Palomitas con choco

Críticas de cine, desde Huelva

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Los lunes al sol

Título: Los lunes al sol

Dirección: Fernando León de Aranoa

Interpretación: Javier Bardem, Luis Tosar, Celso Bullago, Joaquín Climent, José Angel Egido, Nieve de Medina, Aída Folch, Fernando Tejero, Serge Riaboukine

España. 2002

 

 

 

-¿Sabes porqué las llamas antípodas? …porque significa lo contrario. Anti-podas, locon-trario. Allí curras, aquí no. Allí follas, aquí no: Antípodas”.

-“Todo lo que nos contaron del comunismo era mentira, pero eso no es lo peor, lo peor es que todo lo que nos contaron del capitalismo era verdad”.

-“La hormiga esta es una hija de puta y una especuladora, y lo que no dice aquí es porque algunos nacen cigarras y otros hormigas”.

-“No tenemos nada, ni casa, ni hijos, ni crédito… nada. Y siempre por lo mismo, por el puto trabajo”.

-“Si a mi me da igual, si yo mañana me pongo a servir copas, pero si los echan a todos no va a haber a quién servírselas y eso me preocupa más”.

 

Cigarras y hormigas

 

Fernando León de Aranoa opera a corazón abierto las sensaciones de un grupo de amigos abocados al paro tras el cierre de unos astilleros gallegos. Su propuesta hiperrealista y emotiva se lleva de calle al espectador desde el principio apelando a la emoción y a las consecuencias dramáticas que el desempleo produce en los personajes. Un guión completísimo que desarrolla de manera fascinante las personalidades de los protagonistas, que conecta al otro lado de la pantalla, que transmite la desesperación cotidiana, la desesperanza, la sensación de vivir por inercia y que los cinevidentes absorben por completo dejándose embaucar por la historia.

El mayor logro es la naturalidad de los diálogos, la sensación de cotidianidad de unas frases sin artificios que irradian sinceridad y sobre todo que salen de las bocas de dos actores fuera de serie, lo mejor del cine español, como Javier Bardem y Luis Tosar. Sus interpretaciones en el filme son uno de los pilares maestros de una película que gana varios enteros con sus fachadas de parados panzudos, desarrapados y aburridos magníficamente retratados como víctimas de su entorno social, con un sencillo pero acertadísimo trabajo de vestuario y maquillaje, así como la caracterización general de los personajes. 

Lo mismo se puede decir del trabajo técnico, sencillo pero muy acertado, no hay grandes movimientos de cámara, ni grandes localizaciones. León de Aranoa, prefiere la honestidad a la especulación artística para llegar a sí a las emociones más penetrantes colocando el trípode allí donde un actor lo necesita para transmitir.

La radiografía social que consigue la película es equiparable a la de Ken Loach (El viento que agita la cebada, Lloviendo Piedras) pero además su manera casi documental de filmar la película, renunciando a la tradicional división de presentación, nudo y desenlace, la hace todavía mejor que las del director  inglés y aunque se han hecho otras películas sobre el paro (Ciudad de M) dudo que estas puedan alcanzar la altura de este filme que es ya una joya del cine español.

Llevada con inteligencia, con un ritmo adecuado sobre el que se desliza fácilmente el espectador, con un guión soberbio y con la interpretación de un Bardem excelso se consigue una de las mejores películas que ha dado jamás el cine patrio que además dejará algunas escenas fascinantes para recordar siempre, llenas de una energía y un simbolismo brutal. Bella y dura reflexión con la que podrás llorar, reír, pensar condescender etc.

 

 

 

Vea el trailer de la película

Nota: 9 ☺

El factor Pilgrim

Título: El factor Pilgrim

Dirección: Alberto Rodríguez y Santiago Amodeo

Interpretación: Alex O´Dogherty, Enrico Vecchi, Howard Nightingall, Jöns Pappila, Paul Rattee, Simon Edwards.

España. 2000

 

 

-“Sólo fue pisar aquella estación extraterrestre y todas las sensaciones de dinero fácil se habían convertido en un cuadro clínico de neurosis”

-“Creo que en la ciudad-pollo, pasado un tiempo, uno llega a perder toda posibilidad de elección, la voluntad deja de existir, no mueve nada, no explica nada, se limita a acompañar a los acontecimientos”.

-“Mira, si me dicen que el Papa es gay, yo me lo creo, pero si además me dan 100.000 libras, el Papa es gay y musulmán… yo soy gay y musulmán por 100.000 libras..¿Porqué no los Beatles?”

 

La leyenda oculta de The Beatles

 

Acostumbrados como estamos a una comedia española zafia, de titiriteros, mercachifles, antihéroes grasientos o desmayados sexuales El factor Pilgrim es, sin duda, un oasis regenerativo, en ese mercadillo de baratijas que demuestra ser el humor patrio. Rodada en Londres con un presupuesto ínfimo, esta película es otra cosa, simplemente el desarrollo de una muy buena idea, fresca, efervescente, que burbujea durante los apenas 80 minutos que dura la cinta y que te mantiene en ascuas con buenas dosis de humor y un guión fascinante para contar algo que difícilmente diríase de un spanish film.

El factor Pilgrim tiene dos elementos claramente diferenciadores del cine español, por un lado la estética underground europea, con una visión cómica acerca de los arrabales londinenses heredera de la gran Trainspotting, con callejuelas, drogas, inmigración y buen rollo con personajes estrafalarios sirven en bandeja una textura diferente, casi de videoclip al filme. La segunda es la historia, tan alejada de lo que solemos ver por estos lares, acerca del descubrimiento de un secreto que podría cambiar la visión de algo tan británico como The Beatles, la legendaria banda de los 60 (la segunda mayor fuente de divisas del Reino Unido durante esa época según desvela la película) y que llega casi por casualidad a un español, un británico, un italiano y un loco danés obsesionado con el color naranja. 

Narrada casi como una novela detectivesca en la que los protagonistas se van acercando cada vez más hacia ese secreto, es la voz en off del protagonista español de la cinta, Francisco (Alex O´Dogherty) el que va desmadejando la trama, con unas interesantes reflexiones, fruto una vez más de un buen guión, que refleja el curioso pensamiento de los integrantes de esa banda… mediante las palabras, también se dibujan sensaciones, escenas, se dilucidan posibilidades y se conjetura acerca de hacia donde se puede dirigir tan rocambolesca investigación. Un uso muy acertado de la voz en off del que no soy en absoluto un admirador pero que en esta ocasión funciona con inteligencia y si además las frases que emana la mente de Francisco, son ingeniosas o simplemente graciosas, ayudan a que el espectador quede aún más atrapado en la red detectivesca. Los giros de guión cada vez más imprevisibles debidos principalmente a la locura de Ambar (Jöns Pappila) resultan absolutamente loables, al igual que la capacidad para captar la personalidad de los cuatro personajes principales (a cada cual más estrambótico) y acompañado de una muy buena banda sonora.

Le haría falta quizás un mejor trabajo de dirección y algo más de empaque en las interpretaciones para haberse convertido en una auténtica referencia, pero aún así sigue siendo un pequeño film de culto en diversos ambientes, una joya no muy conocida y que se puede reivindicar como una de las mejores comedias españolas de los últimos años por su atrevida originalidad.

 

 

 

 

Vea una escena de El factor Pilgrim

Nota: 7

No habrá paz para los malvados

Título: No habrá paz para los malvados

Dirección: Enrique Urbizu

Interpretación: José Coronado, Rodolfo Sancho, Helena Miguel, Juanjo Artero, Pedro María Sánchez, Nadia Casado.

 España 2011

 

 

 

-“A mí me parece que algún hijo de puta ha iniciado una guerra contra su negocio y que usted sabe de quién se trata”.

-“En mi opinión su matanza de colombianos es obra de profesionales contratados”.

-“No entiendo como este personaje puede estar todavía en la policía”.

 

Justicia ‘sui generis’

 

La triunfadora de los Goya 2012 deja, en mi opinión, mucho que desear. No habrá paz para los malvados es un cocktail explosivo que mezcla narcotraficantes colombianos, terroristas chechenos, policías corruptos, burócratas incompetentes, héroes venidos a menos, juezas que no logran conciliar la vida laboral y familiar, chivatos profesionales y mucha sangre, balazos y alcohol de por medio. El almizcle de fuego que surge de aquí es cargante, pesado, el guión camina hacia adelante como un pollo descabezado entre decenas de situaciones explosivas en las que el espectador se pierde, no cuenta una historia, cuenta una sensación constante de peligro, y la contradictoria vida de un hombre a medio camino entre la heroicidad y el desafío a la justicia y la delincuencia. Hay demasiada paja en la película, una extensa maraña de subtramas y personajes secundarios desaprovechados porque no hay metraje suficiente para desarrollar sus personalidades, se va poco al grano y mucho a crear la atmósfera sin saber muy bien por donde camina el espectador porque al fin y al cabo se sabe quienes son los malos, pero son tantos y tan difusos que no sabemos por donde ir, y en cuanto al bueno pues no lo es tanto… lo cual si que es un logro, evitar el maniqueismo, contar una historia de perdedores capaces de hacer un gesto honrado y heroico por el mundo, pues encierra su encanto homicida para el espectador y más si la interpretación resulta más que satisfactoria como es en el caso de José Coronado, a la que se le atribuye en esta película la mejor interpretación de su carrera de la mano de ese policía errabundo, borracho, justiciero y sin ética llamado Santos Trinidad. De hecho la gran apuesta de la película, aquello por lo que se mantiene en pie, es José Coronado y en este sentido, la película se parece en mucho a lo que hablaba hace apenas unos días en Biutiful, donde la atmósfera cargante y el guión atiborrado de drama en los bajos fondos sólo se sostenía por la interpretación de Bardem… pero hay una diferencia, Iñárritu es bastante mejor director que Urbizu (al menos en los demostrado hasta ahora) y en sus composiciones al menos había arte algo que aquí está bastante cortito.

Hay alguna muestra de cine negro contundente, incluso algún rasgo de autor y algún plano logrado, pero son sólo pinceladas a lo largo de los numerosos eslabones que van componiendo este thriller complejo, de dificultoso montaje por el maremagno que encierra, al cargar el filme de tanta delincuencia innecesaria que sólo sirve para intentar hacer más rimbombante la trama y que en realidad tiene poca utilidad…, pero al menos es una exploración en este género de un cine español que pocas veces se atreve con este tipo de películas y que está bien interpretada, con algunos momentos de tensión que si merecen la pena, aunque sean pocos.

 Vea el trailer de No habrá paz para los malvados

Nota: 4

Luces rojas

Título: Luces rojas

Director: Rodrigo Cortés

Interpretación: Cilliam Murphy, Sigourney Weaver, Robert de Niro, Elisabeth Olsen.

España 2012

 

 

 

-“Hay dos grupos de dotados con un don especial, los que realmente creen tener algún poder, y los que creen que no podemos detectar sus trucos… ambos se equivocan”.

-¿Me estás desafiando? ¿Estás poniendo en duda mi poder?

 

Tramposo.

Todos los que estén esperando que la magia que Rodrigo Cortés consiguió con Buried    se vuelva a repetir en esta película, se equivoca. Luces Rojas es una película llena de intriga y muy entretenida, pero poco más, pues su guión está lleno de trampas y en ese aspecto es bastante decepcionante. Y es que Cortés parece estar más preocupado a lo largo del filme por mantener la duda continua ante el espectador que por contar una historia y aunque durante el recorrido este efecto puede parecer bastante intrigante, la verdad es que en el resultado global del filme resulta demasiado poco bagaje. Y  eso que la historia en sí misma no es nimia ni tópica, tiene base para haber sido mejor aprovechada, pero Cortés, en esta ocasión prefiere despreciar la argumentación para centrarse en los efectismos y en sembrar dudas sobre lo que está ocurriendo al otro lado de la pantalla.

En la película Sigourney Weaver y Cilliam Murphy dirigen un equipo de investigación universitario encargado de detectar fraudes paranormales,  en esa tesis inician al espectador desmontando los aparentemente sobrenaturales trucos con los que varios médiums o psiquicos quieren aprovecharse. Pero en el filme irrumpe la figura de Simon Silver (Robert de Niro) un enigmático ciego que pone en jaque a este equipo que no es capaz de descubrir su metodología. Cortés intenta que constantemente dudemos de si Silver tiene verdaderamente poderes psíquicos o si es simplemente un fraude, pero el que parece que sí es verdaderamente un tramposo es el director español que no duda en utilizar recursos gratuitos sin verdadera intención narrativa y despreciados a posteriori por el propio guión, para generar tensión. Recursos muy efectivos en ese instante, pero que a la larga, al no tener continuidad, terminan siendo perjudiciales para el filme y deshinchan la trama.

Tal  vez eso tenga mucho que ver en el fallido efecto final de la película. Cortés intenta imitar  el efecto Shyamalan provocando un final desconcertante que pone entredicho todo lo anteriormente contado, pero mientras en las películas de Shyamalan la impresión que queda es de encantamiento y el de ser capaz de ordenar todas las ideas y reconstruir toda la película en la mente del espectador dejando un magnífico sabor de boca, en esta película aunque permanezca la sensación de sorpresa mayúscula y que no se llegue a atisbar la realidad escondida del filme, ese giro que rehace la película no llega a noquear al espectador. Me refiero solo al cierre final de la trama principal porque en otras tramas secundarias, sí que hay cierres fácilmente previsibles que le quitan tensión dramática a ese explosivo final.

Lo que sí salva en gran parte el filme es la parte interpretativa. Pocas veces actores de esta talla consagrados en Hollywood se habían puesto a las órdenes de un director español. Muy bien todos especialmente el incombustible De Niro.

Nota: 4

Volver

Título: Volver

Director: Pedro Almodóvar

Interpretación: Penélope Cruz, Carmen Maura, Lola Dueñas, Blanca Portillo, Yohana Cobo, Chus Lampreave.

España. 2006

 

 

 

-“Si me hubiera muerto, habría vuelto para pedirte perdón. ¿Cómo pudo ocurrir semejante monstruosidad, delante de mis ojos, sin que me diera cuenta?”.

-“Cada vez que fumo un porro, me acuerdo de ella. Si no fuera por los porros ni comía. El porro me da un poquito de hambre”.

 

…De entre los muertos.

 

Creo que me repito al decir que me gusta el Almodóvar más moderado que el estrafalario ochentero con el que comenzó a forjar su carrera, porque incluso en su faceta más centrista, el director manchego sobrepasa en extravagancia al más pintoresco cineasta (salvo contadas excepciones).  En Volver se mezclan un poco los almodóvar más extremos y centrados al mismo tiempo. Si sólo nos detenemos a mirar el guión, la historia que nos plantea Almodóvar es verdaderamente desbordante, pasional y llevada al límite, plagada de aberraciones sexuales, personajes tocados por la locura, dramones aligerados por el humor y hasta ‘fantasmas vivos’, todo ello en el contexto del mundo rural o el chabacano de los barrios humildes de una ciudad, donde tienen cabida el cotilleo, la ‘verdulería’, el lenguaje soez y los secretos más sorprendentes bien guardados en el cajón para no tener que sufrir la palabrería, porque como bien se dice en la película, los trapos sucios hay que lavarlos en casa. Pero en las formas, en la mano firme que tiene a la hora de dirigir las escenas, la película es más comedida y consigue apaciguar con acierto, la desbordante vehemencia de los seis personajes femeninos que despilfarran ordinariez en sus escenas.

En el plano interno la exquisitez de Almodóvar a la hora de configurar los planos es incuestionable, detallados y absolutamente expresivos, algunas imágenes como las de las mujeres limpiando las lápidas del cementerio con las que se inicia la película, o la del papel absorbente en plano detalle ‘tragando’ la sangre de un cadáver se quedan irremediablemente clavadas, si eso le sumamos su gusto por la escenografía pormenorizada y las jugosas localizaciones, el resultado final resulta excelente.

La configuración de los seis personajes femeninos, con una fortaleza y una esencia portentosa encerrados en ambiente de ‘chusma’ también resulta elocuente y poderosa a ojos del espectador, convirtiendo el marujeo en algo glamoroso y en ello, tiene mucho que ver el papel de Penélope Cruz, que muestra una faceta de actriz mucho más potente que la que había mostrado en papeles anteriores, convirtiéndose de la mano del director manchego en el eje vertebral de la cinta. No menos bueno es el trabajo de una Carmen Maura que también consigue hacer creíble un difícil papel.

Es cierto que el gusto de Almodóvar por estirar el guión como un chicle, de buscar la vuelta forzada para virar en la trama, su gusto excesivo por la sorpresa, puede a veces sacarte un tanto de la película, pero es Almodóvar, su esencia, y en general la película guarda bastante bien los papeles y en general la historia resulta verosímil, aunque camine sobre el alambre.

 

Nota: 7

 

 

Abre los ojos

Título: Abre los ojos

Dirección: Alejandro Amenabar

Interpretación: Eduardo Noriega, Penélope Cruz, Chete Lera, Fele Martínez, Najwa Nimri.

España 1997

 

 

 

-“Los sueños no se descubren hasta que uno despierta”

-“Esta empresa promete lo mismo que ha prometido la iglesia durante siglos, pero en vez de curas son matasanos”.

 

Con la boca abierta.

 

Ingeniería fílmica, trabajo de precisión milimétrica en el montaje, un guión compuesto por múltiples engranajes, demencial y perversamente intrigante. Elementos para una de las películas más sorprendentes que jamás haya ideado la industria patria.

Abre los ojos es una historia caleidoscópica, una inyección de fluidos de sueño y realidad, una argamasa que se desliza entre la locura, la pesadilla, la ficción, la verdad y la apariencia, para mantener al espectador en una permanente tensión.

Tampoco se corta Amenábar a la hora de mezclar géneros salpimentando el metraje con algo de Ciencia-Ficción, drama, Thriller psicólogico y unas gotitas de romance.

Con todo esto, la visión es toda una aventura, una película valiente y difícil de cuadrar, con un estilo más americano que dejó en evidencia a la anquilosada filmografía española, con algo verdaderamente renovador, un guión de locos que funciona, sorprende y te deja con la boca abierta con un final con el que se cierran todas las incongruencias que parecen simplemente imposibles a lo largo de la película.

Entre unos personajes deliberadamente confusos, y misteriosos y los desordenes temporales, se encarga de poner algo de orden y unidad al filme la ambientación, una atmósfera oscura, misteriosa, inquietante muy adecuada para el contexto en el que se desarrolla la historia y con un brillante concepto de la iluminación.

El hecho de que todo el peso del guión recaiga en el final, asegura un impacto brutal en el primer visionado, una gran sorpresa al conseguir atar todos los cabos suelos y dar sentido a toda el maremagno de sensaciones inconexas que se desatan, aunque por otro lado, le hacen perder vigor cuando la película se ve una segunda vez.

Lo peor es la interpretación que realizan los actores. Un joven Eduardo Noriega tiene verdaderos problemas para hacerse con el personaje, sobre todo en los primeros compases de la película, Penélope Cruz pone una cara bonita y poco más, Fele Martínez sigue siendo uno de los actores más antinaturales del panorama español con un personaje que además no tiene demasiado interés para la trama, y la voz sibilante de Najwa Nimri sigue pareciendo forzada aún en su neurótico personaje, la dirección de actores nunca fue el fuerte de Amenábar, pero en esta, su segunda película, desde luego no supo transmitir la esencia de la trama, a unos actores que aún no habían acumulado demasiada experiencia.

Pero el guión sigue siendo toda una odisea, una historia fantástica y desestructurada, una vuelta de tuerca más a la imaginación, rayano a los límites del surrealismo (en su sentido onírico), con un sentido comercial sí, pero que funciona y que tiene rasgos de brillantez por momentos.

 

Nota: 7

 

 

Kárate a muerte en Torremolinos

Título: Kárate a muerte en Torremolinos

Dirección: Pedro Temboury

Interpretación (por decir algo): Curro Cruz, Jess Franco, Sonia Okomo, Paul Lapidus, Julio San Juan, Carol Salvador, Lucia Romero, Manuel Romo.

España. 2003

 

 

-“Oh ignorantes bestezuelas, escuchad, yo soy el espíritu más preclaro y visionario de todos los tiempos. Miyagi, o sea yo, os enseñaré todos los secretos del Kárate pero debéis ser puros de corazón y tener la mirada alta”.

-“Otra joven torremolinense ha sido secuestrada y la culpa de todo la tiene la droga y el Gobierno Central, pero yo he buscado una solución y he contratado al Doctor Orloff y él se encargará de erradicar el crimen en esta ciudad”.

Ni como broma.

Traigo hasta este blog la que es la peor película que jamás haya visto. Básicamente el filme es el culmen del frikismo mal entendido, un grupo de amigos, sin la menor vocación como actores que se reúnen para filmar una payasada que mezcla ‘ninjas zombies’, monstruos legendarios de gomaespuma y plástico, karatekas de leyenda, espíritus porreros, litros de tomate frito y vísceras de celofán, para recrear una historia absurda, sin pies ni cabeza, mal hecha y peor interpretada, un fiasco, o lo que se esperaba de un grupo sin experiencia ni conciencia fílmica y que sólo trataba de divertirse con sus chaladuras y el excesivo tiempo libre de un verano. Serie Z a repartir.

Este tipo de películas te deja de vez en cuando, al menos una broma curiosa, algo con lo que reírse o la posibilidad de dar alguna carcajada de lo malo que es lo que estas viendo, pero en mi opinión, ni siquiera sirve como broma.

En su día Tim Burton consiguió reconocer a Ed Wood como el peor director de la historia del cine, pero su homenaje lo realizó una década antes de que este Pedro Temboury estrenase este esperpento y de la película que el siguió, ‘Ellos robaron la picha de Hitler’, si hubiera conocido estos dos ‘hitos’ probablemente se habría pensado mucho la etiqueta que recayó sobre Ed Wood.

La falta de presupuesto y de conocimientos técnicos la convierten en una película sin ningún interés desde este punto de vista y donde elementos como el sonido son claramente insuficientes y de muy baja calidad ya que ni siquiera en eso es capaz de mantener el tipo.

En fin, que es una mamarrachada en sí misma, que no merece muchos más comentarios, porque su guión lo dice todo. Tal vez resaltar que tanto yo como ustedes, sean quienes sean, seguramente sean capaces de actuar mejor ante las cámaras que estos mequetrefes que un día se pusieron delante de una para hacer la gracia. Les dejo con la sinopsis de la película para que puedan degustar hasta que punto llega la falta de imaginación, y digo bien falta de imaginación, porque querido Temboury, no por mezclar decenas de cosas rocambolescas en un mismo cocktail, eres especial:

Torremolinos, año 2000. La que parece una de las ciudades más ociosas del mundo está a punto de sumergirse en una ola de terror. El malévolo Dr. Malvedades llega a la ciudad para resucitar a cuatro karatecas que murieron ahogados en la la bahía de Málaga cuando ejercían como asesinos a sueldo durante la II Guerra Mundial. Con la ayuda de los zombies, secuestrará a cinco adolescentes recién desvirgadas, a quienes utilizará para despertar al monstruo Jocántaro, engendro mitad centollo mitad pulpo que dormita en algún lugar de la costa  cuya raza previa a la humanidad acabó con los dinosaurios, para conseguir dominar el mundo. Entre las secuestradas se haya Danuta, la novia de un surfer católico y voluntariamente célibe, Jess, que hará lo imposible para rescatarla. Para ello reúne a sus amigos -un cura, una monja, un yuppie y un karateca-, y juntos invocan al espíritu del profesor Miyagi, quien les enseña el difícil arte del karate para hacer frente a los esbirros del Dr. Malvedades. Mientras tanto, las autoridades, desconcertadas ante la ola de secuestros, encargan primero a Chuck Lee, karateca de fama internacional, y después al Dr. Orloff, un parapsicólogo en perpetuo trance cannábico, el rescate de las adolescentes y la lucha contra el Dr. Malvedades

Nota: 0

Darkness

Título: Darkness

Dirección: Jaume Balagueró

Interpretación: Anna Paquin, Lena Olin, Iain Glen, Giancarlo Gianinni, Fele Martínez.

España 2002.

 

 

 

-“Papá no está bien, a veces pienso que es la casa”

-“Al principio empezó como algo científico, estudiando el miedo ancestral que existe a la oscuridad”

Terror tribal

Darkness no deja de ser una película más de terror, de las que tiran de los mismos clichés de siempre, descaradamente efectista y con un guión agujereado como un queso gruyere por donde pierde credibilidad a mansalva. Pero tiene también la explotación de un elemento del terror tribal y ancestral, común a todas las culturas como es el miedo a la oscuridad, una vía bien aprovechada mediante la profundidad que se le da a los espacios ‘ciegos’ donde el mal acecha y que permite crear una sensación de inseguridad extraña, agazapada allá donde es imposible ver nada, acudiendo al terror psicológico como hilo conductor de la película, un elemento diferenciador que al menos, le permite estar, en mi opinión, un punto por encima de las decenas de producciones norteamericanas del mismo estilo que se exhiben como calcomanías en los cines.

Pero es quizá lo único que tiene de novedoso, en el resto de la película nos encontramos una casa antigua de aspecto siniestro que ha estado 40 años sin habitar y a la que se muda una nueva familia, espectros de niños supermalvados, elementos poltergheist y un padre que se vuelve neurótico al más puro estilo de ‘El Resplandor’, en definitiva los mismos tópicos de siempre.

La cinta también cuenta con un ritmo muy irregular, una historia de presentación de los personajes y ambientes que se alarga durante gran parte del filme, algo que llegaría a aburrir profundamente de no ser por los dos o tres golpes de efectos, (los primeros sobresaltos del espectador) bien distribuidos que empiezan a determinar el elemento perturbador de la casa. Por el contrario después de un largo tiempo de calma, llega la tempestad durante los últimos 40 minutos de la película, con una acción atropellada tras un inesperado giro de guión y donde prima más la angustia de los personajes que el propio gusto por el miedo, un final más sólido que el resto de la película por intensidad.

En cuanto a la técnica, también un poco lo de siempre en el estilo narrativo de este tipo de películas, es decir, sonidos que se cuelan susurrantes, puertas que chirrían, planos fijos para permitir durante un instante el paso fugaz de un espectro, juegos de iluminación tenebrista y algún movimiento de cámara para descubrir en alguna esquina algo perturbador que descubre el espectador pero que sigue permaneciendo ajeno a los personajes. Solamente destacan un par de elementos técnicos, por un lado, los movimientos de cámara balanceándose histriónicamente para generar una sensación de angustia, poco acertados en mi opinión y por otro, lo que reseñaba al principio, de la capacidad de otorgar profundidad a la oscuridad de tener una percepción psicológica longitudinal de lo que no se ve, algo que si se hace con maestría en mi opinión.

Pese al elenco internacional de actores, el resultado interpretativo es por lo general bastante mediocre y no saben poner en pie la demencial historia que se pone sobre el tapete.

En definitiva, una película que aunque tiene ciertas líneas de renovación, de intentos frustrados de hacer algo diferente no deja de ser algo más de lo mismo en el género con muy pocas aportaciones.

Nota: 4

La piel que habito

 

Título: La piel que habito

Dirección: Pedro Almodóvar

Interpretación: Antonio Banderas, Elena Anaya, Marisa Parededes

España. 2011

 

 

 

 

 

 

 

 

-“Si tanto te gusta ese vestido, póntelo tú”.

-“El olor a carne carbonizada, le embriagaba”

 

Frankensmodóvar

 

El último experimento de Almodóvar es un fracaso a medias. Fracaso porque su retorcida trama argumental se deja un buen puñado de piezas del puzzle por el camino, porque muchos personajes no funcionan (el brasileño tigretón es un fiasco absoluto para el filme), porque se explaya en explicaciones innecesarias a través de los diálogos y deja pasar tres cuartas partes de la película sin provocar demasiado interés, sin sorprender, y porque la fusión de géneros entre Thriller, ciencia-ficción, romance, y terror psicótico no termina de engarzarse bien, y la película queda deslavazada, auspiciado también por un montaje con demasiadas idas y venidas entre pasado y presente. Pero sólo a medias, porque en ciertos momentos el cineasta manchego deja el pabellón muy alto, primero al mantener esa capacidad innata que tiene para hacer que hasta el guión más ridículo luzca en pantalla con interés y con credibilidad, porque sigue envolviendo sus películas de una escenografía brillante, con una decoración artificiosa, llamativa pero que realmente viste a los escenarios en el que se desarrolla la obra con un sentido narrativo muy exigente, porque de nuevo sabe aplicar la música con sentido argumental (aunque a veces se echa de menos un cambio hacia tonalidades no tan clasicistas) y porque sabe arrancar unas buenas actuaciones de los dos personajes principales, tanto Banderas como Anaya está muy bien, aunque acompañado por una pléyade de secundarios que bajan el nivel interpretativo general.

Cuenta también con algunas secuencias verdaderamente maravillosas, la del final, después de la farragosa trampa por la que nos ha llevado durante toda la película, resulta casi emotiva, y el buen sabor de boca que deja esa escena final consigue salvar gran parte de la película, la escena del afeitado también está a gran altura y ahí el diálogo entre víctima y verdugo si resulta realmente motivante.

Pero hay que irse a los detalles o a los momentos concretos para encontrar las maravillas escondidas en la película como brillantes en un estercolero. La propuesta es arriesgada y poco efectiva, sorprendente, pero solo en el tramo final, compleja pero inconexa, carismática pero perdida. Por eso en este universo propio de Almodóvar, en ese cine de autor que intenta dejarnos KO, le falta descargar de verborrea y detalles a la primera parte de la película y suministrar un ritmo más acompasado (la película a veces se eterniza y a veces se precipita), pero he ahí la cuestión…. Y que pese a esa catástrofe consiga salvar la película in extremis!!! Es todo un logro, por algo ha paseado su apellido por medio mundo.

 

Nota: 5

 

Hable con ella

Título: Hable con ella

Dirección: Pedro Almodóvar

Interpretación: Javier Cámara, Leonor Watling, Dario Grandinetti, Rosario Flores, Geraldine Chaplin.

España 2002

 

 

 

 

 

 

 

-“Si hay algo que respeto, son las fobias de los demás”.

-“El cerebro de la mujer es un misterio, y en este estado más”.

 

Amor vegetal.

 

Nunca fui muy almodovariano, los forzados excesos por salirse de lo tradicional, por transgredir la narrativa del cine, siempre le llevaban a realizar algo exagerado, poco convencional, pero también poco convincente. Siempre dije que cuanto más se alejaba de sus señas de identidad, mejor director me parecía y en esta obra, es desde luego, sin faltar a su estilo propio, cuanto más logra contenerse de su tendencia suicida hacia el exhibicionismo colorista, hacia el guión de saltimbanqui más ocupado en llamar la atención sobre sí mismo que en intentar empatizar con el espectador.

Por ello esta es hasta la fecha la mejor película jamás realizada por el apodado ‘genio manchego’ con un guión que sin dejar de ser extraño y algo retorcido, está hecho para los demás, para un público más mayoritario que (increíblemente) es capaz no solo de conectar, sino de emocionarse con la película. La historia podría parecer a priori rocambolesca, dos hombres enamorados, cada uno de una forma diferente, de dos mujeres en estado vegetativo, de los problemas que esto le causa, y de la amistad que surge entre ambos. Pero Almodóvar sabe dirigir la historia con el tempo suficiente, y especialmente con la sensibilidad, como para hacerla creíble e intimista, para poner a flor de piel algunos sentimientos, para recordar la belleza que esconde un amor imposible. Por algo ha sido una de las escasas películas no ‘made in USA’ que han sido bendecidas con un oscar al mejor guión original, un título honorario con el que Hollywood quiso reconciliarse con el cine de autor, pero a todas luces exagerado, ya que ni si quiera en España se llevó el premio al mejor  guión o la mejor película, superada aquél año por una joya como ‘Los lunes al sol’.

No obstante, el guión es el más conciso, el más estable de todos los que ha hecho y pese a la visceralidad de la historia está controlada y no hay apenas tangentes que le resten operatividad al relato.

Hay algún exceso como la escena en la que Loles León entrevista a Rosario Flores en televisión (lamentable cuando vuelve por sus fueros), pero por lo general mantiene el tipo. Para compensarlo tiene algunos planos y detalles memorables, desde una corrida de toros ralentizada bajo el fondo musical de una balada francesa, el plano cenital mientras visten con una sábana a una de las vegetales, los encuadres de los personajes a la izquierda o derecha para dejar ver el fondo, la composición y el detallismo en la escenografía (uno de los fuertes de este director) o el curioso microrrelato en cine mudo que introduce en mitad del relato general y que realmente resulta maravilloso por si mismo y un desahogo para el resto de la película (una especie de intermedio bien utilizado).

Es en definitiva una obra hermosa, muy arriesgada, con mucho vigor en ocasiones, con sensibilidad y sutileza en otras, y sin excentricidades, lo que lo hace mucho más equilibrada. El trabajo actoral es sensiblemente mejorable.

 

Nota: 8

 

 

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