Palomitas con choco

Críticas de cine, desde Huelva

Pizza, Birra, Faso

Título: Pizza, Birra, Faso

Dirección: Adrián Caetano, Bruno Stagnaro.

Interpretación: Héctor Anglada, Jorge Sesán, Pamela Jordán, Walter Díaz.

Argentina. 1997

 

 

 

-“Quiero que me prometas que si este trabajo no funciona, te vas a buscar algún otro, pero no vas a robar más”.

-“Tanto correr y al final, no sacamos un mango”.

 

Aire entre la marginación.

 

En su estreno fue una revolución en Argentina por romper con la tradición cinéfila de este país. Pero que este filme de bajos fondos, delincuencia juvenil y ambiente urbano tratara el tema por primera vez desde la perspectiva ‘bajuna’ de los chavales en este país, no significa que no se hubiera hecho antes ni que se hiciera bien.

La temática, la forma e incluso la escenografía que se lleva a cabo para ejecutar la película está desde luego muy vista, y hay mejores ejemplos de este tipo de películas. La difícil vida de los cuatro amigos desarraigados, forzados por las circunstancias y por la pobreza que están obligados a actuar de malandros, a robar lo que pueden para, llegada la noche, tomar un trozo de pizza, una cerveza y un cigarrillo, en su ritual nocturno cuando culmina el día, a mi no me llega a emocionar, se le puede sacar mucho más jugo a este tipo de historias, primero porque trazan un guión muy básico, una historieta simple dentro de este submundo, con los personajes jóvenes de siempre en el que lo que más que llegan a inventar (y eso sí le da cierto toque diferenciador) es que uno de los personajes es una embarazada y otro asmático. Pese a todo, en el trabajo de guión se centran más en mostrar la desesperación general que se genera en estos suburbios, los estilos de vida en la marginalidad más que en los propios personajes, craso error, especialmente en una película de unos 75 minutos, donde si quieres decir algo tiene que ser certero. Aquí no nos dicen nada, nos muestran la ficción de vida de un estrato social en Buenos Aires de forma muy genérica, pero no es una película coral, y cuando les toca actuar a los personajes, pues nada resulta demasiado creíble, porque realmente no sabemos que les incita a cometer sus actos, que les ha llevado a esa situación, que les gusta, que sueños tienen… nada, aire entre la marginación. Incluso el final resulta exagerado, hay una patética exaltación de la amistad, una poco certera escena de acción absolutamente previsible y un desarrollo inverosímil de los acontecimientos.

Con tan escaso personaje, también es difícil sacar algo de la interpretación y la verdad es que los chavales que intentan poner en pie la historia también sobreactúan en el ‘chavacanismo’ tal vez por inexperiencia, el mismo pie por el que cojea una dirección novel de escasos recursos y en el que las ganas por hacer algo no son suficientes.

Nota: 3

 

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