Palomitas con choco

Críticas de cine, desde Huelva

El hombre elefante

Título: El hombre elefante

Dirección: David Lynch

Interpretación: Anthony Hopkins, John Hurt, Anne Bancroft, John Gielgud

USA 1980

 

 

 

-“Aunque su apariencia sea terrible, tan terrible incluso que algunas personas huyen de terror al verle, y ser también objeto de continuas burlas, además de verse totalmente impedido para ganarse la vida con normalidad, es superior en inteligencia, es tranquilo, amable e incluso refinado en su manera de pensar”.

-“Recordad que bajo ninguna circunstancia pueden entrar espejos en esta habitación”.

-“No soy un monstruo… no soy un animal… soy humano… soy un hombre”.

Ser un hombre, dormir como un hombre.

Que el hecho intrascendente de que recostar la cabeza sobre la almohada genere tensión narrativa ya es un logro. Portentosa película de David Lynch nacida de la poderosa atracción hacia un personaje magistral, toda la esencia que Browning utilizó para crear ‘La parada de los monstruos’ concentrada aquí en un personaje deforme hasta el extremo, pero que compensa su horrenda deformidad física con una inteligencia, amabilidad y rectitud moral superlativa… la concentración de dos valores extremos y aparentemente contrapuestos en una sola persona hacen de John Merrick, apodado ‘el hombre elefante’ un personaje extraordinario, complejo y tremendamente interesante sobre el que se apoya toda la película, pero es que además David Lynch sabe envolverlo en la atmosfera más adecuada (lástima que el director posteriormente se prodigase en otras exploraciones tan valoradas por algunos críticos pero absurdas para mi) y en revestir al filme de un equilibrio entre la dignidad y lo grotesco maravilloso que sabe hilvanar una historia superlativa y que se mantenga en los limites de la credibilidad (una historia que está basada en hechos reales pero que parecería de ciencia-ficción si no se narra con los elementos adecuados). Nace así más que una película, una leyenda, un hombre para trascender en el tiempo pero no por su capacidad para asustar con su horrenda figura, sino por su profusión para conmover, empapándonos poco a poco de su dolorosa situación de una sensibilidad profunda y abigarrada, sin falsos efectismos lacrimógenos, ni superficialidad.

Para contar esta historia, nada mejor que el blanco y negro en una fotografía sublime, un embalaje dieciochesco, brumoso, granulado y avejentado que permite al filme aferrarse a una textura propia y moldeada para la película. Un ambiente de claroscuros (cercana a la escuela expresionista alemana), un humo invasivo, una arquitectura victoriana y una tétrica iluminación para recrear una Londres decadente y una sociedad hostil que se funde a la perfección en el relato.

Detrás de kilos de maquillaje, John Hurt consigue una expresividad única en el rostro de plastilina del ser que encarna, con una sutileza vocal en cada sonido que emite en su torcida boca y que sugiere el dolor interior arrastrado durante su vida y emitido con un refinado lenguaje y una actitud agradecida. Le acompaña magistralmente Anthony Hopkins con otro papel encomiable como doctor y amigo de la criatura dando la reválida a otro personaje con muchos matices al que Hopkins le da relieve.

El manejo del guión en sólido, sin brillantez, pero todo lo que vaya en pro de agilizar y dar intensidad a la historia iría en detrimento del propio personaje, por lo que sobran en la película más artificios. Basta con que el ritmo sea estable, algo que el director consigue sobradamente.

Nota: 9

Anuncios

Navegación en la entrada única

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: