Palomitas con choco

Críticas de cine, desde Huelva

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Nueve reinas

Título: Nueve reinas

Dirección: Fabián Bielinsky

Interpretación: Ricardo Darín, Gaston Pauls, Leticia Brédice, Tomás Fonzi, Elsa Balaguer, Celia Juárez.

 Argentina 2000

 

 

 

-“Claro que puedo comprarlo, pero también puedo no comprarlo, como harían todos si pudieran”

-“En realidad las estampillas me recuerdan bastante a mi marido, cuadrado, pegajoso…”

-“Putos no faltan, lo que faltan son financistas”

 

Cepos, trampas y falsificaciones

 

Ingeniosa, muy atractiva y entretenida, pero decepcionantemente tramposa. Bielinsky ejerce de trilero en una película sobre timadores profesionales, en la que callejea por diferentes posibilidades, manipula al espectador, lo lleva a su terreno perdiéndolo entre falsas apariencias, juegos desorientativos  y caminos esquivos para embelesar al espectador con una trampa gigantesca en la que el embrollo se convierte durante casi todo el film en una magistral pieza de guión donde casi nada es lo que parece. Pero la propia película esconde un truco, una carta en la manga que más que un as, es una triste sota de bastos. Cerrar tal telaraña de ficción con un mínimo de coherencia, verosimilitud, o cuanto menos honestidad, se hace extremadamente difícil, y ahí Bielinsky no pasa la prueba. Todo resulta ser una farsa, un vil intento de impresionar con elementos nada creativos en un final hecho para justificar toda la emocionante bola de nieve creada anteriormente, pero que se derrite en un flash, porque no hay sentido para el burdo truco final (nada que ver con El Golpe, que trata el mismo tema pero se ayuda de un final apoteósico).

Esta es la decepción, pero durante la película sí hay bastante elementos de intriga, sorpresas, giros imprevistos y una hábil conducción de las sensaciones del espectador que llevan al entretenimiento sin freno, todo ello acompañado con una muy buena interpretación de Ricardo Darín, de lo mejor que ha dado el país en cuestión cinematográfica y que en este filme destaca sobre los demás.

En cuanto a la dirección y los elementos técnico-artísticos, pues pasan con más pena que gloria, no hay nada destacable en este ámbito en una película en la que todo pasa por un guión resultón y motivante, dejando el resto en un segundo plano y haciendo lo justo para acompañar a la historia de adrenalina y pasión por el timo que nos trae esta curiosa película.

Aunque no lo parezca a simple vista, la cinta también tiene un trasfondo social. Las tretas y argucias de los protagonistas para poder estafar el dinero a la gente y la proliferación de timadores en las calles de la ciudad, también son en cierto modo un indicativo de la situación económica de un país que en el año 2.000 estaba acuciado por una grave crisis económica, por lo que la gente tenía que lanzarse al mundo de la delincuencia para poder llevar el pan a casa. Esto sin embargo, aparece en una esfera muy secundaria y reconocible sólo por oriundos argentinos, ya que para un espectador de fuera aparecer totalmente desapercibido.

 Vea el trailer de Nueve reinas

Nota: 5

Pizza, Birra, Faso

Título: Pizza, Birra, Faso

Dirección: Adrián Caetano, Bruno Stagnaro.

Interpretación: Héctor Anglada, Jorge Sesán, Pamela Jordán, Walter Díaz.

Argentina. 1997

 

 

 

-“Quiero que me prometas que si este trabajo no funciona, te vas a buscar algún otro, pero no vas a robar más”.

-“Tanto correr y al final, no sacamos un mango”.

 

Aire entre la marginación.

 

En su estreno fue una revolución en Argentina por romper con la tradición cinéfila de este país. Pero que este filme de bajos fondos, delincuencia juvenil y ambiente urbano tratara el tema por primera vez desde la perspectiva ‘bajuna’ de los chavales en este país, no significa que no se hubiera hecho antes ni que se hiciera bien.

La temática, la forma e incluso la escenografía que se lleva a cabo para ejecutar la película está desde luego muy vista, y hay mejores ejemplos de este tipo de películas. La difícil vida de los cuatro amigos desarraigados, forzados por las circunstancias y por la pobreza que están obligados a actuar de malandros, a robar lo que pueden para, llegada la noche, tomar un trozo de pizza, una cerveza y un cigarrillo, en su ritual nocturno cuando culmina el día, a mi no me llega a emocionar, se le puede sacar mucho más jugo a este tipo de historias, primero porque trazan un guión muy básico, una historieta simple dentro de este submundo, con los personajes jóvenes de siempre en el que lo que más que llegan a inventar (y eso sí le da cierto toque diferenciador) es que uno de los personajes es una embarazada y otro asmático. Pese a todo, en el trabajo de guión se centran más en mostrar la desesperación general que se genera en estos suburbios, los estilos de vida en la marginalidad más que en los propios personajes, craso error, especialmente en una película de unos 75 minutos, donde si quieres decir algo tiene que ser certero. Aquí no nos dicen nada, nos muestran la ficción de vida de un estrato social en Buenos Aires de forma muy genérica, pero no es una película coral, y cuando les toca actuar a los personajes, pues nada resulta demasiado creíble, porque realmente no sabemos que les incita a cometer sus actos, que les ha llevado a esa situación, que les gusta, que sueños tienen… nada, aire entre la marginación. Incluso el final resulta exagerado, hay una patética exaltación de la amistad, una poco certera escena de acción absolutamente previsible y un desarrollo inverosímil de los acontecimientos.

Con tan escaso personaje, también es difícil sacar algo de la interpretación y la verdad es que los chavales que intentan poner en pie la historia también sobreactúan en el ‘chavacanismo’ tal vez por inexperiencia, el mismo pie por el que cojea una dirección novel de escasos recursos y en el que las ganas por hacer algo no son suficientes.

Nota: 3

 

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