Palomitas con choco

Críticas de cine, desde Huelva

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Cuentos de Tokio

Título: Cuentos de Tokio

Tōkyō Monogatari  東京物語 

Director: Yasujiro Ozu

Interpretación: Chishu Ryu, Chieko Higashiyama, Setsuko Hara, So Yamamura, Hariko Sogimura.

 Japón. 1953

 

 

-“Seguro que es pesado salir con un par de viejos”.

-“Tokio es tan grande que si nos perdiéramos, lo más probable es que no volviéramos a encontrarnos”.

-“Los hombres de hoy no tienen agallas, están totalmente desprovistas de carácter”.

-“Hoy en día hay jóvenes a los que les encantaría matar a sus padres, no puedo quejarme, al menos el mío no es de esos”.

-“Una hija casada es casi como una desconocida”.

 

Adiós papás

 

Estilo Ozu. Esta película (la tercera mejor de la historia según la última encuesta de la revista ‘Sight and Sound’ realizada en agosto de 2012) tiene lo que es típico en este director nipón, la sencillez, la cotidianidad, la habilidad para hacer que el espectador se sienta dentro de la escena gracias a unos diálogos fluidos y bellos, una escenografía muy natural y una historia que de corrido te ofrece elementos comprensibles, consecuentes, asumibles y con cierto valor pedagógico, ya que la moraleja, las enseñanzas sobre la vida, siempre están detrás de este director, etc.

En esta ocasión Ozu reflexiona sobre la vejez y la distancia psicológica entre padres e hijos mediante un viaje que hacen los progenitores desde su pequeña ciudad de provincias hasta la gran ciudad de Tokio donde verán a sus hijos y a una nuera viuda y donde refrendarán como la distancia entre la modernidad y la tradición es cada vez mayor y como la familiaridad se convierte en casi una obligación por el paso del tiempo y el cambio de los personaje. Todo esto lo hace Ozu con una mirada muy naturalista, lejos de cualquier artificiosidad, muy humana, con personajes realistas y bien confeccionados.

Hasta ahí estamos de acuerdo, pero de ahí a ser una de las mejores películas de la historia va un gran trecho. En su espectro minimalista, la película es perfecta, pero ¿le daríamos el premio de arquitectura a una maqueta por muy buena que sea?… tal vez haya mucho que alabar pero la película es pequeña en sí misma, no arriesga, no trata de ir más allá de su precioso discurso, no asalta la conciencia o la moral, simplemente la muestra y de un modo un tanto dulcificado. Efectivamente Ozu sabe cocinar una tapa exquisita, pero con eso sólo no como, el cine debe ser algo un poco más excelso, con más ansias de transformar, de trascender. La pequeña historieta se queda corta en su diminuta belleza, atrae y seduce pero a pequeña escala y hay muchas facetas de la película que quedan desaprovechadas en el afán de no salirse de un camino estricto marcado a un ritmo a la japonesa, es decir, bastante lento.

 

Vea el trailer de Cuentos de Tokio

Nota: 6

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La infancia de Iván

Título: La infancia de Iván

Ivanovo Detstvo (Иваново детство)

Dirección: Andrei Tarkovski

Interpretación: Nikolai Burlyayev, Valentin Zubkov, Yevgeni Zharikov, Stepan Krylov.

 URSS 1962

 

 

-“Me escaparé de la academia militar, ya me escapé del orfanato”.

-“No tienen escritores, les vi quemar libros en una plaza, los rociaban con gasolina, las cenizas volaban”.

-“Sólo los inútiles descansan durante la guerra”.

El Tarkovsky más niño.

Hasta un genio como Tarkovsky tuvo sus inicios y en su caso, esta fue su primera oportunidad, su opera prima, que con mayor naturalidad y entusiasmo que algunas de sus obras posteriores (algunas demasiado complejas e incomprensibles para el que les habla) consigue hacer una obra completa, bellísima, sumamente expresiva, aunque quizá con un guión básico un tanto rudimentario, al que el director soviético le extrae todo el jugo posible.

Pocas veces una película bélica ha estado inundada por tantas imágenes de carácter expresionista, fantásticamente trabajadas, reflejando el horror de la guerra sin derraman sangre, con el escenario fuera de plano, pero con magníficos contrapicados que ponen en valor la destrucción, fantásticos escenarios desvencijados y ennegrecidos que dejan hueco para el deambular de los personajes, juegos de claroscuros, neblinas intencionadas que no dejan ver la amenaza… todas las imágenes espoleadas por una sensacional fotografía en blanco y negro preciosista y contundente. 

El conjunto logra conmover e implicar al espectador en la vida de este pequeño huérfano, entusiasta que es utilizado por las tropas soviéticas para ciertos trabajos de espionaje o de exploración de las líneas enemigas.

Destaca también por la belleza de sus imágenes las escenas en el que el pequeño Ivan sueña o recuerda, unas secuencias filmadas normalmente con el agua de protagonista (de un pozo, del mar, o de la lluvia) y donde la expresividad explota en el ojo del espectador.

La naturalidad que se refleja en el film es en gran parte achacable al trabajo actoral del pequeño Nikolay Burlyaev, en una de las escasas ocasiones en los que los niños demuestran verdaderas tablas frente a la pantalla con un personaje dramático y complejo al que no hay que poner peros.

En fin, que para empezar a adentrarse en la filmografía de Tarkovsky no hay ninguna película mejor (luego el director hará películas cada vez más densas y complejas como El Espejo, Solaris o Sacrificio) y aunque el guión sea quizá demasiado artificial y hasta con algún punto propagandístico, se disfrutará de una película conmovedora muy bella estéticamente y con un mensaje antibelicista rotundo que empezó a elevar a esa gran figura del cine que sería Tarkovsky, especialmente tras ganar el León de oro en el Festival de Venecia (La única ópera prima que ha ganado este prestigioso festival hasta el día de hoy (Agosto 2012)

 

 

Vea el trailer de la Infancia de Iván

 

Nota: 7

 

Un hombre y una mujer

Título: Un hombre y una mujer

Un homme et une femme

Dirección: Claude Lelouch

Interpretación: Anouk Aimée, Jean-Louis Trintignan.

 Francia. 1966

 

 

-“En la vida, cuando una cosa no es seria, se dice que es de película…¿Porqué cree usted que la gente no se toma en serio el cine?”

-“Entre el arte y la vida, elijo la vida”

-“Desde luego hay domingos que empiezan bien y acaban mal, desde luego es increíble, es increíble negarse a ser feliz”.

 

Montaje delicatessen

 

Una historia de amor, sencilla, cálida, mesada, muy personal y altamente contagiosa es lo que nos trae este filme que, sin destacar por un guión magistral sobrevive a las exigencias mínimas del espectador para mantener una historia en pie y además aporta otros elementos formales que la elevan de categoría, sobre todo, una banda sonora deliciosa que el espectador reconoce enseguida y un montaje complejo e innovador que pasa incluso por mezclar el blanco y negro, el color y el sepia del metraje con evidentes intenciones narrativas y que impone el sello de calidad que le valió (probablemente) como elemento diferenciador para alzarse con la Palma de Oro del festival de Cannes del año 1966, además de los Oscars a la mejor película de habla no inglesa y (curiosamente) al mejor guión. 

De los inconfundibles soniquetes compuestos por Francis Lai (con el mismo nombre de la película) o de la samba Da Bençao de la samba se extrae una extraña complicidad con el espectador, una música con alegría ligera, optimista, sedosa que supone un gran salto de calidad para esta película que ha visto como la música le venía como anillo al dedo para explotar todas sus posibilidades. Lo mismo se puede decir de ese aspecto técnico más extraño, muy poco común en el cine, y que pasa por mezclar imágenes en varios tipos de cinta con diferentes tonalidades de color, además de atreverse a sincronizarlos alternativamente y además mezclando el sonido de lo que ocurre (es decir simultanea pedazos de dos escenas diferentes en imágenes pero mientras vemos una escuchamos el sonido de la otra)  una forma de resaltar la unión de los dos enamorados cuando están separados. Esta línea de montaje podrá gustar más o menos, pero desde luego hay que destacar su atrevimiento, especialmente si nos encontramos a mediados de los años 60.

También dio mucho que hablar en su época el tráveling circular que se sacó de la manga el director para realzar una de las escenas y cuyo valor narrativo también es incuestionable, aunque 50 años después ya estamos mucho más acostumbrados a este tipo de realización.

La utilización de niños, también dulcifica la trama y la hace más notoria, aunque del guión, insisto no hay nada demasiado llamativo más allá de las profesiones de los dos protagonistas enamorados, un piloto de carreras y una técnico de cine, que pese a los obstáculos que encuentran para poner en marcha su relación, sacan fuerzas para seguir adelante. La interpretación de los dos actores principales del filme dan mayor profundidad a esos personajes y hacen que la historia de amor gane en matices y no parezca para nada superficial, más si cabe cuando entre ellos existe una química especial. Una historia de amor de las que ya no se hacen.

Vea algunas imágenes de Un hombre y una mujer

Nota: 8

Pelle el conquistador

Título: Pelle el conquistador

Pelle erobreren

Director: Bille August

Interpretación: Max von Sydow, Pelle Hvenegaard, Astrid Villaume, Lars Simonsen, Erik Paaske, Kristina Tornqvist.

 Dinamarca.1987

 

 

-“Recuerda Pelle, dentro de un año, cuando se funda la nieve, saldremos juntos al mundo real, primero América, luego Negrolandia y después China… y por fin el mundo entero”.

-“Ya está todo arreglado, tendrás una casa, un hogar y una madre muy guapa, la señora Olsen, serás muy feliz… y a lo mejor nos trae el café a la cama los domingos por la mañana”.

-“Defiendo al ave que se revuelve en su nido por muy pobre que sea”.

La libertad en un hatillo

Pelle el conquistador, es una película a medio camino entre Los santos inocentes y Los 400 golpes. Se trata de un drama durísimo, un hondo retrato social que hurga con precisión en las diferencias de clases, la inmigración, el servilismo o el estado de semiesclavitud, la vejez y la progresiva desaparición de las ilusiones por los golpes de la vida. El guión va desarrollando una trama contundente, quizás de una forma demasiado lenta en la hora y tres cuartos de película (puede hacerse demasiado larga) y con demasiadas repeticiones de los conceptos generales que el director quiere transmitir, pero indudablemente estamos ante una película de gran fuerza argumental muy bien retratada apoyada en una fotografía inmensa (los paisajes nevados de la granja en invierno son espectaculares) en buenos trabajos de vestuario y maquillaje (el realismo de los harapos y de las caras ennegrecidas por el duro trabajo son muy convincentes) y en la magnífica actuación de un clásico como Max von Sydow que muestra sus tablas en una película y en un personaje en el que tiene que darlo todo. 

La vida disoluta de los ricos, sus miserias internas y su hipocresía comparada con la dura vida de los más humildes que también cuentan con sus pecados, son una de las marcas de la casa que nos deja la película, pero también ahonda este Pelle el conquistador en la relación paterno-filial y en las dificultades que ambos tienen para cuidarse mutuamente, una relación que también despertará ternura y algunos de los contenidos más emotivos del filme, especialmente cuando ambos mantienen su orgullo o cuando no tienen más remedio que tragárselo, ya que éste, es otro de los temas que trata el filme.

La película se llevó los aplausos de la crítica y consiguió llevarse en ese año la Palma de Oro del festival de Cannes, el Globo de Oro y el Oscar a la película de habla no inglesa (el año en el que Almodóvar participaba con Mujeres al borde de un ataque de nervios) algo que ha ocurrido muy pocas veces a lo largo de la historia.

Vea el trailer de Pelle el conquistador

Nota: 7

 

Persona

Título: Persona

Director: Ingmar Bergman

Interpretación: Liv Ullmann, Bibi Andersson, Margathera Krook, Günnard Björnstrand.

 Suecia. 1966

 

 

 

-¿Crees que no lo entiendo? El sueño imposible de ser, no de parecer, si no de ser, conciente en cada momento, vigilante. Al mismo tiempo el abismo entre lo que eres para los otros y para ti misma. El sentimiento de vértigo y el deseo constante de al menos estar expuesta, de ser analizada, diseccionada, quizás incluso aniquilada. Cada palabra una mentira, cada gesto una falsedad, cada sonrisa una mueca”.

-Estabas realmente asustada ¿verdad? Durante un segundo has estado verdaderamente asustada no? Un verdadero miedo a la muerte. Pensaste que Alma se había vuelto loca ¿Qué clase de persona eres tú?

-Puedes ser una la misma persona a un tiempo. Quiero decir ¿yo era dos personas? Dios que tonta soy.

-No tiene sentido, él y yo no encajamos. Después una tiene mala conciencia por las cosas pequeñas.¿Tu lo entiendes?, ¿Qué pasa con todo en lo que crees? ¿No es necesario?

Pulso mental

Difícil, críptica con toques surrealistas y con un guión más intuitivo que narrativo, Bergman nos regala una película complejísima, inabordable, densa y con momentos fascinantes. El maestro sueco juega con el espectador avasallándolo con una reflexión sobre el propio cine durante los primeros cinco minutos, donde inicia su periplo con impactantes imágenes inconexas, comportándose como un demiurgo que mueve a su antojo los elementos. Luego comienza la historia que sirve de guión principal, una actriz pierde la voz durante una representación por una extraña enfermedad mental y queda al cuidado de una enfermera que para animarla a recuperar la cordura le habla constantemente contándole sus intimidades y temores, un autopsicoanalizándose a ojos de la actriz. Esta historia aparentemente sencilla se enreda formalmente de tal forma que los últimos 15 minutos de la narración resultan absolutamente incomprensibles, donde las barreras entre la realidad, el sueño, o los deseos se funden sin que el director trate siquiera de separarlos narrativamente. Las dos protagonistas sufrirán una especia de proceso de transmutación en la que sus personalidades convergerán de una forma misteriosa y enigmática, que insisto, el director no tiene ni el más mínimo interés por explicar. Si necesita comprender una película para disfrutarla no vea jamás Persona, se aburrirá y desilusionará a partes iguales, llegará a odiarla, si puede pasar por disfrutar de la forma y tratar de intuir el contenido, que se presta a múltiples interpretaciones, podrá disfrutar de unas actuaciones solidísimas capaces de sostener la película y transmitir fortísimas emociones. Las dos protagonistas mantendrán un pulso interpretativo y mental agotador y efectista que resulta admirable y muy persuasivo, tanto Liv Ullmann como Bibi Andersson rayan a un gran nivel.

Podrá también disfrutar de una fotografía maravilloso, potente, escurridiza a veces, y creando un ambiente siniestro en una película marcada por muchos primeros planos en los que se derraman las sombras con un efecto dramático imponente. Podrá asistir al ingenio narrativo del genio Bergman, con planos que posteriormente ni siquiera se han atrevido a copiar. La cara creada con las dos mitades de la protagonista al efecto de recoger la transmutación de la protagonista, la cara de perfil en primer plano tapando la mitad de la otra cara al fondo (efecto copiado por Abba en uno de sus famosos videoclips) o el hecho de repetir dos veces una conversación (Una desde el punto de vista de cada una de las protagonistas) sin necesidad de recurrir al plano-contraplano, son algunos de los recursos más famosos que se exhiben en este filme y que ya han quedado para la historia del cine.

Sugerente pero incomprensible, libérrima pero exasperante, hoy por hoy es una de las películas más complejas jamás realizadas y un orgullo para el cine independiente, referente para muchos directores que se han dejado arrastrar por su belleza formal y su atrevida puesta en escena sin importarles que la historia realmente tenga algún sentido o alguna intención más allá de la cabeza del director.

 

 

 

 

Vea el trailer de Persona

 

 

Nota: 7

Los lunes al sol

Título: Los lunes al sol

Dirección: Fernando León de Aranoa

Interpretación: Javier Bardem, Luis Tosar, Celso Bullago, Joaquín Climent, José Angel Egido, Nieve de Medina, Aída Folch, Fernando Tejero, Serge Riaboukine

España. 2002

 

 

 

-¿Sabes porqué las llamas antípodas? …porque significa lo contrario. Anti-podas, locon-trario. Allí curras, aquí no. Allí follas, aquí no: Antípodas”.

-“Todo lo que nos contaron del comunismo era mentira, pero eso no es lo peor, lo peor es que todo lo que nos contaron del capitalismo era verdad”.

-“La hormiga esta es una hija de puta y una especuladora, y lo que no dice aquí es porque algunos nacen cigarras y otros hormigas”.

-“No tenemos nada, ni casa, ni hijos, ni crédito… nada. Y siempre por lo mismo, por el puto trabajo”.

-“Si a mi me da igual, si yo mañana me pongo a servir copas, pero si los echan a todos no va a haber a quién servírselas y eso me preocupa más”.

 

Cigarras y hormigas

 

Fernando León de Aranoa opera a corazón abierto las sensaciones de un grupo de amigos abocados al paro tras el cierre de unos astilleros gallegos. Su propuesta hiperrealista y emotiva se lleva de calle al espectador desde el principio apelando a la emoción y a las consecuencias dramáticas que el desempleo produce en los personajes. Un guión completísimo que desarrolla de manera fascinante las personalidades de los protagonistas, que conecta al otro lado de la pantalla, que transmite la desesperación cotidiana, la desesperanza, la sensación de vivir por inercia y que los cinevidentes absorben por completo dejándose embaucar por la historia.

El mayor logro es la naturalidad de los diálogos, la sensación de cotidianidad de unas frases sin artificios que irradian sinceridad y sobre todo que salen de las bocas de dos actores fuera de serie, lo mejor del cine español, como Javier Bardem y Luis Tosar. Sus interpretaciones en el filme son uno de los pilares maestros de una película que gana varios enteros con sus fachadas de parados panzudos, desarrapados y aburridos magníficamente retratados como víctimas de su entorno social, con un sencillo pero acertadísimo trabajo de vestuario y maquillaje, así como la caracterización general de los personajes. 

Lo mismo se puede decir del trabajo técnico, sencillo pero muy acertado, no hay grandes movimientos de cámara, ni grandes localizaciones. León de Aranoa, prefiere la honestidad a la especulación artística para llegar a sí a las emociones más penetrantes colocando el trípode allí donde un actor lo necesita para transmitir.

La radiografía social que consigue la película es equiparable a la de Ken Loach (El viento que agita la cebada, Lloviendo Piedras) pero además su manera casi documental de filmar la película, renunciando a la tradicional división de presentación, nudo y desenlace, la hace todavía mejor que las del director  inglés y aunque se han hecho otras películas sobre el paro (Ciudad de M) dudo que estas puedan alcanzar la altura de este filme que es ya una joya del cine español.

Llevada con inteligencia, con un ritmo adecuado sobre el que se desliza fácilmente el espectador, con un guión soberbio y con la interpretación de un Bardem excelso se consigue una de las mejores películas que ha dado jamás el cine patrio que además dejará algunas escenas fascinantes para recordar siempre, llenas de una energía y un simbolismo brutal. Bella y dura reflexión con la que podrás llorar, reír, pensar condescender etc.

 

 

 

Vea el trailer de la película

Nota: 9 ☺

Ciudadano Kane

Título: Ciudadano Kane

Citizen Kane

Dirección: Orson Welles

Interpretación: Orson Welles, Joseph Cotten, Everett Sloane, George Coulouris, Dorothy Comingore, Ray Collins, Agnes Moorehead.

USA. 1941

 

 

El tuétano de Charlie Kane

El calificativo de la mejor película de la historia del cine (Así lo ha sido oficialmente durante 50 años hasta el 2 de agosto de 2012 cuando la revista ‘Sight and Sound’ la ha relegado a la segunda posición después de Vértigo) le ha hecho más daño que favor a esta maravilla, su condición de liderazgo ha hecho que muchos se acerquen a ella con recelo, con cierto temor, como si la película sólo estuviera hecha para eruditos cobardes incapaces de dar un dictamen contrario a la fama que se ha labrado el filme durante décadas. Yo reivindico que Ciudadano Kane, tiene un interés más allá de su plano técnico revolucionario (en su época) y de su ágil lenguaje cinematográfico, tiene un guión intachable y eso es suficiente para que cualquiera sin ideas preconcebidas pueda al menos disfrutarla, hay que prestarle cierta atención, no es una película para ver tirado en el sofá con una cerveza en la mesilla, pero a poco que uno se introduzca en el mundo de Kane, terminará por engancharse. 

Hace más de 70 años un joven llamado Orson Welles rodaba su ópera prima e hizo una película tal y como se debe ver, sin ideas preconcebidas… el resultado es el de un cambio en la historia del cine. Muchos de los aspectos técnicos se han copiado e incluso superado con el paso del tiempo, pero esa fotografía tenebrista de claroscuros potentes que elevan la personalidad mediante la sombra, la kilométrica profundidad de campo, el uso de angulares que deforman predeterminadamente la imagen o algunos movimientos más allá del encuadre que tiene esta película, aún mantienen vigencia y frescura y sobre todo, poder narrativo… eso por delante, pero no vamos a hablar sólo de lo que todo el mundo sabe o ha leído en algún lado. Yo quiero hablar del guión y de su estructura, porque la historia de este magnate basada en la vida real de  W.R. Hearst (a poco que uno conozca de forma básica su biografía comprenderá que Welles no trata de ocultar a quién alude su personaje) es de por sí sola fascinante en la búsqueda de una palabra mágica a marcada para siempre a fuego en la historia del cine, Rosebud.

Durante la película un periodista tratará de buscar el significado de esa palabra, la última que dijo el magnate antes de fenecer y para ello se entrevistará con varias personas importantes en la vida de Kane que lo introducirán en diversos flashbacks por los que va circulando la película. Ninguno de los personajes llegó a conocer realmente bien a este singular hombre, pero la suma de todos ellos permiten al espectador hundirse hasta la médula en la personalidad, el carácter, las intenciones y los temores de Charlie Kane, uno de los personajes mejor construidos de la historia del cine del que saboreamos todas sus experiencias vitales… y su vida es realmente interesante, nada trivial, por lo que el interés salta a la vista. La intriga vendrá de parte de Rosebud, la palabra mágica que sólo en el penúltimo plano el espectador descubrirá. El guión, además de estar perfectamente forjado, esta genialmente estructurado y está cosido con un montaje realmente efectivo. La presentación del personaje se hace mediante un documental que el grupo de periodistas prepara sobre la vida de Kane, luego llega la trama con los ya mencionados flashbacks entre conversaciones y un final brillante donde nos sorprende con el verdadero significado de la palabra… una estructura brillantemente academicista (teniendo en cuenta que él prácticamente inventó el academicismo). Las conversaciones dan lugar a frases de las de antes (digo esto porque es lo que más me gusta del cine clásico del que no soy especialmente un forofo) con una carga conceptual y una sentenciosidad admirable, fascinantes para detenerse a pensar en ellas y valorar lo que esconden. Interpretaciones correctas (el acartonamiento de los actores es lo que menos me gusta del cine clásico) y un enorme trabajo de dirección sirven para  redondear una auténtica obra de arte… y entonces ¿Por qué no le doy un 10? , pues porque para mi la perfección académica no es la panacea, me gusta más que me sorprendan, que me dejen con la boca abierta, que me hagan llorar en un raudal de emociones o sienta la taquicárdica angustia del miedo… quiero sentir más y en Ciudadano Kane el factor emotivo, el del control de los sentimientos del espectador está apagado. Es perfecta, tal vez demasiado, porque el cine también es emoción, humanamente imperfecto.

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Frases de la película:

-“Señor Wheeler, usted proporcione poemas, yo proporcionaré la guerra”.

-“Yo no sé dirigir un periódico, hago lo que se me ocurre”

-“Si no hubiera sido rico, hubiera llegado a ser un gran hombre”.

-“No es tan difícil hacer dinero como la gente cree si lo único que se desea es hacer dinero, sepa usted que Kane no era dinero todo lo que quería”.

-“Hace 2.000 años que en Europa están haciendo estatuas, yo sólo llevo cinco comprándolas”.

-“La vejez es la única enfermedad de la que uno no espera jamás curarse”.

-“Solo te quieres a ti mismo, y lo que intentas es persuadir a los demás de que los quieres tanto que no tienen más remedio que quererte a ti”.

-“Estaba desilusionado con el mundo y por eso se construyó uno para sí sólo que pudiera gobernar”

-“No creo que una palabra pueda explicar toda una vida, Rosebud no es más que la pieza de un rompecabezas, la más importante”

Nota: 9 ☺

Carros de fuego

Título: Carros de fuego

Chariots of fire

Director: Hugh Hudson

Interpretación: Ben Cross, Ian Charleson, Nigel Havers, Cheryl Campbell, Alice Krige, Iam Holm, John Gielgud.

 Reino Unido. 1981

 

 

 

-“Van a enfrentarse a los mejores del mundo, a hombres de todas las razas, jóvenes y decididos como ustedes, ligeros, con fuerza y nervio, representando a todas las naciones civilizadas de la tierra, no tengo la menor duda de que todos ustedes se comportarán de forma honorable y digna. Buena suerte a todos”.

-“Yo creo que Dios me hizo con un propósito, él me hizo rápido para poder complacerle”.

-“Mi arrogancia llega tan lejos como lo exige mi conciencia”

 

Espíritu olímpico en sepia

 

Hay bastante más que la famosa banda sonora de Vangelis en esta película y que es maravillosa. La película tiene carácter, el que le da un guión férreo al estilo clásico y que además está basado en la historia real de los atletas británicos que participaron en las olimpiadas de 1924, en París. El guión bucea no sólo en la cita olímpica sino en las motivaciones y convicciones de dos de los protagonistas olímpicos, por lo que el filme rastrea también los ambientes sociológicos y psicológicos de los dos personajes principales y de paso incita a la reflexión en los aspectos religiosos (uno de los atletas es católico y otro un judío en un país protestante) y políticos (uno es escocés con ciertas tendencias independentistas y otro hijo de un inmigrante lituano) dos facetas de la vida sobre las que gana el propio guión para no ser una cita simplemente deportiva. Eso sí, ambas historias se desarrollan de una forma paralela, separada, y aunque ambos coinciden en la cita olímpica, la verdad es que no lo parece a nivel fílmico. Ahí el guión si desgaja la historia y el montaje no sabe arreglarlo. Pero el espíritu olímpico de competición el afán por la victoria, el esfuerzo previo por lograrlo, es el verdadero protagonista de la película más allá de las interesantes paralelas (que se quedan bastante cortas) y aquí es donde entra el plano técnico. Para empezar la recreación en vestuario y ambientación general, así como la fotografía de tintes antiguos es muy buena. Durante la película podrás descubrir curiosidades sobre las citas olímpicas de antaño, curiosidades que afirman que el tema ha sido bien estudiado y documentado para hacer el filme. No es tan bueno, sino más bien lamentable, el aspecto del maquillaje donde no se trabajó para lograr un buen efecto. 

 

En cuanto al trabajo de cámara, no es brillante pero sí efectivo, cámara lenta en las líneas de llegada, contrapicados para resaltar la heroicidad del atleta, algún movimiento panorámico para reflejar los momentos de euforia… recursos que se repiten cientos de veces pero que no por eso dejan de funcionar… y la música de Vangelis hace el resto para hacer que cualquier escena crezca como espolvoreada por levadura y llegue al alcanzar buenas dosis de emotividad y comunicación con el espectador.

Lo que menos me gustó del filme fue su forma de hacer del patriotismo un fetiche, ya no sólo por ensalzar la deportividad y competitividad de los atletas británicos, algo lógico si tenemos en cuenta que es el tema de la película y que está basado en hechos reales, si por la manera de llenar de perfectos ‘gentleman’ y ‘sir’ la película, de dotarlos de esa caballerosidad extrema de la que quieren hacer gala en sus películas los británicos, otro maquillaje al guión que no le sienta bien y que hacen que sea demasiado chauvinista y hasta propagandística en algunos aspectos.

La dirección de Hudson y las interpretaciones de Ben Cross (Harold Abrahams) e Ian Charleson (Eric Henry Liddell) simplemente correctas.

 Vea el trailer de Carros de fuego

Nota: 7

Bubu de Montparnasse

Título: Bubu de Montparnasse

Bubù

Dirección: Mauro Bolognini

Interpretación: Massimo Ranieri, Ottavia Piccolo, Antonio Falsi, Gigi Proietti

 Italia. 1971

 

 

-“Transformé el amor en dinero, porque el amor es cansancio y el dinero consuela”

-“A veces esas chicas son más puras que otras a las que el dinero les permite ser honestas”.

-“La sífilis es como la cárcel que puede destrozarte o puede fortalecerte, a mí ni la sífilis ni la cárcel me han dado nunca miedo”.

Prostitución formal

Melodrama de contenido durísimo pero formalmente mucho más liviano que cuenta la vida de una mujer a la que su novio arrastra al mundo de la prostitución para que la mantenga. El vórtice en el que se ve involucrada la llevará a cotas cada vez más dramáticas de desesperación. Mauro Bolognini, demuestra una gran capacidad de dirección con un buen manejo de la situación artística, una fotografía notable, planos muy adecuados y una gran dirección de actores que lleva a grandes cotas especialmente a Ottavia Piccolo en el papel de la infortunada meretriz. Pero ahí se acaba todo, Bolognini es un director formalista, rígido en los planteamientos estéticos, un cineasta de manual que lleva todo a cabo con afán perfeccionista pero con escasa imaginación y con estrecho margen de maniobra, lo que la convierte también en una cinta refinadamente anquilosada, de una belleza granítica. Por otro lado, el sumo cuidado en el aspecto técnico que trata de imponer con disciplina dictatorial, deja muy de lado el guión que avanza linealmente a un ritmo constante, sin poner el acento en los giros narrativos o en los acontecimiento que pudieran destacar para el desarrollo de la historia, en general desarbolando de energía y de tensión narrativa la novela que Charles-Louis Philippe escribió a finales del siglo XIX y que fue éxito de público y crítica sin que la película pueda seguir ni con el entusiasmo popular ni con el beneplácito de los expertos que si le brindaron a la historia original sobre el que se basó la película.

Ciertamente la película no pasa de ser un discreto relato, con más pretensiones que hechos que no obstante si tiene algunos puntos interesantes que merecen ser vistos, insistiendo en la interpretación del personaje femenino, en la fotografía y en algunos planos interesantes y también en el reflejo del mundo de la prostitución en el París del siglo XIX y del negocio montado por aquel entonces entorno al oficio más antiguo del mundo, unos hechos en los que la literatura y el cine no ha abundado demasiado y que merece la pena descubrir. La dureza de la situación que viven los personajes, la encarnizada supervivencia en un mundo hostil, aparece, sin embargo, dulcificada por la embriaguez formal del director.. y es que a veces las cosas deben resultar feas para ser útiles, o para trascender como obras de arte y en una historia como esta hubiera sido seguramente lo más conveniente, pero se ha quedado en una oportunidad perdida para el cine.

 

Vea el trailer de Bubu de Montparnasse

Nota: 4

 

Vértigo, nombrada la mejor película de la historia

Cada 10 años la revista Sight and Sound del Festival de Cine Británico, elige las mejores películas de la historia con una macroencuesta con expertos que valoran las obras cinematográficas de todos los tiempos excepto las de la última década y en la última recientemente publicada (agosto de 2012) la película de Alfred Hitchcock ‘Vertigo’, ha copado el primer lugar después de que Ciudadano Kane hubiera permanecido en el primer lugar durante las últimas cinco décadas.

Ahora la obra de Orson Welles pasa a la segunda posición según esta encuesta, mientras que la tercera posición del medallero sería para Cuentos de Tokio del japonés Jasujiro Ozu.

De esta forma la obra más conocida de Hitchcock será reconocida como la mejor película de todos los tiempos durante los próximos 10 años.

 

 

La lista es la siguiente.

1-Vértigo ‘De entre los muertos’ (Alfred Hitchcock)

2-Ciudadano Kane (Orson Welles)

3-Cuentos de Tokio (Jasujiro Ozu)

4-La regla del juego (Jean Renoir)

5-Amanecer (F.W. Murnau)

6-2001: Una odisea del espacio (Stanley Kubrick)

7-Centauros del desierto (John Ford)

8-El hombre de la cámara (Dziga Vertov)

9-La pasión de Juana de Arco (Carl Theodor Dreyer)

10- Ocho y medio (Federico Fellini)

 

El Padrino desaparece del ‘Top Ten’ tras estar toda la década anterior en el quinto puesto.

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