino estricto marcado a un ritmo a la japonesa, es decir, bastante lento.

 

Vea el trailer de Cuentos de Tokio

Nota: 6

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Big Fish

Título: Big Fish

Dirección: Tim Burton.

Interpretación: Ewan Mc Gregor, Albert Finney, Jessica Lange, Billy Crudup, Alison Lohman, Helena Bonhan Carter.

USA. 2003

 

 

 

-“He llamado a todas las floristerías de cinco estados, les dije que era la única manera de que mi esposa se casara conmigo”.

-“No me conoces, me llamo Edward Bloom y te amo. He pasado tres años trabajando para descubrir quien eras, me han disparado, acuchillado y aplastado de vez en cuando, me han roto las costillas dos veces, pero todo ha merecido la pena ahora que te tengo aquí delante y por fin puedo hablarte porque estoy destinado a casarme contigo, lo supe desde el primer momento cuando te vi en el circo y ahora lo se aún con más certeza”.

 

De fábula.

 

Burton organiza un mundo mágico y febril de la mano de su portentosa imaginación. Esta historia sobre un contador de historias en la que nunca se sabe a ciencia cierta que es realidad y que es pura ficción dentro de la ficción, consigue emocionar, corresponder las ansias del espectador, induce a soñar y abrir la sonrisa y la mente. Su muy personal manera de entender el cine, nos deja un catálogo de personajes conmovedores, desde siamesas, gigantes, enanos, enamorados sin límites, pueblos fantasmas o peces centenario, que nos permite observar una película multi-relato, que a través de sus pequeñas fábulas nos transportan hacia un quimérico cosmos. Y  todo ello no nace de una magia predeterminada en el guión, sino de una curiosa relación paterno-filial que hace que el contador de historias protagonista de la película de lo mejor de sí mismo recordando e inventando las vivencias pasadas.

Esta historia multidisciplinar, da pie a Burton a piruetear de plano a plano con una grandiosa agilidad, a saltar de flashbacks en flashbacks de forma versátil y agradable para el ritmo de la película, no falta la emoción y no hay cabida para el aburrimiento en la forma de rodar de este cineasta en el alambre.

Eso sí, hay que ser un buen fan de Burton o del cine fantástico para que la película resulte verdaderamente explosiva a ojos del espectador, y es que por un lado, el animoso guión es rayano al desvarío y al dislate, aunque en mi opinión y de forma sorprendente aguanta bastante bien sobre la cuerda floja en la que se mueve. Del mismo modo, la película tiene mucha, mucha azúcar, especialmente en la historia de amor y a los que le vaya el cine más aguerrido se verán empapados por un baño de almíbar, muy pegajoso, aunque afectivo para lo que se quiere contar. Este hecho hace que en esta película, se pierda una de las características esenciales del cine de Burton, el humor negro y la escenografía gótica que le dan ese toque especial a las películas de este director, desaparece en este ‘Big fish’.

Del mismo modo, la película resulta muy irregular, es cierto que la versatilidad de las diferentes historias y escenas permite un vaivén muy apetecible un carrusel pintoresco sobre el que galopar con la melena al viento, pero no es menos cierto que no todo lo que nos cuenta tiene el mismo poder de seducción, con historias maravillosas y otras que resultan un salto al vacío después del éxtasis de la anterior.

 

Nota: 7

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