Palomitas con choco

Críticas de cine, desde Huelva

Erase una vez en América

Título: Érase una vez en América

Dirección: Sergio Leone

Interpretacción: Robert De Niro, James Woods, Elizabeth McGovern, Tuesday Weld, William Forsythe, Treat Williams, Jennifer Conelly, Burt Young, Joe Pesci, Danny Aiello, Clem Caserta, James Russo.

EE.UU 1984

 

 

-“Baja de ahí cucaracha, ese disco es como un purgante, cada vez que lo pongo te entran ganas de ir al retrete”

-“Este país aún está creciendo y hay enfermedades que es mejor pasarlas de joven”.

 

El padrino cero

 

Y después de 3 horas y 40 minutos… seguía sorprendiendo y me di cuenta de que había disfrutado cada minuto, cada escena.  Érase una vez en América es la obra cumbre del director Sergio Leone, conocido también por películas como La muerte tenía un precio. Y lo hace con una obra compleja, vibrante y bellísima en muchas ocasiones. Esta historia de gangster tiene ciertas similitudes argumentales con El Padrino en el sentido de que cuenta la historia de una banda de mafiosos que hace negocio con la ley seca estadounidense, recogiendo su amistad y sus vicisitudes desde que eran niños, desde sus comienzos en el mundo del crimen hasta el cambio inequívoco de los tiempos con los que tienen que lidiar. Pero hay mucho más, hay una historia de profundísima amistad y de traición, hay una entrañable historia de amor imposible, hay sangre y violencia, hay un pálpito de vida en cada escena. Y es que durante toda la película Leone combina una historia tierna y sensible por momentos, salvaje y feroz en otros y gamberra y con guiños al humor en otros, todo ello en un filme con un entramado temporal alterado con tremenda sutileza. Su estructura narrativa (al igual que la trilogía de El Padrino) se mueve hacia atrás y hacia adelante en el tiempo con tremenda soltura y sin llegar a embrollar al espectador, manteniendo de esta forma la tensión narrativa a su antojo… y esta es otra de las claves de la película, Leone utiliza numerosos recursos para crear tensión en el espectador, hasta el punto de que en algunos momentos resulta casi insoportable. Se sirve principalmente de elementos sonoros para lograrlo. Así tenemos un teléfono sin parar de sonar en la cabeza del protagonista durante varios minutos y sin que el espectador adivine de donde viene tal elemento sonoro cuyo efecto es portentoso, o el crujido que produce un ascensor de madera subiendo hasta una casa mientras un asesino espera, o la sorpresa ante el contenido de una maleta que el director también tarda varios minutos en mostrarnos… no apta para cardiacos.

En todo ello, el guión sabe incorporar a un puñado de personajes con el irreductible encanto del gangster que sólo el cine puede aplicarles a los ‘malos’, de un romanticismo desbordante, enigmáticos, fuertes, resistentes… entre los que destacan Noodles (el pilar la narración, interpretado por Robert de Niro, y Max (James Woods). Para ello, el racimo de intérpretes es sencillamente admirable, haciendo honor a sus nombres, Robert de Niro y James Woods lo bordan imprimiendo carisma y comiéndose la pantalla tal y como están acostumbrados, pero también resulta fascinante el papel de Devorah, el amor imposible interpretado en su versión de mujer por la bellísima Elizabeth McGovern y en un su versión de niña por una jovencísima Jennifer Conelly, que posteriormente sorprendería al mundo con obras como Requiem por un sueño y que ya apuntaba maneras como bailarina en el filme. De Joe Pesci, solo se puede decir que ha nacido para hacer de gangster.

Y si los personajes están confeccionados de una forma magistral no podría fallarles un guión con diálogos a la altura:

 

-¿Qué has hecho durante todos estos años?     

-Acostarme temprano.

 

Simplemente sublime.

 

También el tratamiento de la imagen y las escenas es soberbia, magnífica fotografía, especialmente en las referencias antiguas que se desarrollan en los primeros años del siglo XX con las calles humeantes, los bares y negocios rebosantes de gentío, coches de época sobre el adoquinado, y el majestuoso puente de Brooklyn imponiéndose sobre el paisaje urbano.

Falta algo?, pués sí, la asombrosa banda sonora de otro genio del cine Ennio Morricone, una música audaz, de carácter narrativo y absolutamente pegadiza en sus diferentes facetas, tanto en la más tierna como en la más activa y desenfrenada.

La película cuenta también con un ritmo lo suficientemente rápido y preciso como para hacer que una película que se acerca a las cuatro horas de duración no sea aburrida y cuenta con escenas memorables bien salpicadas a lo largo del filme y sorpresas suficientes que giran la trama en el momento indicado para mantener el interés.

Con todo esto, a la película simplemente le falta el quick de la genialidad, el punto de originalidad o de embelesamiento que forja las grandes obras del cine, pero en todo lo demás es prácticamente perfecta, una delicia.

 Vea una escena de Erase una vez en América en Youtube

Nota: 9

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