Palomitas con choco

Críticas de cine, desde Huelva

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Un novio para mi mujer

Título: Un novio para mi mujer

Dirección: Juan Taratuto

Interpretación: Valeria Bertuccelli, Gabriel Goity, Adrián Suar

 Argentina 2008

 

 

 

-“Detesto enérgicamente el optimismo, me parece una forma estúpida de encarar la vida”.

-“Cuando empezaste a cambiar, yo me volví loco de amor por vos, empecé a sentir lo que sentía al comienzo”.

-“Pensé que amor era también ver la tele un domingo por la tarde tirados en el sofá”

 

Amar lo insoportable.

 

Exitazo de taquilla en su país de origen, esta comedia romántica argentina resulta simplona, con un corto análisis de las situaciones matrimoniales, poca altura de miras y escasa factura técnica que sólo trata de hacer reir con la situación esperpéntica que plantea (no descubro nada reseñable de ser Spoiler pues el título lo dice todo, es decir el protagonista masculino trata de que otro tipo enamore a su mujer para separarse de ella) y especialmente con el personaje femenino, un papel de mujer insoportable, criticona, vaga, inactiva, terriblemente fumadora, ama de casa sin ambiciones ni ilusiones, cuyas verborreas sobre su actitud ante una vida en la que todo parece molestarle resultan bastante graciosas, consiguiendo ser de largo lo más interesante de cara al espectador, antes incluso que la trama principal que resulta fallida por previsible, irreal, poco trabajada y no muy bien interpretada por parte de los dos personajes masculinos (marido y aspirante a amante). Pocos mimbres para una comedia agradable, sensiblera y que incluso hacia el final resuelve alguna empatía con el espectador y lo deja con el corazón tiritando, más suave y aterciopelado debido a algún planteamiento que no por convencional resulta menos efectivo y cumple el rol de comedia romántica. 

Pero como digo tiene un exponente muy válido, la actriz Valeria Bertuccelli, capaz de hacer sonreir al espectador, de hacerse absolutamente insoportable hasta decir internamente “yo también me divorciaría de ella” y virar gradualmente su interpretación conforme a la del personaje para engatusar al espectador, para hacerlo babear con una canción, con una simple sonrisa, con su sinceridad atroz pero fascinante y de verla cada vez más guapa, más mujer. El otro factor que hace más digerible la película es el transfondo social, en efecto comencé la crítica aludiendoo a un “corto análisis de las situaciones matrimoniales”, pero lo tiene, y eso en una comedia romántica ya es un paso importante. El despliegue de la película en la sala de un psiquiatra matrimonial con la pareja sentada para ser analizada es un claro indicio de lo que también pretende la película, ir a la raíz de las discusiones, de la rutina, desmenuzar la cotidianidad que rompe la magia con el tiempo y algo de eso sí que hay.

Pero son sólo dos notas afinadas en una película estereotipada, con algo de gracia, pero carente de mucho sentido.

No me iré sin comentar la terrible elección de Gabriel Goity para el personaje de conquistador por el que se pirran todas las damas, el Cuervo Flores, no resulta para nada real, un punto menos para la película.

 

Vea el trailer de Un novio para mi mujer

Nota: 3

Chungking Express

Título: Chungking Express

重慶森林

Dirección: Wong Kar-wai

Interpretación: Brigitte Lin, Chin Hsia, Takeshi Kaneshiro, Tony Leung, Faye Wong

 Hong Kong 1994

 

 

-“Todos los días nos encontramos con muchas personas, puede que no nos conozcamos, pero tal vez algún día lleguemos a ser amigos”.

-“En los momentos más cálidos de nuestra intimidad estamos solamente a 0,01 centímetros de distancia el uno del otro… 57 horas más tarde, me enamoré de esa mujer”.

-“Cada vez que me encuentro deprimido hago footing, el footing ayuda a que el agua del cuerpo se evapore, así no queda líquido suficiente para que se formen lágrimas..¿Cómo voy a llorar yo? Soy un tipo duro”.

-“El 1 de mayo de 1994 una mujer me deseó un feliz cumpleaños, a causa de esas palabras la recordaré toda mi vida. Si la memoria pudiera enlatarse haría que nunca caducara, pero si hubiera que ponerle una fecha de caducidad trataría de que fuese dentro de 10.000 años”.

California dreaming

Wong Kar-wai es un director insuperable… el único que sabe aunar el preciosismo y el pulido técnico del cine asiático, con la energía y el ritmo de Hollywood, el único capaz de convertir un género tan denostado como la comedia romántica, en un auténtico torrente de sensaciones sin caer en los vicios del género como el exceso de azúcar, el único capaz de convertir en aciertos las más que evidentes improvisaciones que se ven a lo largo de todo el filme. En fin que es un genio, aunque esta no sea su mejor película y aunque siempre lo recuerde por su increíble Deseando amar o por su continuación futurista 2046

En Chungking Express, la película con la que el director hongkonés se dio a conocer al mundo occidental, nos encontramos con dos historias diferenciadas que no se entremezclan (primero se desarrolla una y luego la otra como si fueran dos películas diferentes) y cuyo único nexo en común es el lugar en el que los dos protagonistas masculinos (ambos policías pero que no se conocen entre sí) van a comer ocasionalmente. Sin embargo, la textura que emanan ambas historias, la extraña sensibilidad de los dos personajes masculinos y la impregnación nostálgica con la que dota el director a ambas narraciones hacen que parezca una sola, dos caras de una misma moneda, las de la esperanza de un nuevo amor no exento de dificultades.

Pero lo que quizá arrastra al espectador es la sencillez y naturalidad con la que narra ambas historias (especialmente la segunda) y con las que consigue encandilar e incluso ilusionar al público, gracias a la originalidad de lo que acontece en la pantalla, algo extraña, pero muy estimulante.

En el plano técnico también hay que echar mano de los elogios. Ya desde el comienzo el director nos deja una serie de planos con muchedumbre que se difumina por las calles de Hong Kong, una serie de persecuciones callejeras para culminar en un plano de unas chimeneas que da pie con una voz en off a la primera reflexión en alto de uno de los personajes.  El colorido, la búsqueda de localizaciones pintorescas, el uso de multitud de planos para una única escena, los atrevidos movimientos de cámara, la doble exposición (el personaje principal se mueve a cámara lenta mientras todo a su alrededor a cámara rápida simbolizando la soledad del individuo en la superpoblada ciudad)… todo ayuda a destacar las enormes virtudes técnicas de este director que posteriormente perfeccionará en películas como My blueberry nights

La música es otro aspecto fundamental de esta película (lo es en casi todas las películas de Wong Kar-wai que parece tener un tacto especial a la hora de elegir acompañamiento musical) y en este caso mezcla desde clásicos como el California Dreaming de ‘The mamas and de Papas’ (una canción que incluso será fundamental para la trama de la segunda de las historias), algo de Jazz ligero y hasta una versión de Dreams de The Cranberries efectuada por la artista china Faye Wong  que también tiene un papel protagonista en la cinta como actriz y que verdaderamente es el alma de la segunda historia de amor en su papel de lunática y despreocupada en una especie de Amelie asiática muy atrayente.

Sí que se le achaca a la película cierto aire de improvisación, de algunos planos de relleno, pero a los que el director consigue dar cierto aire poético, de tener que recurrir en demasía a la voz en off para tener que explicar la situaciones, tal vez porque el guión no estaba demasiado bien cerrado, pero que el directo aprovecha para introducir reflexiones y frases de ensueño que dan una atmósfera aún más poética a la película.

Son cosas que resuelve bien el director a pesar de que pone en evidencia que la película se rodó en apenas un mes y que sabe aprovechar a su favor. No queda también quizás el giró de guión en la primera de las historias, en la que la historia de amor vira hacia trama de cine negro y narcotráfico un tanto extraña… igualmente el tiempo para la presentación de los personajes es bastante exiguo y se hecha de menos tener algún detalle más acerca de los mismos.

Vea el trailer de Chungking Express

Nota: 7

La boda del Monzón

Título: La boda del Monzón.

Dirección: Mira Nair

Interpretación: Vasundhara Das, Shefali Shetty, Naseeruddin Shah, Lillette Dubey, Vijay Raaz, Tilotama Shome, Parvin Davas.

India. 2001

 

 

 

 

-¿Y tú hablas de pasión, porque no te casas por amor Aditi?

-Sólo quería recordar porqué rompí contigo, pero ahora ya no lo recuerdo.

Matrimonio global.

En un análisis superficial, La boda del Monzón (Monsoon Wedding) no es muy diferente del canon hiperrepetido de cine indio, es decir, mucho colorido, canciones, bailes e historias de amor empalagosas. De todo eso tiene esta película y a espuertas y entonces… ¿Dónde radica la diferencia para hacer del filme un atractivo a ojos de occidente y para, además, alzarse como vencedora del Festival de Cine de Venecia? Pues que los mismos elementos melifluos que se utilizan en el gigante cinematográfico asiático, Mira Nair los utiliza con sentido y coherencia, aprovechando las condiciones para contar un embrollo de tramas en una película coral que no sólo ofrece pinceladas sobre el modo de vida actual en la India, sino que, incluye crítica, choques generacionales y de tradiciones, humor, aberraciones sociales y  marca las diferencias de clases-castas con una gran lucidez, pero sobre todo, conduce el filme con una ambición estética en cuanto a iluminación y colorido que consigue dejar boquiabierto al espectador en algunas escenas o trávellings de recorrido que utiliza para separar algunos de los momentos.

Con todo ello, uno casi consigue olvidarse del exceso de edulcorante con el que este filme se presenta, con amores imposibles que triunfan, que surgen casi por generación espontánea y que se ven envueltos en un halo casi místico y evocador, pero, he aquí la primera diferencia, lejos de la mojigatería y el recato del cine convencional indio (quién lo diría de los inventores del Kamasutra) aquí al menos, hay chispa, besos, pasión, e incluso un uso muy sutil y efectivo de la sensualidad, mucha insinuación para tragar más fácilmente la indigestión de azúcar, si a eso le sumamos que en las subtramas nos encontramos con adulterios, traiciones y hasta con la pederastia, lo que nos cuenta se hace más jodidamente terrenal.

Y es ahí donde se engarza con el tema principal de la película, que aunque no resplandezca tanto como el amor, de una manera más subterfugia se va haciendo con el relato. Y es que el denominador común de las múltiples tramas que nos presenta Nair es la globalización, el choque de la cultura occidental en una sociedad tradicionalista donde aún se celebran matrimonios de conveniencia, la virginidad es un bien preciado y la familia es un pilar fundamental de la estructura social. Todo esto se choca de bruces con jóvenes de moral disoluta, familiares llegados de medios mundo, teléfonos móviles o platós de televisión. Con todo ello, el drama podría estar servido… pero no es el objetivo de la película que busca más el entretenimiento alegre, por todo ello, el happy end está servido en bandeja y acompañado por una excepcional música (al menos los bailes no están tan perversamente coreografiados al milímetro como ocurre en el Star System de Bollywood), muchos entornos florales, una iluminación maravillosa en los jardines nocturnos por los que se mueven los personajes, y una bellísima fotografía de Nueva Delhi, por no hablar del lujoso vestuario que ostentan los invitados a la boda.

El filme, dignifica la cultura tradicional y al propio panorama cinematográfico de su país, moderniza los estándares narrativos, los hace atractivos al espectador y encima, los embellece con una fotografía preciosista y un nada desdeñable manejo de la cámara por parte de la directora hindú, un descubrimiento para la vista pese a su temática obsoleta en algunos puntos.

 

 

Vea el trailer de la película

Nota: 7

Bodas y prejuicios

Título: Bodas y prejuicios

Dirección: Gurinder Chadha

Interpretación: Aishwarya Rai, Martin Henderson, Daniel Gillies, Naveen Andrews, Namrata Shirodkar, Indira Varma, Nadira Babbar.

UK 2004

 

 

-“India no es un parque temático, hace mucho que echamos a los imperialistas”.

-“La gente no ha dejado de ir a Italia porque hayan abierto un Pizza Hut en su barrio”.

Hollywood + Bollywood = bodrio

Este híbrido entre una comedia romántica hollywoodiense y la academia de baile callejera de Bollywood, tiene un aire desinhibido, chicos y chicas guapas, colorido, coreografías espectaculares y muy poco guión.

Lo peor es que intentan hacer pasar a esta especie de telenovela hindú por la adaptación del clásico de Jean Austin ‘Orgullo y prejuicio’, desde luego la adaptación es libérrima y en casi nada se parece al libro en el que dice estar basado.

La historia de las cuatro jóvenes hermanas a las que su madre intenta casar a toda costa, con dosis de moralina prematrimonial, románticos paseos junto al mar o bajo la luz del atardecer, castos acercamientos (Bollywood no permite ni los besos en sus historias de amor) se ha concebido a toda costa para un gran público, con grandes números musicales, y varias historias de amor que van superando sus obstáculos, muy previsibles en cualquier caso y poco interesantes.

Y es que el guión podrá tener muchas cosas, pero desde luego no orgullo, ni prejuicios, los personajes son planísimos y solo destacan por su banal capacidad para enamorarse no tienen potencial para emocionar o simplemente para dar credibilidad a la historia, algo a lo que no ayudan los intérpretes  en los que puede más el maquillaje que la emoción y que conste que la buena de Aishwarya Rai, no tiene nada que envidiar en belleza a las grandes de Hollywood, pero de ahí a saber actuar…

Lo mejor es como casi siempre en este tipo de películas la parte musical, algunas adaptaciones de grandes clásicos en inglés, bailes divertidos, otros más exóticos, con coreografías para atrapar al espectador al menos durante algunos minutos, la lástima es que no todas se justifican en el guión (eso de que unos pasen por la calle cantando y todos los viandantes y comerciantes se sumen al espectáculo bordando una coreografía al milímetro no es muy realista) y eso es algo que nunca me ha gustado de los musicales.

Al final es una película bobalicona, llena de Kents y barbies a lo hindú sin espíritu alguno, que mezcla escenarios de postal de la India, Londres y Los Ángeles (cuantas localizaciones desaprovechadas), que al menos es alegre y entretiene a ratos, y si te gustan las mujeres disfrutarás con la sola presencia de Aishwarya Rai, una de las actrices más bellas de la última década. Pero de cine y de historia… muy poco.

Nota: 2

Italiano para principiantes

Título: Italiano para principiantes

Dirección: Lone Sherfig

Interpretación: Anders W. Berthelsen, Anette Stovelbaek, Ann Eleonora Jorgensen, Peter Gantzler.

Dinamarca. 2000

 

 

 

 

 

 

 

-“Ahora da clases de italiano, una vez a la semana, las organiza el Ayuntamiento”

-“Cuando muere alguien, ¿Cuánto tiempo hay que esperar para enamorarse?”

-“Se que no entiendes lo que estoy diciendo, pero si no lo digo ahora, no lo diré nunca, te quiero y quiero estar contigo siempre”.

 

Amore a la danesa.

 

Seis personajes en busca de amor que se encuentran en una clase de italiano. Bajo esta premisa que pudiera parecer superflua, se esconde una comedia romántica inteligente, sencilla, melancólica, graciosa y muy eficaz que va (como diría un italiano) ‘in crescendo’.

Esta fue la quinta película elaborada por el movimiento dogma (la primera dirigida por una mujer) que aborrece los artificios, la música extradiegética, los decorados artificiales e incluso la iluminación no artificial, incluso los títulos de crédito tienen que darse en elementos internos de la propia película. Mientras el resto de directores del movimiento dogma, optaron por dramones extremos (Bendito Von Trier)  Sherfig optó por una comedia mucho más ligera, pero muy bien dirigida y muy compleja bajo una aparente sencillez.

Lo bueno de italiano para principiantes es que es tremendamente honesto, los personajes, con sus defectos y sus virtudes te van atrapando, los vas aceptando aunque sepas de sus deslices y de sus miserias, pero también consigues comprenderlos y reírte con ellos, en esta película coral en la que es fácil empatizar con sus seis protagonistas, y así te encuentras que en la recta final de la película cada nuevo paso, cada nueva hazaña, la sientes como tuya, consigue un gran realismo (los movimientos de cámara al hombro ayudan, así como las interpretaciones) y una enorme implicación del espectador, que también se emociona cuando las cosas no vienen bien dadas, porque como buena comedia, tiene que tener un punto dramático.

El romanticismo, especialmente al final, es quizá demasiado meloso y en mi opinión le quita gracia y realismo a la historia, pero en general la película mantiene muy bien el tipo.

La clave, creo, está en la consecución tan precisa de hasta seis personajes, todos ellos muy diferentes entre sí, una extranjera, un cura, una solitaria, un inseguro, un borde y una peluquera lanzada, una gran variedad que permite conocer con amplitud diferentes puntos de vista y transmitiendo en todo momento sinceridad, desconcierto, pasión en ocasiones… la vida misma, una vida amable en la que se superan los sinsabores con un happy end no muy adecuado pero perdonable.

 

Nota: 7

Todas las azafatas van al cielo

Título: Todas las azafatas van al cielo.

Dirección: Daniel Burman.

Interpretación: Ingrid Rubio, Alfredo Casero, Norma Aleandro

Argentina 2002

 

 

 

 

 

 

-¿Dónde viven los que viven en la tierra?

-Cuando tengo miedo me dan muchas ganas de dormir

-Blanco debe ser el color de la muerte, blanco idiota, insulso, blanco que no es nada.

 

 

Raffaella Carrá en Ushuaia

 

Esta comedia romántica a la argentina, tiene algo más que un argumento empalagoso y tonto, un error en la que suelen abundar las de su género. ‘Todas las azafatas van al cielo’ tiene un encanto impreciso, una fotografía preciosa en los paisajes montañosos y nevados de Ushuaia, la ciudad más austral del mundo, y un cierto halo lírico que la convierte en una película, ligera, muy digerible y entretenida sin caer en los pecados de la acción meliflua, la música empalagosa, o sin que los personajes tengan que recurrir a una falsa heroicidad para  llevar a cabo su amor. El secreto está quizá en que esta película es más humana y menos épica. Que el amor se desarrolle en el “culo del mundo” y no en una urbe de ensueño o en jardines esplendorosos o que la música de la película sea tan llana como la horterada de Raffaella Carrá, le dan un tono con los pies en la tierra, por más que el cartel del filme aluda a lo contrario.

Estos hechos, sumados a unos personajes bien confeccionados e interesantes, permite que el espectador se pueda introducir en la trama sin demasiadas dificultades e incluso identificarse.

Y eso que el guión no es para tirar cohetes, de hecho es bastante deficiente. La historia cuenta el viaje de un viudo a esta región de la tierra de fuego para tirar las cenizas de su ex esposa, donde conoce a una azafata en el vuelo que lo llevaba. Allí pasarán diferentes vicisitudes  de tipo romántico, una tontería sí, pero al menos no es tan insulsa como otras de su estilo, y es que el cine argentino parece haberse especializado en darle un toque de interés a este género ya depauperado por décadas de bodrios, pero pese  esto la concatenaciones de encuentros y desencuentros fortuitos típicas en el género se dan en demasía y le resta gran parte de la originalidad que consigue en otros ámbitos.

Espectacular Ingrid Rubio tanto en su belleza natural que exhibe en este filme como en su interpretación igual de natural que en su hermosura desmaquillada, no tan acertado su compañero de reparto, Alfredo Casero, que simplemente cumple el papel.

Todas las azafatas van al cielo se convierte así en una película agradable, un tanto irregular, pero eficaz al fin y al cabo y con un buen sabor de boca, con buenas dosis de ternura, diálogos muy bien fraguados y una fotografía preciosa.

 

Nota: 6

 

El mismo amor, la misma lluvia

Título: El mismo amor, la misma lluvia.

Dirección: Juan José Campanella

Interpretación: Ricardo Darín, Soledad Villamil, Eduardo Blanco, Ulises Dumont, Alfonso de Gracia, Alicia Zanca.

Argentina. 1999

 

 

 

 

 

-“Yo Jorge Pellegrini, conmovido por la pasión que me domina, he decidido iniciar un diario íntimo al estilo de mis ilustres predecesoras: Anna Frank, Mafalda y la pequeña Lulú”.

-“Yo pensé que ese fuego era amor, pero ahora me doy cuenta de que no, de que ese fuego te quema nada más”.

-“Fue un simple y vulgar intento de suicidio, nada como para cortarse las venas”.

-“A veces pienso que las charlas sin importancia, en los lugares sin importancia, fueron los momentos más importantes de mi vida”

 

Diario íntimo de la nostalgia.

 

Algo tiene Campanella como para coger los elementos básicos de un género como la comedia romántica, sin innovaciones ni estridencias, y transformarlos en algo más libre, cercano y conmovedor. ‘El mismo amor, la misma lluvia’ tiene una pareja de enamorados, tiene pasión, música suave de piano y guitarra, traiciones, obstáculos y la lluvia salpicando los cristales de los coches en una despedida, es decir, justo los mismos recursos narrativos con los que Sandra Bullock y Hugh Grant protagonizarían un bodrio empalagoso… y sin embargo, el resultado final en manos de este director argentino es una reflexión mucho más profunda sobre las relaciones humanas, sobre los encuentros y los desencuentros, sobre el papel del azar, de las dictaduras, del periodismo, de la evolución natural del hombre a lo largo de su vida, de la libertad…

Todo ello se fundamenta naturalmente en un guión mucho más forjado, simple en su esencia pero ensamblado a unos diálogos maravillosos, de un elevado tono literario, evocadores, honestos, íntimos, que remueven sentimientos y nostalgias. Y es que escuchar a los protagonistas de esta película, con su bello acento argentino, extendiendo las elles en los tímpanos, es una verdadera delicia, una experiencia emotiva y cálida.

La virtud de la película también radica en que la relación amorosa no se sirve con edulcorantes artificiales, simplemente se muestra con sus parabienes y sinsabores y el guión no la aísla del resto de la sociedad, la enmarca y la muestra tan natural como compleja, sin artificios, ni demostraciones de heroicidad, ni enormes casualidades, ni ‘boludeces’ del destino.

Ayuda mucho a quitarle azúcar a la historia el fino sentido del humor que nos regalan los diálogos, que saben romper en el momento justo, cuando la miel empieza a adherirse demasiado al paladar, y darle otro tono a la historia gracias a alguna carcajada, y de veras que lo consigue con sus comentarios ‘chévere’.

Fantástico también Ricardo Darín, y Soledad Villamil en sus réplicas como Laura, que hacen un trabajo extraordinario con sus personajes imbuidos ambos en muchas complejidades y hasta contradicciones y que le dan el punto exacto para que la película funcione con esa pasmosa naturalidad y que sea capaz de transmitir tantas cosas, de tantas maneras diferentes. Hoy soñaré con Jorge y Laura.

 

Nota: 8

 

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