Palomitas con choco

Críticas de cine, desde Huelva

Blow up (deseo de una mañana de verano)

Título: Blow Up (Deseo de una mañana de verano)

Dirección: Michelangelo Antonioni

Interpretación: David Hemmings, Vanessa Redgrave, Sarah Miles

UK. 1966

 

 

 

 

 

 

 

 

-“No tengo un par de minutos ni para operarme el apéndice”.

-“Nunca se enamore de cosas pesadas un sábado por la mañana”.

-“Nada como un desastre para arreglar las cosas”.

 

Fluido psicodélico inabarcable

 

Como explicar una película con tantos matices y tan poca concreción. El etéreo guión de Blow Up tiene un crimen sin asesino ni cadáver, una brutal atracción sexual sin consumar y hasta un partido de tenis sin pelotas ni raquetas. Este deseo de una mañana de verano es un continuo ‘coitus interruptus’, sin principio ni final, sin un hilo argumental definido (más bien son varios argumentos que se van escalonando y que concluyen en un precipicio) y todas esas historias tienen un aire hipnótico y estimulante, pero el empecinamiento del complejo director por dejar la trama sin cerrar no deja ante un abismo cuando más no sube la lívido cinéfila.

Lo mejor de la película es la descripción del Londres psicodélico de los años 60, con colores chillones por las calles, vestidos exuberantes y desestructurados (como la propia película) y un gusto exacerbado por el arte pop y la música sesentera que le dan a la película su propia identidad y peculiaridad. Esto junto al pañuelo que luce Vanessa Redgrave a pecho descubierto en una escena sensual en la que nada ocurre (toda la película rebosa sensualidad sin que casi nada llegue a consumarse o mostrarse) y el final (por llamarlo de alguna forma) con el partido de tenis entre mimos, es de lo mejor que se puede sacar de esta película de Antonioni que consiguió la Palma de oro en el Festival de Cannes en 1967.

Pincelada a pincelada, Antonioni nos va dejando algunas escenas con una escenografía fantástica y un desarrollo fascinante (aunque insisto, sin final), pero la obra tiene más valor despiezada que en su conjunto, donde aparece como densa e inabarcable, le falta contundencia.

Basada en el cuento ‘Las babas del Diablo’ de Julio Cortázar, el genio italiano rehace la historia a sus necesidades, la descompone la envuelve con celofán purpúreo, le imprime ritmo y le añade una llamada salvaje al sexo libre, aunque todo eso signifique echa por tierra la enigmática historia original.

En fin una película rara, con cientos de interpretaciones diferentes, abierta a todo, tanto a los que pueden detestarla, como a los que quieran amarla por su especial estructura y su virtuosismo formal. Yo, me quedo en medio.

 

 

Nota: 6

 

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