Palomitas con choco

Críticas de cine, desde Huelva

Archivo para la etiqueta “Almodóvar”

Volver

Título: Volver

Director: Pedro Almodóvar

Interpretación: Penélope Cruz, Carmen Maura, Lola Dueñas, Blanca Portillo, Yohana Cobo, Chus Lampreave.

España. 2006

 

 

 

-“Si me hubiera muerto, habría vuelto para pedirte perdón. ¿Cómo pudo ocurrir semejante monstruosidad, delante de mis ojos, sin que me diera cuenta?”.

-“Cada vez que fumo un porro, me acuerdo de ella. Si no fuera por los porros ni comía. El porro me da un poquito de hambre”.

 

…De entre los muertos.

 

Creo que me repito al decir que me gusta el Almodóvar más moderado que el estrafalario ochentero con el que comenzó a forjar su carrera, porque incluso en su faceta más centrista, el director manchego sobrepasa en extravagancia al más pintoresco cineasta (salvo contadas excepciones).  En Volver se mezclan un poco los almodóvar más extremos y centrados al mismo tiempo. Si sólo nos detenemos a mirar el guión, la historia que nos plantea Almodóvar es verdaderamente desbordante, pasional y llevada al límite, plagada de aberraciones sexuales, personajes tocados por la locura, dramones aligerados por el humor y hasta ‘fantasmas vivos’, todo ello en el contexto del mundo rural o el chabacano de los barrios humildes de una ciudad, donde tienen cabida el cotilleo, la ‘verdulería’, el lenguaje soez y los secretos más sorprendentes bien guardados en el cajón para no tener que sufrir la palabrería, porque como bien se dice en la película, los trapos sucios hay que lavarlos en casa. Pero en las formas, en la mano firme que tiene a la hora de dirigir las escenas, la película es más comedida y consigue apaciguar con acierto, la desbordante vehemencia de los seis personajes femeninos que despilfarran ordinariez en sus escenas.

En el plano interno la exquisitez de Almodóvar a la hora de configurar los planos es incuestionable, detallados y absolutamente expresivos, algunas imágenes como las de las mujeres limpiando las lápidas del cementerio con las que se inicia la película, o la del papel absorbente en plano detalle ‘tragando’ la sangre de un cadáver se quedan irremediablemente clavadas, si eso le sumamos su gusto por la escenografía pormenorizada y las jugosas localizaciones, el resultado final resulta excelente.

La configuración de los seis personajes femeninos, con una fortaleza y una esencia portentosa encerrados en ambiente de ‘chusma’ también resulta elocuente y poderosa a ojos del espectador, convirtiendo el marujeo en algo glamoroso y en ello, tiene mucho que ver el papel de Penélope Cruz, que muestra una faceta de actriz mucho más potente que la que había mostrado en papeles anteriores, convirtiéndose de la mano del director manchego en el eje vertebral de la cinta. No menos bueno es el trabajo de una Carmen Maura que también consigue hacer creíble un difícil papel.

Es cierto que el gusto de Almodóvar por estirar el guión como un chicle, de buscar la vuelta forzada para virar en la trama, su gusto excesivo por la sorpresa, puede a veces sacarte un tanto de la película, pero es Almodóvar, su esencia, y en general la película guarda bastante bien los papeles y en general la historia resulta verosímil, aunque camine sobre el alambre.

 

Nota: 7

 

 

La piel que habito

 

Título: La piel que habito

Dirección: Pedro Almodóvar

Interpretación: Antonio Banderas, Elena Anaya, Marisa Parededes

España. 2011

 

 

 

 

 

 

 

 

-“Si tanto te gusta ese vestido, póntelo tú”.

-“El olor a carne carbonizada, le embriagaba”

 

Frankensmodóvar

 

El último experimento de Almodóvar es un fracaso a medias. Fracaso porque su retorcida trama argumental se deja un buen puñado de piezas del puzzle por el camino, porque muchos personajes no funcionan (el brasileño tigretón es un fiasco absoluto para el filme), porque se explaya en explicaciones innecesarias a través de los diálogos y deja pasar tres cuartas partes de la película sin provocar demasiado interés, sin sorprender, y porque la fusión de géneros entre Thriller, ciencia-ficción, romance, y terror psicótico no termina de engarzarse bien, y la película queda deslavazada, auspiciado también por un montaje con demasiadas idas y venidas entre pasado y presente. Pero sólo a medias, porque en ciertos momentos el cineasta manchego deja el pabellón muy alto, primero al mantener esa capacidad innata que tiene para hacer que hasta el guión más ridículo luzca en pantalla con interés y con credibilidad, porque sigue envolviendo sus películas de una escenografía brillante, con una decoración artificiosa, llamativa pero que realmente viste a los escenarios en el que se desarrolla la obra con un sentido narrativo muy exigente, porque de nuevo sabe aplicar la música con sentido argumental (aunque a veces se echa de menos un cambio hacia tonalidades no tan clasicistas) y porque sabe arrancar unas buenas actuaciones de los dos personajes principales, tanto Banderas como Anaya está muy bien, aunque acompañado por una pléyade de secundarios que bajan el nivel interpretativo general.

Cuenta también con algunas secuencias verdaderamente maravillosas, la del final, después de la farragosa trampa por la que nos ha llevado durante toda la película, resulta casi emotiva, y el buen sabor de boca que deja esa escena final consigue salvar gran parte de la película, la escena del afeitado también está a gran altura y ahí el diálogo entre víctima y verdugo si resulta realmente motivante.

Pero hay que irse a los detalles o a los momentos concretos para encontrar las maravillas escondidas en la película como brillantes en un estercolero. La propuesta es arriesgada y poco efectiva, sorprendente, pero solo en el tramo final, compleja pero inconexa, carismática pero perdida. Por eso en este universo propio de Almodóvar, en ese cine de autor que intenta dejarnos KO, le falta descargar de verborrea y detalles a la primera parte de la película y suministrar un ritmo más acompasado (la película a veces se eterniza y a veces se precipita), pero he ahí la cuestión…. Y que pese a esa catástrofe consiga salvar la película in extremis!!! Es todo un logro, por algo ha paseado su apellido por medio mundo.

 

Nota: 5

 

Hable con ella

Título: Hable con ella

Dirección: Pedro Almodóvar

Interpretación: Javier Cámara, Leonor Watling, Dario Grandinetti, Rosario Flores, Geraldine Chaplin.

España 2002

 

 

 

 

 

 

 

-“Si hay algo que respeto, son las fobias de los demás”.

-“El cerebro de la mujer es un misterio, y en este estado más”.

 

Amor vegetal.

 

Nunca fui muy almodovariano, los forzados excesos por salirse de lo tradicional, por transgredir la narrativa del cine, siempre le llevaban a realizar algo exagerado, poco convencional, pero también poco convincente. Siempre dije que cuanto más se alejaba de sus señas de identidad, mejor director me parecía y en esta obra, es desde luego, sin faltar a su estilo propio, cuanto más logra contenerse de su tendencia suicida hacia el exhibicionismo colorista, hacia el guión de saltimbanqui más ocupado en llamar la atención sobre sí mismo que en intentar empatizar con el espectador.

Por ello esta es hasta la fecha la mejor película jamás realizada por el apodado ‘genio manchego’ con un guión que sin dejar de ser extraño y algo retorcido, está hecho para los demás, para un público más mayoritario que (increíblemente) es capaz no solo de conectar, sino de emocionarse con la película. La historia podría parecer a priori rocambolesca, dos hombres enamorados, cada uno de una forma diferente, de dos mujeres en estado vegetativo, de los problemas que esto le causa, y de la amistad que surge entre ambos. Pero Almodóvar sabe dirigir la historia con el tempo suficiente, y especialmente con la sensibilidad, como para hacerla creíble e intimista, para poner a flor de piel algunos sentimientos, para recordar la belleza que esconde un amor imposible. Por algo ha sido una de las escasas películas no ‘made in USA’ que han sido bendecidas con un oscar al mejor guión original, un título honorario con el que Hollywood quiso reconciliarse con el cine de autor, pero a todas luces exagerado, ya que ni si quiera en España se llevó el premio al mejor  guión o la mejor película, superada aquél año por una joya como ‘Los lunes al sol’.

No obstante, el guión es el más conciso, el más estable de todos los que ha hecho y pese a la visceralidad de la historia está controlada y no hay apenas tangentes que le resten operatividad al relato.

Hay algún exceso como la escena en la que Loles León entrevista a Rosario Flores en televisión (lamentable cuando vuelve por sus fueros), pero por lo general mantiene el tipo. Para compensarlo tiene algunos planos y detalles memorables, desde una corrida de toros ralentizada bajo el fondo musical de una balada francesa, el plano cenital mientras visten con una sábana a una de las vegetales, los encuadres de los personajes a la izquierda o derecha para dejar ver el fondo, la composición y el detallismo en la escenografía (uno de los fuertes de este director) o el curioso microrrelato en cine mudo que introduce en mitad del relato general y que realmente resulta maravilloso por si mismo y un desahogo para el resto de la película (una especie de intermedio bien utilizado).

Es en definitiva una obra hermosa, muy arriesgada, con mucho vigor en ocasiones, con sensibilidad y sutileza en otras, y sin excentricidades, lo que lo hace mucho más equilibrada. El trabajo actoral es sensiblemente mejorable.

 

Nota: 8

 

 

Navegador de artículos