Palomitas con choco

Críticas de cine, desde Huelva

El mismo amor, la misma lluvia

Título: El mismo amor, la misma lluvia.

Dirección: Juan José Campanella

Interpretación: Ricardo Darín, Soledad Villamil, Eduardo Blanco, Ulises Dumont, Alfonso de Gracia, Alicia Zanca.

Argentina. 1999

 

 

 

 

 

-“Yo Jorge Pellegrini, conmovido por la pasión que me domina, he decidido iniciar un diario íntimo al estilo de mis ilustres predecesoras: Anna Frank, Mafalda y la pequeña Lulú”.

-“Yo pensé que ese fuego era amor, pero ahora me doy cuenta de que no, de que ese fuego te quema nada más”.

-“Fue un simple y vulgar intento de suicidio, nada como para cortarse las venas”.

-“A veces pienso que las charlas sin importancia, en los lugares sin importancia, fueron los momentos más importantes de mi vida”

 

Diario íntimo de la nostalgia.

 

Algo tiene Campanella como para coger los elementos básicos de un género como la comedia romántica, sin innovaciones ni estridencias, y transformarlos en algo más libre, cercano y conmovedor. ‘El mismo amor, la misma lluvia’ tiene una pareja de enamorados, tiene pasión, música suave de piano y guitarra, traiciones, obstáculos y la lluvia salpicando los cristales de los coches en una despedida, es decir, justo los mismos recursos narrativos con los que Sandra Bullock y Hugh Grant protagonizarían un bodrio empalagoso… y sin embargo, el resultado final en manos de este director argentino es una reflexión mucho más profunda sobre las relaciones humanas, sobre los encuentros y los desencuentros, sobre el papel del azar, de las dictaduras, del periodismo, de la evolución natural del hombre a lo largo de su vida, de la libertad…

Todo ello se fundamenta naturalmente en un guión mucho más forjado, simple en su esencia pero ensamblado a unos diálogos maravillosos, de un elevado tono literario, evocadores, honestos, íntimos, que remueven sentimientos y nostalgias. Y es que escuchar a los protagonistas de esta película, con su bello acento argentino, extendiendo las elles en los tímpanos, es una verdadera delicia, una experiencia emotiva y cálida.

La virtud de la película también radica en que la relación amorosa no se sirve con edulcorantes artificiales, simplemente se muestra con sus parabienes y sinsabores y el guión no la aísla del resto de la sociedad, la enmarca y la muestra tan natural como compleja, sin artificios, ni demostraciones de heroicidad, ni enormes casualidades, ni ‘boludeces’ del destino.

Ayuda mucho a quitarle azúcar a la historia el fino sentido del humor que nos regalan los diálogos, que saben romper en el momento justo, cuando la miel empieza a adherirse demasiado al paladar, y darle otro tono a la historia gracias a alguna carcajada, y de veras que lo consigue con sus comentarios ‘chévere’.

Fantástico también Ricardo Darín, y Soledad Villamil en sus réplicas como Laura, que hacen un trabajo extraordinario con sus personajes imbuidos ambos en muchas complejidades y hasta contradicciones y que le dan el punto exacto para que la película funcione con esa pasmosa naturalidad y que sea capaz de transmitir tantas cosas, de tantas maneras diferentes. Hoy soñaré con Jorge y Laura.

 

Nota: 8

 

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3 pensamientos en “El mismo amor, la misma lluvia

  1. Habrá que verla!!!!!

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  3. Pingback: El secreto de sus ojos « Palomitas con choco

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