Palomitas con choco

Críticas de cine, desde Huelva

Archivo para la etiqueta “drama”

Bubu de Montparnasse

Título: Bubu de Montparnasse

Bubù

Dirección: Mauro Bolognini

Interpretación: Massimo Ranieri, Ottavia Piccolo, Antonio Falsi, Gigi Proietti

 Italia. 1971

 

 

-“Transformé el amor en dinero, porque el amor es cansancio y el dinero consuela”

-“A veces esas chicas son más puras que otras a las que el dinero les permite ser honestas”.

-“La sífilis es como la cárcel que puede destrozarte o puede fortalecerte, a mí ni la sífilis ni la cárcel me han dado nunca miedo”.

Prostitución formal

Melodrama de contenido durísimo pero formalmente mucho más liviano que cuenta la vida de una mujer a la que su novio arrastra al mundo de la prostitución para que la mantenga. El vórtice en el que se ve involucrada la llevará a cotas cada vez más dramáticas de desesperación. Mauro Bolognini, demuestra una gran capacidad de dirección con un buen manejo de la situación artística, una fotografía notable, planos muy adecuados y una gran dirección de actores que lleva a grandes cotas especialmente a Ottavia Piccolo en el papel de la infortunada meretriz. Pero ahí se acaba todo, Bolognini es un director formalista, rígido en los planteamientos estéticos, un cineasta de manual que lleva todo a cabo con afán perfeccionista pero con escasa imaginación y con estrecho margen de maniobra, lo que la convierte también en una cinta refinadamente anquilosada, de una belleza granítica. Por otro lado, el sumo cuidado en el aspecto técnico que trata de imponer con disciplina dictatorial, deja muy de lado el guión que avanza linealmente a un ritmo constante, sin poner el acento en los giros narrativos o en los acontecimiento que pudieran destacar para el desarrollo de la historia, en general desarbolando de energía y de tensión narrativa la novela que Charles-Louis Philippe escribió a finales del siglo XIX y que fue éxito de público y crítica sin que la película pueda seguir ni con el entusiasmo popular ni con el beneplácito de los expertos que si le brindaron a la historia original sobre el que se basó la película.

Ciertamente la película no pasa de ser un discreto relato, con más pretensiones que hechos que no obstante si tiene algunos puntos interesantes que merecen ser vistos, insistiendo en la interpretación del personaje femenino, en la fotografía y en algunos planos interesantes y también en el reflejo del mundo de la prostitución en el París del siglo XIX y del negocio montado por aquel entonces entorno al oficio más antiguo del mundo, unos hechos en los que la literatura y el cine no ha abundado demasiado y que merece la pena descubrir. La dureza de la situación que viven los personajes, la encarnizada supervivencia en un mundo hostil, aparece, sin embargo, dulcificada por la embriaguez formal del director.. y es que a veces las cosas deben resultar feas para ser útiles, o para trascender como obras de arte y en una historia como esta hubiera sido seguramente lo más conveniente, pero se ha quedado en una oportunidad perdida para el cine.

 

Vea el trailer de Bubu de Montparnasse

Nota: 4

 

Anuncios

La ansiedad de Veronika Voss

Título: La ansiedad de Veronika Voss

Dirección: Rainer Werner Fassbinder

Interpretación: Rosel Zech, Hilmar Thate, Cornelia Froboess, Annemarie Duringer.

Alemania. 1982

 

 

 

 

 

 

 

 

-“Ahora te pertenezco, lo único que me queda por darte, es mi muerte”.

-“Luces y sombras, los dos secretos del cine ¿lo sabías?”

-“No querrás morir ¿verdad?, podrás morir cuando yo lo decida”

Crepúsculo barroco.

El complejo personaje de Veronika Voss (una famosa actriz durante el régimen del III Reich que se ve arrastrada a la más absoluta decadencia tras la II guerra mundial) marca la extraña esencia de este film, de aires expresionistas y que está abigarrado al pesimismo exacerbado y a un decrépito tono clásico que le da una huraña identidad. Voss es un personaje visceral, histriónico, neurótico, atormentado por enfermedades psicosomáticas y por una locura creciente que además se ve envuelta en una sucia trama de tráfico de medicamentos (morfina para ser más exactos) que la lleva directamente a los infiernos, lo cual resulta más duro aún para una persona que vivió en el estrellato del cine alemán. Esta madeja argumental ya hace que de por sí el relato sea muy poco creíble, demasiado enrevesado, y que el personaje, pese a su definida y moldeada personalidad no enganche al espectador hacia la misma locura. Siempre hay un muro entre la película y el espectador y eso ya resta mucho crédito a la misma y más cuando el guionista se permite algunas concesiones que el espectador medio no está dispuesto a tolerar. Algunas incongruencias tendrían fácil remedio pero en la película aparecen añadiendo más caos a la trama.

Otra de las experiencias que ofrece la película en un sentido negativo es su registro sonoro en cuanto a la música se refiere. Todas las escenas con una mínima tensión se solventan con un molesto sonido de percusión a grandes decibelios que llevan incluso a apartar la atención de la escena y lo peor es que no se diversifican si no que se utiliza el mismo recurso una y otra vez. La banda sonora en general, más que acompañar confunde y nos encontramos con contradicciones de música suave y envolvente en situaciones de verdadero dramatismo en lo que se nos cuenta, parece que el director está empecinado en alejarnos de la película. Si Fassbinder no consigue desgajarnos con todo lo anterior, lo conseguirá a buen seguro con el montaje y la conexión de las escenas. Aquí el director alemán sorprende con una extraña sucesión de escenas que en muchos inicia directamente por su climax, sin solución de continuidad, sin advertencia previa que deja la sensación de haberte dejado parte de la película por el camino, es muy abrupto en el montaje. En cuanto a su conexión, el corolario de cortinillas y fundidos con el objeto de darle un aire retro al filme es lamentable, sobre todo si no se busca ningún otro método para engarzar escenas. Nuevamente lo mejor está en el plano técnico y aquí sí es sublime (alguna lógica tendría que tener su Oso de Oro en el festival de Berlín). Para empezar el director rueda la película en blanco y negro, pero con un tono especial aún más antiguo y decadente, más funesto que, esta vez sí, es totalmente apropiado para la película. El efecto tenebrista que consigue con la iluminación, es soberbio, destacando blancos brillantes que contrastan con negros exageradamente oscuros, rescatando la herencia expresionista del cine alemán. Las escenas íntimas a la luz de las velas, inducen más al pavor que al erotismo, un efecto preciso para las necesidades del complejo personaje de Veronika y los movimientos de cámaras, juegos de espejos o fraccionamiento de los personajes a través de puertas y ventanas son realmente fantásticos. También resultan los escenarios sobrecargados, barrocos e inquietantes que dibujan una escena compleja llena de cachivaches polvorientos muy efectista. Todo el envoltorio es fantástico, lástima que falle el contenido.

Nota: 3

Navegador de artículos