Palomitas con choco

Críticas de cine, desde Huelva

2001: Una odisea en el espacio

Título: 2001: Una odisea en el espacio.

2001: A Space Odissey

Dirección: Stanley Kubrick

Interpretación: Keir Dullea, Gary Lockwood, William Sylvester, Daniel Richter, Laonard Rossiter, Margaret Tyzack.

UK. 1968

 

 

-“Durante las dos últimas semanas han sucedido cosas muy extrañas en Clavius”.

-“Oye HAL, en un computador de las serie 9000 no se había dado jamás ningún fallo ¿Verdad?”

-“Usted está trastornado por esto, debería tomar una píldora para la fatiga y una vez tranquilo pensar las cosas de nuevo, ya se que recientemente he tomado unas decisiones equivocadas, pero puedo asegurarle que mi trabajo volverá a la normalidad, tengo todavía el mayor entusiasmo y la máxima confianza en la misión y quiero ayudarle, Dave deténgase, deténgase quiere, tengo miedo Dave, mi cabeza se va, siento que se va todo es confuso para mi, todo se va, me doy cuenta”.

Atmósfera.

Es probablemente la película más compleja jamás realizada, fascinante desde los títulos de créditos hasta el enigmático y ‘todopoderoso’ final, explorando por el camino nuevos conceptos visuales y narrativos, eliminando casi por completo los diálogos (no escuchamos una palabra hasta el minuto 20 del filme), capaz de agitar en una misma coctelera filosofía, ciencia-ficción, antropología, teología, tesis morales… capaz de inventar el paisaje y nuevos caminos para la fotografía, capaz de hacer de una película un concepto metafísico, capaz de insuflar música clásica en un filme Sci-Fi y que el resultado sea portentoso.

No es cuestión de engañar a nadie, ‘2001 Una Odisea en el espacio’ es una experiencia tan diferente, tan puramente subjetiva, que se hace desde luego muy cuesta arriba para el espectador. Muchas secuencias se hacen realmente difíciles de soportar, alumbradas únicamente por el silencio, por la atmosfera de la soledad en el espacio, por el frío y descorazonador ambiente que transmite la nave espacial, se aburrirá en muchos momentos, otros ni siquiera los comprenderá, se escapan del alcance del espectador al menos en un primer visionado… y entonces. ¿Qué es lo que hace de esta película el cénit de la ciencia-ficción?, ¿Qué tiene para que legiones de espectadores la contemplen, se aburran, pero la comenten con entusiasmo, la hagan objeto de estudio, la desmonten y analicen hasta sus mínimos detalles?… Es difícil de explicar, porque toda la película es en sí un enigma, hipnótico y especial… pareciera que Kubrick trata en todo momento de eliminar el elemento humano de la cinta de hacer una película tan futurista que esta pensada para los droides del futuro y no para los espectadores del presente. De hecho, quizá el personaje más importante de la película sea un no humano, una voz en off que hace de la máquina HAL 9.000, y que tiene un efecto determinante en la trama principal de la película.  Pero sí tiene algo que fascina y a lo que nadie escapa es la atmósfera con la que cuenta la película, lo primero con una fotografía bestialmente espectacular, salvaje, arriesgada, de colores que queman en la retina desde los amaneceres en rojizos en un remotísimo pasado, cuando el hombre aún no era hombre, saltan a la vista, donde los blancos impolutos de la nave espacial, estallan en el nigérrimo espacio, donde la tierra puede ser de colores, el cielo irisar toda una amplia gama de luminiscencias… hay imágenes preciosas por sí mismas, para no olvidar. Luego, es evidentemente la película de ciencia-ficción que trata temas más complejos y con mayor convicción, con mucha pretenciosidad desde luego (alguien como Kubrick se lo puede permitir), es sugerente e incita a análisis posteriores (la película va más allá de su propio visionado), ha creado iconos que han pasado a la historia del cine (el niño-estrella, el monolito, o la mayor elipsis de todos los tiempos en el hueso-nave son ya un mito en la historia del cine), hace una de las mejores utilizaciones de la música jamás llevada a cabo en el cine utilizando piezas clásicas de Richard Strauss y Johan Strauss, especialmente el Así habló Zaratrusta y que encaja sorprendentemente a la perfección en una cinta de aires futuristas, sabe utilizar otro lenguaje cinematográfico otro ambiente más valiente y diferente a lo jamás rodado, dividida en tres actos, a cada cual más magnético e inquietante…

Y con todos estos elementos… ¿Qué más dará que la cinta te resulte soporífera e insoportable durante el primer visionado si tienes el resto de tu vida para amarla?… esa es la grandeza de la cinta que trasciende al propio cine, trasciende de si misma y de su género para convertirse en un ente propio, casi extraterrestre, incomprensible para la cognición humana.

Tal vez el paso del tiempo, hace ya más de una década que dejamos atrás el 2001, y la llegada de nuevas tecnologías que dejan obsoletas algunos de los efectos especiales que se muestran en la cinta hacen que el filme haya perdido algo de vigencia. Pero cuando algo se convierte en un símbolo, la igual la edad que tenga y las arrugas que le salgan.

Vea el trailer de 2001: Una Odisea en el espacio

Nota: 8

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