Palomitas con choco

Críticas de cine, desde Huelva

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Forrest Gump

Título: Forrest Gump

Dirección: Robert Zemeckis

Interpretación: Tom Hanks, Robin Wright Penn, Gary Sinise, Mykelti Williamson, Sally Field, Rebecca Williams, Michael Conner Humphreys, Harold G. Herthum

 USA. 1994

 

 

-“Ella me habló de como había aprendido a expandir su mente y a vivir en armonía, que debe ser algún sitio en el oeste porque se fue hasta California”.

-“Mamá siempre decía que la vida es como una caja de bombones, nunca sabes lo que te va a tocar”.

-“La verdad es que aunque yo siempre iba corriendo nunca pensé que eso me llevara a ningún lado”.

-“Puede creerlo! Después de sólo cinco años jugando al futbol recibí un título universitario”.

-“La bala me dio en el pompis, decían que la herida valía un millón de dólares, pero debió quedárselo todo el ejercito porque yo aún no he visto ni un centavo”.

-“Yo no soy muy listo, pero sé lo que es el amor”.

Mirada de Bombón

La crítica suele encumbrar a aquellos directores o películas que consiguen que el espectador consiga verse a sí mismo en la pantalla en un acto de catarsis con la obra que sólo el cine puede conseguir (Por algo dedico tanto tiempo a esto). En efecto hay raros casos donde el espectador se identifica plenamente con un personaje de ficción y consigue comprender sus anhelos, sus ilusiones, y cree haber sufrido las mismas idas y venidas del destino que suceden al otro lado de la pantalla. Eso es muy loable en sí, pero hay otros casos, aún más extraños, en las que el director logra que veamos el mundo, en toda su amplitud, a través de los otros personajes. No somos nosotros mismos al otro lado, no pretende que nos identificamos, es otra persona, pero lo terminamos queriendo como a un hermano o a un buen amigo. Eso es aún más difícil de hacer, tener la sensación de realidad plena sin necesidad de recurrir a nuestras propias experiencias, sino a las de un tercero, una persona tan especial que nos encandila, a la que en cierta forma admiramos. Eso es lo que ocurre con Forrest Gump, con el aliciente de que en este caso, esa persona maravillosa a través de la que vemos otro modo de vida es un deficiente mental.

Sólo recuerdo otra película con la que haya logrado tal grado de empatía sin recurrir a mis propias emociones: Amelie. En ambos casos nunca me creería el personaje desde fuera, ambos son tan ‘extraños’ que la comunión con ambos se hace difícil, pero a través de su cerebro todo cobra sentido y la película logra transmitir sus emociones.

Ese es el principal valor que tiene esta excepcional película y para hacer viable el proyecto necesitamos nuestro ‘Audrey Tatou’ particular, es decir una interpretación impecable. Eso es lo que consigue Tom Hanks, una actuación estelar de un personaje sorprendente, potencialmente inverosímil que consigue trasladar su propio microcosmos a la pantalla para que nos emocionemos con sus vivencias.  A la actuación de Hanks hay que sumarle un guión realmente fino e hilado que repasa de una forma sencilla (como vista por un retrasado mental) la historia de los Estados Unidos, repasando todos los acontecimientos históricos de las últimas décadas, desde una visión más humana, casi infantil, que la hace realmente maravillosa, de una forma aséptica sí, con un tono nada crítico, pero el que necesita la burbuja en la que vive el personaje.

A esto se le une una habilidad tremenda para la utilización de la música, un piano para los momentos emotivos y una banda sonora para situarnos instrumentalmente en cada momento de la historia de los Estados Unidos que repasa y que resulta acertadísima en mi opinión.

Hay críticas que señalan a Forrest Gump con el dedo, acusándola de ñoña, ultraderechista y patriotera… y en buena parte tienen razón, pero la cuestión aquí es que el director no trata de adoctrinar, no quiere que nuestro yo se vea reflejado en esos sentimientos, son los de otro, no tiene porque haber comunión ni comulgar con las ideas en el cine. Tal vez esas ideas yankis y edulcorantes no sean las más idóneas para nosotros como espectadores (fuera de Estados Unidos me refiero) pero es que no son las nuestras, son las de Forrest Gump, y cuando vemos a un héroe de guerra, a un atleta de fútbol americano, a un rebelde contra el comunismo jugando al Ping-pong, o a un iluso que va a la iglesia para pedirle a Dios el poder capturar gambas, no es el yo real el que lo pide, es Forrest Gump…al fin y al cabo un disminuido psíquico que es más fácilmente manipulable por lo que incluso subyace una critica al sistema aunque el director no quiera en absoluto ponerla de relieve. Lo que vemos es su vida, triunfante porque “la vida es como una caja de bombones” y a él le tocó uno relleno y con un extra de chocolate, no porque los valores que defienda sean intrínsecamente los mejores. Y el resultado es el de una película vitalista, entrañable, profundamente emotiva (prepara el pañuelo si te gusta llorar) con un guión enorme, un montaje a la altura y un personaje que sobresale de cualquier esteriotipo, único, irrepetible y maravilloso con el que un servidor llegó a disfrutar como un enano.

 

Vea el trailer de Forrest Gump

Nota: 10

Pelle el conquistador

Título: Pelle el conquistador

Pelle erobreren

Director: Bille August

Interpretación: Max von Sydow, Pelle Hvenegaard, Astrid Villaume, Lars Simonsen, Erik Paaske, Kristina Tornqvist.

 Dinamarca.1987

 

 

-“Recuerda Pelle, dentro de un año, cuando se funda la nieve, saldremos juntos al mundo real, primero América, luego Negrolandia y después China… y por fin el mundo entero”.

-“Ya está todo arreglado, tendrás una casa, un hogar y una madre muy guapa, la señora Olsen, serás muy feliz… y a lo mejor nos trae el café a la cama los domingos por la mañana”.

-“Defiendo al ave que se revuelve en su nido por muy pobre que sea”.

La libertad en un hatillo

Pelle el conquistador, es una película a medio camino entre Los santos inocentes y Los 400 golpes. Se trata de un drama durísimo, un hondo retrato social que hurga con precisión en las diferencias de clases, la inmigración, el servilismo o el estado de semiesclavitud, la vejez y la progresiva desaparición de las ilusiones por los golpes de la vida. El guión va desarrollando una trama contundente, quizás de una forma demasiado lenta en la hora y tres cuartos de película (puede hacerse demasiado larga) y con demasiadas repeticiones de los conceptos generales que el director quiere transmitir, pero indudablemente estamos ante una película de gran fuerza argumental muy bien retratada apoyada en una fotografía inmensa (los paisajes nevados de la granja en invierno son espectaculares) en buenos trabajos de vestuario y maquillaje (el realismo de los harapos y de las caras ennegrecidas por el duro trabajo son muy convincentes) y en la magnífica actuación de un clásico como Max von Sydow que muestra sus tablas en una película y en un personaje en el que tiene que darlo todo. 

La vida disoluta de los ricos, sus miserias internas y su hipocresía comparada con la dura vida de los más humildes que también cuentan con sus pecados, son una de las marcas de la casa que nos deja la película, pero también ahonda este Pelle el conquistador en la relación paterno-filial y en las dificultades que ambos tienen para cuidarse mutuamente, una relación que también despertará ternura y algunos de los contenidos más emotivos del filme, especialmente cuando ambos mantienen su orgullo o cuando no tienen más remedio que tragárselo, ya que éste, es otro de los temas que trata el filme.

La película se llevó los aplausos de la crítica y consiguió llevarse en ese año la Palma de Oro del festival de Cannes, el Globo de Oro y el Oscar a la película de habla no inglesa (el año en el que Almodóvar participaba con Mujeres al borde de un ataque de nervios) algo que ha ocurrido muy pocas veces a lo largo de la historia.

Vea el trailer de Pelle el conquistador

Nota: 7

 

El jardín de los Finzi-Contini

Título: El jardín de los Finzi-Contini

Il giardino dei Finzi-Contini

Dirección: Vittorio De Sica

Interpretación: Dominique Sanda, Lino Capolicchio, Helmut Berger, Romolo Valli, Fabio Testi, Camillo Cesarei, Inna Alexeief.

 Italia. 1971

 

 

-“No te quiero, mi amor es para gente de carácter diferente, tú y yo somos iguales, como dos gotas de agua..¿cómo iba entonces a quererte?”

-“Los judíos somos perseguidos, me asustan las caras de la gente que veo por la calle, cuando salgo, tengo la impresión de que alguien me está espiando, de que me envidian…no me gusta”.

 

El locus amoenus en la tempestad

El Oscar a la mejor película extranjera y el Oso de Oro en el Festival de Berlín avalaron ante la crítica a esta película de uno de los grandes del cine y del neorrealismo italiano, Vittorio De Sica, más conocido por su tierna historia en El ladrón de bicicletas.

También de tono sentimental y enfoque realista esta historia basada en un libro de éxito de Giorgio Bassani, irrumpe en los años 30 en la localidad de Ferrara en el ambiente acomodado de un grupo de familias judías que observan como poco a poco Mussolini va asumiendo los dictámenes antisionistas de Hitler. Con una aguda crítica social, un labrado sentido histórico y un tono acorde con las circunstancias, desdramatizado en todo momento para mostrar como las familias viven en la opulencia mientras vislumbran su inminente caída la película pasa por reflejar con acierto y con un complejo montaje que nos lleva del presente al pasado en zig-zag aquellos años de guerra y preguerra y el papel que desempeñaron los judíos en aquella Italia.

 

La cinta va desgranando muy pausadamente los acontecimientos, y su valor radica precisamente en eso en la lentitud
con la que los adinerados personajes van asumiendo lo que ocurre a su alrededor mientras juegan al tenis en un precioso jardín, coquetean o realizan tesis acerca de literatos universales afianzando su posición social. La mano negra que los acecha, va también haciendo cambiar poco a poco sus percepciones y sus modos de vida, pero a un ritmo tan pausado que corren el riesgo de caer en las fauces del Holocausto mientras prosiguen con sus vidas elitistas. 

Esa impasibilidad ante la amenaza queda muy bien reflejada, en efecto, sin embargo, la película pasa sin mojarse durante toda su duración. La versión de De Sica de esta obra es demasiado academicista, poco atrevida y solo mira de soslayo al fascismo y al nazismo. La crítica es poco concreta y blanda y lo que se puede interpretar como drama pierde toda su energía al no ser más concisos en esos momentos. Es más, los momentos verdaderamente dramáticos de la película hacen más hincapié en la historia de amor de dos de los jóvenes protagonistas que en la barbarie de la guerra y la persecución contra los judíos, más preocupado el director por mostrar algunos aspectos de la cotidianidad y los estilos de vida de la clase alta italiana (sobre los que también se percibe una crítica) que en meterse en veredas políticas.

El resultado final es de un postre desabrido pero bien adornado… llaman la atención los paisajes de Ferrara, los increíbles jardines de la familia Finzi-Contini donde se desarrolla buena parte del filme, la gracilidad y la evocación a la belleza de algunos de los actores y algunos detalles simbólicos (el cruce de la frontera en tren o el Gran Danés que aparece en algunas de las escenas cruciales) que le aportan algo de vida e interés. Pero en general y en mi opinión, la película está muy sobrevalorada y el relato es bastante manido aunque bien ejecutado.

 

Vea el trailer de El jardín de los Finzi-Contini

Nota: 5

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