Palomitas con choco

Críticas de cine, desde Huelva

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Niños del Paraíso

Título: Niños del Paraíso

Bacheha-ye aseman (بچه‌های آسمان ) (Children of heaven)

Dirección: Majid Majidi

Interpretación: Amir Naji, Amir Farrokh Hashemian, Bahare Seguidi

 Irán 1997

 

 

-“Ya no eres un niño, tienes 9 años, cuando yo tenía tu edad ayudaba a mis padres”

-“Tus zapatillas están muy sucias, me da vergüenza calzármelas”

 

Por unas zapatillas

 

La magia del cine iraní vuelve a obrar el milagro… nunca me canso del cine ‘made in Irán’ donde sin apenas recursos y con ideas sencillas se han creado algunas de las mejores joyas cinematográficas de los últimos tiempos y estos ‘Niños del Paraíso’ se corresponde con uno de sus mejores exponentes, a la altura de Buda explotó por vergüenza y Las tortugas también vuelan, otras dos obras magistrales que me emocionaron, también rodadas en persa.  El esquema en estas tres y en otras muchas de este país es siempre el mismo, niños como protagonistas, un guión aparentemente simplista que esconde mucho más, realismo punzante, y un drama edulcorado por los pequeños protagonistas que hacen que la triste realidad que viven se sobrelleve con media sonrisa, eso junto con algunos planos ingeniosos agudizados por la falta de dinero para montar la ingeniería cinematográfica que requerirían en otros países, la elección de escenarios reales de las calles de Teherán y algunas de sus casas más desconchadas y el buen gusto para utilizar los escasos recursos que tienen (el plano final en el que el pequeño pone sus pies en remojo es memorable) dotan de una personalidad propia y una capacidad para conmover al espectador.

 

 

 

 

 

 

La historia simple sobre la que se mueve la película es en esta ocasión la de un niño Alí, que pierde los zapatos de su pequeña hermana Zhara sin los cuales no puede ir a la escuela. Conscientes de que sus padres no cuentan con recursos económicos para comprar unos nuevos, urden una pequeña treta para intercambiarse las zapatillas en diferentes horarios sin que sus progenitores se den cuenta, una jugada que les llevará a mayores problemas y pequeñas aventuras inesperadas… Eso es todo, tan simple como la vida realista que trata de retratar la película, pero con un transfondo de pobreza que queda marcado al estar siempre presente durante el filme.

Con tan pocos elementos, Majidi sabe construir un guión prodigioso, lleno de fuerza, conmovedor, durísimo y esperanzador al mismo tiempo. El director maneja los tiempos narrativos con una suficiencia exquisita, infunde mediante pequeños trucos de cámara o elipsis una tensión narrativa prodigiosa para una historia tan esquelética, llega incluso a crear cierta ansiedad y tensión en el espectador que espera ávido el resultado final de una nimiedad, hace que nos apesadumbremos ante la lágrima de alguno de los pequeños y se guarda un final (la película va de menos a más) magnífico en el que acelera el pulso con un juego de niños.

La película no pasó desapercibida en el mundo del cine y fue una de las cinco finalistas para el Oscar a la mejor película extranjera el año que La vida es Bella se alzó como vencedora (demasiada competencia) luego se borró del mapa como tantas otras sin acceso a grandes distribuidoras, pero los afortunados que la hemos visto, sabemos que quedar terceros en una carrera puede ser mucho más importante que ganar.

 Vea el trailer de Children of Heaven

Nota: 9

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El viento nos llevará

Referencia: V-0308

Título: El viento nos llevará

Dirección: Abbas Kiarostami

Interpretación: Behzad Dourani, Noghre Asadi, Rousham Karam Elmi, Bahman Ghobadi, Shahpour Ghobadi.

Irán.   1999

 

-“La vejez es una enfermedad terrible, pero hay enfermedades peores como la muerte”.

-“Le dijimos al chico que veníamos a buscar un tesoro, no queríamos que se supiera porqué estamos aquí, este es un pueblo muy pequeño”.

 

 

Esperando la guadaña.

 

Un fémur humano flotando arrastrado por la corriente de un río, el diálogo invisible con un hombre a tres metros bajo tierra, caminos sinuosos y espolvoreados por el viento. Todo en ‘el viento nos llevará’ tiene un aire lírico y la aldea de Siah Dareh es una especie de extraño ‘Locus amoenus’ apartado del mundo donde contar una historia sencilla y sin pretensiones, al estilo austero y realista del cine iraní.

La película es una reflexión profunda sobre la vida, la moral y la muerte con un sentido final muy positivo, una oda a la vida filmada.

El estilo Kiarostami se hace aún más patente en esta película, probablemente la más personal del director. El director utiliza actores no profesionales para incrementar el realismo del filme, planos fijos con mucho diálogo en varias escenas, elementos repetitivos para fijar mensaje y dar más ritmo a la historia. Muchos diálogos en off que salen de elementos lejanos para la cámara y mucha acción fuera de plano para afianzar el carácter de sutileza que en general te deja la película.

En los múltiples diálogos el director iraní evita siempre utilizar el contraplano, así, en muchas ocasiones ni siquiera vemos la cara al interlocutor, y en otras simplemente vemos a los personajes a lo lejos mientras se produce la conversación, siempre simple y llana, muy realista, en ese estilo cercano al documental que siempre utiliza Kiarostami.

Pero aunque todo esto esté muy bien, y se pueda valorar como un buen ejercicio de cine, al director iraní le falta la otra pata para completar la película, la del espectador. La película es tan personal y poética, que en general resulta muy críptica, poco accesible y esto aburre, más cuando el ritmo no se caracteriza por su agilidad. Muchas de las metáforas visuales no se entienden en una primera visualización y desde luego no está hecha para todos los públicos. Del mismo modo, hay más poesía que historia en la  película, apenas existe acción o giros de guión que inciten a mantener la atención de hecho el objeto de la película no se desvela hacia la mitad del filme dejando esos minutos con una intriga un tanto fallida y sólo vemos el discurrir de un pueblo peculiar con las simples vidas de sus habitantes.

Sin historia ni trascendencia, la mejor baza de la película en muchos aspectos es su sentido estético, los paisajes rocosos del pueblo, las colinas salpicadas de árboles aislados. Esa localización laberíntica, árida, desolada en algunos aspectos y rezumante de vida en otros, es uno de los grandes aciertos, así como el toque especial que consigue en algunas escenas, como la del encuentro del protagonista con una joven en la bodega de una casa para que ordeñe una vaca y obtener leche, donde la oscuridad sólo permite que a la muchacha sólo se le vean las manos mientras entabla una de las conversaciones más interesantes del filme.

Pero donde no hay historia, simplemente no hay guión suficiente y eso, pese a muchos otros aspectos loables, lastra en demasía la película.

 Vea el Trailer de El viento nos llevará

Nota: 5

‘Pa Negre’, fuera de los Oscar, ‘Nader y Simin, una separación’ gran favorita

La película española no ha pasado la criba para optar al Oscar a la mejor película en habla no inglesa después de haberse determinado los últimos 9 finalistas para este galardón.

La película de Agustí Villaronga ha sido descartado casi a las primeras de cambio a las carrera de los Oscars y ha caído antes incluso de conocerse las cinco nominadas cuyo nombre se conocerá el 24 de enero.

La película iraní Nader y Simin una separación es por ahora la gran favorita para llevarse el galardón, tras haber obtenido este mismo reconocimiento en los globos de oro, por lo que podría ser la primera película en persa que se lleve tan prestigioso galardón que recaería en manos del director Asghar Farhadi.

Completan el cuadro de ‘semifinalistas’ la belga ‘Bullhead’, la canadiense ‘Monsieur Lazhar’, la danesa ‘Superclásico’, la polaca ‘In darkness’, la taiwanesa ‘Saideke Balai’, la israelí ‘Footnote’, la alemana ‘Pina’ (del mítico Win Wenders) y la marroquí ‘Omar ma tuer’.

La gala de entrega de los Oscars se celerará en el teatro Kodak de Los Ángeles el próximo 26 de febrero y será presentada por Billy Crystal.

El globo blanco

Título: El globo blanco

Director: Jafar Panahi

Interpretación: Aida Mohammadkhanj, Mohsen Kalifi, Fereshteh Sadr Orfanj, Anna Borkowska, Mahammad Shahani.

Irán 1995

 

 

 

 

 

-“No se te ocurra llorar en vísperas de año nuevo, tendrás un año de llantos”

-“Estos peces están muy flacos, los que yo vi eran más gordos y tenían más aletas”.

 

El pez globo.

 

Tan sencilla como cautivadora, esta propuesta del siempre emocionante cine iraní nos sorprende nuevamente con una pequeñísima historia, pero rebosante de vitalidad. Una vez más una niña pequeña de siete años es el gancho idóneo para hacer babear al espectador, una niña que como ocurre en otras películas elaboradas en este país lleva el peso de toda la acción y lo hace con tal gracia y naturalidad que conquista al espectador. La trama, una nimiedad, una pequeña niña se encapricha con un pez de colores (en Irán es tradicional celebrar el año nuevo con uno de estos peces de adorno) y cuando consigue convencer a su madre de que le de el dinero para comprarlo, lo pierde… nada más, y nada menos, porque de tan diminuta visión lo que nos regala Panahi (en una historia escrita por el gran Kiarostami) es toda una mezcolanza de detalles que le van dando más matices a la historia , que la van engordando y que le permiten diversos giros de guión en la búsqueda del billete de 5.000 tomans extraviado.

La película está rodada a tiempo real, lo cual permite limar las asperezas que le dan algunas secuencias demasiado lentas, además un metraje de sólo 80 minutos permite que no sea demasiado larga y que pueda ser vista sin desesperación.

Pero lo mejor de la película son los diversos personajes que van entrando y saliendo de escena en su afán o no por ayudar a la pequeña a recuperar su dinero para obtener su pez de colores, juntos dibujan una buena parte de la sociedad de aquél país, en su capital Teheran, la mayoría señalados como seres bondadosos y amables que quieren hacer el bien a esa pequeña, y que dejan un retrato costumbrista de oficios, quehaceres, preocupaciones y problemas de la ciudadanía iraní.

Con jovialidad y buenas dosis de ternura, la película consigue atraer y encandilar pese al gran número de planos fijos y largas secuencias basadas en conversaciones que a un tipo de público menos paciente detestará. Por que eso sí, la película requiere relajación y dejarse llevar por la cotidianidad y a partir de ahí se sumergirá en un mundo austero (pero no precario), dócil, simpático en el que la historia más simple puede llegar a ser muy interesante.

 

Nota: 6

Media luna (Niwemang)

Título: Media Luna (Niwemang)

Dirección: Bahman Ghobadi

Interpretación: Ismail Ghaffari, Allah Morad Rashtiani, Hedye Tehrani, Golshifteh Farahani, Hassan Poorshirazi

Irán. 2006

 

 

 

 

 

 

 

 

-“Vivo o muerto, llévame al escenario”.

-“Aprisa, echad tierra sobre mí, mi hora ha llegado”.

-“Es donde las 1.334 voces femeninas fueron exiliadas”.

Los ecos del solfeo exiliado

Dentro de la terna de directores iraníes que pusieron en solfa este nuevo estilo cinematográfico, Ghobadi siempre ha ido un poco más allá que sus compatriotas, agregando no solo el dramatismo extremo de las condiciones de vida en esta área del mundo, sino sumando el humor y otros recursos cinematográficos en el que sus compañeros son menos prolíficos como la música con sentido narrativo o la introducción de escenas oníricas. En ‘Media luna’ el director Kurdo vuelve a sorprender con la historia de un afamado compositor Kurdo que inicia un viaje con sus hijos para ofrecer un concierto en el Kurdistan iraquí, volviendo del exilio, una vez que la dictadura de Sadan Hussein ha caído pero cuando aún permanece la guerra. Al estilo de una ‘Road Movie’ en autobús y por caminos agrietados, la película llega a superar incluso en el plano técnico en su afamada ‘Las tortugas también vuelan’ pero con un guión menos cimentado en el que el lirismo, el drama, lo onírico y las numerosas tramas secundarias no concluyentes enrevesan demasiado el hilo argumental.

Pese a esto, la película es bellísima, intrigante a ratos, crítica y conmovedora. Tiene un sentido musical que va más allá de la ambientación, que en algunas escenas alcanza una trascendencia tribal que logra intrigar al espectador, un efecto que se incrementa hasta agarrarse a un lirismo intenso con la ralentización de imágenes, o los planos oníricos o evanescentes. El uso del humo para ocultar caras o perfiles, los rayos de luz que encuentran una escapatoria a través de los huecos del techo, los contrapicados desde una fosa, la deslumbrante visión de un paisaje nevado… los recursos que utiliza Ghobadi para trasladar la poesía al celuloide son variopintos y efectivos.

La fotografía es simplemente superlativa, y para ello utiliza desde paisaje humanos corales, hasta los pueblos kurdos escalonados en la montaña con un efecto de vida en la desolación inmenso, a lo que hay que sumar los ya citados paisajes nevados de alta montaña, todos escenarios naturales Kurdos de una belleza increible y que Ghobadi sabe aprovechar al máximo.

Los actores, como siempre en este tipo de filmes, no son profesionales, en esta ocasión están correctos sin más, no te saquen del papel pero hay escenas en las que se podría haber logrado mayor intensidad de emoción.

En cuanto al guión, aunque se pierda por derroteros sinuosos, no deja de plasmar el tejido social con un aire crítico que deja entrever desde la opresión al pueblo kurdo, la banalidad de las fronteras, el exiguo papel de la mujer, la corrupción en la policía, o el papel de los medios de comunicación, una gran riqueza de temas pero que al fin y al cabo están mal definidos.

Nota: 8

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