Palomitas con choco

Críticas de cine, desde Huelva

Thirst

Título: Thirst (Sed)

Dirección: Park Chan Wook

Interpretación: Song Kang-ho, King Ok-bin, Shin Ha-kyun, Kim Hae-sook.

Corea del Sur (2009)

 

 

-“Fui allí a hacer el bien y ahora estoy sediento de todos los placeres del pecado”.

-“Ser vampiro es tener distintos paladares, distintos biorritmos, ¿realmente importa eso cuando dos personas están enamoradas”.

-“Una bestia sedienta gruñe en mi interior, pero yo iba de puntillas por no molestar a nadie, lo maté por ti, para salvarte”.

Tomad y bebed todos de él

Reinventar siempre está bien, y más si se hace con el regusto violento que Park Choon wook le imprime a sus películas y con la esplendorosa fotografía que casi siempre nos regala el cine asiático, por ello, pese a los deslices que tiene esta cinta, lo que deja claro al menos es que existe otra forma de hacer cine de vampiros, más bella y más inteligente que la típica borrachera de sangre que Hollywood nos suele dejar. Thirst es la historia de un sacerdote católico que contrae una extraña enfermedad mortal durante su samaritana tarea de llevarles paz espiritual a los infelices que sufren esta inusual peste. Sin embargo, resulta ser el único superviviente de todos los que la han contraído, eso sí, el precio que sufre es el de convertirse en un vampiro como secuela. Con este absurdo argumento, el director coreano aprovecha para implementar a este subgénero del cine de terror una mezcolanza casi delirante de géneros en el que también hay sitio para el amor, algunos apuntes de comedia, thriller e insuflarle ciertas dosis filosóficas sobre el papel del ser humano, sobre la religión y sobre el pecado… un cocktail completo sí, pero excesivo.

Y es que el principal problema de Thirst es la fórmula narrativa con la que atiborra al espectador, de géneros, diálogos, sucesos, giros de guión, violencia, sexo y morbo (las relaciones sexuales entre el cura-vampiro y la joven casada que aparecen en la película son golosamente atroces) ya que hay demasiada información para digerir y realmente la película se hace muy larga en sus dos horas y cuarto, no por aburrimiento, sino por cansancio, por intensidad, muchas veces caprichosa, para seguir el ritmo de una película que avanza celérica y a saltos entre verdaderos chispazos de genialidad (La película tiene escenas que solo caben en la mente de Park Choon-wook o de Tarantino por su cínica capacidad de reírse en la extrema crudeza, o por impregnar de perversión la violencia dándole un giro más o lo simplemente imaginable) y dosis de excentricidad para mantener siempre la línea de la sorpresa, a costa de un guión que se desmenuza como un Zombie en una trituradora y en detrimento de un ritmo siempre rápido pero desacorde.

Al menos, como digo, aquí no hay colmillos, ni capa draculiana (si hay un guiño a ella en la negra sotana del cura), ni ajos, ni, por supuesto, crucifijos que hagan caer al suelo a los chupasangres (mal lo llevaría el protagonista con su profesión) aunque si se mantienen algunos tópicos como el de dormir en ataúdes o similares, o el de hacer de la luz del sol una trampa mortal.

La última media hora de la película es apasionante, fotografía maravillosa, un entramado y complejo sistema narrativo para cerrar, algunos apuntes cómicos de dolorosa acidez y tintes reflexivos y detalles de cámara que revelan la calidad de este director. La actriz principal,  Kin Ok-bin, se come la cámara y hace un papel encomiable.

Nota: 6

Anuncios

Navegación en la entrada única

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: