Palomitas con choco

Críticas de cine, desde Huelva

En el nombre del padre

Título: En el nombre del padre.

Dirección: Jim Sherindam

Interpretación: Daniel Day-Lewis, Emma Thomson, Pete Postlethwaite

Irlanda. 1993.

 

 

 

 

 

-“Dínoslo todo, deja que salga tu odio. Nos odias ¿verdad? Lo suficiente como para poner bombas y mutilar. Ese es el problema”.

-“Seré más viejo de lo que tú eres ahora cuando salga de aquí”

A balanza caída, cine equilibrado.

Guión magistral elaborado minuciosamente que permite reflejar los hechos reales del mayor fallo conocido de la justicia británica y a sus víctimas al condenar injustamente a una familia de Irlandeses por pertenecer presuntamente a la banda terrorista del IRA. La historia es contundente pero fiel y se permite el lujo de tener tintes comerciales sin perder un ápice de verosimilitud. Tiene denuncia social, drama, violencia y todo ello bajo el prisma de una coherencia narrativa apabullante, con un enfoque explicativo y didáctico para meter al espectador en situación y en el contexto de la Irlanda de los años 70, pero a medida que avanza la película y la labor de contextualización ha dado sus frutos, la película va ‘in crescendo’ en emotividad, es entonces cuando el espectador se siente atrapado por los valores que predominan en la cinta como la justicia social, la lucha por los ideales o el amor paterno-filial expresando unos sentimientos que calan hondamente y con los que se identifica aquel que vea la película. Llegar a este extremo de conectividad con el protagonista sería imposible sin la labor interpretativa de Daniel Day Lewis, es voraz, tremendamente expresivo y se como la cámara en cada gesto en un papel al que arranca más matices de los que pudiera dar en un principio. El ritmo del filme está soberbiamente dosificado esta película alegato que siempre va hacia arriba con varios puntos de inflexión fascinantes (que no exagerados) que consigue arrastrar más al público hacia el interior de la cinta. En fin, una cinta cuyo enfoque corrosivo hacia el sistema no excluye la ternura, un filme que pese a su carácter emotivo, no es sensiblera, una película que pese a tomar partido, mantiene la prudencia, porque es el equilibrio perfecto en el filme, la balanza de la justicia equilibrada y medida en todos sus detalles.

Nota: 8

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