Palomitas con choco

Críticas de cine, desde Huelva

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La boda del Monzón

Título: La boda del Monzón.

Dirección: Mira Nair

Interpretación: Vasundhara Das, Shefali Shetty, Naseeruddin Shah, Lillette Dubey, Vijay Raaz, Tilotama Shome, Parvin Davas.

India. 2001

 

 

 

 

-¿Y tú hablas de pasión, porque no te casas por amor Aditi?

-Sólo quería recordar porqué rompí contigo, pero ahora ya no lo recuerdo.

Matrimonio global.

En un análisis superficial, La boda del Monzón (Monsoon Wedding) no es muy diferente del canon hiperrepetido de cine indio, es decir, mucho colorido, canciones, bailes e historias de amor empalagosas. De todo eso tiene esta película y a espuertas y entonces… ¿Dónde radica la diferencia para hacer del filme un atractivo a ojos de occidente y para, además, alzarse como vencedora del Festival de Cine de Venecia? Pues que los mismos elementos melifluos que se utilizan en el gigante cinematográfico asiático, Mira Nair los utiliza con sentido y coherencia, aprovechando las condiciones para contar un embrollo de tramas en una película coral que no sólo ofrece pinceladas sobre el modo de vida actual en la India, sino que, incluye crítica, choques generacionales y de tradiciones, humor, aberraciones sociales y  marca las diferencias de clases-castas con una gran lucidez, pero sobre todo, conduce el filme con una ambición estética en cuanto a iluminación y colorido que consigue dejar boquiabierto al espectador en algunas escenas o trávellings de recorrido que utiliza para separar algunos de los momentos.

Con todo ello, uno casi consigue olvidarse del exceso de edulcorante con el que este filme se presenta, con amores imposibles que triunfan, que surgen casi por generación espontánea y que se ven envueltos en un halo casi místico y evocador, pero, he aquí la primera diferencia, lejos de la mojigatería y el recato del cine convencional indio (quién lo diría de los inventores del Kamasutra) aquí al menos, hay chispa, besos, pasión, e incluso un uso muy sutil y efectivo de la sensualidad, mucha insinuación para tragar más fácilmente la indigestión de azúcar, si a eso le sumamos que en las subtramas nos encontramos con adulterios, traiciones y hasta con la pederastia, lo que nos cuenta se hace más jodidamente terrenal.

Y es ahí donde se engarza con el tema principal de la película, que aunque no resplandezca tanto como el amor, de una manera más subterfugia se va haciendo con el relato. Y es que el denominador común de las múltiples tramas que nos presenta Nair es la globalización, el choque de la cultura occidental en una sociedad tradicionalista donde aún se celebran matrimonios de conveniencia, la virginidad es un bien preciado y la familia es un pilar fundamental de la estructura social. Todo esto se choca de bruces con jóvenes de moral disoluta, familiares llegados de medios mundo, teléfonos móviles o platós de televisión. Con todo ello, el drama podría estar servido… pero no es el objetivo de la película que busca más el entretenimiento alegre, por todo ello, el happy end está servido en bandeja y acompañado por una excepcional música (al menos los bailes no están tan perversamente coreografiados al milímetro como ocurre en el Star System de Bollywood), muchos entornos florales, una iluminación maravillosa en los jardines nocturnos por los que se mueven los personajes, y una bellísima fotografía de Nueva Delhi, por no hablar del lujoso vestuario que ostentan los invitados a la boda.

El filme, dignifica la cultura tradicional y al propio panorama cinematográfico de su país, moderniza los estándares narrativos, los hace atractivos al espectador y encima, los embellece con una fotografía preciosista y un nada desdeñable manejo de la cámara por parte de la directora hindú, un descubrimiento para la vista pese a su temática obsoleta en algunos puntos.

 

 

Vea el trailer de la película

Nota: 7

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La batalla de Argel

Título: La batalla de Argel.

Dirección: Gillo Pontecorvo.

Interpretación: Jean Martin, Yacef Saadi, Brahim Haggiag, Fusia El Kader, Samia Kerbash.

Italia. 1965

 

 

 

-“Comenzar una revolución es difícil, y más difícil aún continuarla… y vencerla es dificilísimo, pero solamente cuando hayamos vencido comenzarán las verdaderas dificultades”.

-“Una tenia es un gusano que puede crecer hasta el infinito, son millares de trozos y se pueden reproducir todos, pero mientras quede la cabeza se reproducen inmediatamente. Con el FNL ocurre los mismo”.

 

Manual terrorista.

 

Hubo un tiempo en el que existía un género cinematográfico basado en la política, en los juegos de poder y en sus consecuencias. Tal vez no sea este el mejor ejemplo ya que el drama y el cine bélico se entremezclan en la trama por encima incluso de la ideología, pero me gusta resaltar que encuentro en esta película algunos retazos de ese cine ya prácticamente extinto que no sólo narra, sino que explica y trata de convencer y que tiene un estilo casi periodístico a la hora de contar los hechos.

Si La batalla de Argel estuviera basado en un libro en lugar de en los hechos reales, se habría extraído de un manual de estrategia terrorista del Frente de Liberación Nacional argelino, su detalladísima explicación acerca de los métodos, organizaciones y fundamentos de la revolución que culminaría con independencia de Argelia del colonialismo francés, lo hacen un documento único y Pontecorvo lo sabe, de ahí qe el estilo narrativo sea casi documental y absolutamente realista, pero lo bueno es que lo hace sin quitarle tensión narrativa, sin eliminar efectos musicales o visuales y atendiendo a los métodos cinematográficos en cuanto a la fotografía, planos, música y cuantos elementos técnicos requiera el séptimo arte, vamos que es una película, pero es tan detallada y minuciosa que a veces no lo parece.

Luego está el entramado político de la película al que hacía referencia al principio. La batalla de Argel no es un filme imparcial, tiene motivaciones y un sesgo, pero tampoco es dogmático y esa línea la mantiene siempre a raya el director italiano. Si alguien representa el papel de malo, desde luego son los miembros del ejército francés, la división de paracaidistas, torturadores y violentos, la crítica a sus métodos para intentar sofocar la rebelión de un pueblo que en la película se muestra como casi unánime, no deja demasiado bien a los soldados, pero no nos engañemos, aunque ideológicamente los independentistas salgan reforzados del filme, los planos de niños franceses muriendo en un atentado mientras se comen un helado, o los policías asesinados por la espalda, tampoco son plato de buen gusto para los rebeldes. En cualquier caso, sea más o menos dogmática, la película tiene ideología, tiene discurso, antecedentes, explicaciones acerca de porqué en la cabeza de un grupo de seres humanos se funde la idea de la independencia, y como en la de otros se arraiga la necesidad de la soberanía francesa y eso, es muy difícil de encontrar en el cine. Lo dicho, espíritu de documental, cuerpo de película.

El papel de la prensa, de la Onu, de los políticos… todos quedan reflejados con sus diversos papeles en este filme, donde hasta los actores con sus vicios interpretativos de aficionados, quedan bien en un docu-filme.

 

Nota: 7

 

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