Palomitas con choco

Críticas de cine, desde Huelva

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Biutiful

Título: Biutiful

Dirección: Alejandro González Iñárritu

Interpretación: Javier Bardem, Maricel Álvarez, Diaryatou Daff, Eduard Fernández

México 2010

 

 

 

-“El universo no paga el alquiler”

-“Tu y yo sabemos lo que le pasa a los muertos que se van con deudas”.

-“Te necesito a ti, llevo cinco meses sin una recaída, ayúdame por favor”.

 

Retrato al drama, pinceladas de muerte.

 

Biutiful es deliberadamente fea. Su escenografía polar, oscura, obstusa, su atmósfera sucia de una Barcelona decadente y fría, sus contrastes de luz, su asfixiante idiosincrasia, su rastreo incesante por una ciudad de crimen, muerte, desilusión, droga y llanto es el canto antinatura a la ciudad tan bellamente reflejada por otros autores. Iñárritu sin embargo le da la vuelta a la tortilla con este personal retrato de Uxbal, un hombre perdido en los bajos fondos de la ciudad del que un actor como Javier Bardem consigue sacar petróleo, crudo, nigérrimo.

El director mexicano consigue así poner el foco en un extremadamente realista personaje marcado por la desgracia y la delincuencia en un entorno hostil del que no lucha por salir abocado por las circunstancias, pese a que la cara amable, vitalista y sincera del mismo también se refleja en el filme de forma que la empatía amarga con el mismo te agarra hasta el estremecimiento. La brutal confección de este personaje solitario, ambiguo, lleno de contrastes y contradicciones, ruin y cariñoso, sentimental y pendenciero, unido a la inenarrable actuación de un Bardem que se sale por los cuatro costados que emana una melancolía, que fustiga las conciencias con su tristona mirada y su rabia contenida que te hunde con él hasta los fondos del averno, constituyen el eje principal de una película difícil de engullir, pero precisa en sus formas, con planos cortísimos buscando la intimidad con el personaje, una iluminación casi insuperable con azules gélidos y contrastes de tintes goyescos y sabios movimientos cuando la cámara requiere deslizarse por los callejones o con el oleaje del mar. Todo ello en pos de una única idea, hacer de la miseria un espectáculo, mecerse en un vómito acompasado.

Pero como ocurre en todas las películas de González Iñárritu salvo en su excepcional opera prima, Amores Perros, el director mexicano tiene un problema para hacer entrar al espectador en la pantalla, cuesta mucho insertarse en esa realidad que dibuja el director, tras algunas escenas que si encogen el alma, se va más de media película sin que la historia alcance un contexto propio avanzando a trompicones, vagabundeando en la mente del espectador en un complejo entramado de realidades que se bifurcan y que solo a tres cuartos de filme empiezan a cobrar verdadero sentido hasta cerrar el círculo y es únicamente cuando la película explota de fervor y de emoción, mientras durante más de una hora ha estado lastrada por el sinuoso camino recorrido y por un montaje poco ensamblado que dormita en una idea demasiado pretenciosa en la que se escapa media película.

La película también resulta a todas luces excesiva en cuanto al drama, desmesurada, cargante, sólo que Bardem la logra poner en pie y le resta importancia a esta circunstancia y si el espectador es capaz de aguantar la primera hora y cuarto sin apretar el off tal vez saque buen provecho de ella.

 Vea el trailer de Biutiful

Nota: 6

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Profundo carmesí

Título: Profundo Carmesí

Dirección: Arturo Ripstein

Interpretación: Regina Orozco, Daniel Giménez Cacho, Patricia Reyes Espíndola, Marisa Paredes, Julietta Egurrola.

México. 1996

 

 

 

-“El cuerpo es el templo que Dios hizo para el amor”.

-“Somos cómplices, cómplices eternos, nada ni nadie podrá separarnos, estamos unidos por la sangre”.

La gorda y el bisoñé

Cine corrosivo, casi asqueante, turbio y desolador, carroñero, herrumbroso… maravilloso. Me encanta el cine tan difícil de encasillar, que provoca sensaciones tan encontradas, que desgarra en su inteligente apuesta por abofetear al espectador ante el drama bamboleante, entre el absurdo y el thriller, entre el amor más leal y la pasión más carnal, entre la beatería barata y el pecado más abominable. Lo dicho, imposible de encajar en un género… pero al mismo tiempo basándose en un género (el road movie)… y cuando una película es tan difícil de definir, no cabe más remedio que recurrir a métodos más científicos: 

1-PERSONAJES. Es sin duda lo que mejor funciona en el filme pese a lo absurdo de sus descripciones y de su interrelación. Esta historia de amor que surge entre dos personajes acomplejados, avergonzados por su físico hasta la neurosis (Coral Fabre y Nicolás Estrella)  llena de una fuerza expresiva a la película. Sus personalidades complejas y desesperadas, les llevan a ser ‘don nadies’ capaces de cometer las mayores atrocidades perpetradas por el género humano. Sólo se tienen el uno al otro, y se dejan arrastrar por su psicótica pasión para unirse en el pecado y en la sangre. Ella, atormentada por su sobrepeso y su fétido aliento y él incapaz de mantener su hombría sin su bisoñé  y su falso acento español, se conjugan en el tormento y se aman con una dulzura atroz. Los dos personajes principales están acompañados también de una cohorte de secundarios extremos que atizan las ascuas de la relación de manera mordaz y subversiva. 

2-FOTOGRAFÍA: Brillantísimo ejercicio de cine a la hora de tratar las imágenes. La película entera está cubierta de un tamiz ceniciento, lleno de paisajes desolados, paredes sucias y desconchadas, escenarios polvorientos, chatarras, lodazales… todo lo necesario para colmar de mugre la pantalla, para trasladar un ambiente ocre y macilento hasta el espectador y llevarnos a veces hasta el aura de la repulsión en el marco de un méxico austero y desértico.

3-TRAMA: La ‘road movie’ basada en cierta manera en una película de Leonard Kastle (Los asesinos de la luna de miel, 1970) y a su vez basada en unos hechos reales, es un viaje con escalas hacia la pasión enfermiza, la depravación y las acciones grotescas y nigérrimas. No faltan las sorpresas continuas aunque siempre imaginemos un terrible final, la intriga está en el viaje, en el modo compulsivo de actuar de los personajes, en los desencadenantes que llevan a la aberración y eso de por sí, ya es bastante para sostener la atención de un guión que aunque baila en el alambre de la incredulidad, consigue mantener las ganas del espectador con una malsana curiosidad en una historia despiadada que te lleva hasta una vorágine de crueldad.  

4-INTERPRETACIONES. Gran trabajo especialmente de casting para seleccionar a una serie de personajes que dan la talla en el aspecto físico y psicológico con lo que se pretende del filme. Especialmente significativa la destreza de Regina Orozco como Coral Fabre (por cierto que la actriz procedía del mundo de la ópera y no del cine) y el buen papel de una de los mejores productos patrios exportados, genial interpretación como viuda beata de Marisa Paredes.

Cabrían destacar otros detalles como la música, la iluminación, el ritmo, los juegos de cámara con espejos, la utilización del color rojo destacado como elemento simbólico… o a sí mismo, en el debe, su montaje o sus extravagancias de guión. Pero sería inútil, ‘profundo carmesí’ no se explica, se ve y de las variopintas sensaciones que produce, cada uno que saque sus propias conclusiones, eso sí, será difícil que vuelva a visionar una película tan insólita como esta.

Vea el trailer de la película

Nota:8

La otra familia

Título: La otra familia

Dirección: Gustavo Loza

Interpretación: Jorge Salinas, Luis Roberto Guzmán, Ana Serradilla, Bruno Loza, Carmen Salinas, Ana Soler.

México. 2011

 

 

 

 

 

 

-“Y no olvides que hay familias que también pueden tener dos papás”.

-“Hendrix no se va a mover de aquí”.

-“Cuando la ayuda proviene de gente como nosotros, siempre está mal vista”.

 

Hogar en ‘la otra acera’

 

Controvertida película, especialmente en México (afortunadamente en España comenzamos a superar ciertos debates) que plantea como punto de partida la ‘adopción’ de un niño por parte de una pareja gay. La película está enfocada directamente a provocar el debate social, a hurgar en las heridas de la intolerancia y a conjuntar todos los diversos puntos de vista sobre el tema (desde la religión, la familia convencional, el ámbito educativo, personas de diferentes clases sociales) para ofrecer una especie de escaparate social sobre la controversia, manipulado de tal forma que el punto de vista favorable se vaya imponiendo sutilmente.

Ese es un gran logro del filme, la plural exposición de opiniones que flotan de un amplio abanico de personajes, y la mano invisible que va desgranando la trama desde un enfoque sentimentalista casi de forma imperceptible para imponer la idea tolerante desde el amor.

Bien interpretada en general, el principal talón de Aquiles de la película está en su dubitativa exposición de los hechos en la que se enreda demasiado y utiliza demasiados recursos para presentar una idea sencilla, enfangándose en su intención de clarificar su premisa de una forma a veces reiterativa, por el contrario, el final de la película es seco y precipitado yendo a contracorriente del resto del estilo narrativo que había utilizado a lo largo del filme.

Tampoco resulta muy acertada desde mi punto de vista, la visión imparcial y tópica de algunos personajes secundarios que van desde la asistenta cotilla, el camello bravucón y violento, la cocainómana que pierde los papeles o la familia clasista y derechota, personajes de los que se vale el guión para afianzar su mensaje que también se escuda en una trampa de guión, mostrar la familia tradicional con dejes machistas, ignorantes, intolerantes y hasta horteras frente a la familia homosexual retratada desde un punto de vista mucho más positivo, una antitesis basada en el cariño, el equilibrio social, la buena educación y valores morales más acordes a la actualidad del momento.

Pero todos estos fallos saldrían a flote en una lectura más profunda de la película ya que en su simple revisión estos detalles se obvian sutilmente sin que afloren de forma evidente ante el espectador.

Por otro lado, el filme mexicano no solo se detiene en la lectura de la adopción por parte de los matrimonios homosexuales, sino que también indaga en otros aspectos de la vida social mexicana a los que toca más tangencialmente como son el mundo de la droga, la educación pública frente a la privada, el papel social de la iglesia, la repercusión de los medios de comunicación, la fecundación in Vitro, el tráfico de niños… todo un ramillete de temas de interés social que van apareciendo a lo largo de la película y que permiten establecer un buen puñado de tramas secundarias que otorgan más potencial a la película y además, más ritmo permitiendo que en ningún momento aburra un filme que ya de por sí esta rodado en un estilo bastante ‘comercial’.

Es pues un buen espejo social, tal vez muy manipulado para que el reflejo sea del gusto del director, pero que trata de manera amplia y coherente bastante aspectos de la vida familiar del país al que representa y que deja escapar pocos detalles.

Nota: 6

Flor de fango

Título: Flor de Fango

Dirección: Guillermo González Montes

Interpretación: Odiseo Bichir, Claudia Zepeda, Claudia Ramírez, Javier Escobar.

México 2010

 

 

 

 

 

 

 

– “A lo mejor hasta se anda colchoneando con su propia hermano, ¿verdad?”

-“Y todo es por la cogedera”

 

Lolita chingada

 

Para explotar el mito de Lolita sin que el resultado sea soso o grotesco hay que hilar muy fino y tener una gran habilidad y Guillermo González Montes no es Stanley Kubrick.

Esta película mexicana presentada fuera de concurso en el Festival de Cine Iberoamericano de Huelva, coge como referencia la gran obra de Nabokov, adaptándola a la realidad mexicana. La misma adolescente de 14 años irreverente, seductora e impúdica que se deja llevar y que provoca (como diría Ripstein) la perdición de los hombres.

El resultado esta vez es, sin embargo, bastante insulso, más por soso que por grotesco, el elemento de seducción de esta Lolita (Marlene en la película) está bastante devaluado es poco efectista y realmente el guión no justifica que el padrastro (Sí, exactamente el mismo padrastro que aparece en la novela de Nabokov, supongo que el guionista no daba para más)  llegue a perder la cabeza de esa forma tan pasional porque la chiquilla se baje sus calcetines de colegiala.

De esta forma el guión queda exagerado en las reacciones y amedrentado en las provocaciones, una grieta narrativa difícil de saltar por el espectador que tiene que hacer acopio de saliva para seguir adelante con la película y olvidar los detalles.

Pero es que además los ambientes a los que se adapta esta pseudo versión del mito erótico son bastante menos atrayentes que los que busca la novela. Aquí, el pequeño pueblo de Ramsdale es sustituido por México D.F., y las playas de California a las que huyen en el original se cambian por el pueblo marinero de Tampico, son localizaciones devoradas por una especie de hampa, por la prostitución y el alcohol que ensucian la película, que agreden la dignidad del original.

A esto hay que sumarle una mala interpretación de sus protagonistas, la ausencia de tramas secundarias, y un entramado técnico que pasa desapercibido sin demasiadas pretensiones narrativas y que no va más allá de una cámara subjetiva en los ojos del padrastro mirando las piernas de Marlene.

La música, más que un elemento de acompañamiento o de intenciones narrativas, realmente incluso molesta al argumento, una mala selección que a veces ni siquiera tiene que ver con el estado de ánimo de los protagonistas o con la situación que se desarrolla en la película.

Tampoco el final se salva de mi crítica, totalmente falso, absurdo diría incluso y que cierra la trama de forma abrupta al no haber una escapatoria en el guión satisfactoria.

Tal vez, mi crítica sería más condescendiente, si la juzgáramos más asépticamente, sin tener en cuenta las ‘lolitas’ de Kubrick y Nabokov, pero puesto que es imposible desenraizarme de estas dos obras magistrales, este es el resultado.

Como mucho se puede decir de ella que entretiene a ratos, que la chica protagonista es muy guapa, y que la trama, aunque repetida, siempre es interesante… Ah! y el cartel mola.

 

Nota: 3

 

El ángel exterminador

Título: El ángel exterminador

Dirección: Luis Buñuel

Interpretación: Silvia Pinal, Enrique Rambal, Jacqueline Andere, José Baviera, Augusto Benedicto, Claudio Brook.

México. 1962

 

 

 

 

 

 

 

 

-“Es virgen, dicen que todavía conserva ese objeto, tal vez se trate de una perversión”

-“Eso es lo que me preocupa, anoche, al terminar la fiesta, ninguno de nosotros hizo el menor intento por regresar a su casa..¿porqué? ¿Les parece natural que hayamos pasado la noche en esta sala faltando a los más elementales deberes de la etiqueta?

 

 

Enigma surrealista

 

Buñuel dixit: “Si el filme que van a ver les parece enigmático e incoherente, también la vida lo es. Es repetitivo como la vida, y como la vida, sujeto a múltiples interpretaciones. El autor declara no haber querido jugar con los símbolos, al menos conscientemente. Quizá la explicación de El Ángel exterminador sea que, racionalmente, no hay ninguna”. En esta declaración de intenciones del autor de la obra se esconde en realidad una exageración, es cierto que hay en la película un enorme enigma y que tras de él no hay ninguna explicación racional ni la intención de explicarlo, pero eso es sólo la base sobre la que se cimienta la película, el resto de la historia y los acontecimientos que la acompañan son perfectamente lúcidos, y coherentes y muy críticos y sagaces en sus comentarios. En efecto la historia se basa en un componente un tanto absurdo, un grupo de amigos burgueses que disfrutan de una cena en una mansión, se ven incapaces de salir de una sala, no hay nada afuera, las puertas no están cerradas, simplemente por algo misterioso no pueden salir, un enigma que jamás se resolverá a lo largo de la película, pero a cambio, lo que Buñuel nos regala es la degradación  moral que sufren estos personajes, conforme pasan los días el hambre, la sed y la desesperación sacude sus institutos animales y se olvidan de sus convencionalismos y falsos modales burgueses. Aunque el supuesto del que nace la trama es absurdo todo lo que pasa a continuación es magistral y tiene una fuerza narrativa tremenda, es estimulante, pasional, tensa, impredecible…

La utilización de los símbolos (intencionada o subconsciente) vuelve a ser otro de los puntos fuertes del cine de este director aragonés, corderos y osos pateando el salón de la casa, ostentosa decoración religiosa, drogas y el propio muro invisible que separa esas vidas superfluas y prisioneras del mundo exterior, son una magnífica parábola abierta hacia la imaginación.

Los diálogos son otro aliciente por el que merece la pena ver la película, cargadas de la falsa moralidad de la burguesía que se derrumba conforme pasan los días encerrados en la misma sala. De lo inexplicable, de lo enigmático, surge pues una crítica demoledora a la clase alta, a su hipocresía e insolidaridad.

Le falla mucho el elenco de actores en una película coral al gusto del director, se nota menos, pero en general las actuaciones no están a la altura del guión.

Por cierto otro enigma de la película es el propio título, no encontrarás ninguna referencia a él en la película.

 

 

Nota: 7

 

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