Palomitas con choco

Críticas de cine, desde Huelva

El globo blanco

Título: El globo blanco

Director: Jafar Panahi

Interpretación: Aida Mohammadkhanj, Mohsen Kalifi, Fereshteh Sadr Orfanj, Anna Borkowska, Mahammad Shahani.

Irán 1995

 

 

 

 

 

-“No se te ocurra llorar en vísperas de año nuevo, tendrás un año de llantos”

-“Estos peces están muy flacos, los que yo vi eran más gordos y tenían más aletas”.

 

El pez globo.

 

Tan sencilla como cautivadora, esta propuesta del siempre emocionante cine iraní nos sorprende nuevamente con una pequeñísima historia, pero rebosante de vitalidad. Una vez más una niña pequeña de siete años es el gancho idóneo para hacer babear al espectador, una niña que como ocurre en otras películas elaboradas en este país lleva el peso de toda la acción y lo hace con tal gracia y naturalidad que conquista al espectador. La trama, una nimiedad, una pequeña niña se encapricha con un pez de colores (en Irán es tradicional celebrar el año nuevo con uno de estos peces de adorno) y cuando consigue convencer a su madre de que le de el dinero para comprarlo, lo pierde… nada más, y nada menos, porque de tan diminuta visión lo que nos regala Panahi (en una historia escrita por el gran Kiarostami) es toda una mezcolanza de detalles que le van dando más matices a la historia , que la van engordando y que le permiten diversos giros de guión en la búsqueda del billete de 5.000 tomans extraviado.

La película está rodada a tiempo real, lo cual permite limar las asperezas que le dan algunas secuencias demasiado lentas, además un metraje de sólo 80 minutos permite que no sea demasiado larga y que pueda ser vista sin desesperación.

Pero lo mejor de la película son los diversos personajes que van entrando y saliendo de escena en su afán o no por ayudar a la pequeña a recuperar su dinero para obtener su pez de colores, juntos dibujan una buena parte de la sociedad de aquél país, en su capital Teheran, la mayoría señalados como seres bondadosos y amables que quieren hacer el bien a esa pequeña, y que dejan un retrato costumbrista de oficios, quehaceres, preocupaciones y problemas de la ciudadanía iraní.

Con jovialidad y buenas dosis de ternura, la película consigue atraer y encandilar pese al gran número de planos fijos y largas secuencias basadas en conversaciones que a un tipo de público menos paciente detestará. Por que eso sí, la película requiere relajación y dejarse llevar por la cotidianidad y a partir de ahí se sumergirá en un mundo austero (pero no precario), dócil, simpático en el que la historia más simple puede llegar a ser muy interesante.

 

Nota: 6

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