Palomitas con choco

Críticas de cine, desde Huelva

Buffalo Bill y los indios

Título: Buffalo Bill y los indios

Dirección: Robert Altman.

Interpretación: Paul Newman, Burt Lancaster, Geraldine Chaplin, Harvey Keitel, Allan Nichols, Will Sampson.

USA. 1976

 

-“La historia está por encima de la verdad, soy yo quién decide lo que hay que hacer en el espectáculo”.

-“La soberbia estampa del héroe hace olvidar cualquier defecto”.

-“No puedo cambiar, la gente paga para verme así”.

 

Más mito que hombre

 

Revisando el género, desmitificando al hombre, aludiendo a una ácida crítica hacia la matanza de indios durante la conquista del Oeste. Robert Altman realiza una película sincera, honesta, comprometida, basada en la parodia y la burla hacia la figura del mítico Buffalo Bill en los años en los que triunfaba con su espectáculo circense. Es valiente incluso, pero no muy efectiva, muy básica en lo técnico y en el guión, en definitiva un film fallido con buenas intenciones.

La película retrata bien la figura idolatrada y mitificada de éste héroe americano cuya persona no deja de ser un esperpento, un bufón para entretener a los demás que vive de las rentas de su gloria pasada. Precisamente el hecho de que la película ahonde en la faceta circense la convierte muchas veces en una obra de teatro más que en una película y el guión no se exprime como debiera, de hecho, no hay grandes momentos que recordar todo pasa desapercibido e incluso el gran elenco de actores con el que cuenta Robert Altman está desaprovechado, bien a secas Paul Newman interpretando un papel que no le ‘pega’ demasiado, algo mejor Burt Lancanter, el resto simplemente representa a personajes demasiado anodinos como para destacar.

Por tanto lo mejor de la película se queda en la crítica que logra, acusando directamente al corazón de la creación de los Estados Unidos por su victoria homicida, contrapuesto a la templanza y paz que desprende un pueblo indio encarnado aquí por un Toro Sentado ya derrotado que se ve obligado a participar del espectáculo inventado de Bill, pero que guarda su dignidad y su sabiduría. De igual modo, la crítica interna al espectáculo y a la fabricación de ídolos enaltecidos que no dejan que la verdad no se interponga entre ellos y el público. Dos conceptos interesantes, pero poca película que inexplicablemente recibió el oso de oro en Berlín, Robert Altman no quiso ir a recogerlo, por algo sería.

 

Nota: 4

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