Palomitas con choco

Críticas de cine, desde Huelva

Archivo para la etiqueta “Palma de oro en Cannes”

Un hombre y una mujer

Título: Un hombre y una mujer

Un homme et une femme

Dirección: Claude Lelouch

Interpretación: Anouk Aimée, Jean-Louis Trintignan.

 Francia. 1966

 

 

-“En la vida, cuando una cosa no es seria, se dice que es de película…¿Porqué cree usted que la gente no se toma en serio el cine?”

-“Entre el arte y la vida, elijo la vida”

-“Desde luego hay domingos que empiezan bien y acaban mal, desde luego es increíble, es increíble negarse a ser feliz”.

 

Montaje delicatessen

 

Una historia de amor, sencilla, cálida, mesada, muy personal y altamente contagiosa es lo que nos trae este filme que, sin destacar por un guión magistral sobrevive a las exigencias mínimas del espectador para mantener una historia en pie y además aporta otros elementos formales que la elevan de categoría, sobre todo, una banda sonora deliciosa que el espectador reconoce enseguida y un montaje complejo e innovador que pasa incluso por mezclar el blanco y negro, el color y el sepia del metraje con evidentes intenciones narrativas y que impone el sello de calidad que le valió (probablemente) como elemento diferenciador para alzarse con la Palma de Oro del festival de Cannes del año 1966, además de los Oscars a la mejor película de habla no inglesa y (curiosamente) al mejor guión. 

De los inconfundibles soniquetes compuestos por Francis Lai (con el mismo nombre de la película) o de la samba Da Bençao de la samba se extrae una extraña complicidad con el espectador, una música con alegría ligera, optimista, sedosa que supone un gran salto de calidad para esta película que ha visto como la música le venía como anillo al dedo para explotar todas sus posibilidades. Lo mismo se puede decir de ese aspecto técnico más extraño, muy poco común en el cine, y que pasa por mezclar imágenes en varios tipos de cinta con diferentes tonalidades de color, además de atreverse a sincronizarlos alternativamente y además mezclando el sonido de lo que ocurre (es decir simultanea pedazos de dos escenas diferentes en imágenes pero mientras vemos una escuchamos el sonido de la otra)  una forma de resaltar la unión de los dos enamorados cuando están separados. Esta línea de montaje podrá gustar más o menos, pero desde luego hay que destacar su atrevimiento, especialmente si nos encontramos a mediados de los años 60.

También dio mucho que hablar en su época el tráveling circular que se sacó de la manga el director para realzar una de las escenas y cuyo valor narrativo también es incuestionable, aunque 50 años después ya estamos mucho más acostumbrados a este tipo de realización.

La utilización de niños, también dulcifica la trama y la hace más notoria, aunque del guión, insisto no hay nada demasiado llamativo más allá de las profesiones de los dos protagonistas enamorados, un piloto de carreras y una técnico de cine, que pese a los obstáculos que encuentran para poner en marcha su relación, sacan fuerzas para seguir adelante. La interpretación de los dos actores principales del filme dan mayor profundidad a esos personajes y hacen que la historia de amor gane en matices y no parezca para nada superficial, más si cabe cuando entre ellos existe una química especial. Una historia de amor de las que ya no se hacen.

Vea algunas imágenes de Un hombre y una mujer

Nota: 8

Anuncios

Pelle el conquistador

Título: Pelle el conquistador

Pelle erobreren

Director: Bille August

Interpretación: Max von Sydow, Pelle Hvenegaard, Astrid Villaume, Lars Simonsen, Erik Paaske, Kristina Tornqvist.

 Dinamarca.1987

 

 

-“Recuerda Pelle, dentro de un año, cuando se funda la nieve, saldremos juntos al mundo real, primero América, luego Negrolandia y después China… y por fin el mundo entero”.

-“Ya está todo arreglado, tendrás una casa, un hogar y una madre muy guapa, la señora Olsen, serás muy feliz… y a lo mejor nos trae el café a la cama los domingos por la mañana”.

-“Defiendo al ave que se revuelve en su nido por muy pobre que sea”.

La libertad en un hatillo

Pelle el conquistador, es una película a medio camino entre Los santos inocentes y Los 400 golpes. Se trata de un drama durísimo, un hondo retrato social que hurga con precisión en las diferencias de clases, la inmigración, el servilismo o el estado de semiesclavitud, la vejez y la progresiva desaparición de las ilusiones por los golpes de la vida. El guión va desarrollando una trama contundente, quizás de una forma demasiado lenta en la hora y tres cuartos de película (puede hacerse demasiado larga) y con demasiadas repeticiones de los conceptos generales que el director quiere transmitir, pero indudablemente estamos ante una película de gran fuerza argumental muy bien retratada apoyada en una fotografía inmensa (los paisajes nevados de la granja en invierno son espectaculares) en buenos trabajos de vestuario y maquillaje (el realismo de los harapos y de las caras ennegrecidas por el duro trabajo son muy convincentes) y en la magnífica actuación de un clásico como Max von Sydow que muestra sus tablas en una película y en un personaje en el que tiene que darlo todo. 

La vida disoluta de los ricos, sus miserias internas y su hipocresía comparada con la dura vida de los más humildes que también cuentan con sus pecados, son una de las marcas de la casa que nos deja la película, pero también ahonda este Pelle el conquistador en la relación paterno-filial y en las dificultades que ambos tienen para cuidarse mutuamente, una relación que también despertará ternura y algunos de los contenidos más emotivos del filme, especialmente cuando ambos mantienen su orgullo o cuando no tienen más remedio que tragárselo, ya que éste, es otro de los temas que trata el filme.

La película se llevó los aplausos de la crítica y consiguió llevarse en ese año la Palma de Oro del festival de Cannes, el Globo de Oro y el Oscar a la película de habla no inglesa (el año en el que Almodóvar participaba con Mujeres al borde de un ataque de nervios) algo que ha ocurrido muy pocas veces a lo largo de la historia.

Vea el trailer de Pelle el conquistador

Nota: 7

 

La señorita Julie

Título: La señorita Julie

Fröken Julie

Dirección: Alf Sjöberg

Interpretación: Anita Björk, Ulf Palme, Marta Dorff, Lissi Alandh, Anders Henrikson, Max Von Sydow.

Suecia. 1951

 

 

-“Todo es raro, la vida, la gente, desgracias que lleva el agua, que lleva el agua hasta que se hunden”

-“Amante del lacayo, querida del criado, levántate y vete, ¿Me llamas salvaje?, no tanto como tú esta noche..¿Quién enciende a un hombre como tú?, sólo los animales y las mujeres perdidas”

 

La aristócrata y el plebeyo.

 

Ecos del pasado, de otros tiempos, en una cinta que todavía guarda mucho de la teatralidad con la que eran abordadas las filmografías de antaño, más si cabe, cuando la propia película es una adaptación al celuloide de una exitosa obra de teatro de August Strindbergh de la que la película sabe conservar lo mejor, tanto su esencia dramática como su visión de la sociedad de la época plasmada en las diferencias de clases y criticando lo peor de cada una de las condiciones. En efecto el guión es más que aceptable teniendo en cuenta la época en la que se desarrolla y se rueda sin tapujos, tratando temas controvertidos como el sometimiento de la mujer al hombre, especialmente en el matrimonio, en encorsetamiento de la sociedad de la época en cuanto a los roles y tareas que deben desempeñar los mujeres y los hombres, el suicidio, el sexo fuera del matrimonio y las relaciones amorosas o sexuales entre amantes de diferente condición social, algo que en la época era condenado como ignominioso y herético. Pues bien, la película trata todos estos temas casi tabúes con bastante valentía yendo a la raíz y sin opciones preconcebidas dejando que los hechos hablen por sí solos dejando que la hipocresía de los personajes y de la sociedad en general se manche a sí misma desmadejando la historia. 

Pero esta obra ganadora del Festival de Cannes, esconde además recursos fílmicos bastante novedosos y bien desarrollados para la época. El director huye de desarrollar la película en un solo escenario y saca la cámara a la calle dotando a la película de movimiento, con algunos planos picados, trávellings (los coches de caballo sirven para dotar de movimiento al filme) y además se sumerge en el mundo del pasado para hacer un montaje más complejo mezclando la infancia de los personajes con el presente, e incluso superponiendo ambas escenas en un mismo plano con un efecto dramático muy intenso e interesante, e incluso algún plano subjetivo también de bastante intensidad emocional.

La fotografía en blanco y negro logra bellos contrastes en contraluz, especialmente en los paisajes nocturnos (gran parte de la trama se desarrolla durante la noche de San Juan, la más corta del año) y efectos tenebristas muy ocurrentes y bastante bien tratados técnicamente.

Pero pese a todo, la película tiene un aire rancio inevitable, un aura apolillada poco propicia para el entretenimiento y diría también que un concepto muy clasista, aunque lo critique desde dentro, porque en definitiva, se trata de un filme sueco de principios de los 50, y aún había mucho por desarrollar en esa industria.

 

 

Nota: 6

Navegador de artículos