Palomitas con choco

Críticas de cine, desde Huelva

La señorita Julie

Título: La señorita Julie

Fröken Julie

Dirección: Alf Sjöberg

Interpretación: Anita Björk, Ulf Palme, Marta Dorff, Lissi Alandh, Anders Henrikson, Max Von Sydow.

Suecia. 1951

 

 

-“Todo es raro, la vida, la gente, desgracias que lleva el agua, que lleva el agua hasta que se hunden”

-“Amante del lacayo, querida del criado, levántate y vete, ¿Me llamas salvaje?, no tanto como tú esta noche..¿Quién enciende a un hombre como tú?, sólo los animales y las mujeres perdidas”

 

La aristócrata y el plebeyo.

 

Ecos del pasado, de otros tiempos, en una cinta que todavía guarda mucho de la teatralidad con la que eran abordadas las filmografías de antaño, más si cabe, cuando la propia película es una adaptación al celuloide de una exitosa obra de teatro de August Strindbergh de la que la película sabe conservar lo mejor, tanto su esencia dramática como su visión de la sociedad de la época plasmada en las diferencias de clases y criticando lo peor de cada una de las condiciones. En efecto el guión es más que aceptable teniendo en cuenta la época en la que se desarrolla y se rueda sin tapujos, tratando temas controvertidos como el sometimiento de la mujer al hombre, especialmente en el matrimonio, en encorsetamiento de la sociedad de la época en cuanto a los roles y tareas que deben desempeñar los mujeres y los hombres, el suicidio, el sexo fuera del matrimonio y las relaciones amorosas o sexuales entre amantes de diferente condición social, algo que en la época era condenado como ignominioso y herético. Pues bien, la película trata todos estos temas casi tabúes con bastante valentía yendo a la raíz y sin opciones preconcebidas dejando que los hechos hablen por sí solos dejando que la hipocresía de los personajes y de la sociedad en general se manche a sí misma desmadejando la historia. 

Pero esta obra ganadora del Festival de Cannes, esconde además recursos fílmicos bastante novedosos y bien desarrollados para la época. El director huye de desarrollar la película en un solo escenario y saca la cámara a la calle dotando a la película de movimiento, con algunos planos picados, trávellings (los coches de caballo sirven para dotar de movimiento al filme) y además se sumerge en el mundo del pasado para hacer un montaje más complejo mezclando la infancia de los personajes con el presente, e incluso superponiendo ambas escenas en un mismo plano con un efecto dramático muy intenso e interesante, e incluso algún plano subjetivo también de bastante intensidad emocional.

La fotografía en blanco y negro logra bellos contrastes en contraluz, especialmente en los paisajes nocturnos (gran parte de la trama se desarrolla durante la noche de San Juan, la más corta del año) y efectos tenebristas muy ocurrentes y bastante bien tratados técnicamente.

Pero pese a todo, la película tiene un aire rancio inevitable, un aura apolillada poco propicia para el entretenimiento y diría también que un concepto muy clasista, aunque lo critique desde dentro, porque en definitiva, se trata de un filme sueco de principios de los 50, y aún había mucho por desarrollar en esa industria.

 

 

Nota: 6

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