Palomitas con choco

Críticas de cine, desde Huelva

Los 400 golpes

Título: Los 400 golpes

Dirección: François Truffaut

Interpretación: Jean-Pierre Léaud, Claurie Maurier, Albert Remy, Guy Decomble.

Francia. 1959

 

 

 

 

 

 

-“Todo en su tiempo, todo en su sitio, y el ganado no se escapará”.

-“Sólo servirás para ser un golfo o un aprendiz. Querías ganarte la vida, ahora aprenderás lo que es trabajar la madera o el hierro”.

 

Para la libertad.

 

Dicen que las obras hay que valorarlas en su contexto y no dudo que a finales de los 50, una década antes del mayo francés, esta película tuviera una fuerza espiritual y alegórica bestial, la suficiente como para que Luis Eduardo Aute le hiciera una canción, “buscando un mar que parecía más un paredón” dice la letra refiriéndose a la escena final de la película que ha pasado a engrosar la lista de lo mítico. Sin embargo, es cierto también que hay películas imperecederas, y esta, que me perdonen los mitómanos y los críticos puristas, no lo es. La película no ha sabido envejecer, los sueños de libertad que dibuja en la mente de un niño, suenan hoy más bien banales, y el lirismo que consigue en algunas escenas se queda muy corto ante la maestría de algunos cineastas asiáticos contemporáneos, ya no hay tanta emoción sobre el plano detalle en los ojos fijos de un niño como lo hubo antaño, los espectadores de hoy son más avezados, tienen mucho más en lo que comparar, y ante una historia simplista, sencilla, donde las alegorías basadas en la libertad, suenan ya a tópicos (tal vez porque la copiaron una y otra vez de Truffaut) no te deja mucha herida en la que hurgar.

Interesan algunos movimientos de cámara de la incipiente ‘Nouvelle Vague’, que no dejan de ser experimentos pero que realmente ayudan a transmitir la imagen desoladora del personaje, tiene algunos diálogos sólidos y algunas situaciones que merecen e incitan a la reflexión, pero en general la película se pierde en una trama sosa, sin definir, el retazo de la vida de un niño del que nada se espera y cuyo incierto final, aunque de pistas, no termina de rematar.

Pese a su mirada sensible y alegórica, pese a la proliferación de temas con cierta profundidad como la paternidad, el amor, la infidelidad, el germen de la delincuencia, o la severidad en la educación, pese al lirismo fotográfico y guionístico que presenta a veces, los 400 golpes aparece como una película incompleta, perdida y a tramos aburrida y desde luego, descaradamente desactualizada pese a que trate temas imperecederos, un clásico venido a menos y sobrevalorado.

Nota: 4

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