Palomitas con choco

Críticas de cine, desde Huelva

La vida es bella

Título: La vida es bella

Dirección: Roberto Benigni

Interpretación: Roberto Benigni, Nicoletta Braschi, Giorgio Cantarini, Marisa Paredes.

Italia. 1997

 

 

 

-“A partir de mañana pondremos un cartel ¡Prohibida la entrada a las arañas y a los visigodos! Se acabó, me tienen frito esos visigodos”.

-“El primer premio es un carro blindado de verdad, nuevo, nuevo”.

 

El mayor optimismo ante la mayor tragedia.

 

Cuando uno ha publicado más de 280 post en este blog sobre críticas de cine, se da cuenta de que tal vez ha utilizado muchos adjetivos a la ligera, ya que, cuando se cruza con una película como ‘La vida en ella’ no quedan elogios suficientes para hacer justicia a esta historia maravillosa, sorprendente y terriblemente conmovedora.

Esta hermosísima narración es directamente un monumento audiovisual, un poderosísimo alarde de imaginación pero basando los hechos en una historia real, tan real como los campos de concentración nazis en los que murieron 6 millones de judíos y con esta base ¿Qué se puede esperar de esta película? Pues lejos de ofrecernos otro drama sobre el holocausto, nos encontramos con una de las películas más optimistas y positivas jamás realizada y ahí radica su grandeza, en hacernos llorar de alegría y emoción y no de tristeza en uno de los marcos históricos en los que la humanidad ha sido más cruel y dañina. La historia que nos cuenta Benigni es en sí una paradoja, un imposible hecho realidad y que funciona a la perfección sacando a cada momento la sonrisa del espectador en mitad del estertor judío. Pero tampoco se olvida de la tragedia de la que somos testigos, hay momentos que serían dolorosísimos si no estuvieran envueltos en ese aura de optimismo. Y es que si en muchas de las tragicomedias que vemos a diario se ofrecen risas y llantos pero en diferentes momentos y escenas de la película. Lo que nos ofrece este filme italiano es la perfecta fusión entre ambas para que se desarrollen a la vez aunque con una clara preponderancia del optimismo.

Benigni no solo domina la historia detrás de la cámara, contando esta compleja historia con una sencillez y soltura digna de elogio, sino que también se como la cámara como actor. Su personaje, que ha nacido para hacer feliz a los demás, para hacer reír y para inventar, está definido a la perfección y la interpretación es simplemente magistral, dotando a Guido de una entereza firme ante la tragedia y de un sentido del humor prodigioso, además de una benevolencia difícil de creer en el mundo real pero que gracias a su gestualidad y a su risa contagiosa resulta totalmente verosímil.

Un apartado especial merece la pegadiza composición musical de Nicola Piovani, una melodía llena de positivismo que tarareará sin darse cuenta incluso varios días después de haber visto la película y que además acompaña perfectamente al espíritu de la película.

Localizaciones, vestuario, maquillaje, montaje, todo resulta casi perfecto para acompañar a la historia, pero es en el guión donde se encuentra la clave para que ‘La vida es bella’ se convierta en un futuro clásico. La idea primigenia, la chispa que hizo brotar este filme es sensacional, rebosa creatividad y es de por sí un seguro de arte. Todo basado en la personalidad encantadora de un judío jocoso capaz de desdramatizar el más terrible de los acontecimientos en beneficio de la felicidad de su hijo. Benigni nos enseña que siempre hay esperanza y que el amor triunfa sobre la muerte y que todo, absolutamente todo, tiene una lectura positiva. La película es un triunfo del ingenio, que hace llorar alejándose de la sensiblería barata, que ridiculiza la intransigencia de los hombres sin ser reivindicativa, que expone la esencia de la felicidad con una pasmosa naturalidad.

A todo esto hay que sumar las críticas sutiles que va dejando a lo largo de la película, payasadas al fin y al cabo para hacer reflexionar sobre el fascismo, la libertad, la educación y el amor y que al mismo tiempo nos sirven para hacer reír.

Y es que en el propio título de la película se encierra el mensaje, que no puede ser más directo. Pese a todo, la vida es bella, y por muchas crueldades y atropellos que sufra el ser humano, éste tiene la capacidad intrínseca de superarlos y de ver el lado positivo de las cosas, un mensaje que cala muy hondo, hondísimo y que hace que ‘La Vida es Bella’ haya pasado a la historia y tenga garantizado un puesto en ese escaso Olimpo de películas que pueden competir con los clásicos y que han sido realizados después de los 80, porque quién vea la película no podrá olvidarla y no podrá evitar llenarse de optimismo aunque sea por un rato.

Nota: 10

 

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2 pensamientos en “La vida es bella

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