Palomitas con choco

Críticas de cine, desde Huelva

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El factor Pilgrim

Título: El factor Pilgrim

Dirección: Alberto Rodríguez y Santiago Amodeo

Interpretación: Alex O´Dogherty, Enrico Vecchi, Howard Nightingall, Jöns Pappila, Paul Rattee, Simon Edwards.

España. 2000

 

 

-“Sólo fue pisar aquella estación extraterrestre y todas las sensaciones de dinero fácil se habían convertido en un cuadro clínico de neurosis”

-“Creo que en la ciudad-pollo, pasado un tiempo, uno llega a perder toda posibilidad de elección, la voluntad deja de existir, no mueve nada, no explica nada, se limita a acompañar a los acontecimientos”.

-“Mira, si me dicen que el Papa es gay, yo me lo creo, pero si además me dan 100.000 libras, el Papa es gay y musulmán… yo soy gay y musulmán por 100.000 libras..¿Porqué no los Beatles?”

 

La leyenda oculta de The Beatles

 

Acostumbrados como estamos a una comedia española zafia, de titiriteros, mercachifles, antihéroes grasientos o desmayados sexuales El factor Pilgrim es, sin duda, un oasis regenerativo, en ese mercadillo de baratijas que demuestra ser el humor patrio. Rodada en Londres con un presupuesto ínfimo, esta película es otra cosa, simplemente el desarrollo de una muy buena idea, fresca, efervescente, que burbujea durante los apenas 80 minutos que dura la cinta y que te mantiene en ascuas con buenas dosis de humor y un guión fascinante para contar algo que difícilmente diríase de un spanish film.

El factor Pilgrim tiene dos elementos claramente diferenciadores del cine español, por un lado la estética underground europea, con una visión cómica acerca de los arrabales londinenses heredera de la gran Trainspotting, con callejuelas, drogas, inmigración y buen rollo con personajes estrafalarios sirven en bandeja una textura diferente, casi de videoclip al filme. La segunda es la historia, tan alejada de lo que solemos ver por estos lares, acerca del descubrimiento de un secreto que podría cambiar la visión de algo tan británico como The Beatles, la legendaria banda de los 60 (la segunda mayor fuente de divisas del Reino Unido durante esa época según desvela la película) y que llega casi por casualidad a un español, un británico, un italiano y un loco danés obsesionado con el color naranja. 

Narrada casi como una novela detectivesca en la que los protagonistas se van acercando cada vez más hacia ese secreto, es la voz en off del protagonista español de la cinta, Francisco (Alex O´Dogherty) el que va desmadejando la trama, con unas interesantes reflexiones, fruto una vez más de un buen guión, que refleja el curioso pensamiento de los integrantes de esa banda… mediante las palabras, también se dibujan sensaciones, escenas, se dilucidan posibilidades y se conjetura acerca de hacia donde se puede dirigir tan rocambolesca investigación. Un uso muy acertado de la voz en off del que no soy en absoluto un admirador pero que en esta ocasión funciona con inteligencia y si además las frases que emana la mente de Francisco, son ingeniosas o simplemente graciosas, ayudan a que el espectador quede aún más atrapado en la red detectivesca. Los giros de guión cada vez más imprevisibles debidos principalmente a la locura de Ambar (Jöns Pappila) resultan absolutamente loables, al igual que la capacidad para captar la personalidad de los cuatro personajes principales (a cada cual más estrambótico) y acompañado de una muy buena banda sonora.

Le haría falta quizás un mejor trabajo de dirección y algo más de empaque en las interpretaciones para haberse convertido en una auténtica referencia, pero aún así sigue siendo un pequeño film de culto en diversos ambientes, una joya no muy conocida y que se puede reivindicar como una de las mejores comedias españolas de los últimos años por su atrevida originalidad.

 

 

 

 

Vea una escena de El factor Pilgrim

Nota: 7

Scoop

Título: Scoop

Dirección: Woody Allen

Interpretación: Woody Allen, Scarlett Johansson, Hugh Jackman, James Nesbitt, Ian McShame, Romola Garai.

 UK 2006

 

 

 
-“Ese tío no es un asesino en serie, me extrañaría mucho que hubiera matado a más de una persona o dos”.

-“¿Pudiste conseguir algo además de un posible embarazo?”

-“Yo me crié en la confesión israelita pero al hacerme mayor me convertí al narcisismo”

Scúpida

La segunda entrega de la trilogía londinense de Woody Allen, no tiene nada que ver con esa maravilla fílmica llamada Match Point con la que inició su acercamiento a la capital británica. Allen trata de recuperar aquí su cine más característico, volviendo a la comedia con humor ácido, inteligente e inesperado, y plantándose a sí mismo como actor, haciendo del personaje de siempre, el único que es capaz de interpretar, pero que encandila a miles de espectadores de todo el mundo, con sus fobias, sus delirios, su tartamudeo forzado antes situaciones problemáticas, sus chistes sobre antisemitismo y sus gags de egolatría. Y ese regreso a su génesis cineasta sale un tanto errado y no porque no reconozcamos grandes dosis las buenas aptitudes del cine de Allen, si no más bien porque el guión es un tanto estúpido, pasado de vueltas y poco racional. 

La película es divertida y tiene algunos de los geniales golpes de humor con los que arranca carcajadas al público más selecto, casi siempre, claro está, los que salen de su personaje, el ‘Gran Splendini’ un mago de tercera que se gana la vida con trucos baratos y un buen sentido del humor. Tiene también buenos diálogos, agudos, ingeniosos y muy personales, capaces de describir de forma muy específica y sin demasiada verborrea todo lo que el espectador necesita saber y como no aparece una buena fotografía otra vez sobre la alta sociedad londinense y sacándole las entrañas y los colores al estilo de vida londinense, retratando la ciudad de una forma preciosista, sin llegar a los términos casi líricos y esplendorosos de Match Point, pero sí dejando su sello de gran creador de atmósferas urbanas.

¿Y qué es lo malo entonces?. Pues que el guión no da la talla, la historia es estúpida, muchas de las situaciones están forzadas o cogidas por finos hilos, hay poco que contar (se sostiene en que apenas dura 93 minutos porque con más metraje probablemente empezaría a aburrir)  y además (y esto sí es extraño en el gran Woody) desarrolla muy poco a los personajes y de hecho los más secundarios apenas conocemos dos pinceladas para que puedan sobrevivir en la historia. Y es que para empezar la historia sobre un periodista fenecido que vuelve de ultratumba para contar una primicia sobre un asesino en serie es tan delirante que, si no estuviera tratada por la mano ‘mágica’ de Woody Allen sería tachada directamente de Serie B, luego, el desarrollo de la historia está muy forzado, hay muchas acciones que el espectador se tiene que creer porque sí, pero no están justificadas ni tienen lógica, y el final es tan abrupto y banal, tan poco cuidado, que termina por desinflar las notas de intriga que se habían ido acumulando en las escenas anteriores y arruina en gran parte las expectativas que se hubieran podido generar. 

Siempre nos queda Scarlett, claro está, pero si en la primera parte de la trilogía londinense deslumbraba con su sex appear y se comía la pantalla con una muy buena interpretación, aquí queda mucho más desdibujada, y no porque la chica lo haga mal, sino porque allá donde aparezca la figura ególatra del gran Woody Allen, todo lo demás queda al margen y en este caso concreto pese a que su participación en los acontecimientos es más bien secundaria, él se las arregla para ser el protagonista y eso no beneficia a una película que cambia los galones a los intérpretes.

En definitiva que es una película para ver, disfrutar, reirse… y olvidar, donde las genialidades se dan con cuentagotas y donde el sabor final es la de haber presenciado un historia un tanto ridícula, que ha servido para pasar el rato y para hacer mención a un par de frases agudas que se irán perdiendo en la inmensidad del tiempo y de su descomunal filmografía.

Vea el trailer de la película

Nota: 5

Taxi para tres

Título: Taxi para tres

Dirección: Orlando Lübbert

Interpretación: Alejandro Trejo, Daniel Muñoz, Fernando Gómez, Elsa Poblete

Chile. 2001

 

 

-“Yo mi palabra se la voy a cumplir, usted va a pagar el auto, es lo mínimo que podemos hacer el Coto y yo, así que piense algo, nos lo dice, y punto… pero que sea rápido, porque le estoy cogiendo el gustillo a esto de estar vivo y es muy peligroso”.

 

-“Mucho tiempo andando de la mano del diablo, no es bueno”.

 

Una gracieta casi trascendente.

 

Esta película chilena que se alzó sorprendentemente con la concha de plata del Festival de San Sebastián (gran parte de la crítica especializada aún sigue preguntándose el porqué) tiene un aire de comedieta grácil, desinhibida, baja de pretensiones, que la hace muy accesible y que permite entrar fácilmente en un buen puñado de reflexiones que te deja el filme, desde la diferencia de clases, el germen de la delincuencia, la esencia de la bondad y la maldad en los hombres, la lacra de la pobreza o el adulterio. La película tiene fondo y conciencia, y además tiene gracia en algunos de los gags que presenta, pero en general el papel que juega el filme es bastante frívolo, pasa de puntillas sobre todo lo que toca y fija su atención más en el entretenimiento sencillo y poco mordaz antes que atender a los temas que verdaderamente mueven a los personajes y que desarrollados de una forma más entonada podría haber escarbado más en el espectador.

Taxi para tres tiene además graves problemas de guión, el desarrollo y la interacción en general de estos tres curiosos personajes es muy poco verosímil, hay escenas que directamente no vienen a cuento, reacciones desmedidas ante el poco calado de la acción previa, algún personaje que de repente irrumpe en la trama sin previo aviso y que empieza a tomar de golpe un papel decisivo en la misma. En definitiva las acciones de la película no están medidas, ni están bien distribuidas temporalmente, ni coordinadas. De hecho la complicidad que surge entre los personajes está muy forzada y el final, aunque sorprendente y capaz de dejar al espectador atado a la silla, está muy deslavazado con respecto al resto de la película (nuevamente no hay acción-reacción consecuente). Los coqueteos cómicos que pueden tener cierto sentido en un principio, terminan también por aburrir, todo se basa en la mediocre vocación delictiva de un par de atracadores patosos que puede hacer soltar alguna sonrisa de vez en cuando, pero que al final no deja de ser una comedia barata y repetitiva. Lo curioso (y esto es otro grave fallo de guión) es que pese a su ineptitud a la hora de robar, parece como si por arte de magia el dinero vaya cayendo en sus manos, si es obra del producto delictivo, desde luego el director sólo nos cuenta los que salen mal, no los que verdaderamente pueden repercutir en su economía de forma tan beneficiosa.

Sí resaltan, tanto los matices de los personajes, como sus intérpretes en la pantalla. Es cierto que el personaje principal del taxista (Ulises), es bastante jugoso y complejo. Se debate entre la conciencia de clases, el aburrimiento de la vida y de su matrimonio, el estrangulamiento económico, la bondad de llevarle a ayudar a los más desgraciados en momentos decisivos, y dejarse llevar por el diablo cuando el camino es más directo, muy bien logrado. El Chavelo y el Coto, son los dos delincuentes marginales que dentro de su actitud chabacana e inmoral también encuentran un reducto para el amor y las buenas intenciones. Conjuntamente los tres personajes forman una especie de ‘ying y yang’ un complejo entramado de emociones que además está más que bien interpretado en cada una de sus facetas.

Pero en general, la película es claramente prescindible e intrascendente, aunque casi alcance en algunos momentos esencias de buen cine.

 

Nota: 5

Como Dios

Título: Como Dios

Dirección: Tom Shadyac

Interpretación: Jim Carrey, Morgan Freeman, Jennifer Aniston

USA. 2003

 

 

 

-“Dios no se puede ir de vacaciones… ¿Te suena de algo la alta edad media?”

-“Últimamente has estado quejándote mucho de mi, si crees que puedes hacerlo mejor, es tu oportunidad”

 Blasfemia divertida

 Comedia familiar efectiva y efectista, que basa su historia en el increíble y poco convincente relato de un periodista local, Bruce Nolan (Jim Carrey), que tiene la oportunidad de convertirse en Dios todopoderoso tras sufrir el peor día de su vida, por obra y gracia del Señor interpretado por Morgan Freeman. Al margen de la escasa credibilidad que se le puede otorgar a la historia en su propia concepción el mayor problema que le encuentro a la película es su excesivo tacto, su blanca contención narrativa en un afán de no molestar a los creyentes ni enfadar a la iglesia. El resultado es una historia, nimia, pueril, lleno de gags, algunos bastante buenos, otros directamente bochornosos (un buen guionista puede dar mejor uso a los poderes de Dios que el de hacer que un mono salga del culo de una persona) pero que cumple sobradamente su poco talentoso objetivo, el de hacer reír con los recursos más básicos.

Si lo que busca es no pensar mucho y pasar una tarde entretenida, esta es su película, pero si quiere llegar más allá le diré que el guión es desmedido, que las escenas se dilatan en su narrativa intentando prologar la carcajada  muy por encima de la temporalidad que requiere la historia y que en general es exagerada y poco inteligente, pues no ofrece reflexión alguna ni pone de manifiesto ninguna realidad, ni siquiera de forma secundaria.

Como protagonista Jim Carrey en su papel de siempre, histriónico y exagerado dando uso a sus poderes celestiales. No diré que su actuación es buena, pero sí que cumple a la perfección con lo que le exige el guión, una gestualidad hiperbólica, movimientos de saltimbanqui, y fogosidad en las expresiones y diálogos para lograr el efecto mimético de una risa enlatada. El Jim Carrey de siempre vamos, ni más ni menos, al que sus payasadas no pueden librar de su carisma en pantalla.

En el resto de papeles, poca oportunidad para lucirse para Morgan Freeman (Ya hay que ser cafre para que un guionista no de oportunidad de lucirse al mismo Dios) en un papel de divinidad ‘molona’ y de poca trascendencia y una Jennifer Aniston correcta dentro del poco aplomo que da el ser la novia de… donde sólo hay que acentuar el cariz romántico de su interpretación, cosa que logra.

Los pocos argumentos teológicos en los que se detiene la película (al menos intenta desarrollar el concepto de libre albedrío) resultan además bastante repetitivos y siempre con mucho cuidado de no herir sensibilidades, lo que al final resulta pasteloso.

En definitiva una película divertida, sí, pero nada más.

Nota: 3

 

 

Sueños de un seductor

  Título: Sueños de un seductor

  Director: Herbert Ross

  Interpretación: Woody Allen, Diane Keaton, Tony Roberts

  USA. 1972

 

 

 

 Siempre nos quedará Woody

-Entrañable, divertida y diferente. Esta vez Woody Allen deja apartada la dirección para dar cabida a una obra teatral escrita y dirigida por él mismo y que sí se encarga de protagonizar. Se trata de una película que a su vez es un homenaje a Casablanca, de tal forma que a lo largo del metraje nos encontraremos la figura imaginaria de Humphrey Bogart dar consejos a Allen sobre cómo conquistar a las mujeres y que culmina imitando la escena final de la famosa película.

En general la ausencia de Woody Allen detrás de la cámara se echa de menos, en un director que además de tirar de guión tiene cierta habilidad en el manejo de la cámara y talento para moverla de forma adecuada. Aquí no ocurre nada de eso, el trabajo de dirección es bastante neutro, pasable en definitiva pero sin el encanto de las películas dirigidas por el neoyorquino. Esta película es algo rodado de una forma más mecánica.

Lo que no defrauda es el guión, al más puro estilo de Woody, cómico, con frases repletas de genialidad para disparar una historia sencilla sobre las inseguridades con las mujeres de un personaje inteligente pero torpe, y sobre todo entrañable por su sinceridad.

Pese al repetitivo estilo que Woody Allen repite continuamente en el personaje que interpreta, la verdad es que el hecho de desinhibirse de la dirección, parece que deja a Allen más libre en su labor actoral y logra una de sus mejores papeles. Además, el nivel de conexión con el papel que interpreta Diane Keaton es sublime, ambos logran una complicidad pocas veces vista entre personajes en el cine y eso, por supuesto, supone también una conexión íntima con el espectador e intensificar las emociones que propone la película. La química entre ambos es realmente espectacular.

También resulta estimulante la contraposición entre los personajes de Allan (el que interpreta Allen) y el imaginario Bogart que se aparece para aconsejarle en dos personajes casi contradictorios cada cual haciendo uso de su magia personal. El personaje maniático y chistoso que interpreta tiene un cariz aún más peculiar al lado del arrogante y magnético Bogart.

Lo que personalmente no me gusta, es la parodia final de Casablanca, adaptando este filme al mítico clásico del cine. Ahí el homenaje con las continuas citas al clásico, se convierte en algo más vulgar, que no beneficia a la película homenajeada, ni a la homenajeante, que tiene que cometer varios fallos de guión para adaptarse al final mítico de Casablanca.

Pero como digo, lo mejor que nos proporciona Woody Allen es su guión y sus frases para enmarcar de las que dejo una pequeña muestra de esta película:

1)      “Esta sala contiene algunas de las mejores obras de la civilización occidental… pero no hay chicas”.

2)      “¿Qué hace el sábado por la noche?”… me voy a suicidar… ¿Y el viernes?

3)      “Mi vida sexual se ha convertido en algo así como un bosque petrificado”.

4)      “Estoy bien, pero no me vendría mal un vendaje a lo momia”.

5)      “Yo te veo perfectamente, ¿Porqué estás tan llena de síntomas?”

6)      “Soy la vergüenza de mi sexo, debería ir a trabajar a un harem como eunuco”

7)      “Si me necesitas, estaré en el suelo de mi casa con un ataque de ansiedad”.

8)      “En la vida hay otras cosas además de las mujeres, y una de ellas es saber que has hecho algo bueno por un amigo”.

9)      “Yo soy también lo bastante bajito y feo como para tener éxito por mí mismo”

Nota: 6

Desmontando a Harry

Título: Desmontando a Harry

Dirección: Woody Allen

Interpretación: Woody Allen, Elisabeth Shue, Demi Moore, Robin Williams, Judy Davis, Kirstie Allie, Amy Irving, Billy Crystal, Julie-Louis Dreyfus.

USA 1997

 

 

-“¿Qué hay de malo en la ciencia?… yo entre el aire acondicionado y el Papa me quedo con el aire acondicionado”.

-“Estamos solo en el universo, también quieres culparme a mi de eso?”

-“La tradición es la ilusión de lo permanente”

-“Un personaje demasiado neurótico como para funcionar en la vida, que sólo puede funcionar en el arte”

Los micro-Allens

 Siempre me pareció que desmontando a Harry ha sido una de las grandes películas de Woody Allen, siendo divertidísima, crítica, inteligente, dinámica y sobre todo con una innovadora y hábil manera de narrar a través de pequeños microrrelatos, pensamientos, recuerdos.. es decir, una historia desmontada en decenas de pedacitos, pero que aún así conforman un todo único, con los que vas conociendo al personaje de ficción dentro de la ficción que se inventa. Y esa destreza para contar situaciones diversas saltándose las reglas del espacio tiempo sin liar al espectador resulta realmente deliciosa, entretenida y muy ingeniosa.

Es la mayor novedad que aporta Woody Allen en esta película, en la que sigue arrastrando sus temas fetiches de siempre.. el amor, la infidelidad, el sexo, las relaciones de pareja, la religión (y el judaísmo más concretamente), los psicoanalistas, el mundo del arte, y todo con su habitual sentido crítico para repartir bofetadas a diestro y siniestro incluso para sí mismo, porque si algo sabe hacer Woody Allen es mofarse de sí mismo.

Todas las pequeñas historias, que ya de por sí tienen un alto interés por si mismas, ponen además el acento en puntos que se irán repitiendo en otras, de forma que la mezcla entre la ficción de los personajes que crea el escritor protagonista y la ‘vida real’ de este escritor se conjugan de una forma maravillosa, para no discernir nunca exactamente que forma parte de la realidad y que de la ficción. Un ejercicio narrativo complicadísimo que Allen borda en esta película.

De igual modo, y como también ocurre en otras películas del genio neoyorkino, los gags de humor que nos regala también coexisten con la amargura pertinaz que infringe a su relato, ese sentido nihilista sobre la absurda existencia del hombre y que se combate con el sexo.

El argumente principal está basado (quién lo diría) en la gran obra del sueco Ingmar Bergman, Fresas Salvajes (https://palomitasconchoco.wordpress.com/2011/06/13/fresas-salvajes), en una especie de road movie en la que un hombre va a recibir un homenaje en su universidad y por el camino sufrirá diferentes aventuras y le vendrán muchos recuerdos del pasado. Sólo que Woody Allen abandona toda la seriedad de esta obra (también con un carácter muy nihilista por cierto) y él hace el viaje con una prostituta, con un muerto y con su hijo raptado, además de introducir a los personajes que cobran vida de sus novelas, desde el ser desenfocado, al diablo en persona.

Pero si algo tiene de bueno Woody Allen, y que en esta película supera, son sus ácidos y humorísticos diálogos, perla tras perla, nos deja la sonrisa permanente, para quién aún no lo conozca, le dejaré algunas de las frases que deja en esta película:

 1)      ¿Sabes qué hacíamos en mi época a tu edad? Ponerle nombre a nuestro pito.
– Al mío le pondré Al Capone.

2)      – No sabemos si hay Dios, pero sí hay mujeres. No en un cielo imaginario, sino aquí, en la Tierra. Y algunas de ellas…compran lencería en Victoria’s Secret.

 3)      – Tú y la ciencia…
– ¿Qué hay de malo en ella? Entre el aire acondicionado y el Papa, prefiero el aire acondicionado.

4)      – Las palabras más bonitas de nuestro idioma no son “te quiero” sino “es benigno”

5)      – Es curioso. A todas las putas que conozco les he oído decir que siempre es mejor que ser camareras. Camarera debe ser el peor trabajo del mundo.

6)      – ¿Sabes qué es un agujero negro? (a una prostituta negra)
– Sí, con lo que me gano la vida.

7)      – Siempre llevo dinero encima para putas. Una vez pagué con cheque y el fisco me machacó.

8)      – Sigues con tus ligues, busconas y zorrongas.
– pero si tiene un doctorado.
– ¿Sí? Seguro que en el exámen oral sacó un sobresaliente.

9)      – La tradición es la ilusión de la permanencia.

10)  – No tienes valores. Toda tu vida es nihilismo, cinismo, sarcasmo y orgasmo.
– En Francia con ese eslogan sería presidente.

11)  – Hagas lo que hagas, escucha la versión de Max.
– ¿Max tiene una versión? ¿Mata a su familia, se los come y tiene una versión?

12)   – ¡Wolf Fishbein dijo que para ocultar los cuerpos…te los comiste!
– ¡Entonces por qué te escandalizas! Unos los entierran, otros los queman y yo me los comí.

13)  – ¿Te importa el Holocausto? ¿O crees que no ocurrió?
– Sé que perdimos a 6 millones. Lo horrible es que los récords se hacen para superarlos.

14)   – Soy tan víctima como tú. ¿Crees que me resulta agradable que una tetuda de 26 años me haga una mamada?

15)   – ¿Quién es peor que yo?
– Hitler.
– Vale. Quizá Hitler, Goering y Goebbels, pero yo soy el cuarto.

16)  – (En el infierno) ¿Qué hizo usted?
– Inventé los muebles de metacrilato.

17)  – Déjenle ir al cielo.
– Soy judío, no creo en el cielo.
– ¿A dónde quieres ir?
– A un restaurante chino.
– Llévenlo al “Pato feliz”. A pesar de todo, lo quiero.

18)   Soy propenso a la violencia. Una vez casi atropello a un crítico literario, pero el coche resbaló.

19)   ¿Tenéis aire acondicionado (en el infierno)?
– Sí, jode la capa de ozono.

20)   – Soy feliz aquí en el infierno. He tenido muchas ofertas en tu mundo.
– ¿Qué te ofrecían?
– Dirigí dos años un estudio de Hollywood, pero no te puedes fiar de ellos.

21)   (Voz del ascensor del infierno)
– 5ª Planta: Carteristas de metro, mendigos agresivos y críticos literarios.
– 6ª Planta: Extremistas de ultraderecha, asesinos en serie, abogados que salen por televisión.
– 7ª Planta: Medios de comunicación, lo sentimos, esta planta está llena.
– 8ª Planta: Criminales de guerra evadidos, telepredicadores y asociación pro armas.
– Planta baja: todo el mundo fuera.

Nota: 8

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