Palomitas con choco

Críticas de cine, desde Huelva

El sabor de las cerezas

Título: El sabor de las cerezas

Dirección: Abbas Kiarostami.

Interpretación: Homayon Irshadi, Abdolrahman Baqueri, Safar Ali Moradi.

Irán. 1997

 

 

 

 

 

 

 -“A las seis de la mañana ven aquí y llámame dos veces, si contesto coge mi mano y ayúdame a salir de ahí, hay 200.000 tomans en el coche, cógelos y vete, si no te contesto echa 20 paladas de tierra sobre mi”.

 -“Yo dejé mi casa para matarme, pero una cereza me cambió, una ordinaria cereza, simple y sin importancia”.

 

Suicidio técnico.

 

De corte minimalista y sencilla, Kiarostami reduce en esta película el cine a su expresión narrativa más primigenia, desnudándola de cualquier artificiosidad. Ante esta concepción tan purista del cine, lo que nos queda es un poema acerca de la condición humana con el suicidio como telón de fondo, una introspección a la tragedia tratada con gran naturalidad y a través de los diferentes personajes que el protagonista se va encontrando por su camino, con diferentes puntos de vista. Lo que nos propone Kiarostami es una obra de gran envergadura moral y de diálogos reflexivos pero no complejos con palabras llanas que salen de las bocas de sus humildes personajes pero que tratan de llegar al corazón. Otro de los aciertos argumentales radica en que jamás se desvelen las motivaciones que tiene el aspirante a suicida en la película, basta fijarse en su mirada caída, en sus andares pesados en la deshumanización del personaje, para ver que tendrá motivos suficientes y en que no le gusta el mundo en el que vive, y así actua de una forma cerebral y lógica no a la desesperada.

La película es equilibrada e inteligente, arraigada en la austeridad y en paisajes casi desérticos, y es aquí donde entramos en algunos problemas que presenta el filme a la hora de llegar al espectador. En primer lugar, en torno a tres cuartas partes del filme se desarrollan dentro de un coche en movimiento, lo que deja muy poca variedad de planos que se repiten hasta la extenuación una y otra vez y lo que deja desde el punto de vista técnico mucho que desear, también se repiten una y otra vez los paisajes desolados y polvorientos, que el coche recorre en varias ocasiones, (adiós a la escenografía y la fotografía) y la casi eliminación de la música, también lo deja en un filme demasiado vacío de sensibilidad. El filme es totalmente aséptico en lo formal pero prolijo en su contenido. El final es más que llamativo e incluye un epílogo muy original y con un amplio sentido narrativo.

Nota: 6

 

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