Palomitas con choco

Críticas de cine, desde Huelva

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Bodas y prejuicios

Título: Bodas y prejuicios

Dirección: Gurinder Chadha

Interpretación: Aishwarya Rai, Martin Henderson, Daniel Gillies, Naveen Andrews, Namrata Shirodkar, Indira Varma, Nadira Babbar.

UK 2004

 

 

-“India no es un parque temático, hace mucho que echamos a los imperialistas”.

-“La gente no ha dejado de ir a Italia porque hayan abierto un Pizza Hut en su barrio”.

Hollywood + Bollywood = bodrio

Este híbrido entre una comedia romántica hollywoodiense y la academia de baile callejera de Bollywood, tiene un aire desinhibido, chicos y chicas guapas, colorido, coreografías espectaculares y muy poco guión.

Lo peor es que intentan hacer pasar a esta especie de telenovela hindú por la adaptación del clásico de Jean Austin ‘Orgullo y prejuicio’, desde luego la adaptación es libérrima y en casi nada se parece al libro en el que dice estar basado.

La historia de las cuatro jóvenes hermanas a las que su madre intenta casar a toda costa, con dosis de moralina prematrimonial, románticos paseos junto al mar o bajo la luz del atardecer, castos acercamientos (Bollywood no permite ni los besos en sus historias de amor) se ha concebido a toda costa para un gran público, con grandes números musicales, y varias historias de amor que van superando sus obstáculos, muy previsibles en cualquier caso y poco interesantes.

Y es que el guión podrá tener muchas cosas, pero desde luego no orgullo, ni prejuicios, los personajes son planísimos y solo destacan por su banal capacidad para enamorarse no tienen potencial para emocionar o simplemente para dar credibilidad a la historia, algo a lo que no ayudan los intérpretes  en los que puede más el maquillaje que la emoción y que conste que la buena de Aishwarya Rai, no tiene nada que envidiar en belleza a las grandes de Hollywood, pero de ahí a saber actuar…

Lo mejor es como casi siempre en este tipo de películas la parte musical, algunas adaptaciones de grandes clásicos en inglés, bailes divertidos, otros más exóticos, con coreografías para atrapar al espectador al menos durante algunos minutos, la lástima es que no todas se justifican en el guión (eso de que unos pasen por la calle cantando y todos los viandantes y comerciantes se sumen al espectáculo bordando una coreografía al milímetro no es muy realista) y eso es algo que nunca me ha gustado de los musicales.

Al final es una película bobalicona, llena de Kents y barbies a lo hindú sin espíritu alguno, que mezcla escenarios de postal de la India, Londres y Los Ángeles (cuantas localizaciones desaprovechadas), que al menos es alegre y entretiene a ratos, y si te gustan las mujeres disfrutarás con la sola presencia de Aishwarya Rai, una de las actrices más bellas de la última década. Pero de cine y de historia… muy poco.

Nota: 2

Violeta se fue a los cielos

Título: Violeta se fue a los cielos.

Dirección: Andrés Wood

Interpretación: Francisca Gavilán, Cristian Quevedo, Patricio Ossa

Chile. 2011

 

 

 

 

 

 

 

-“Escribe como quieras, usa los ritmos que te salgan, prueba instrumentos diversos, siéntate en el piano, destruye la métrica, grita en vez de cantar, sopla la guitarra y toca la corneta. Odia las matemáticas y ama los remolinos. La creación es un pájaro sin plan de vuelo, que jamás volará en línea recta”.

-“Si tuviera que elegir, elegiría quedarme con la gente, porque es la gente la que me motiva a hacer todas esas cosas”.

-“La vida es más fuerte que un poema y que una canción”.

Corazón malherido por cinco espadas.

 

Andrés Wood se presenta en el Festival Iberoamericano de cine con un desastre armonioso, una biografía transformada en arte, una apuesta firme para intentar conquistar su tercer Colón de Oro. ‘Violeta se fue a los cielos’ cuenta la vida de la cantante chilena Violeta Parra basándose en la obra biográfica escrita por su hijo Ángel Parra, una biografía que Wood reinterpreta libremente,  que se salta algunos pasajes, inventa otros y deforma el resto para armar una obra libérrima, de una profundidad insondable. Algunas críticas en Chile han acusado a Wood de pasar por alto la verdadera biografía de la artista, de desvirtuar la imagen de un emblema nacional. Para mí lo que hace Wood es ir mucho más allá. Verdaderamente, no sería una película para mostrar en los colegios chilenos, apenas repasa la vida y obra de la artista en algunos retazos, sin penetrar en los detalles ni en los puntos álgidos, en realidad Wood está más interesado en biografiar el alma indómita de esta rebelde orgullosa, en fotografiar el dolor, en biopsiar el torrente artístico que emanaba de esta figura.

Es por ello que el mejor lenguaje narrativo que se puede utilizar para transmitir la personalidad de Violeta Parra, es el caos y la mejor estructura es el desorden. Eso es lo que nos trae acertadamente el director chileno a la pantalla, una historia sin cronología alguna, que parece fluir al libre albedrío por encima de los convencionalismos de un reloj, que toma y retoma casi caprichosamente diferentes momentos de su niñez, su madurez, sus viajes y sus sueños, que van y vienen en diferentes momentos sin hilo conductor que los ate.

Si hay un elemento que sirva como conducto para dejar correr a la película, esa es la música, las canciones virulentas, desgarradas de Violeta Parra, interpretadas aquí en la voz de la actriz protagonista Francisca Gavilán, que no solo canta con una preciosa voz quebrada, sino que se funde en la piel de Violeta hasta conseguir calcar un papel furibundo y evocador, una interpretación que golpea con su amargura.

Luego está el papel del director, de lo mejor que ha dado Sudamérica en los últimos años, con una visión poética de los planos que narran sutilmente, con un ritmo apenas perceptible pero seguro, con una utilización magistral de los efectos sonoros para evocar, con repeticiones esporádicas de ciertas imágenes para marcar pautas y hacer un montaje fusionado en una película sin hilo cronológico (es posible aunque no lo parezca). Wood, más que una forma propia de hacer cine, tiene su propia textura de cine,  y aquí vuelve a demostrarlo.

Desde luego se pueden hacer otras cosas, tal vez mejores (la historia en sí no es gran cosa ni tiene pundonor propio) pero lo que ha hecho con esta película, no se puede hacer mejor.

 

Nota: 8

 

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