Palomitas con choco

Críticas de cine, desde Huelva

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El círculo (The ring)

Título: El círculo (The ring)

リング Ringu (El aro)

Dirección: Hideo Nakata

Interpretación: Nanako Matsushima, Miki Nakatani, Hiroyuki Sanada, Yuko Takeuchi, Hitomi Sato, Yoichi Numata.

Japón 1998

 

 

-“Nunca había visto un cadáver con esa expresión”

-“Retozando en salmuera los duendes serán tuyos, si juegas en el mar los duendes vendrán a por ti”.

-“La cinta no pertenece a este mundo, es todo el odio de Sadako lo que está grabado en ella”.

 

Muerte analógica

 

Fue una revolución para el cine de terror, una cinta diferente que creó escuela, supuso el inicio de una oleada de cintas niponas con ganas de poner los pelos de punta, despertó el interés de Hollywood para hacer un remake (La señal, de Gore Verbinsky) pero sobre todo, supo contar las cosas de otro modo y devolvió al género el gusto por aterrar sin necesidad de enormes dosis de maquillaje o efectos especiales, o de derramar sangre ante la cámara, por todo ello hoy día sigue siendo una película de culto, especialmente en Japón. 

Y es que el círculo (El aro como se denominó en Sudamérica) recuperó aquello del terror psicológico, la capacidad de desasosegar al espectador, de mantenerlo en una tensión constante al borde del infarto, sin ahondar en los tradicionales jueguecitos estadounidenses con la salsa de tomate o con retoques de ordenador para proporcionar trucos evidentes. Esto es ya de por sí un valor importantísimo, crear un atmósfera en la que el miedo se inyecta a través de sonidos de teléfonos, incógnitas paranormales reveladas al espectador sólo cuando el ritmo del guión lo requiere y efectos de sonido prodigiosos…. Eso y la sorpresa final claro, la gran escena que pone el broche de oro al filme y que si la ves sin tener una referencia anterior de la película te hiela la sangre. Desafortunadamente su éxito fue también un factor importante para el pinchazo de esta escuela, secuelas, precuelas, remakes y gags han hecho de la citada escena demasiado conocida y el factor sorpresa se diluye eliminando uno de los factores más importantes de la película, el de su final inesperado y acongojante.

Dicho todo esto y aplaudiendo las grandes virtudes que mostró por su apuesta y originalidad, tampoco se puede dejar de lado que el filme incurre en algunos errores de bulto muy propias de las de su género, comenzando por el propio guión, porque, pese a su originalidad incuestionable en cuando a la base principal que sustenta el filme (la intriga se basa en una cinta de video maldita que todo aquel que la ve muere en una semana) el director cae en la tentación de abordar algunos tópicos del género (la utilización de jóvenes adolescentes, la de una periodista que investiga la trama, las muertes violentas como inicio de todo, o la de buscar lugares apartados para crear el clima de tensión) de los que podría haber huido para hacer el filme más personal, de igual modo, los diálogos son tan lamentables y bobalicones como los de cualquier otro filme de terror barato y en general el desarrollo de la trama se va generando por una enorme concatenación de casualidades y circunstancias que precipitan un final que no podría haberse desarrollado de otra forma, es decir, que restan mucha credibilidad y honestidad a la cinta el mezclar un matrimonio roto, un personaje con dotes parapsicológicas, la facilidad para encontrar y entrar en la casa exacta donde averiguar los hechos… en fin, que el guión esta suturado de irregularidades y juega demasiado al alambre como para no tenerlo en cuenta. Pero aún así, algo diferente para ver en este género y una atmósfera apabullante para dejarse seducir por el miedo.

 

Vea el trailer de El círculo 

Nota: 6

 

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Luces rojas

Título: Luces rojas

Director: Rodrigo Cortés

Interpretación: Cilliam Murphy, Sigourney Weaver, Robert de Niro, Elisabeth Olsen.

España 2012

 

 

 

-“Hay dos grupos de dotados con un don especial, los que realmente creen tener algún poder, y los que creen que no podemos detectar sus trucos… ambos se equivocan”.

-¿Me estás desafiando? ¿Estás poniendo en duda mi poder?

 

Tramposo.

Todos los que estén esperando que la magia que Rodrigo Cortés consiguió con Buried    se vuelva a repetir en esta película, se equivoca. Luces Rojas es una película llena de intriga y muy entretenida, pero poco más, pues su guión está lleno de trampas y en ese aspecto es bastante decepcionante. Y es que Cortés parece estar más preocupado a lo largo del filme por mantener la duda continua ante el espectador que por contar una historia y aunque durante el recorrido este efecto puede parecer bastante intrigante, la verdad es que en el resultado global del filme resulta demasiado poco bagaje. Y  eso que la historia en sí misma no es nimia ni tópica, tiene base para haber sido mejor aprovechada, pero Cortés, en esta ocasión prefiere despreciar la argumentación para centrarse en los efectismos y en sembrar dudas sobre lo que está ocurriendo al otro lado de la pantalla.

En la película Sigourney Weaver y Cilliam Murphy dirigen un equipo de investigación universitario encargado de detectar fraudes paranormales,  en esa tesis inician al espectador desmontando los aparentemente sobrenaturales trucos con los que varios médiums o psiquicos quieren aprovecharse. Pero en el filme irrumpe la figura de Simon Silver (Robert de Niro) un enigmático ciego que pone en jaque a este equipo que no es capaz de descubrir su metodología. Cortés intenta que constantemente dudemos de si Silver tiene verdaderamente poderes psíquicos o si es simplemente un fraude, pero el que parece que sí es verdaderamente un tramposo es el director español que no duda en utilizar recursos gratuitos sin verdadera intención narrativa y despreciados a posteriori por el propio guión, para generar tensión. Recursos muy efectivos en ese instante, pero que a la larga, al no tener continuidad, terminan siendo perjudiciales para el filme y deshinchan la trama.

Tal  vez eso tenga mucho que ver en el fallido efecto final de la película. Cortés intenta imitar  el efecto Shyamalan provocando un final desconcertante que pone entredicho todo lo anteriormente contado, pero mientras en las películas de Shyamalan la impresión que queda es de encantamiento y el de ser capaz de ordenar todas las ideas y reconstruir toda la película en la mente del espectador dejando un magnífico sabor de boca, en esta película aunque permanezca la sensación de sorpresa mayúscula y que no se llegue a atisbar la realidad escondida del filme, ese giro que rehace la película no llega a noquear al espectador. Me refiero solo al cierre final de la trama principal porque en otras tramas secundarias, sí que hay cierres fácilmente previsibles que le quitan tensión dramática a ese explosivo final.

Lo que sí salva en gran parte el filme es la parte interpretativa. Pocas veces actores de esta talla consagrados en Hollywood se habían puesto a las órdenes de un director español. Muy bien todos especialmente el incombustible De Niro.

Nota: 4

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