Palomitas con choco

Críticas de cine, desde Huelva

Fanny y Alexander

Título: Fanny y Alexander

Dirección: Ingmar Bergman

Interpretación: Gunn Walgren, Ewa Froeling, Jarl Kulle, Erland Josephson, Allan Edwall, Boerje Ahlstedt.

Suecia. 1982

 

 

 

 

 

 

 

-“Creo que nunca me ha preocupado nada muy en serio, a veces me pregunto si habrá algún fallo básico en mi modo de sentir, no entiendo porque no me dañaba nada en realidad, ni porque nunca me sentía realmente feliz, sé que nos haremos daño el uno al otro, lo sé, pero no me asusta”.

-“Toda la vida la viví con vosotros, la muerte no cambia nada”.

-“Yo sólo tengo una máscara, pero forma parte de mi carne”.

 

REM recargado.

 

Apreciando los valores técnicos y artísticos de esta película, hay que empezar diciendo que Fanny y Alexander es aburrídisima y que sus tres horas de metraje se convierten en una auténtica pesadilla que hay que sobrellevar para poder darse de ves en cuando algún gusto artístico ligado esencialmente a la decoración y la escenografía en general. Este drama familiar sueco ambientado a principios de siglo en los ambientes pudientes de la sociedad sueca de la época, es lento y anodino. Su argumento podría haberse resumido perfectamente en una hora sin perder convicción y reflejando perfectamente todo lo que el director quiere decirnos. Sin embargo, el gran Bergman gusta de recrearse demasiado en su argumentario hasta el punto de ser repetitivo en su ambientación recargada y en su filón dramático lo que resulta soporífero. En honor a la verdad, durante dos horas y veinte minutos las trama no despertó casi ningún interés en mi, y sólo en los cuarenta minutos finales, precisamente cuando Begman se vuelve más surrealista y dinamiza algo la acción despertó algo mis sentidos, pero para entonces ya estaban en fase REM, era demasiado tarde.

Los toques oníricos  y sobrenaturales de la película se realizan con tal frialdad que apenas despiertan curiosidad y se toman casi como algo natural en las vidas de los personajes, y no son utilizados como un recurso para despertar la curiosidad del espectador que es precisamente lo que le hace falta a la película.

Y es que Fanny y Alexander se pierde en la presentación de los personajes hay una hora entera en lo que no pasa nada, en la que únicamente se describe un ambiente familiar feliz pero que no sirve para desarrollar la trama en absoluto y esa losa, la lleva la película pegada desde el principio.

La parte buena está en el apartado técnico, el vestuario, el atrezzo, la fotografía y la iluminación son verdaderamente espectaculares, y lo mejor de todo es que tienen sentido narrativo que comunican. El feliz ambiente familiar es rojo, recargado, la fría mansión del padrastro-obispo es blanquecina, austera y rígida, y la casa del amigo judio es también recargada, pero mágica y llena de ensoñaciones (espectacular la sala con las marionetas, es todo un lujo).

Sus diálogos a veces son maravillosos, llenos de metafísica de aguijones para la mente, pero al igual que en el resto de la película, se abusa de ello, y hay muchos monólogos terriblemente largos que necesitan de un buen botón de off.

Lo bueno, si breve, dos veces bueno.

 

Nota: 4

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Un pensamiento en “Fanny y Alexander

  1. Jose Morales en dijo:

    Muy en desacuerdo se ve que no sabes ver este tipo de peliculas..ya que no te causan interes

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