Palomitas con choco

Críticas de cine, desde Huelva

A las cinco de la tarde

Título: A las cinco de la tarde

Dirección: Samira Makhmalbaf

Interpretación: Agheleh Rezaie, Abdolgani Yousefrazi, Razi Mohebi, Marzieh Amiri

Irán 2003.

 

 

 

 

 

-“La blasfemia reina en todo Kabul, como si no hubiera Dios”.

 -“No se si el presidente de mi país es hombre o mujer, no me importan esos detalles”

 

Caerse del sueño.

 

Que una película iraní inicie su narración con un poema de Federico García Lorca, ya promete y es que el propio título de la película se refiere al Llanto por Ignacio Sánchez Mejías del poeta granadino. Aclarado el extraño titulo de las película en la que se recita el poema en diversas ocasiones, nos encontramos con una apuesta muy valiente que esta directora pone encima de la mesa, la de la liberación de la mujer afgana en la época postalibán en pleno ataque de los estados unidos a territorio afgano. Un guión marcado a fuego, con enorme carga dramática con enorme realismo y con unos decorados maravillosos para contar la historia de desesperación que Samira se saca de la chistera, desde ciudades totalmente en ruinas, aviones estrellados en el suelo, mansiones abandonadas cuyas columnatas en hilera dejan abierta la luz del fondo como perpetua metáfora del futuro y un sueño que todos saben imposible pero que tratan de desplegar, el de que una mujer sea presidenta de la República de Afagansitan. La conclusión que deja la película es amarga, pero la cualidad del debate que abre en plena tormenta bélica es magistral. Escenarios fantásticos, una fotografía muy cuidada y diálogos que meten en el dedo en la yaga, donde el regimen talibán no sale bien parado, pero tampoco la actuación estadounidense ni la de los aliados europeos, la película duele por momentos, la revelación del hambre y la enfermedad es atroz, pero también te deja guiar por el sueño, cuando la protagonista siente la libertad de levantarse el burka, de acudir a una escuela a escondidas de su padre, de hacerse fotografías y colgarlas en la pared (sin burka) y de subirse sobre unos zapatos de tacón que la llevan en volandas. La esperanza está en esa generación pero no ahora, porque la cruda realidad se impone y son ‘las cinco en sombra de la tarde’. La protagonista, Agheleh Rezaie se come la pantalla con unos ojos llenos de curiosidad y de ilusión, que se van apagando conforme va transcurriendo la película y se llena de impotencia. El problema en este tipo de películas sociales y comprometidas vuelve a ser el de siempre, que el ritmo es lento, que cuesta llegar hacia la siguiente escena como un retortijón, y que la denuncia de algunos temas concretos se repiten demasiado enfangando la historia. Es controvertida pero también aburrida, es valiente pero frágil y aunque te marque con el desasosiego de la situación que refleja dura poco la conmoción no se clava en el espectador.

 Nota: 6

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