Palomitas con choco

Críticas de cine, desde Huelva

Cuando pasan las cigüeñas

Título: Cuando pasan las cigüeñas

Dirección: Mikhail Kalatozov

Interpretación: Tatyana Samojlova, Aleksei Batolov, Vasili Merkuryev, Aleksandr Shovorin, Svetlana Kharitonova.

URSS. 1957

 

 

-“Está intranquilo, esta mañana recibió noticias de casa, su novia no la esperó y se casó con otro, esas mujeres son peores que los fascistas”.

-“Otra vez esperar… todo el tiempo estoy esperando algo”.

 

El fugaz vuelo de las grullas

 

Qué manera de dominar la cámara. El lenguaje cinematográfico que se exhibe en esta película es de lo mejor jamás mostrado en la historia del cine. La cámara, dinámica, traviesa, sugerente, se mueve apasionada para captar a los personajes dominando el enfoque toda la escena, por encima del guión, la interpretación o la fotografía es el encuadre y los movimientos de la cámara los que dominan la película siendo capaz de narrar por sí misma las sensaciones que se desprenden de la historia y dominado por un espíritu coreográfico.

La destreza técnica es apabullante y para ello se aprovecha al máximo los recursos tanto con la grúa como con el travelling para rodar escenas capaces de encoger el corazón. A destacar la visión más directa de la muerte que jamás haya sentido con una película. La mirada perdida de un soldado mira al sol, la cámara se convierte entonces en subjetiva, un rápido zoom hacia atrás sugiere la pérdida de consciencia y un vibrante girar entre los árboles detecta la angustia, una escena sobrecogedora, pero no la única, hay muchos ejemplos, especialmente en la primera mitad de la película que suponen un despliegue técnico y narrativo realmente incomparable y que el cinéfilo avezado agradecerá.

Hay muchos planos secuencia con una gran movilidad y dinamismo, juegos de luces para determinar el miedo y el horror de la guerra con los personajes gestualizando al contraluz, realmente maravillosos, una utilización del sonido que hace que el deambular de un péndulo sea capaz de helar la sangre, picados en calles desiertas para reflejar la angustiosa soledad del ser humano. Lo dicho, una maravilla.

Otra cosa es el aspecto guionístico de la película, hábilmente manipulado como material propagandístico por el régimen soviético. Aún así, y sabiendo de antemano los aspectos políticos que esconde, tiene algunos elementos interesantes y algunas reflexiones sobre el honor y el sufrimiento que una guerra puede insuflar en los aspectos individuales de la vida de las personas. ‘Cuando pasan las cigüeñas’, (por cierto, en la película son grullas) cuenta la historia de una joven pareja que se separa cuando estalla la II guerra mundial porque él se ofrece voluntario para ir al frente, la espera por el amado, y las consecuencias del enfrentamiento bélico marcarán el guión de una película donde el amor y la heroicidad conviven acompañadas por un gran ritmo, y un intenso tono emocional y trágico que avivan el relato.

La interpretación que realiza la bellísima (y bellísimamente fotografiada) Tatyana Samojlova (en el papel de Verónica) es también conmovedora y sublime todo para dejar al espectador boquiabierto ante una película maravillosa, perfecta en el aspecto técnico y con vocación de inmortal.

Nota: 9

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