Palomitas con choco

Críticas de cine, desde Huelva

Archivo para la etiqueta “cine indio”

Kama Sutra, una historia de amor

Título: Kama Sutra, una historia de amor

Kama Sutra: A tale of love

Dirección: Mira Nair

Interpretación: Indira Varma, Sarita Choudhury, Naveen Andrews, Ramon Tikaram.

 India. 1996

 

 

-“Todo mi vida la he pasado con tus cosas usadas, pero ahora algo que he usado será tuyo para siempre”.

-“El honor y la vergüenza pueden ser dos caras de la misma moneda”.

-“No te amo lo suficiente para odiarte”

-“Habiendo conocido el amor, dejaré que todo siga su curso, seré dúctil como el viento y aceptaré todo lo que la vida me depare con entereza, como Rasha me decía, la vida nunca se equivoca, mi corazón está tan abierto como el cielo”

 

Seducir con la cámara

Mucha sensualidad, una fotografía colorida y bella que utiliza todos los elementos a su alcance para destacar, frases profundas y de gran calado que enamoran casi tanto como sus protagonistas femeninas y un guión de telenovela con intrigas de cama palaciegas son los elementos con los que esta película india se dio a conocer al mundo de la mano de la directora Mira Nair que ya demostraba una mano firme detrás de la cámara que después se refrendaría con La boda del Monzón, León de oro en el festival de Venecia (con una historia bastante más original que esta).

Kamasutra muestra la vida de dos mujeres de diferente posición social que cuando crecen terminan bajo la ‘tutela’ de un mismo rey, una como esposa y otra como cortesana, la rivalidad entre ambas, el despotismo del regente y una historia de amor de por medio al margen de este triángulo amoroso es todo lo que encontramos en el guión de la película, siempre con el trasfondo de las lecciones de Kama Sutra que reciben desde pequeñas, educadas para complacer al hombre y para seducirlo desde que eran niñas. Este hecho dará lugar a alguna que otra escena más subidita de tono, pero, no se dejen engañar por el nombre, las escenas de sexo están bastante cuidadas y las disposición de la cámara así como la música y la escenografía buscan mucho más los sensorial, lo erótico, que la carne… así que si es uno de los que pinchó en este link dejándose arrastrar por el nombre del filme, deseche la idea.

Lo mejor es sin duda el plano técnico, la fotografía, la desbordante iluminación y el vestuario (que no sólo tiene un sentido estético sino también metafórico). Planos que muestran el reflejo en el agua, amaneceres deslumbrantes, trávellings a ras de suelo, alcobas prodigiosamente decoradas y vestidos diseñados para seducir a los mortales sobre el cuerpo de las dos protagonistas son una constante en la película, una verdadera experiencia sensorial. El plano casi místico que alcanza la cinta en algunos momentos (el Kama Sutra es algo sagrado, no un juego sexual) le permite también sacarse de la chistera un buen puñado de frases de alta trascendencia y evocación literaria, un hecho que mejora notablemente el guión… pero no lo suficiente, porque es aquí donde la película hace aguas y resulta poco convincente. La historia ya de por sí bastante simple y poco inspiradora, no encuentra un camino mejor por el que transcurrir que el de lo evidente y previsible, las tramas secundarias tampoco brillan y no ayudan a fermentar la narración principal y de las interpretaciones solo decir que hay más cuerpo que talento y que solo despiertan curiosidad por ver al protagonista de la serie Perdidos (Naveen Andrews) haciendo de rey en esta intriga local.

 

 Vea el trailer de Kama Sutra, una historia de amor

Nota: 5

 

 

Anuncios

La boda del Monzón

Título: La boda del Monzón.

Dirección: Mira Nair

Interpretación: Vasundhara Das, Shefali Shetty, Naseeruddin Shah, Lillette Dubey, Vijay Raaz, Tilotama Shome, Parvin Davas.

India. 2001

 

 

 

 

-¿Y tú hablas de pasión, porque no te casas por amor Aditi?

-Sólo quería recordar porqué rompí contigo, pero ahora ya no lo recuerdo.

Matrimonio global.

En un análisis superficial, La boda del Monzón (Monsoon Wedding) no es muy diferente del canon hiperrepetido de cine indio, es decir, mucho colorido, canciones, bailes e historias de amor empalagosas. De todo eso tiene esta película y a espuertas y entonces… ¿Dónde radica la diferencia para hacer del filme un atractivo a ojos de occidente y para, además, alzarse como vencedora del Festival de Cine de Venecia? Pues que los mismos elementos melifluos que se utilizan en el gigante cinematográfico asiático, Mira Nair los utiliza con sentido y coherencia, aprovechando las condiciones para contar un embrollo de tramas en una película coral que no sólo ofrece pinceladas sobre el modo de vida actual en la India, sino que, incluye crítica, choques generacionales y de tradiciones, humor, aberraciones sociales y  marca las diferencias de clases-castas con una gran lucidez, pero sobre todo, conduce el filme con una ambición estética en cuanto a iluminación y colorido que consigue dejar boquiabierto al espectador en algunas escenas o trávellings de recorrido que utiliza para separar algunos de los momentos.

Con todo ello, uno casi consigue olvidarse del exceso de edulcorante con el que este filme se presenta, con amores imposibles que triunfan, que surgen casi por generación espontánea y que se ven envueltos en un halo casi místico y evocador, pero, he aquí la primera diferencia, lejos de la mojigatería y el recato del cine convencional indio (quién lo diría de los inventores del Kamasutra) aquí al menos, hay chispa, besos, pasión, e incluso un uso muy sutil y efectivo de la sensualidad, mucha insinuación para tragar más fácilmente la indigestión de azúcar, si a eso le sumamos que en las subtramas nos encontramos con adulterios, traiciones y hasta con la pederastia, lo que nos cuenta se hace más jodidamente terrenal.

Y es ahí donde se engarza con el tema principal de la película, que aunque no resplandezca tanto como el amor, de una manera más subterfugia se va haciendo con el relato. Y es que el denominador común de las múltiples tramas que nos presenta Nair es la globalización, el choque de la cultura occidental en una sociedad tradicionalista donde aún se celebran matrimonios de conveniencia, la virginidad es un bien preciado y la familia es un pilar fundamental de la estructura social. Todo esto se choca de bruces con jóvenes de moral disoluta, familiares llegados de medios mundo, teléfonos móviles o platós de televisión. Con todo ello, el drama podría estar servido… pero no es el objetivo de la película que busca más el entretenimiento alegre, por todo ello, el happy end está servido en bandeja y acompañado por una excepcional música (al menos los bailes no están tan perversamente coreografiados al milímetro como ocurre en el Star System de Bollywood), muchos entornos florales, una iluminación maravillosa en los jardines nocturnos por los que se mueven los personajes, y una bellísima fotografía de Nueva Delhi, por no hablar del lujoso vestuario que ostentan los invitados a la boda.

El filme, dignifica la cultura tradicional y al propio panorama cinematográfico de su país, moderniza los estándares narrativos, los hace atractivos al espectador y encima, los embellece con una fotografía preciosista y un nada desdeñable manejo de la cámara por parte de la directora hindú, un descubrimiento para la vista pese a su temática obsoleta en algunos puntos.

 

 

Vea el trailer de la película

Nota: 7

Navegador de artículos