Palomitas con choco

Críticas de cine, desde Huelva

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Green Lantern

Título: Green Lantern

(Linterna verde)

Dirección: Martin Campbell

Interpretación: Ryan Reynolds, Blake Lively, Peter Sarsgaard, Mark Strong, Tim Robbins, Angela Basset.

 USA 2011

 

 

-“Hal has cambiado, tan solo ha hecho falta el fin del mundo para que madures”.

-“Debemos combatir el miedo con el miedo, debemos forjar el anillo amarillo”.

Entre Frodo, Han Solo y Superman

La voluntad contra el miedo. Este concepto exaltado a dimensiones interplanetarias es el que nos plantea la película Green Lantern (linterna verde), basada en un cómic de superhéroes y que consigue el efecto de las de casi todas las de su género, es decir, grandes efectos especiales, lucha contra el mal para evitar la desaparición del mundo, una historia de amor ñoña de por medio y un guión de aventuras descontrolado, contradictorio y con demasiadas casualidades efectistas para forzar la historia al extremo y dejar boquiabiertos a espectadores sin demasiada ambición.

No hay nada más todo está trilladísimo, la lealtad al mundo, la heroicidad, el poder de la bondad sobre la maldad, la fe en uno mismo y en el ser humano para salir de situaciones realmente embarazosas, todo lo que ya se ha visto en otras películas de superhéroes se vuelve a ver aquí con el mismo patrón. Sólo algunos efectos especiales y de sonido sorprenden por su innovación, así como las capacidades de este nuevo héroe cuyo anillo mágico es capaz de todo, casi como de un Dios se tratase, movido por la energía verde de la voluntad, pero por lo demás tanto la historia como los diálogos son aptos para bobalicones irredentos.

Así, Green Lantern se configura como una historia futurista de ciencia-ficción que mezcla El Señor de los anillos (por el poder que le confiere el aro mágico a su portador), La Guerra de las galaxias (porque la batalla interplanetaria entre seres de diversos mundos es la que decide el destino de todos) y Supermán (por lo del ser anónimo con otra profesión en La tierra pero que va volando por ahí con su traje para hacer el bien)… mezcla todo, pero no innova realmente en nada a la altura del guión, todo resulta que está ya bastante visto.

El director tampoco sabe sacarle más jugo y se dedica a seguir de cerca con la cámara las historias que se generan sin mayor tratamiento, o buscando los planos generales de los protagonistas en las conversaciones, unas interpretaciones también flojas y bastante autocomplacientes.

El filme resulta ser impersonal, extravagante, lioso incluso para un espectador que tiene que hacer un esfuerzo inusitado para agarrarse a la historia sin que el filme lo recompense en ningún momento. Casi todo el problema está detrás de las cámaras, hay poca ambición y una presentación simplona de los acontecimientos, el filme podría aspirar a más, aunque sea a fuerza de mostrar efectos especiales, pero es lo que hay, una lástima para el cine.

Nota: 3

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2001: Una odisea en el espacio

Título: 2001: Una odisea en el espacio.

2001: A Space Odissey

Dirección: Stanley Kubrick

Interpretación: Keir Dullea, Gary Lockwood, William Sylvester, Daniel Richter, Laonard Rossiter, Margaret Tyzack.

UK. 1968

 

 

-“Durante las dos últimas semanas han sucedido cosas muy extrañas en Clavius”.

-“Oye HAL, en un computador de las serie 9000 no se había dado jamás ningún fallo ¿Verdad?”

-“Usted está trastornado por esto, debería tomar una píldora para la fatiga y una vez tranquilo pensar las cosas de nuevo, ya se que recientemente he tomado unas decisiones equivocadas, pero puedo asegurarle que mi trabajo volverá a la normalidad, tengo todavía el mayor entusiasmo y la máxima confianza en la misión y quiero ayudarle, Dave deténgase, deténgase quiere, tengo miedo Dave, mi cabeza se va, siento que se va todo es confuso para mi, todo se va, me doy cuenta”.

Atmósfera.

Es probablemente la película más compleja jamás realizada, fascinante desde los títulos de créditos hasta el enigmático y ‘todopoderoso’ final, explorando por el camino nuevos conceptos visuales y narrativos, eliminando casi por completo los diálogos (no escuchamos una palabra hasta el minuto 20 del filme), capaz de agitar en una misma coctelera filosofía, ciencia-ficción, antropología, teología, tesis morales… capaz de inventar el paisaje y nuevos caminos para la fotografía, capaz de hacer de una película un concepto metafísico, capaz de insuflar música clásica en un filme Sci-Fi y que el resultado sea portentoso.

No es cuestión de engañar a nadie, ‘2001 Una Odisea en el espacio’ es una experiencia tan diferente, tan puramente subjetiva, que se hace desde luego muy cuesta arriba para el espectador. Muchas secuencias se hacen realmente difíciles de soportar, alumbradas únicamente por el silencio, por la atmosfera de la soledad en el espacio, por el frío y descorazonador ambiente que transmite la nave espacial, se aburrirá en muchos momentos, otros ni siquiera los comprenderá, se escapan del alcance del espectador al menos en un primer visionado… y entonces. ¿Qué es lo que hace de esta película el cénit de la ciencia-ficción?, ¿Qué tiene para que legiones de espectadores la contemplen, se aburran, pero la comenten con entusiasmo, la hagan objeto de estudio, la desmonten y analicen hasta sus mínimos detalles?… Es difícil de explicar, porque toda la película es en sí un enigma, hipnótico y especial… pareciera que Kubrick trata en todo momento de eliminar el elemento humano de la cinta de hacer una película tan futurista que esta pensada para los droides del futuro y no para los espectadores del presente. De hecho, quizá el personaje más importante de la película sea un no humano, una voz en off que hace de la máquina HAL 9.000, y que tiene un efecto determinante en la trama principal de la película.  Pero sí tiene algo que fascina y a lo que nadie escapa es la atmósfera con la que cuenta la película, lo primero con una fotografía bestialmente espectacular, salvaje, arriesgada, de colores que queman en la retina desde los amaneceres en rojizos en un remotísimo pasado, cuando el hombre aún no era hombre, saltan a la vista, donde los blancos impolutos de la nave espacial, estallan en el nigérrimo espacio, donde la tierra puede ser de colores, el cielo irisar toda una amplia gama de luminiscencias… hay imágenes preciosas por sí mismas, para no olvidar. Luego, es evidentemente la película de ciencia-ficción que trata temas más complejos y con mayor convicción, con mucha pretenciosidad desde luego (alguien como Kubrick se lo puede permitir), es sugerente e incita a análisis posteriores (la película va más allá de su propio visionado), ha creado iconos que han pasado a la historia del cine (el niño-estrella, el monolito, o la mayor elipsis de todos los tiempos en el hueso-nave son ya un mito en la historia del cine), hace una de las mejores utilizaciones de la música jamás llevada a cabo en el cine utilizando piezas clásicas de Richard Strauss y Johan Strauss, especialmente el Así habló Zaratrusta y que encaja sorprendentemente a la perfección en una cinta de aires futuristas, sabe utilizar otro lenguaje cinematográfico otro ambiente más valiente y diferente a lo jamás rodado, dividida en tres actos, a cada cual más magnético e inquietante…

Y con todos estos elementos… ¿Qué más dará que la cinta te resulte soporífera e insoportable durante el primer visionado si tienes el resto de tu vida para amarla?… esa es la grandeza de la cinta que trasciende al propio cine, trasciende de si misma y de su género para convertirse en un ente propio, casi extraterrestre, incomprensible para la cognición humana.

Tal vez el paso del tiempo, hace ya más de una década que dejamos atrás el 2001, y la llegada de nuevas tecnologías que dejan obsoletas algunos de los efectos especiales que se muestran en la cinta hacen que el filme haya perdido algo de vigencia. Pero cuando algo se convierte en un símbolo, la igual la edad que tenga y las arrugas que le salgan.

Vea el trailer de 2001: Una Odisea en el espacio

Nota: 8

Soy un cyborg

Título: Soy un cyborg. (ㄴ먀ㅠㅐ혀ㅛㅑㅡ무 ㅏㅈ두초뭄)

Director: Park Chan-Wook

Interpretación: Lim Soo-jung, Jung Ji-Hoon, Choi Hee-jim, Lee Young-nyeo, Yoo Ho-jung, Shon Young-soon.

Corea del Sur. 2006

 

 

 

-“Me gustaría agradecerte todo lo que estas haciendo por mi, también por haber robado furtivamente mi compasión, me gustaría, pero tengo prohibido sentir agradecimiento”

-“Eres una bomba nuclear y tu razón de existir es el fin del mundo, necesitas un billón de voltios”.

Cables como venas                                                                         

Explorando los confines de la fantasía sin despegar del todo los pies del suelo, Park Chan Wook nos trae una película inclasificable, delirante, dulce, lisérgica y adorablemente trágica. Ante esta propuesta, el espectador es embaucado por una narrativa ‘abracadabresca’ que difumina los límites entre la alucinación y la realidad, lo sumerge en su particular fábula esquizoide y queda rendido ante la candidez ilusoria de sus chalados personajes.

Con un guión absolutamente diferente y rebuscado en el pajar insondable de la materia gris de este director coreano, se nos presenta la historia de una joven anoréxica que acaba seriamente perturbada hasta el punto de creer que es un robot que no necesita comer. Su clausura en un frenopático junto a otros peculiares personajes hace desarrollarse una historia sorprendente que culmina incluso en el extraño amor entre la dama Cyborg e Il Soon, un joven que se cree capaz de robar las habilidades de los que le rodean y que siempre se oculta tras una máscara.

Con este arriesgadísimo punto de partida, que nos lleva de sorpresa en sorpresa, Chan-wook recrea una atmósfera imposible entre las paredes y los jardines del manicomio, con una escenografía colorida y detallista y una fotografía que, con elementos reales, se acerca más al género anime japonés que al que observamos habitualmente en el cine convencional, todo para hacer restañar la ilusión disparatada de sus personajes haciendo olvidar por completo al espectador el tétrico ambiente en el que se desenvuelve su realidad. Si a esto le sumamos unos cuantos efectos especiales en aquellas escenas en las que ella piensa que actúa como robot (la forma en la que se recarga ficticiamente iluminándose las yemas de los dedos de los pies, es fascinante) nos encontramos ante una maravillosa forma de ensoñar la atmósfera en la que se desenvuelve el guión, inventando un microcosmos específico que contagia de armonía y magia tan inusual historia.

Después de alucinarnos con su trilogía de la venganza (Symphathy for Mr. Vengeance, Oldboy y Symphathy for lady Vengeance) Park Chan Wook, cambia de registro temático con una historia arropada de ternura, pero no en su peculiar visión sobre el ser humano o la carga visual que da a sus filmes, cuidando cada plano como un lienzo con un mágico sentido artístico de la cinematografía.

Desde luego no pasará inadvertida, trastocará mentes, fruncirá entrecejos y aunque no sea apta para todo tipo de públicos (hay que liberar mucho la imaginación para adaptarse a esta narración evanescente) bien merece la pena echarle un vistazo a la humanidad desde un ángulo tan escorado.

Vea el trailer de la película

Nota: 8

Abre los ojos

Título: Abre los ojos

Dirección: Alejandro Amenabar

Interpretación: Eduardo Noriega, Penélope Cruz, Chete Lera, Fele Martínez, Najwa Nimri.

España 1997

 

 

 

-“Los sueños no se descubren hasta que uno despierta”

-“Esta empresa promete lo mismo que ha prometido la iglesia durante siglos, pero en vez de curas son matasanos”.

 

Con la boca abierta.

 

Ingeniería fílmica, trabajo de precisión milimétrica en el montaje, un guión compuesto por múltiples engranajes, demencial y perversamente intrigante. Elementos para una de las películas más sorprendentes que jamás haya ideado la industria patria.

Abre los ojos es una historia caleidoscópica, una inyección de fluidos de sueño y realidad, una argamasa que se desliza entre la locura, la pesadilla, la ficción, la verdad y la apariencia, para mantener al espectador en una permanente tensión.

Tampoco se corta Amenábar a la hora de mezclar géneros salpimentando el metraje con algo de Ciencia-Ficción, drama, Thriller psicólogico y unas gotitas de romance.

Con todo esto, la visión es toda una aventura, una película valiente y difícil de cuadrar, con un estilo más americano que dejó en evidencia a la anquilosada filmografía española, con algo verdaderamente renovador, un guión de locos que funciona, sorprende y te deja con la boca abierta con un final con el que se cierran todas las incongruencias que parecen simplemente imposibles a lo largo de la película.

Entre unos personajes deliberadamente confusos, y misteriosos y los desordenes temporales, se encarga de poner algo de orden y unidad al filme la ambientación, una atmósfera oscura, misteriosa, inquietante muy adecuada para el contexto en el que se desarrolla la historia y con un brillante concepto de la iluminación.

El hecho de que todo el peso del guión recaiga en el final, asegura un impacto brutal en el primer visionado, una gran sorpresa al conseguir atar todos los cabos suelos y dar sentido a toda el maremagno de sensaciones inconexas que se desatan, aunque por otro lado, le hacen perder vigor cuando la película se ve una segunda vez.

Lo peor es la interpretación que realizan los actores. Un joven Eduardo Noriega tiene verdaderos problemas para hacerse con el personaje, sobre todo en los primeros compases de la película, Penélope Cruz pone una cara bonita y poco más, Fele Martínez sigue siendo uno de los actores más antinaturales del panorama español con un personaje que además no tiene demasiado interés para la trama, y la voz sibilante de Najwa Nimri sigue pareciendo forzada aún en su neurótico personaje, la dirección de actores nunca fue el fuerte de Amenábar, pero en esta, su segunda película, desde luego no supo transmitir la esencia de la trama, a unos actores que aún no habían acumulado demasiada experiencia.

Pero el guión sigue siendo toda una odisea, una historia fantástica y desestructurada, una vuelta de tuerca más a la imaginación, rayano a los límites del surrealismo (en su sentido onírico), con un sentido comercial sí, pero que funciona y que tiene rasgos de brillantez por momentos.

 

Nota: 7

 

 

Tron

Título: Tron

Dirección: Steven Lisberger

Interpretación: Jeff Bridges, Bruce Boxleitner, David Warner, Cindy Morgan.

USA. 1982

 

 

 

 

 

 

 

 

-“¿Videojuegos? Estupendo, soy el mejor en eso”

-“Soy lo que vosotros llamáis un programador”.

 

El cretácico binario

 

El avance de la informática durante las últimas décadas ha dejado a esta película ochentera realmente desfasada y le ha hecho un flaco favor el imperturbable paso del tiempo. Pero al margen de sus gráficos de neón apagado, sus videojuegos del cretácico binario y sus  decorados de Lego desmontables, la película ya tiene bastante autolapidación con su guión absurdo y poco convincente. Les pongo en antecedentes, un superordenador central malvado que trata de hacerse el dueño de una superempresa y que empieza a tener sentimientos (la maldad también se siente al fin y al cabo) se ve sorprendido por la presencia de un Hacker bueno que busca reconocimiento por sus habilidades informáticas, pero la máquina lo descubre y utiliza un arma que permite reducir a un hombre al lenguaje binario e introducirlo dentro de sí mismo como si de un programa se tratase, allí dentro confraternizará con otros programas que (hagan un enorme esfuerzo de credibilidad) tienen también forma humana. Juntos (programas y programador) vivirán aventuras informáticas tratando de destruir al maquiavélico…. Droga dura capaz de provocar un síncope a los amantes del realismo. Lo cierto es que una película basada en los efectos especiales, si han quedado caducos debido a los avances de esta modalidad y ya no impresionan, lo pierde todo.

Las actuaciones también son realmente penosas y el carácter épico que tratan de interpretar en el extraño mundo cibernético no ayudan a cuadrar un papel decente y es que el maniqueísmo exacerbado es otro de los problemas de esta película donde los extremismos están a la orden del día con unos personajes que apenas son un perfil (algunos ni siquiera interpretan a humanos) y que por tanto tampoco son capaces de evocar y ni siquiera hablar con cierto entusiasmo ya que los diálogos son de bajo nivel, tan simplistas como su guión.

Se le puede tan sólo alabar sus ansias de originalidad, de tratar de coger un elemento muy novedoso en la época y exprimirlo al máximo, incluso el ser la precursora de otras películas de este subgénero de la ciencia-ficción no demasiado pródigo con el que se adelantó a películas como Matrix, pero pasando de ahí, el tiempo ha sido su gran enemigo en lo gráfico y en cuanto a la historia… nunca tuvo demasiadas pretensiones.

 

Nota: 2

La piel que habito

 

Título: La piel que habito

Dirección: Pedro Almodóvar

Interpretación: Antonio Banderas, Elena Anaya, Marisa Parededes

España. 2011

 

 

 

 

 

 

 

 

-“Si tanto te gusta ese vestido, póntelo tú”.

-“El olor a carne carbonizada, le embriagaba”

 

Frankensmodóvar

 

El último experimento de Almodóvar es un fracaso a medias. Fracaso porque su retorcida trama argumental se deja un buen puñado de piezas del puzzle por el camino, porque muchos personajes no funcionan (el brasileño tigretón es un fiasco absoluto para el filme), porque se explaya en explicaciones innecesarias a través de los diálogos y deja pasar tres cuartas partes de la película sin provocar demasiado interés, sin sorprender, y porque la fusión de géneros entre Thriller, ciencia-ficción, romance, y terror psicótico no termina de engarzarse bien, y la película queda deslavazada, auspiciado también por un montaje con demasiadas idas y venidas entre pasado y presente. Pero sólo a medias, porque en ciertos momentos el cineasta manchego deja el pabellón muy alto, primero al mantener esa capacidad innata que tiene para hacer que hasta el guión más ridículo luzca en pantalla con interés y con credibilidad, porque sigue envolviendo sus películas de una escenografía brillante, con una decoración artificiosa, llamativa pero que realmente viste a los escenarios en el que se desarrolla la obra con un sentido narrativo muy exigente, porque de nuevo sabe aplicar la música con sentido argumental (aunque a veces se echa de menos un cambio hacia tonalidades no tan clasicistas) y porque sabe arrancar unas buenas actuaciones de los dos personajes principales, tanto Banderas como Anaya está muy bien, aunque acompañado por una pléyade de secundarios que bajan el nivel interpretativo general.

Cuenta también con algunas secuencias verdaderamente maravillosas, la del final, después de la farragosa trampa por la que nos ha llevado durante toda la película, resulta casi emotiva, y el buen sabor de boca que deja esa escena final consigue salvar gran parte de la película, la escena del afeitado también está a gran altura y ahí el diálogo entre víctima y verdugo si resulta realmente motivante.

Pero hay que irse a los detalles o a los momentos concretos para encontrar las maravillas escondidas en la película como brillantes en un estercolero. La propuesta es arriesgada y poco efectiva, sorprendente, pero solo en el tramo final, compleja pero inconexa, carismática pero perdida. Por eso en este universo propio de Almodóvar, en ese cine de autor que intenta dejarnos KO, le falta descargar de verborrea y detalles a la primera parte de la película y suministrar un ritmo más acompasado (la película a veces se eterniza y a veces se precipita), pero he ahí la cuestión…. Y que pese a esa catástrofe consiga salvar la película in extremis!!! Es todo un logro, por algo ha paseado su apellido por medio mundo.

 

Nota: 5

 

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