Palomitas con choco

Críticas de cine, desde Huelva

Archivo para la etiqueta “cine histórico”

Mongol

Título: Mongol

Монгол

Director: Sergey Bodrov

Interpretación: Tadanobu Asano, Aliya, Tegen Ao, Ying Bai, Khulan Chuluun, Bao Di, Bayertsetseg Erdenebat, Deng Ba Te Er, Sun Honglei.

Kazajstán. 2007

 

 

-“No menospreciéis al cachorro débil, podría convertirse en un tigre feroz”.

-“No digas a nadie que hemos ido a la guerra por una mujer”

-“Los mongoles necesitan leyes que obedecer yo haré que las cumplan aunque para ello tenga que matar a la mitad”.

Cuarto y mitad de Genghis Khan

Me llamó la atención la oportunidad de ver una película Kazaja con aires de superproducción y nominada al oscar a la mejor película de habla no inglesa y me decidí a verla. Realmente la película tiene un toque más hollywoodiense que europeo o asiático, los tintes épicos de la historia, las grandes batallas (algunas de ellas digitalizadas por ordenador al más puro estilo de El señor de los Anillos, o 300) la sangre salpicando a cámara lenta con la música suspendida y el metal tañendo en cada choque, hacen de Mongol una película efectista, facilona en muchos aspectos y que en muchos momentos utiliza el llamamiento a la violencia como elemento catalizador para despertar el monstruo interior del espectador. 

Tiene sin embargo dos ventajas con respecto a la industria cinematográfica estadounidense y de las que puede presumir, por un lado una factura técnica envidiable, con una fotografía sobresaliente de los paisajes de la estepa mongola,  tanto en la arena del desierto, como en la espesa nieve, en el sol deslumbrante o en la tormenta azabache… las variedades y contradicciones de los paisajes y el clima de la zona dan para desarrollar todo un inmenso corolario de imágenes y posibilidades de iluminación muy bien aprovechados por el destacamento técnico de  la película que logra una ambientación sobrecogedora que amedrenta con su sólo visionado, a los que hay que añadir buenos trabajos en maquillaje y vestuario. La segunda punta de lanza de la cinta para convencer a la crítica que tiene este filme y que no suele tener el cine norteamericano es el viaje interior del protagonista, la capacidad para captar el alma del protagonista de la película, todo ello en detrimento de las grandes gestas o de las heroicidades…. La película dedica más tiempo a la niñez del personaje, a sus reflexiones, a su capacidad para impartir justicia, que a sus logros militares, se dedica a espolearlo en su faceta de persona con una profunda alma, con visiones e intenciones de ídolo multicultural. El legendario hombre forja más su leyenda con corazón que con espada, en la derrota y en el dolor antes que en la victoria y esa profundidad del personaje también es un baluarte para el filme.

Pero vamos ahora con lo que destroza el filme… un guión aplastado por el espacio-tiempo, que tiene demasiado que contar en dos horas, que tiene que omitir pasajes esenciales para la comprensión de la historia y que sin embargo se detiene en elementos poco significantes. Lo más llamativo de la historia es que después de 1 hora y 40 minutos en los que el héroe forja su personalidad a base de catástrofes, derrotas y malos designios del destinos, logra conformar en 15 segundos y de la nada un ejército bien pertrechado y con miles de seguidores envalentonados…. Eso es solo un ejemplo, pero en realidad de la vida y la capacidad militar del personaje, falta mucho, las elipsis en su vida son constantes y el guión ni siquiera intenta explicar todas las partes que quedan eclipsadas. En definitiva, la historia transcurre a salto de mata, totalmente deslavazada y con un montaje también poco acertado que no contribuye a enlazar las escenas o a dar algo más de coherencia a la historia. Los diálogos, nada acertados están totalmente encajonados en el tópico en la épica fácil y desgastada o en el sentimentalismo barato (en ese aspecto si mira mucho hacia Hollywood) y son otra parte de un guión que en general está mal estructurado y que hace que una película prometedora baja muchos enteros, porque al final, el efecto es fallido en cuanto a la creación de un personaje mítico y convencional en cuanto a los métodos narrativos, cono poca veracidad histórica, aunque de una belleza casi hipnótica.

Vea el trailer de Mongol

Nota: 5

Los girasoles

Título: Los girasoles

Dirección: Vittorio De Sica

Interpretación: Sophia Loren, Marcello Mastroianni, Lyudmila Savelyeva.

Italia. 1970

 

 

 

 -“Esta oscuridad… teníamos que encontrarnos en la oscuridad después de tanto tiempo”.

-“Es como si yo hubiera muerto y luego fuera otro, la muerte tan cercana cambia a las personas”.

Lealtades de postguerra.

Una historia sobre los estragos que puede causar la guerra en el amor y sobre la lealtad. De Sica abandona el neorrealismo para presentarnos una película emotiva, sentimental y nostálgica que profundiza en los sentimientos humanos bajo el amparo de un guión muy cuidado.

Son elementos claves para ganarse el corazón del espectador en este filme, por un lado la música de Mancini (una preciosa banda sonora de piano que marca la sístole y diástole de los protagonistas con una notas tristes y evocadoras) y la firme interpretación de dos de los grandes del cine italiano de todos los tiempos, una visceral Sophia Loren en su papel de mujer napolitana de carácter indómito, muy alejada de los papeles de sex symbol (de hecho la película parece empeñada en envejecerla más que en presentarnos su verdadera belleza) y Mastroianni en un ejercicio de interpretación de hombre humilde, honesto, cariñoso, jovial, llamado al frente durante la segunda guerra mundial para madurar de golpe e impregnarse del halo nostálgico con el que sobrecoge en la segunda parte de la película.

El guión está forjado al estilo clásico muy firme, impetuoso, regado de diálogos y situaciones intensas, cuidando que el ejercicio narrativo no se salga del cauce establecido, pero sin arriesgar ni tratar de descubrir nada nuevo más allá de la propia historia que, ya de por sí tiene bastante fuerza narrativa como para no necesitar de ningún otro truco para mantener alerta al espectador.

De Sica, quiso rodar parte de la película en escenarios reales de Ucrania y de Rusia para las escenas que allí acontecen (de hecho, esta fue la primera película de una productora occidental que cruzó el telón de acero tras la segunda guerra mundial) sin embargo, no aprovecha en demasía la oportunidad más allá de kilómetros de estepa nevada y campos plagados de girasoles, no hay nada más destacable en la fotografía, una oportunidad perdida en mi opinión.

Por otro lado, la película parece tener dos partes bien diferenciadas y la segunda es mucho más interesante que la primera. El comienzo relata la etapa de enamoramiento de la pareja, con pequeños retazos de una pequeña historia de amor, muchas veces entrecortadas por grandes elipsis en la evolución amorosa, muy discontinua y con escaso pulso narrativo y salpimentada con alguna escena costumbrista de escaso interés, como la típica discusión a la italiana en mesa de madera y con los platos de spaghetti por delante. Es a partir de la irrupción de la guerra cuando la película gana en intensidad, en pulso, en ritmo y sobre todo en emoción, cuando las circunstancias de ambos cambian para siempre, cuando se ven abocados a un futuro distinto del que soñaron con la mirada puesta en el pasado, cuando la lealtad vence sobre el amor, aunque se mantenga la ternura.

Es pues una película interesante, pero incompleta, discontinua y a veces demasiado melosa.

Nota: 7

Australia

Título: Australia

Dirección: Baz Luhrmann

Interpretación: Hugh Jackman, Nicole Kidman, David Wenham, Bryan Brown, Brando Walters.

Australia. 2008

 

 

 

-“En verano volverás a transportar ganado, pero ahora llegan las lluvias”.

-“Que algo no sea así no significa que no deba ser así”.

 

Re-épica

 

Tiene un aroma a cine clásico de los 50 embriagador, una fotografía embelesante, variada e infinita, un completo guión con épica, acción, romance… como en las grandes superproducciones de antaño, y sin embargo, la película cae en el lodazal de la exageración, la pretenciosidad, la épica machacona y el sentimentalismo masivo. Todo en Australia es grande, y eso puede llegar a ser demasiado cargante para el espectador.

Luhrmann dibuja sobre todo un retrato de su país natal vigoroso y hermoso, salvajemente bello, embaucador gracias a una fotografía exquisita. No existe un solo plano feo en todo el filme, milimétricamente cuidado para resaltar en su variedad los extremos del paisaje australiano, desde sus llanuras desérticas a sus caudalosos ríos… pero claro, no sólo de paisajes vive el cinéfilo…

Luego llega el guión, con su esencia épica clasicista sí, con una trama principal bien organizada sí, pero lleno de subtramas y temas, recargado al máximo, exagerado, lo que provoca que la narración sea aparatosa, trastabillada. Uno está viendo una película histórica sobre el colonialismo en Australia en su etapa previa a la segunda guerra mundial, pero también está viendo una película romántica entre una damisela inglesa y un duro ‘cowboy’ hecho a sí mismo, pero también está viendo una película con un entronque social hacia la pérdida del legado aborigen y la crítica a la sociedad racista que excluía a los mestizos, pero también está viendo una película de aventuras con el largo traslado del ganado hacia el puerto de Darwin permanentemente boicoteado por los malos. Demasiada trama para una sola película (Hay elementos sobrados para hacer dos o tres temporadas de una serie) y esto tiene un efecto sobre el filme que termina de darle la puntilla, una longitud de metraje exasperante por la que terminas suplicando un final para la película, un final que por cierto puede llegar antes en varios momentos, pero que el director se empeña en alargar para ir cerrando tramas intrascendentes en su obsesión por clarificarlo todo.

Además, muchas de estas tramas están deliberadamente hinchadas, la historia de amor desborda pasión a raudales, la épica está exagerada y es reiterativa y la trama social está manchada de un enfoque sentimentalista que le hace perder su esencia a favor de derramar alguna lagrimilla.

El ritmo aunque constante, es ciertamente lánguido, no llega a aburrir, pero pese a hacer acopios de acción en ciertos momentos tampoco es una película definitivamente entretenida, lo cual es una pésima noticia para una película tan larga, convirtiéndola en un mamotreto de difícil digestión.

Así, pese a su buena base, la película muere pronto para el espectador, y el preciosismo de la fotografía o el vestuario no es suficiente para ganarse a un espectador que termina hastiado, atiborrado de película por todos sitios.

 

Nota: 4

Buffalo Bill y los indios

Título: Buffalo Bill y los indios

Dirección: Robert Altman.

Interpretación: Paul Newman, Burt Lancaster, Geraldine Chaplin, Harvey Keitel, Allan Nichols, Will Sampson.

USA. 1976

 

-“La historia está por encima de la verdad, soy yo quién decide lo que hay que hacer en el espectáculo”.

-“La soberbia estampa del héroe hace olvidar cualquier defecto”.

-“No puedo cambiar, la gente paga para verme así”.

 

Más mito que hombre

 

Revisando el género, desmitificando al hombre, aludiendo a una ácida crítica hacia la matanza de indios durante la conquista del Oeste. Robert Altman realiza una película sincera, honesta, comprometida, basada en la parodia y la burla hacia la figura del mítico Buffalo Bill en los años en los que triunfaba con su espectáculo circense. Es valiente incluso, pero no muy efectiva, muy básica en lo técnico y en el guión, en definitiva un film fallido con buenas intenciones.

La película retrata bien la figura idolatrada y mitificada de éste héroe americano cuya persona no deja de ser un esperpento, un bufón para entretener a los demás que vive de las rentas de su gloria pasada. Precisamente el hecho de que la película ahonde en la faceta circense la convierte muchas veces en una obra de teatro más que en una película y el guión no se exprime como debiera, de hecho, no hay grandes momentos que recordar todo pasa desapercibido e incluso el gran elenco de actores con el que cuenta Robert Altman está desaprovechado, bien a secas Paul Newman interpretando un papel que no le ‘pega’ demasiado, algo mejor Burt Lancanter, el resto simplemente representa a personajes demasiado anodinos como para destacar.

Por tanto lo mejor de la película se queda en la crítica que logra, acusando directamente al corazón de la creación de los Estados Unidos por su victoria homicida, contrapuesto a la templanza y paz que desprende un pueblo indio encarnado aquí por un Toro Sentado ya derrotado que se ve obligado a participar del espectáculo inventado de Bill, pero que guarda su dignidad y su sabiduría. De igual modo, la crítica interna al espectáculo y a la fabricación de ídolos enaltecidos que no dejan que la verdad no se interponga entre ellos y el público. Dos conceptos interesantes, pero poca película que inexplicablemente recibió el oso de oro en Berlín, Robert Altman no quiso ir a recogerlo, por algo sería.

 

Nota: 4

Navegador de artículos