Palomitas con choco

Críticas de cine, desde Huelva

La parada de los monstruos

Título: La parada de los monstruos

Dirección: Tod Browning

Interpretación: Wallace Ford, Leila Hyams, Olga Baclanova, Roscoe Ates.

USA 1932

 

 

 

 

 

 

 

-“Para mi eres un hombre, para ella eres un objeto de burla, todo el circo se ríe de vosotros dos”.

-“Nuestra boda, una broma… ahora veo lo gracioso que es”

 

Humillando a la ‘bella’ humanidad.

 

Si nos basamos únicamente en criterios cinematográficos, ‘freaks’ es una mala película, y sin embargo, su naturaleza de alegato único contra las desigualdades, su nauseabunda inmersión en un mundo desconocido, su juego para confundir al espectador, para doblegar sus valores, su valentía para filmar una película absolutamente irrepetible (y nunca esta expresión se puede ajustar más a un título) la han convertido en un clásico imperecedero en la que todavía bucean cientos de cinéfilos contemplando esta ‘rara avis’ del celuloide de la que nunca se ha podido hacer si quiera una mala copia 80 años después.

En un circo una serie de personajes, deformes, tullidos, amputados o monstruosos conviven día a día, son los freaks. Tratados como parias, el director nos muestra durante más de la mitad de la película su vida diaria casi a modo de documental, mientras la pequeña trama se va formando, que no es otra que la de un enano que se enamora de la hermosa trapecista del circo, que accede a sus peticiones a sabiendas de la enorme fortuna que ha heredado el pequeño personaje, mientras ella mantiene un idilio con el ‘forzudo’ del circo.

Los ‘freaks’ son tratados en la película con toda su humanidad, (también con sus defectos) uno de los grandes logros del filme que no cae en efectismos de ternura o compasión, son humanos, pero lo son más aún en comparación con los denominados ‘normales’, cuya avaricia, ingratitud y maldad los convierte en los verdaderos monstruos de la película, una transmutación de valores de la que apenas te das cuenta a lo largo del filme y que te golpea con su crítica atroz y grotesca que engloba cualquier tipo de desigualdad y que fustiga de forma inmisericorde a la intolerancia. Y es que lo que verdaderamente define a la película es que cuando e utilizado palabras como grotesco o atroz lo hago más pensando en los ‘normales’, no en el grupo de ‘monstruitos’ que pululan por el filme y es que Browning tiene un forma espectacular de voltear los valores como un calcetín y hacernos repudiar nuestra existencia de ‘normales’ a ojos de nuestra sociedad.

Ahora bien, en el grueso de la película sus grandes virtudes se encasillan solo en este aspecto, en el de los valores y enseñanzas y en la valentía que tiene a la hora de plantearlos. Es su carácter único lo que nos fascina, nos despierta la misma curiosidad que un deforme personaje de circo y nos quedamos tumbados en el sofá viendo esa aberración inigualable. Pero en cuanto a niveles técnicos o artísticos la película tiene hondas y profusas  decepciones. Para empezar, el nivel interpretativo es bajo, bajísimo, al igual que el ritmo y el guión en general. El director se obceca en la presentación y el desenlace, apenas hay nudo en la película y por lo tanto tampoco hay intriga (algo que también destruye al hacer que el grueso de la película sea un flashbacks) ni oportunidad de saborear como se cocina la trama. La anulación del nudo es lo que hace que la película tenga una duración de apenas una hora.

Tampoco ayuda la creación de algunos ‘trucos’ con pretensiones efectistas que tal vez en la época lo fuesen pero que hoy día resultan ridículos y que (especialmente en el final restan credibilidad a la película). En definitiva, la película puede ser plausible por muchas cosas, pero no como obra del séptimo arte.

 

Nota: 3

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3 pensamientos en “La parada de los monstruos

  1. Quizas hoy este muy superada como dices, pero cuando yo la vi, siendo apenas un niño. Verdaderamente me impresiono. La tengo algo perdida en el recuerdo, pero como esas cosas que recuerdas con cariño. Mejor no tocarlas de nuevo. Saludos

  2. En la hojita parroquial del odiel tenias que estar…. joder que tio mas malo, que voz mas desagradable, que poca gracia.
    Antena3 lo pierde todo cuando apareces tu con el resto de idiotas

  3. aaa, que los comentarios pasan por el moderador?
    el moderador eres tu?
    jajajajajaj
    me parto

    Por cierto, revisa tu ortografía o que te lo haga el Word, aunque si estas en la hoja parroquial del odiel, es normal que ni escribir sepas

    Por cierto ¿palomitas con choco? que tonteria de nombre

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